Poemas de German Walter Choquevilca
QUIERO COMPARTIR CON TODA LA GENTE LECTORA DE TARINGA UNOS POEMAS DE UN GRANDE. ESPERO QUE LES GUSTE.

CANCIÓN PARA EL ÚNICO AMIGO

Tanto buscar la luz por todas partes,
¡tanto afán para encontrar la calma!
Cuanto camino andado y desandado!
Qué inmensa soledad la de la Nada!
¡Qué de puertas cerradas a mis golpes
qué dolor de cerrojos y de aldabas!
¡Qué desaliento el de la mano amiga
cuando a mis ojos le volvió la espalda!
Muchas veces las noches y los sueños
Me ofrecieron estrellas por almohadas
y el viento hermano me cerró los ojos
y el grillo humilde me ofreció guitarras

Algún amor no comprendió mis manos
porque eran copas de vergüenza alzadas
y me quedé parado en el asombro
Sin Dios, sin juventud, y sin palabras.

Pero una voz quizás la tuya amigo,
Me dijo “es tiempo, levántate y anda”
y mostrándome el sol del mediodía
me enseñó la dimensión de la distancia
Me alcé entonces del Ara de la tierra
como se alzan al cielo las plegarias
Me levanté del humus hacia el polen
Con la azul tentativa de la alfalfa.
Comprendí los rosales de la tarde,
el trino rojo, la canción del agua
Pero... Quién hizo el corazón del hombre?
¿Donde esta el frágil molde de su estatua?


CUANDO ME FUI

Con mis manos gastadas de mendigo
me alejé de tus pasos sin retorno.
Iba hacia el sud, desnudo de palomas,
con un sol de maíz sobre los hombros.
Bajo mis pies el vientre de la tierra
era un largo horizonte de sonrojos.
Me empujaban los pájaros del viento,
el herrumbre infinito del otoño.
Iba solo de nombres de mujeres.
Iba envuelto en harapos majestuosos.
Quizás buscaba la luz que me negaron
en el sol terminal del territorio.
Dejaba el clima del hombre sedentario.
¡Era austral la derrota de mis ojos!
Llevaba un dios pagano en las alforjas
y la herencia de América en el rostro.
Cruce el rió divisor de latitudes
sobre el relincho espeso de los potros.
Allá lejos un cielo ultramarino
Limitaba el espejo de mi asombro.
Atravesé las urbes de la tierra,
la igualdad vertical del equinoccio.
A mis ojos la luz de las ciudades
eran selvas de enjambres luminosos.
Cuando extendí mis dedos alfareros
para entibiar mí sangre en los rescoldos,
un abrazo centrífugo de asfalto
me arrastró en un tumulto pegajoso.
La vorágine gris del mecanismo
reclamaba un esfuerzo poderoso:
dejar el alma detrás de los suburbios
y guardar el rebaño de los lobos.
Reconquistar el sol, las libertades;
Fue regresar en sueños al otoño
Recuperar mi credo americano
Fue reunir en silencio mis despojos,
decir adiós al hombre programado
y perderme en los cielos anchurosos.



CANTO ROJO

Tal vez mi canto rojo por sobre el mediodía
tenga un ritmo de ojotas sobre la tierra parda
Tal vez mi canto diga de sueños sin mesura
envuelto en el ronco tambor de los pucaras.
Tal vez mi canto enjuague las lágrimas de cobre
que ruedan por la oscura mejilla de mi raza.
Quizás tenga mi canto la turbia rebeldía
que ruge en las entrañas de la tierra olvidada.
Pueda ser que este grito nacido en las tinieblas,
Amanezca en el blanco pañal de la mañana
y atraviese los aires, como venablo indio,
hasta donde termina la patria de las águilas.

ULTIMO CANTO

Duerme amor mío, duerme que la noche
ha cubierto de sombras todo el pueblo
Duerme en la paz azul de tu verano
En la quietud total del universo.
Duérmete azul, que el ángel de la Guarda
dejará en tu ventana el año nuevo
con guirnaldas de estrellas desprendidas
De la celeste magnitud del cielo,
Duerme en sosiego, que al despuntar el día
habrá nuevos rosales en tu huerto
y habrá un beso perdido en la distancia
buscando la tibieza de otro beso.

poemas

HUASAMAYO

Primero, antes que todo; fue una danza
voluptuosa en el seno del pantano
Mucho después, un cálido suspiro
en las fauces abiertas del verano.
Más allá por las altas cordilleras
amaneció de gris en los carámbanos
Corazón en la helada estaláctica
Floración de humedad por el espacio.
Por esas soledades del silencio
llevaba en su memoria el calendario
Un otoño amarillo de paisajes
Un invierno de río tributario.
El viento, el sol, el frío, las plegarias...
las negras cerrazones lo encontraron
amaneciendo los cielos de tormenta,
por esas tempestades del verano.
Llegó al centro del clima por noviembre
Casi ciego de luz por los nublados
Llovió sobre las secas polvaredas
desde el Alto Perchel hasta Abra Mayo
Llenó los callejones y las sombras.
Ebrio de noche oscura, por el barro
revolcó las doncellas de las fuentes
con la ardiente lujuria de sus brazos.
Estrelló sus pupilas de viajero
en el centro bermejo del remanso
Viejo de andar, volvía hasta Tilcara.
Antiguo amor que nunca había olvidado.
Jujuy.




Germán Walter "Churqui" Choquevilca

Poemas de German Walter Choquevilca
Nació el 09 de Abril de 1940, en Tilcara, y murió el 21 de Diciembre de 1987.

CABE DESTACAR QUE EL ESCENARIO DE UNO DE LOS FESTIVALES FOLKLORICOS MAS IMPORTANTES DE JUJUY (ENERO TILCAREÑO) LLEVA SU NOMBRE.
SALUDOS