Textos de mantoi [Poesía][Literatura]Rap

Bueno amigos de taringa hoy les traigo algo de literatura creada por mantoi, el cual es un rapero chileno no muy conocido, pero si muy admirado por la mayoría de sus seguidores. En otro de mis post esta la música que compone y sus discos, si quieren descargarlo vayan, también estan sus letras y textos.
Ojalá les guste


.Cigarro.

enciendo otra poesía
oculta bajo el papel de alquitrán.
el lápiz bota el humo de mi yo indeciso.

toda la mesa caótica y sucia
de cenizas
que son ahora lo que quise que fuéramos.

más colillas en lo que se parece a mi corazón.

residuos de instantes,
escombros de esperanza.

pobre pulmón,
negro de tanto aspirar nostalgias.

...y apago mis palabras sobre mí.

Rolando Flores, 2005.


Creo que fuí a clases

Bueno. Ahora es en serio. Nos calmamos, sentamos, callamos y ya. Las estrellas siguen estando donde estaban hace una semana, despierta. Los mares no se abrieron para Moisés, y menos para tí; no desapareciste nunca y, curiosamente, aún quedan algunos seres humanos sobre nuestro desgraciado planeta. Siguen existiendo las mentiras, las banderas y la ambición. Ni los cigarros son gratis ni hay tanta gente amable. Espabila, efectivamente estás tosiendo. Te pido disculpas por insistir pero el frío y la tontera sí son molestos, no finjas estar de acuerdo. Mira hacia adentro y, lentamente, recuérdate. Entiendo que la Gran Muralla China se divise desde el espacio pero, tranquilo: la música no pertenece a otra dimensión ni tampoco es producto de alucinaciones metafísicas. Las personas se mueven con sus pies pues aunque la esperanza existe, no es algo relevante para la vida rutinaria. Anda a tu cabeza y concéntrate; aunque estés exhausto, ¡reacciona!. Puedo comprender el atractivo del techo blanco que hace cuarenta y cinco minutos miras, pero no tu tendencia a disfrutar de la angustia. Vamos, abre los ojos y enfoca; el mundo material no es tan sucio. Sé que no contiene nada sustantivo pero ¿qué le vamos a hacer? El universo utiliza los planetas para equilibrar la perfección de su infinidad, y a nosotros nos tocó la tierra. No nos queda más que existir en ella y hacer lo posible. Por última vez te lo pido, ¡concéntrate!
Eso, así mismo. Primero fija la atención en la señora que tienes delante, luego intenta escuchar lo que dice y si te sientes fuerte, trata de memorizarlo. Muestra con gestos exagerados tu interés y quizá consigas motivarte de verdad. Una vez que te sientas seguro, discute para que sepas lo que piensas. Todos han leído más que tú pero el curso no tenía requisitos, no es tu culpa.

- ...Y eso sería por hoy. Para la próxima clase me traen un ensayo de dos planas con todo lo que hablamos. Cualquier duda que tengan pueden preguntársela al ayudante. Adiós.

¿Ves? De nuevo perdiste el tiempo redactando estupideces. Para la otra ven sin lápiz, sin problemas, sin emociones. Ojalá traigas solamente tu cuerpo y dejes lo que eres en tu casa. ¿No entiendes que eso no se usa? Aquí todo es simple: captar, retener, saber; nada más.
eee, bienvenido a la Universidad.

Rolando Flores, 2006.


.Colores.

Negra noche en una negra ciudad,
negra el alma del que la recorre.
Verde la esperanza que no hay
en estos bosques verdes; se miente.
Celeste debe ser
para algunos
el cielo que nunca vió.
Pavimento frío, inmisericorde y gris,
unico descanso de sus ojos grises.
Rojo sarcástico en tus labios falsos
y roja la herida incurable del engaño.
Rosadas todas, seguras, risueñas.
Rosadas manos que se burlan
cuando escribe lo que teme.
Blanco el papel que es cómplice
de su auto-destrucción.
Café es la tierra, el ambiente
en que sitúa sus penas
hechas historias.
Inútil el sol amarillo
para ese hombre nublado.

Naranjos, plateados, fucsias, dorados, pudo ver,
dispersos por el aire,
esa vez.
Azul es el mar en que se ahoga desde entonces.

...y no tienen color las lágrimas porque son de verdad.

Rolando Flores, 2006.


.Grados.

" Tantos grados como dudas y temores mide el termómetro triste...y puedo llorar sudando. Pasa por mis ojos la ciudad caliente y tensa, siento perfectamente como los edificios se apoyan en mis párpados. Y la gente es de cera, y los autos de fierro, y el cielo de plástico, o sea también de petróleo. Oigo voces de hombres vivos tras el reflejo del sol y veo como todo, poco a poco, se derrite..."

Debemos ser cerca de treinta personas las que vamos aquí dentro. Por las ventanas entra una nada de viento que nos peleamos para respirar. Algunos optaron por quedarse dormidos, y van cabeceando. Cada cierto rato se golpean contra el asiento de adelante, se despiertan, miran a su alrededor y, como nadie se dió cuenta, vuelven a dormirse.
Unos van a donde no saben por qué van, otros vuelven de a donde no saben por qué fueron. No es mucha la diferencia entre ir y venir, si consideramos la inutilidad de ambos y la estupidez de moverse. El tiempo es el andar de la cabeza. Y cuando no pasa nada, los pensamientos se demoran.
Pero los bocinazos me desconcentran. La puerta trasera se abre, y la señora gorda y transpirada baja dificultosamente la escalera. Me pareció que su piel húmeda y colorada quería desprenderse.

Avanzamos otro par de cuadras y nos detenemos en un paradero. Se sube un hombre de camisa manchada y nos ofrece cadenas para la billetera. Nadie levanta la mirada; adormecidos van todos aguantando la presión, aguardando sin que importe llegar a su destino. El vendedor habla solo, se seca la frente y se va por la puerta delantera.
...y la micro va a hacia adelante porque hacia atrás sería lo mismo.
Fin.

Rolando Flores, 2006.


.No sabía.

- A ver...Era más o menos esto:
Si tomáramos consciencia del daño que Jhsg le causó a Zkl, fácilmente nos daríamos cuenta de la implicancia de Sjr en el asunto. No es comprensible, para cualquiera que conozca a Zkl, pensar que Jhsg tuviera, sin la ayuda de Sjr, medios suficientes para vencerlo. Y es que resulta increíble imaginarse el duelo entre ambos sin el brazo escondido de Sjr apareciendo por detras de Zkl. Es justo en el momento en que todo se complicaba para Jhsg cuando, esa jugada, por la espalda, define el desenlace del combate. Ese hombre de negro, encapuchado, que aparece de un segundo al otro sobre el escenario, y que se apresura a dar el golpe mortal mientras Zkl realiza el último esfuerzo por alcanzar a Jhsg; es, creo yo, la personificación de la perfidia, y de todos los actos moralmente malos a los que el ser humano puede aspirar. Sin compasión, movido por celos desmesurados, Srj se encuentra poseído por la maldad; traiciona a su hermano sin dudarlo y, no bastándole con eso, le besa los labios despues de matarlo. Jhsg, en cambio, se haya sorprendido; no comprende cómo todo de pronto se torna a su favor, y de inmediato se deja caer, con gesto afectado, lanzando un sollozo horrible hacia el cielo. Aquí claramente notamos la intención trágica del autor, la polaridad constante entre...
-Para, para. ¿Que mierda es eso? Me dijiste que habías leído un cuento y que me ibas a contar de qué se trataba, ¿no es cierto?
-Mmm, si.
-¿ Y entonces qué es lo que me estabas diciendo antes?
- Eso mismo.
- Ah, disculpa, es que no había entendido...Mmm, permiso, es que de pronto me siento mal. ¿Hablamos luego?
- Eh, bueno, está bien.

...Y sentado en el pasto seguí sin entender por qué hay gente que sabe tantas palabras. Complicadas redacciones sobre aún más rebuscados temas que, perdonen la ignorancia, nunca llego a comprender del todo. Sé que es una estupidez, pero estoy convencido de que acá adentro todo es más fácil. Imagino la tragedia más parecida a ese perro que ladra en la calle. La traición me suena a un saxofón mal tocado o a una sonrisa que nadie vió. Una espada es, antes que un utensilio de acero, una burla a tus espaldas, una mentira alegre.
¿Daño no es lo que nos hace la tierra cuando se acaba el invierno? Por lo menos eso pensaba yo.
Pero tranquilo, que no te estoy contando nada. Si para tí que alguien llore en público significa algo creo que me equivoqué.
De hecho así parece ser siempre. Estar sentado sólo en un lugar como éste, donde la gente viene a inventar su éxito o a gritar que sabe, es realmente una ridiculez. Los que saben ven la ópera, no los árboles. La gente mira la hora pero no se saluda, se regala joyas pero no se ríe.
Es curioso, y yo que pensaba que el amor era tirarse arena.

Rolando Flores, 2006.


.Voy.

...bueno. Voy a abrir estos rojos y despertar mi dormida para escribir un rato. Está bien, lo voy a hacer. Sí, si entiendo que si no es ahora no es nunca, tienes razón, pero también intenta comprender mis motivos. No es que sea de repente, es siempre. No me acuerdo, viene. No la pienso, está. Sí, si sé que tengo que tratar de sacarla, está bien; ahora mismo voy a empezar.
Voy a escribir hasta que empiece a pensar en ella...

Rolando Flores, 2007.


A tí, gracias.

Nosé. Entre pequeños éxitos difusos me sentí bien. Parezco irrespetuoso con mi ideología pero, ¿hay que callarlo si es cierto?. Cuesta reconocerme tan...abierto. Hoy la noche calló suave, me arropó de negros amables y de calma. Qué raro.La tarde no fué fría y el día no fué corto. Más de uno me saludó, suponiendo que me conocía porque llevaba el mismo cuerpo de siempre. Riendo, fuí cortés.
Ingenuos, acostumbrados a juzgar por los sentidos, como si de verdad importara que sean cinco o seis.

Nos sentamos en una mesa limpia sin elegir la de la esquina. Incluso sobre ella había una ampolleta, de veinte watts. Un oficial enmarcado me miraba como si para mí empuñar una espada fuera algo digno de respeto, pero bueno, la cuestión es que no sobrábamos.
-Hola, ¿quieren servirse algo?
Y desde ahí que no pienso en otra cosa.

Rolando Flores, 2005.


Chile

.La sociedad chilena es una señora en auto que, detenida en el semáforo, finje buscar algo para no tener que mirar al niño que le hace dedo. Es, también, parecida al hombre que pone el celular en su oído, simulando hablar con alguien sólo para no verse obligado a responder la petición de un mendigo. Puede compararse nuestra comunidad con ese joven apuesto y exitoso que juzga a las personas según su apellido y que, sin falta, asiste todos los domingos a misa. Él celebra nuestro desarrollo económico, que, según dice, puede notarse en el estado de las carreteras, aunque no en la calidad de vida del ciudadano común y corriente. Y tiene toda la razón, porque hoy pueden comprarse muchas más cosas que hace una década.
En nuestro país hay consciencia del otro cuando se conversa de a dos, hay felicidad en la familia cuando se come afuera. Somos gente seria; de ahí que afirmemos, orgullosos, que antes de los dieciocho años nadie es digno de atención. Incluso hay gente que lee aunque, obviamente, cosas más elaboradas que esta.
En fin, me da gusto vivir en Chile.

Rolando Flores, 2006.


Conversación con un papel

- Hola.
- Hola.
- No tengo nada que decirte.
- Bueno.




- No me uses si no me necesitas. ¿Cuántas líneas te saltaste?.
- Mmm, no sé, un par, ¿por qué?
- Es que me da pena.
- Pero si era sólo para demorar al lector, ¿de verdad tiene tanta importancia?
- No, no importa, en serio, pero no me gusta que me mientan ni que me llenen por que sí.
- Disculpa. Sé que nunca tiene más sentido que hacerlo. Sé que dura sólo hasta que lo creo terminado.
- Por eso mismo me angustia. Soy útil para tí pero nadie más me aprecia. Además, vestido por tí siempre soy más feo.
- No pensé que te hiciera daño.
- Ahora lo sabes. ¿Crees que todo está ahí para que juegues con ello? No todos se rien tanto del mundo, ¿sabes?
- Pero si nunca fué esa mi intención, de hecho, creí que éramos dos en esto.
- Claro, dos. Dos íbamos a ser. Yo tirado en silencio y tú quemándome la espalda. ¿Disfrutas tatuándome tus complejos?
- Oh...mmm...sí, o sea no...en serio no lo había tomado así. Discúlpame.
- ¿ Y de qué mierda me sirve? Te vas a ir ahora, pero volverás mañana y todo será igual. No prometas desde afuera, ¿vale?
- Bueno, no lo haré.
- Y ahora ándate, si no tenías nada que decirme.
- Sí, tranquilo, me voy. Y de nuevo...Disculpame.
- Te disculpo. Adiós.
- Adiós.

Rolando Flores, 2006.


Desde el asiento de la micro

"...Como el agua que fluye entre rocas,
como el bosque que crece y provoca que otro respire,
como el sol que nos da vida en este imperio que hoy prohibe,
libre, como tinta que en papeles se escribe..."
Lomc.

Te despediste, cerraste la puerta del auto y apuraste el paso mientras la luz del cruce de peatones tintineaba. Como siempre, mirabas al suelo, incómodo porque sabías que ella te seguía observando. Una avalancha de transeúntes te escondió, luego la luz cambió a rojo y los autos rompieron la inercia del reposo. Rugieron ansiosos, como si fueran atrasados a una reunión importantísima con la conformidad.
Luego de cruzar la avenida, caminaste hacia el este al tiempo que tus ojos dispersos descansaban sobre un cerro de la precordillera. Èste, teñido de cafés y violetas empolvados y oscurecido a ratos por alguna nube perdida en el celeste impalpable del cielo, se erguía soberbio por sobre el gris gastado de la ciudad. Con la mirada apoyada en esa y otras cumbres que sólo así puedes alcanzar, llegaste al paradero. Las micros pasaban cansadas y tu te entrometías en el rostro de sus ocupantes, buscando captar alguna expresión que motivara el texto que pretendías escribir camino a tu casa.
Maletines de hombres exhaustos, señoras de manos secas y sus respectivos hijos atentos que juegan a vivir un rato y luego se aburren y duermen; estudiantes que se diferencian por el pelo, quinceañeras con la vista del chofer clavada en la falda, raperos encapuchados, otros tantos padres de familia que aún no descubren si trabajan para vivir o si viven para trabajar y, en medio de ese anonimato homogéneo, unos ojos que escudriñan el ajetreo de las siete con melancólico interés se encuentran con los tuyos. De pronto, ella y sus excusas desaparecieron. Se esfumó su oportunismo endemoniado y la impotencia que generaba en tí. No la oíste juzgándote, ni pudiste ver su enojo ambicioso. Ahí fuera, todo lo que ocurría era un escrito y todas las emociones estaban contenidas en esas dos esferas luminosas.
Ambos sonreímos desde nuestras tristezas cercanas. Te sentaste en el paradero y sacaste tu libreta mientras la micro reanudaba la marcha y yo comenzaba este cuento.

Rolando Flores, 2005.


.Encierro.

me pregunto si habrà alguien
esperàndome en ese donde
que me espera...
...nosè donde.

verè curioso
sus conductas reiterativas
y su esclavitud
a las costumbres.

y es que somos porfiados
en detestar
lo que con la misma porfìa
nos descubrimos haciendo.

y màs encima insistimos.

odio el calor del encierro.
odio la amabilidad de lo correcto.
detesto
cualquier beneficio que provenga
de una imposiciòn seria
y bien intencionada.
aborrezco
la ayuda solidaria y premeditada,
incluso,
si me tuviera màs fe,
me bajarìa aquì mismo;
y...¡¡a la mierda!!

es lamentable
pero soy otro
y para variar
no me creo.

me repito que està bien para que lo estè.
(pero es un truco)

de hecho tampoco
me gusta escribir.
y...¡mirenme!
enervado;
son kilos de claridad
sobre la mandìbula;
quebràndome los dientes.

(las desiciones me siguen tomando)

me callo.
dejo de escribir.
y la apatìa permanece.

¿tendràn
nuestros actos
alguna incidencia
en algo?

Rolando Flores, 2005.


Eres.

Yo soy escritor, todo el mundo lo sabe. La gente pasa caminando y, al verme sentado en la vitrina, se ríe, se da cuenta de que existo. Incluso creo que me comprenden, como si ese par de miradas creara un lazo entre nosotros; una especie de relación. La pálida luz del mall, los ventanales que reflejan todo, la mucha mucha gente y yo ahí, iluminado por mi lamparita...no sé, es bonito, casi romántico. En mi escritorio de plástico, con mi cuaderno y mi lápiz plásticos, muestro mi rostro de plástico (con su barba plástica) a mis admiradores. A veces hasta siento pena de no poder hablarles, de no poder decirles cuánto me importan. Pero bueno, ellos saben que soy escritor, y excéntrico, y solo, así que me comprenden. De hecho, por eso me compran...aunque poco, bastante poco.
Bueno...cada cierto tiempo alguien se apiada y compra un escritor, pero normalmente miran de lejos. Saben lo que soy pero les intereso a la distancia, sólo a través del ventanal de la vitrina. Sí, es triste, y más lo es conformarse con eso: asumir que puedo vivir de exponerme y de uno o dos guiños al día.
Y es que la vida del artista es dura, tan dura. Sólo soy feliz cuando alguien nota mi angustia, cuando soy su centro de atención. Pero después se va, y entonces lloro hasta que alguien me ve llorando de nuevo. Ahí lloro un poco más para sentirme bien, y luego paro: se va, y así sucesivamente...pero siempre iluminado por mi lamparita.

Soy tan escritor, a veces ni yo me reconozco; un hombre sufrido, aunque sólo si me miran. Siento pena, mucha pena, pero lloro con la condición de que lo filmen...Sí, tanta angustia, tanta soledad cuando me alumbran los focos de mi vitrinita. Pobre de mí que me vendo tan barato...

Rolando Flores, 2006.


Esperar

...mira, hay un cielo gris morado sobre esas luces
que brillan ahí abajo...Faroles en todas las calles,
puntos que tintinean entre la neblina y las nubes...
velas fuertes, porque el viento no las apaga.
Y yo, en un piso diecisiete,
pienso que es bonito
que todo esté tan oscuro...
...el frío es como sentir,
porque hace temblar,
y una gota helada en la frente es todo el amor que existe.

Desde aquí arriba no hay casas,
hay techos;
no se ve lo que pasa,
ni se oyen gritos,
de hecho parece como si ahora,
en este mismo momento,
no hubiera nadie llorando.
Todo se mueve en silencio,
como si ocurriera en otra parte...
El mundo está ahí abajo, lejos,
entre la noche que me impide verlo...
Y yo afuera sonrío
porque a veces es mejor no entender...nada,
nada, un ático, un cigarro y esperar...

Rolando Flores, 2007.


.Felipe se escapó.

...y es que para que las cosas resulten tienes que aprender a organizarte! Imagina que tu tiempo es el dinero que administras: no vas a gastarlo mirando las hojas secas en el suelo ni menos caminando. ¿No ves que por mirarla a ella quedaste dos peldaños más abajo en la escalera mecánica? Le diste las gracias al señor de la boletería, pero incluso le sonreíste, perdiendo el tren y teniendo que esperar tres minutos enteros al próximo. Siempre cometes esas irresponsabilidades Felipe, ¿no es hora de que madures? En vez de pasar noches escribiendo, no sería mejor que...¿Felipe? ¡¡¿Felipe?!!

Rolando Flores, 2006.


Hora de almuerzo.

Ya estaban todos almorzando en el patio de la facultad asi que tuve que entrar solo al casino.
Si mi caminar en los pasillos es, como mínimo, traumático y tímido, entrar al gran restorán es, como mucho, soportable. Se conversa desinteresadamente (osea, no se conversa) desde una distancia que parece ser el ancho de las mesas, aunque todos sabemos que cada cual está donde quiere, o donde piensa, o donde sea.
El asunto es que entré. Me abrí paso entre las miradas para decidir mi almuerzo. Avergonzado reconozco que pedí lo primero que ví. Y es que me asusta esa facilidad que tiene la gente para realizar estas desagradables desiciones rutinarias. Pero yo no puedo. Es incómodo sentirse nuevo en todos lados, aunque aquí lo sea verdaderamente.
Tiemblo bajo mi seguridad aparente al mencionar mi pedido. La señora que atiende me mira con una lástima divertida cuando me da el vuelto.
En la vitrina chocolates tentadores mientras pienso todo lo que podría. ¿Y si...?.No, no creo. ¿Pero quiza sería mejor si...? No, mejor no. Me deben estar engañando pero no se puede vivir tranquilo sin dejarse pasar a llevar un poco. En el fondo, todos están igual, lo que nos diferencia es la capacidad de esconderlo. Pero, ¿es cierto que todos lo esconden o efectivamente hay hombres?.
Que los haya o no no es mi problema, puesto que uno sabe lo que no es. Y es extraño, pero parece que ellos también lo notan; están como conscientes de mi diminuta materialidad a través de una solidaridad sarcástica, como todas las solidaridades. ¿Porqué será entonces que transmito mi nada en forma tan accesible para todos?. O les agrede mi simpleza o me complican con su paz cotidiana; tan cotidiana. Me rodean, pero no es sino su propia...
-Joven, su churrasco.
Y uno más que de las cuadradas profundidades de un trámite, huye encolerizado hacia la soledad para auto-proyectarse una confianza de mentira.
Y en una banca del patio, me preguntan si tengo listo el trabajo de la próxima clase.

Rolando Flores, 2005.


Lección Primera: Humillar.

Invítalo a seguirte para disfrutar huyendo de él. Si vuelven a encontrarse, salúdalo como corresponde al caballero que eres.
Aprende de él, imítalo todo lo que puedas, encuentra todos sus defectos y, luego de hacérselos saber, desprecialo.
Acude en su ayuda, entrégale todo tu apoyo y comprensión cuando se sienta bien y cuando veas que se entristece dile que lo llamarás en un rato, pero no se te ocurra cumplir tu palabra. Hazle todas las ilusiones que le puedas romper. Felicítalo por sus escritos (tan profundos y conmovedores) mientras piensas en la remota posibilidad de leerlos. Acercate sólo si vale la pena que la gente se entere que lo conoces, sino, búrlate. Su rareza y soledad incluso pueden serte útiles.
Míralo a los ojos y, cuando te sientas amenazado por su tranquilidad, se lo más violento que puedas. Esconde tu incapacidad de hacer lo que debes haciendo lo que no. Aprovecha tu superioridad numérica cuando te sepas débil, impotente y abusado. Si envidias su paz, golpéalo.
Usa todos los medios a tu disposición (ojalá la fuerza) para que no te diga aquello que no sabrías responder.

Permítele amarte, pero procura que sea siempre más de lo que tú estás dispuesto a amar. Así podrás hacer de la vida de otros, tu juego. Tu ventaja será siempre decir que sientes lo mismo para que, cuando se enteren los demás, no se vea involucrado tu corazón; si existe. Mientras más le mientas, más ventaja tendrás cuando se sincere.

Asegúrate de que te considere uno de los suyos, ojalá el más fiel. Si eres cuidadoso, casi lograrás que confíe: posición estratégica para decepcionarlo cuantas veces quieras.Enséñale algo que entiendas, no para que también lo haga él, sino para echárselo en cara cuando no venga al caso. Regálale todo lo que le puedas cobrar.

Lee, por primera vez atentamente, este texto. Sigue cada uno de los pasos y aplícalos, por ejemplo, con el autor. Utiliza la información, que inocentemente te entrega, para humillarlo hasta que te hartes.

RolandoFlores, 2005.



Lo absurdo de...

Escribir porque sí. Dormirse porque es lo mismo que mandarte un beso. Enviarte esto o cualquier otra cosa, total, siempre "te gusta". Esconder la mediocridad bajo un lector desatento. Fumar.
Despedirse y darte las gracias cuando me quedo y te odio. Trasnochar junto a los prescindibles, que aman como si sirviera. Buscarte desde una silla con ruedas, un papel o una mirada. Despertar para cumplir, vestirse o rezar.

Asistir a la iglesia un domingo, después de haber paseado por calles que no necesitan vereda. Preguntarte como estás para que respondas y no sepa. Acompañarte a una fiesta para que todos griten solos. Presenciar la descomposición de tus sueños y cantar, como siempre, para nadie. Preocuparme por tí, quererte como no debiera. Estar a tu lado cuando lo requieras sin admitirlo, sabiendo que podría estar cualquiera. Llamarte para que le contestes a otro. Estudiar porque es útil y no crecer. Tener corazón.

Correr para huir de mi. Casarse con alguien para toda la vida sin saber ni lo que eres, ni lo que significa alguien, ni lo que es toda la vida. Que la mente esté dentro del cuerpo y que el hombre use reloj.
Ponerle nombre a los pájaros, a los mares y a los niños. Comprar cuadros y pretender que son tuyos. Memorizar una canción y jurar que la comprendes. Hablar, asegurando que se oye lo mismo que dices.

Sonreir para ocultar tristezas, insultar en busca de autoestima, competir con algo fuera de tí.
Invertir en un país ingrato, masa de consentidos ansiosos por reclamar. Culpar a un tú, fundamentar la rebeldía como si pudiera tener causa. Calificar de excelente lo desconocido, (si es excelente, ¿por qué no lo conoces?) Protestar con esperanzas.

Censurar tu inteligencia ante la religión, jugando a que no sabes que "vida" y "eterna" son términos, de por sí, contradictorios. Darle a la biblia la importancia de quemarla y a los sacramentos la credibilidad de ponerlos en duda.

Pensar sobre las emociones, simplificarlas a tal punto que parezcan comprensibles y, lo que es peor, esforzarse por transmitirlas.
¡¡La indecencia de llorar cuando otro puede notarlo, lo grotesco de confesar tus pesares a un ser vivo y su ambición sucia de pretender "solucionarlos"!! Aceptar la existencia de algo tan asqueroso como la psicología. Creer que viajas mientras tienes tu alma fija en un punto. Entristecerme cuando tu avión despega como si no fuera yo el culpable de que no esté aquí lo que sientes. Estar en lo cierto sólo al sufrir.

Decir más sobre lo absurdo. Poner el punto final

Rolando Flores, 2005.



.Me dejó verla jugar.

Corría a través de un campo que no me siento capaz de describir. El sol depositaba su optimismo sobre esos pastos inacabables, proyectados hacia siempre e interrumpidos de vez en cuando por un árbol, un río, su laguna, o el canto de un pájaro inquieto en ese celeste que lo redondeaba todo. Para ella todo estaba allí, tenía muy pocos años y tanto que mirar. Esos dos que siempre brillaban en su pequeño rostro parecían vivirlo todo; se movían de un lado para otro y no se cansaban de descubrir. La caída de una hoja a causa de la brisa era un fenómeno para su inocencia. Daba un paso, me miraba, y sonreía. Se caía, pero se levantaba radiante y embarrada para perseguir lo que fuera. Se alejaba un poco pero, tratando de que no me diera cuenta, se volteaba para ver si la seguía. De pronto se cansaba, y sentada se quedaba escuchando.
El atractivo eufórico de la selva, con sus mil especies animales de todas formas y colores, no era necesario. Lo bello no es exótico, es simple. Un corazón ansioso en una mañana calurosa, el contraste fresco del agua que corre y el reflejo de la única nube sobre la laguna detenida. La sensación de que todo esté muy lejos, de que nada se pueda abarcar más que sintiéndolo. La tranquilidad de saber que podía escapar y la certeza de que mi mano estaría siempre a su alcance.

Nunca pude olvidar la imagen que intenté contarles. Recuerdo que tiempo antes me había confesado su temor a las arañas.
Para serles sincero, sólo he confiado en ella, porque me dejó verla jugar.

Rolando Flores, 2006.


.Por favor, no bote su basura en la vereda.

.Y bueno...esto de tener que poner mis pulmones rotos sobre una mesa blanca no me gusta mucho. Revisarlos es interesante, pero sólo hasta que me percato de su estado deplorable. Sin embargo, considerando que el aire que respiran no está en mejores condiciones que ellos, me es imposible no hecharle la culpa a esta ciudad. Y es que inhalar toda tu vida el desperdicio que los hombres exhalan a la comunidad no es algo saludable. Estornudamos nuestras inseguridades en la cara de los demás, pero nos quejamos luego si es que se enferman. El negro humo del egoísmo sale por la chimenea de nuestra casa íntima todos los días y , aún así, tenemos el descaro de protestar por la contaminación. Qué poco cuidado ponemos al toser, por ejemplo, nuestras rabias. Actuamos siempre con la inconsciencia del impulso, incapaces de taparnos la boca con la mano. No entendemos cuánto se ensucia la atmósfera cada vez que odiamos, y menos la razón de que, cada vez que un hombre desconfía, se haga en ella un agujero un poco más grande.

La polución es un problema del alma, no de las micros. El esmog no es otra cosa que el residuo de nuestra forma de relacionarnos. Que nos despreciemos y juzguemos provoca las enfermedades respiratorias de este invierno comunicacional. La mentira nos tiene con asma, y un inhalador de disculpas no puede curarla. El aire que respiramos es el vivo reflejo de la sociedad que construimos. Y un efisema detectado en mis pulmones lo respalda.

Rolando Flores, 2006.



.Proyecto de Diseño.

.Inventemos algo útil, no sé, cualquier cosa. Quizá un aparato que calcule con precisión el peso de las sensaciones. ¿Se imagina tamaña obesidad? O también un sistema centralizado de alarmas para cada vez que se abre una boca de más. ¿Dormiríamos? . Por favor, usted que lee, piense en que una muralla perfecta, sólidamente edificada e imposible de traspasar, se instalara entre lo que sueña y lo que hace. ¿Cambiaría en algo su vida? Podría ser interesante un producto químico que, con tal solo rociarse sobre las dudas, nos desinfectara totalmente de ellas. Se me ocurre una lavadora de cesos portátil, con su estuche y todo.
Pero esas son estupideces de cabro chico.
Mejor es construir artefactos que nos ayuden a solucionar nuestra vida cotidiana, no objetos complejos que, en vez de facilitarnos un proceso, lo entorpecen.
Por eso dibujé recién, para que usted pueda comprender mejor, una caja de cartón que capta la luz de una lámpara y, estando cerrada, puede conservarla durante cinco minutos. La idea es que, en caso de un corte de luz durante ese lapso (de cinco minutos), se puede abrir esta caja y, con un cuarto de la intensidad de la lámpara, iluminar un radio de medio metro durante otros cinco minutos. Es obvio que, como Chilectra ahora tiene fotos de oficinas eficientes en su publicidad, los apagones no sobrepasarán jamás dicha cantidad de tiempo.
Además, la caja está hecha de un cartón que, eventualmente, resiste la oscuridad, y su tamaño, aunque no definido aún, no debiera superar los cinco metros cuadrados; entendiendo un metro cuadrado por cada minuto de luz. No sé si estará de acuerdo, pero creo que los costos del proyecto serían bastante más bajos que, por ejemplo, el sistema de alarmas. Si sacara la cuenta, la implementación de un micrófono bucal representa, a nivel mundial, una no despreciable suma de dinero. Cierto es que se ahorraría un poco con los niños, pues, como es de suponer que hablarán bastante de más, no parece necesario considerarlos; podría sonar su alarma siempre y listo.
Sin embargo, la población restante sigue siendo demasiada para ese proyecto.
Por lo anterior, vuelvo a insistir en que la caja almacenadora de luz resulta, aparte de un invento sin precendentes, una manera creativa de invertir su capital. No olvidemos que la rentabilidad es un aspecto crucial a la hora de diseñar.
Cierre los ojos e imagínelo. Sobre las estanterías de todos los supermercados con un llamativo envoltorio y unas letras coloridas que digan: "Almacenadora de Luz de Emergencia".¿No le parece magnífico?

Bueno, ya es tarde, pero aprovecho de dejarle mi teléfono para que me contacte; uno nunca sabe.

Rolando Flores, 2006.


Risa

Por suerte Risa despertó temprano. Se creyó capaz de levantarse y lo hizo. Para ella todo es tan simple.
La inutilidad de un día que sigue al anterior antecediendo al próximo no le molestaba. La pesadilla de la noche podía olvidarse con un pan con palta, asi que desayunó lo más rápido que pudo, se esmeró en vestirse adecuadamente y salió a la calle.
Una mañana opaca bajo el aire fúnebre de la ciudad sobrepoblada, pero ella era Risa y no podía dejarse interrumpir por pequeñeces. Las casas bien pintadas de su barrio residencial lucían como nunca. Respiró profundamente, llenando hasta el último hueco de su pulmón de esa atmósfera plástica que tanto le agradaba. Se detuvo para encender el primer Kent One de la cajetilla que Padre Amable y Madre Cariñosa le habían traido de Estados Unidos mientras pensaba para sí lo feliz que era.
Padre Amable la encontró en la esquina.
-¿Para a dónde va mi Risa preciosa?
- Hola papá, voy al gimnasio.
-Sube, te llevo.
El Audi la aisló inmediatamente de los sonidos del exterior pero obviamente fué para mejor. Es curioso que nunca le haya parecido interesante el mundo.
- ¿Y por qué vas tan temprano papá?
- Nada, asuntos de la oficina que el inútil de Mandados no puede resolver solo. Te juro que uno de estos días lo voy a dejar en la calle.
- ¡pero papá! piensa que sus hijos tambien quieren conducir un auto como este algún día. ¿Qué va a ser de ellos si lo echas?
- Sí, es cierto. Seguramente puedo darselo como indemnización, y así no me molestaría más.
- Siempre tan inteligente papá, por eso te quiero.
-Linda, ¿y has pensado que me vas a regalar para el Dia del Padre? Es este Domingo, supongo que no lo has olvidado. En el asiento de atrás hay unos catálogos de Ripley por si quieres hojear, están ordenados por personalidad así que no resulta difícil encontrar el regalo apropiado.
-¡Papá¡, ¿crees que lo olvidaría? Por supuesto que ya lo compré. De hecho, con la tarjeta del gimnasio me hicieron un 10% de descuento.
-Siempre tan previsora, te quiero hija.
- Papá, ¿puedo contarte algo?
- Por supuesto mi amor, dime.
- Es que me da verguenza.
- Pero amor, ¿alguna vez me he reido de tus cosas? dime preciosa, seguro que no es para tanto.
- No si no es para tanto pero es que...no sé...creo que te vas a enojar.
- Pero mi linda, ¿cuando me he molestado contigo? sabes que eres lo más preciado para mí, vamos, cuentame.
- Es que...
- ¿Es que...?
- ¡Sé que me has dicho que no lo haga pero me cuesta tanto! Soy una tonta.
- Risa, si no me dices me voy a molestar de veras...
- Es que...dejé mi corazón en la casa.
- Ja,ja,ja. Pero mi Risa linda, ¿creías que me molestaría por eso? Quédate tranquila mi amor, todos nos equivocamos. ¿Rezaste antes de salir?
- Tres AveMarías y un Padre Nuestro.
- De acuerdo. ¿Y por qué estabas tan preocupada? ¿Lo necesitabas para algo muy especial hoy?
- mmm...no, creo que no.
-Entonces mi linda, no hay motivo para preocuparse. Ya, toma tus cosas que estamos llegando.
- ¿En serio no estás enojado papá?
- No amor, en serio. Aquí tienes mil pesos por si necesitas algo. Cualquier cosa me llamas, ¿vale?. Si atiende el tarado de Mandados dile que es para algo importante.
- Gracias papá, me encanta confiar en tí.
- A mí también preciosa, cuidate y no te amargues por tonteras.
-Lo haré.
-¡Y no olvides el catálogo!

Afuera, no pudo evitar derramar unas lágrimas por su padre. Se avergonzó al ver que le habían corrido el maquillaje pero luego se arrepintió de ser tan malagradecida; lo quería tanto.

Rolando Flores, 2006.


Sala de computación

Me dió risa. Antes la forma de la letra la determinaba el estado de ánimo, pero ahora es más fácil: Fuente, elegir; Tamaño, elegir. Si la que buscas no está en la lista, tranquilo; en Internet hay por millones y no son tan caras. Aunque me sienta utilizando una Wingdings, basta un click para que leas en Georgia y todo pueda esconderse. Las frases que escribo más rápido, esas que solía tener que pasar en limpio puesto que ni yo podía leerlas, ahora se ven iguales que todas las otras; todo se hace homogéneo en esta nueva perfección. Incluso recuerdo párrafos que, o por descuido o por el simple desgaste del Bic, quedaban escritos más suave. De cierta forma, estos eran más importantes; las otras partes de la hoja los respetaban mucho porque eran más tímidos.

No dejaba de tener sentido botar el papel por una equivocación. Recuerdo el primer ataque: la invención del Liquid Paper. Y es que desde ahí que no se necesita escribir con cuidado. Luego, el segundo ataque para mí aunque anterior históricamente, el teclado: Simulación metálica, helada y reciclable de todo lo que escribir trae consigo. También la pantalla es curiosa: ni se ensucia con cenizas ni puede arrugarse. Qué asco.

Me dió pena. Antes uno se sentaba de noche, solo, y no se levantaba hasta que algo lo hiciera sentir algo. Ahora me tengo que ir porque son las seis y que el horario y que hay que pedir un memo para que te presten la sala y todo eso.
-Disculpe, ¿me devuelve mi credencial?

Rolando Flores, 2006.





*Silencio y Asfixia*


.Dirán que soy escoria
que enloquecí
que mi vida es un espacio
ficticio dentro de mi memoria.
(Lomc)


Mientras me ponía el abrigo impermeable de la compañía no pude dejar de advertir lo innecesario que es mi trabajo en esta época del año. Hacen casi 3 grados bajo cero y la oscuridad de la obra es tan violenta como la de la noche sobre ella. Mi linterna, también de la compañía, se esfuerza por iluminar aunque sea una mísera fracción del área en que transito. Comienzo así la vigilancia de rutina y poco a poco la modesta ampolleta de mi caseta se va haciendo más diminuta hasta desaparecer por completo en la bruma. Entre los montones de tierra aun kedan unas piedras por recoger, y brillan como fantasmas que me espían.
Unos tablones por sobre el hoyo principal me conducen al sector en trabajo, donde está estacionada la retro, que curiosamente se ve mucho mas agresiva si las sombras de las nubes se marcan en sus orugas. Mis botas, también con el logo de la empresa, suenan torpes en el suelo de barro tan húmedo, lo que junto con el vibrante grito de los truenos conforma un entorno bastante nervioso. El chofer de la retro debe haberse dormido después de unas garrafas con los de explosivos y dejo la radio y el casco a la entrada del túnel. Aprovecho las gotas que empiezan a caer como excusa para revisarlo, aunque no me guste para nada recorrerlo. Allí dentro huele a pólvora, suenan las rocas por el cambio de temperatura y siempre ríe alguna que otra gota en el fondo. Le tengo terror.
Me había decidido a entrar cuando sonó la radio. Me asuste porque sabia que había dejado la mía en la caseta. Alguien le hablaba al de la retro, pero tenia que ser de las casetas de adentro del túnel porque la frecuencia se distorsionaba. Ahora hablaba mas fuerte pero, aunque intenté, no pude descifrar lo que decía. Hice un par de llamados y nadie me respondió. Eran las tres y cuarto de la mañana.
Prendí el último cigarro para volverme a dormir. Había comenzado a caminar de vuelta cuando la radio volvió a sonar. Esta vez eran risas, pero agonizantes, y se oían mucho más nítidas que antes. A mi gusto, voz de hombre, aunque sus carcajadas eran tan temblorosas y sarcásticas que me recordaban un rencor muy femenino. Le hice un par de toques SOS para ver si reaccionaba pero no se callo. Le hable lo mas fuerte que el frió me permitió pero tampoco hubo respuesta. Continuo con su comedia hambrienta, haciéndome temblar de saberme solo e incomunicado con el otro nochero.
El carro de carga esta repleto de tierra y piedras por lo que no cabe la posibilidad de bajar en él. El foco lo olvide en la caseta asi que tendré que conformarme
con la linterna. Pero tengo que ir a ver que pasa.

Me puse el casco del de la retro y me dispuse a descender. Durante el día se habían hecho bastantes explosiones porque el robot indicaba presencia de minerales mas pesados. El jefe estaba ansioso por descubrir algo de oro para poder financiar la excavación durante otro año ya que los recurrentes derrumbes hacían muy costoso mantener el túnel abierto. Mientras bajaba pisando cuidadosamente los durmientes del riel del carro de carga comencé a marearme a causa del incesante olor a carbón. La baja de temperatura durante la noche provocaba la acumulación de vapores en la parte mas profunda, lo que hace casi intransitable ese sector.
Llevaba unos 50 metros de camino cuando volvió a escucharse la voz. Ya no reía, pero emitía mensajes ininteligibles en un tono cansado, difuso. Las palabras llegaban a mí totalmente desarticuladas, acompañadas por vómitos y jadeos, escupos y otros asquerosos sonidos intestinales. Yo temblaba. Nose si del frió que, por cierto, había olvidado por completo producto de la adrenalina; pero temblaba.
Viéndome ya en el ultimo sector habilitado de aquel sendero subterráneo comencé a llamar al de la retro. Desde que vi su casco y radio tirados en la vía de ingreso temí que el alcohol lo hubiera incitado a hacer alguna lokura.
Continué así, gritando y bajando por la parte mas escarpada del camino. Al llegar a la bifurcación entre el túnel que lleva al sector extractivo y el que desciende a las profundidades del pozo mayor, me detuve. No podía soportar un segundo mas la presión en los oídos ni el silencio de aquella atmósfera metálica. De repente, la voz, que había seguido murmurando incoherencias a través de la radio, se transformo en un sollozo estremecedor. Comencé a desesperarme. Solo atiné a gritarle que se callara, y fue ahí cuando escuche: "...es el silencio... es el silencio... cada cosa que le digas sera tu tortura... me devoró y... ahora te toca a ti"

Aun llegaba medio distorsionada la frecuencia, pero la claridad con que pude entender esas palabras me conmovió. Pensé en correr hacia la superficie y olvidarme del incidente, pero había algo que me llamaba a bajar. Los jadeos continuaron entremezclándose con el caer de las gotas que subía desde el fondo del pozo. Tambaleándome, me levante y seguí mi confuso camino. Mi respiración entrecortada preguntaba a los muros oscuros, amenazantes, y un eco sordo respondía a su temor. Volví a gritar, mas fuerte aunque sin esperanza de que alguien me oyera. De pronto, en la bifurcación de los túneles, que ya quedaba 20 metros por sobre mí, se oyó un derrumbe. Entre los diversos estruendos, el pánico me inspiro a huir lo más rápido que el agreste terreno me permitiera. Llevaría unos 15 metros corriendo y vociferando cuando el aire se hizo imposible de respirar. El vapor proveniente del fondo era tan espeso que me daba arcadas. Me arrodille en el suelo y vomité. Quizás fue lo bullicioso de los desprendimientos en la parte superior, o la jaqueca que se clavaba en mis sienes, pero lo cierto es que no me oí vomitar. Me levante, pero tampoco escuchaba mis pasos. La tupida bruma que me envolvía ensordecía todos mis movimientos, mientras chillaba de angustia. ¡No oía nada!
A causa de la inutilidad de mis tímpanos, perdí el equilibrio y caí tumbado sobre el riel. No podía verme ni las manos ni los pies. La húmeda nube de acero me asfixiaba al inhalarla mientras que, de forma súbita y alborotada, me vinieron a la mente todos los alaridos que hice al correr. El recuerdo era increíblemente minucioso. Cada sonido emitido se me presentaba ahora con una infinidad de detalles, como si todo cuanto hubiera dicho en mi huida desesperada tuviera un universo de connotaciones. La densa niebla me estrangulaba con su silencio al tiempo que las voces en mi conciencia se tornaban mas insolentes, incomunicándome con la realidad de ese submundo enterrado para luego ser maquiavélicas carcajadas las que se burlaban de mis anteriores exclamaciones.
Lloro, escupo, suspiro; mi corazón acelerado ya no se perturba ante esta insensibilidad.
Un inconsciente sangra en lo profundo de la tierra por todo lo que sin querer dijo en algún momento. El silencio ya no titubea; envuelve a un alma y le roba la palabra por siempre.
Sucesivos derrumbes cubren estrepitosamente el túnel mientras arriba, en la superficie, el chofer de la retro pregunta por su radio.

Rolando Flores, 2005.


Suficiente

¿Y si...hoy?


Llovía pero de a dos, así que no me mojé. La vista más alta, con la risa más graciosa. El aire más limpio, con los ojos más abiertos. Es curioso que no entendamos que no necesitamos saber qué hacer, que mirarse es más que cualquier cosa.

Una cascada rebotando suave en otro azul menos blanco, y su estruendo salvaje en los oidos de una niña que silba en la orilla. Y los árboles ceden, como siempre lo han hecho, ante la brisa tímida proveniente del mar.

Pero esto ocurrió aquí, entre una calle y otra, junto a otros que no se dieron cuenta. No fué un paisaje, ni tampoco un cuadro, fué...No sé, mi intento infantil de dejar de ser uno con otro, para ser otro con uno. De no hablar contigo, de que nosotros dos nos hable.

(Vuelvo a ser mi definición de imbécil, pero lo crítico es disfrutarlo)

Y: -Hola, ¿confías?
X: -Hola, no.
X: - ...pero tengo sueños, ¿basta?
Y: - ¿En verdad todo es tanto para tí?
X: - Yo pregunté primero...
Y: - ¡No sé, qué importa! ¡No entiendo!
X: - No me respondiste...
Y: -¡Sí!, o sea, no, bueno, ¿y qué?
X: -Nada, da lo mismo. En todo caso, sí; cuando te ríes te miro, y como te miro a tí no veo angustias, y como no las veo no existen, osea, cambia el mundo. Cuando hablas te escucho, y como te escucho a tí, no escucho peleas, y como no las escucho, no hay, o sea, cambia el mundo. En todo está todo contenido.
Y: - Sí, claro...

Ya es de noche. ¿No han tenido nunca la curiosidad de saber cómo sueñan los demás?¿Si también ellos descubren con sorpresa lo que son? ¿Acaso todos se ilusionan? ¿Inventamos amor donde no lo hay para que lo haya? ¿Es esa la única manera?

En verdad, nada de lo anterior es relevante. Sé que hablamos un rato bajo esa lluvia que no mojó, sé que caminamos sin ir a ningún lado y que al volver, como no quería, no supe despedirme. Sé que escribí esto pensando en algo y que todavía no puedo dormirme.
Y me parece suficiente.

RolandoFlores, 2006.


.Tarde adentro.

mientras afuera todo pasa,
paulatinamente,
de amarillo a negro;
aquí,
de negro a negro.

siempre pedazos de nada
pero nunca algo.
casi me gusta que me regalen para quitarme.
casi disfruto que ofrezcas para tener el poder de negar.

lloro desde una inacción que no me permite llorar.
(hasta el momento)
sonrío al verme esclavo,
uno triste de serlo.
un mediocre por no decidir.

releo a Savater y no soy adulto,
porque no puedo inventar una vida
que no quiero morir.

y es bonito...
el gallo canta
pero no es nadie
porque no puede comprar su alimento.

aquí en mi ánimo,
agradezco tu palabra cariñosa
por su capacidad de permanecer
sólo palabra.
aprecio tu cordial saludo
por su totalidad de saludo.

¡encantando de pasar contigo días que escribo para que acaben!

¡encantado de que me quieras!
total,
no soy más que lo nuevo
y sé que en tí pasaré.

me recordarás sin haberme tenido en cuenta
como hacen los mayores.
me acariciarás el pelo
sólo para saber si está limpio.
(por eso de la educación)

y la noche...
¿podrá tomar en serio la científica realidad del día
sabiendo de antemano que caerá sobre él?
para ella
él será siempre un juego,
transición inútil
ante su verdad seria e incuestionable.

...y así ven al soñador.

Rolando Flores, 2005


.Todos.

todos los textos
emanan de mis muchos yo
y de tanto que se puede
nada se hace.

ella, esto y eso
tienden al infinito
y por ahi vaga el verso
para volver vacío.

el lápiz se pierde,
adentrado en todos los caminos,
y yo espero
ante la eternidad de sus bifurcaciones.

¿qué melodía podré componer con todos los tonos?

siento ahora
en mi memoria revuelta
tantos instantes.

amo todo lo que podría
pero acabo sin empezar
sobre todos los escritos posibles.

Rolando Flores, 2005.


.De viaje.

Anoche me fuí de viaje. Sí, en serio. Lo que pasa es que no me siento capaz de traer hasta aquí lo que ví. ¿Qué idioma posee verbos para ese bosque?¿Qué palabra define ese cielo? Me dan pena los hombres porque están condenados a contar lo que viven. Necesitamos estas letras de mierda para transmitir, por ejemplo, un amanecer. Siempre tratando de imitarlo todo. ¿No les parece ridículo escribir "estrella"? Como si eso que tintinea cuando miras hacia arriba, la sensación de su infinidad divina y la inquietud de no saber dónde queda, pudiera resumirse en aquellas ocho figuras extrañas puestas juntas. Iluso.
Hay otra clase de gente que me parece curiosa. Esas personas que creen poder reemplazar lo que se dice cuando se abraza diciendo algo sin abrazar. Háblame sobre una mirada, consigue usando las mil metáforas describir cómo brillan sus ojos. Explícame con el lenguaje más técnico el sonido que produce su respiración. Usa todos los recursos gráficos imaginables para dibujar su boca cuando calla. Te deseo la mejor de las suertes.
Yo, como es lógico, no puedo ni debo decir más. Me fuí de viaje y alguien más estuvo ahí. Ella sabe.


Rolando Flores, 2006.

Comentarios Destacados

11 comentarios - Textos de mantoi [Poesía][Literatura]Rap

@roberto011
:O
SABE EL MANTOI
pero no cachaba estos poemas...
@nambo
weeena la hiciste
@nambo
oeoeoeoe link pa descargar cd's porfa... avisame por mp cuando los subai y +10 (:
@MSD_msd
Excelente te felicito creo que deveria ser ams conocido el maestro MANTOI sabeee +10
@alexys97
Te dejo 10 y solo para aclarar respecto a la poesia se hace llamar "Tristan Vela."
@chicho476
Pues si, pero en ese entonces se hacía llamar por su nombre