Cuento propio: Día de la madre

Me gustaba, cuando llegaba la hora de dormirse, imaginar que la puerta del cuarto se abriría de un momento a otro y mamá entraría a contarme un cuento y darme el beso de las buenas noches. Podía escuchar en mi mente su suave voz melodiosa llevándome imperceptiblemente hacia el reino de los sueños, acunándome, abrigándome. Sólo entonces, absorbido por ese cálido delirio nocturno, me sentía lo suficientemente tranquilo como para cerrar los ojos y dormirme. A veces, cuando acompañaba a papá a hacer las compras y nos internábamos entre el gentío del shopping o la feria, me parecía escuchar esa misma voz elevándose por sobre las demás, llamándome. Entonces yo me paraba mirando hacia donde creía que había partido la voz y, aguantando la respiración, esperaba, esperaba, esperaba...
Nada más pasaba, por lo general papá o uno de mis hermanos me hablaban, me llamaban, se reían de mí por estar en la luna y me arrastraban cinchándome de la mano. A veces papá nos hablaba de ella, cada vez menos, y menos aún cuando Gabriela se vino a vivir con nosotros. Entonces el cambió la nostalgia por una renovada felicidad, el pasado por el futuro, lo perdido por lo posible. Yo no decía nada, pero pensaba que mamá se enojaría mucho cuando volviera y se encontrara con una extraña viviendo en nuestra casa, usurpando su lugar en la familia.
Los días pasaban, pasaban el frío y el calor, nosotros crecíamos, cambiaban las canciones en la radio y la ropa que usábamos.
Una mañana de un día de la madre, tan festivo para el mundo como ominoso para nosotros, me desperté con un presentimiento. Me levanté antes que nadie, me vestí con mis mejores ropas, me preparé una cocoa caliente y bajé a la calle, sentándome en los escalones de entrada de nuestro edificio. Por alguna razón que no puedo explicar yo pensaba que ella vendría del oeste, y hacia allí orienté mi mirada. Pasó un rato y la taza dejó de humear mientras yo seguía allí, obstinadamente sentado mirando hacia el oeste. Sentí una mano en mi hombro. Era mi hermano que me miraba de una forma que jamás olvidaré. Sin decir una palabra se sentó a mi lado, mientras yo volvía a concentrarme en el horizonte de mi deseo. Quería verla cuando aún estuviera lejos, salir corriendo a su encuentro, gritar a los cuatro vientos mi felicidad. Después de un rato la puerta del edificio volvió a abrirse y reconocí la voz de papá que nos preguntaba qué estábamos haciendo. Mi hermano se levantó sin decir nada y entró. Papá volvió a preguntar. -¿Qué estás haciendo?- Le contesté sin mirarlo.
-Esperando a mamá.- Por un instante, una densa cortina de silencio se interpuso entre nosotros, y después papá empezó a hablar con una voz quebradiza y blanda. -Diego, vos sabés que ella no...-¡Callate, dejame en paz, vos ya te olvidaste de ella, la cambiaste por la puta de Gabriela!- Sentí un tirón en el hombro y la taza se desparramó escalones abajo con la sacudida que me dió papá. -¡Dejate de estupideces y andá para adentro ahora mismo!- Con un movimiento brusco me zafé de su apretón y bajé los escalones al tiempo que me volvía hacia él para gritarle-¡Te odio hijo de puta!- Salí corriendo sin esperar una reacción, cuando iba llegando a la esquina miré para atrás y vi la silueta de un hombre vencido que me miraba alejarme. Caminé las azarosas calles durante horas, empezé a sentir hambre y cansancio pero no quería volver a casa, no por el castigo que podía estar esperándome sino para no volver a sentir la ausencia escrita en todos los rincones, para no ver las cosas huérfanas de sus manos, de sus miradas. No quería volver al escándalo del silencio, de la tristeza adherida a las paredes y envenenando el aire. Exhausto, me senté en un muro. Interrogué al atardecer con la mirada, un viento frío había empezado a levantarse golpeándome en los brazos y en la cara. Bajé los ojos y sentí el hambre llenándome el cuerpo. Me levanté y empecé a caminar mientras el viento, azotándome de frente, me revolvía el pelo y desparramaba por mi cara mis primeras lágrimas de aceptación.

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8 comentarios - Cuento propio: Día de la madre

@nacho6667 Hace más de 4 años
cuando es el dia de la madre????
@ChiKeTu Hace más de 4 años
nacho6667 dijo:cuando es el dia de la madre????


no c ajaja
@Navapobski Hace más de 4 años
muy bueno, me divirtió y me gustó mucho!! buen aporte!!
@samiraa Hace más de 4 años
Excelente es muy triste tu Relato me gusto...
cambió la nostalgia por una renovada felicidad, el pasado por el futuro, lo perdido por lo posible.

Felicitaciones !!
@elcondor1982 Hace más de 4 años
Muy lindo relato!
@Estebanelv Hace más de 4 años


Cuento propio: Día de la madre
@sedicedemi Hace más de 4 años
"sino para no volver a sentir la ausencia escrita en todos los rincones, para no ver las cosas huérfanas de sus manos, de sus miradas. No quería volver al escándalo del silencio, de la tristeza adherida a las paredes y envenenando el aire"
Excelente relato, Alfluna!! Te sigo leyendo...
@sedicedemi Hace más de 4 años
y aquí mis 10 de hoy!