Ambiente hostil nos toca vivir. Pienso que nosotros, que somos familia, hoy parecemos enemigos acérrimos, regocijados en el dolor y el descontento de quienes amamos. La agresividad nos cubre, quizá lo que pretendemos, es lograr que esconda, o aniquile por completo todas esas aflicciones, que hoy tienen un peso increíble para nosotros.
Agresión, es eso lo único que existe en nuestro día a día, insoportable histeria. Si cualquier palabra, por más insignificante que sea, es la lengua de fuego que enciende la mecha de nuestra furia, que sabe estallar de manera desgraciadamente espectacular. Si cada idea expresa, genera la más amplia discordancia, una profunda discusión que se sumerge en lo violento. Y nosotros, de posturas intransigentes, no damos brazo a torcer con lo que decimos, decidimos no aceptar los acuerdos, como si nos encantase toda esa inacabable pelea.
Desunión, cada uno quiere ir por su lado, seguir su propio sendero, restándole toda importancia a cualquier otro, y pisoteando sin temores al que se cruce. Esa, esa es la idiosincrasia que desarrollamos. Si decidimos ignorar todo aquello que no creemos ajeno, todo lo que no salga de nosotros mismos... De no importarnos la acción del prójimo, de la sangre de nuestra sangre, estamos cada vez más cerca de quedar enfrascados en terrible soledad. A quien puede importarle lo nuestro? Si no comenzamos a observar, a escuchar a los demás, dar nuestras palabras de apoyo, vamos a terminar por volvernos ciego-sordomudos.
Hostilidad, el oponernos sin razón, la negación de los propios errores, la exaltación de los errores ajenos. Tanta tensión hay en esta atmosfera, que el solo hecho de compartir un mismo espacio, nos está lastimando. Cada acción puede ser tomada a mal, vista de la peor manera posible, toda propuesta puede ser ignorada, burlada, incomprendida. Sera la ignorancia la que nos condujo hasta acá? O es quizá el desinterés? Estoy intentando convencerme de que todavía ninguna de esas cosas logro someternos...
Todo está viniendo a mal y parece empeorar, y si no cambiamos pronto, presiento que va a ser tarde. Hijos del rigor, eso tiene que cambiar, ignorantes, eso no puede seguir. El odio crece hasta sobrepasar sus propios límites, las maldades se multiplican, las guerras internas son cada vez más grandes. La paz no la encuentro, estará perdida, al igual que la libertad, o estará despedazándose, como los sentimientos, nuestras almas, nuestra capacidad. Los gritos de furia incontenible que hace tiempo parecían haber callado para siempre, hoy resurgen desde lo más profundo de nuestras entrañas. Y gritamos, gritamos hasta que las cuerdas vocales parecen cortarse. Y sangran… Sangran nuestras manos, nuestras cabezas maltratadas, las espaldas cansadas.
Tanto ruido me enloquece, la velocidad con la que transcurre el tiempo, no me deja ver lo que esta pasando, y tanto encierro no permite respirar. Yo quisiera en este momento, encontrarme en las alturas, rodeado de naturaleza, donde nadie pueda llegar, donde todo se detenga por un instante, y el viento se lleve mis palabras.
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