Con el constante aumento en el precio de los combustibles, no son pocos los que al llegar al surtidor comparan los precios de los distintos tipos de naftas y de gasoil y se preguntan: "¿Cuál cargo?". Más allá de precios, hay razones técnicas que determinan cuál es el combustible más apropiado para cada vehículo.

Empezando por las naftas, hay que decir que todas son sin plomo y la diferencia entre la común, la súper y la premium es el octanaje. Este es un número que indica la resistencia del combustible a detonar de manera prematura. Los motores modernos, que tienen mayor relación de compresión, necesitan alto octanaje. La nafta común tiene 85 octanos y es apta para los autos de más de 30 años.

Sin embargo, la diferencia entre la súper y la premium es mínima. La súper tiene 95 octanos, y la premium, entre 98 y 100, dependiendo de la marca. ¿Cuál cargar? La de 95 octanos es suficiente. Y no lo digo yo, es lo que recomiendan los manuales de los fabricantes. Habrá quien dude, porque tiene un auto importado de alta performance y, en consecuencia, debe usar 98 octanos. No es así. Puede usar 98 octanos y tener un mejor rendimiento y menor consumo, aunque en ambos casos las diferencias no superen el 3%.

Para dar sólo un ejemplo: el manual del usuario del BMW Serie 5 GT con motor V8 biturbo de 407 CV de potencia máxima recomienda el uso de nafta sin plomo de 95 octanos (nafta súper), y aclara que también admite nafta de 91 octanos o más con hasta un máximo de 10% de etanol.

En el caso del diésel la cosa es bien distinta; en los surtidores se ofrece gasoil y gasoil premium. La diferencia esencial es la cantidad de azufre medida en partes por millón (ppm) que contienen. Mientras que el gasoil común tiene 500 ppm, el premium tiene apenas 50 ppm.

Aquí sí la diferencia es sustancial. Los motores diésel más refinados están equipados con filtros antipartículas (FAP) que les permiten cumplir con las normas europeas antipolución. Ese tipo de motores sufre graves deterioros con el gasoil común, y por eso varias empresas se abstenían de traer a la Argentina las versiones gasoleras de sus últimos modelos. El lanzamiento del gasoil premium en el mercado local terminó con ese problema. De todos modos, muchos de los nuevos modelos, tanto de autos como de pickups, que se venden en el país funcionan perfectamente con el gasoil normal, pero a diferencia de los nafteros, el uso del gasoil premium sí es conveniente porque es mucho más limpio y protege mejor al motor.

Y si de hacer cuentas se trata, tomando un auto naftero con un consumo promedio de 10 litros cada 100 kilómetros y que recorra 15.000 por año, cargando nafta súper a $ 3,745 (en YPF) gastará $ 5617,5 anuales, mientras que si usa la premium gastará 6793,5, es decir, 1176 más.

Con un gasolero, con el mismo consumo promedio y la misma cantidad de kilómetros por año, usando gasoil común de YPF gastará $ 4843,5 por año, mientas que con el premium el gasto se eleva a 6118,5, $ 1275 más.

ACA ESTA EL PROBLEMA.

ALTO CONTENIDO DE AZUFRE Y BENCENO.

La Secretaría de Energía informó que las nuevas composiciones de los combustibles líquidos entrarán en vigencia en julio de 2012. En los tres distintos grados de naftas habrá que reducir el contenido de azufre y benceno. El gasoil grado 3 que actualmente tiene 50 ppm de azufre máximo pasará a tener 10 y será implementado a principios de año. Mejorar el producto y bajar los niveles de contaminación son los objetivos del organismo público.

La próxima modificación en las naftas consiste en la reducción del contenido de azufre y benceno. Para otorgar un cierto tiempo a las petroleras a que se adapten a la nueva reglamentación, entrará en vigencia a partir del 1º de julio de 2012. En las naftas de alto octanaje deberá tener un máximo de azufre de 50 partes por millón (o mg/kg) y un máximo de benceno de 1 por ciento. En la grado 2 (o súper) el máximo permitido de azufre será de 150 partes por millón (mg/kg) y un límite al uso del benceno también del 1 por ciento. En cuanto a la calidad, la Secretaría de Energía afirmó que nuestro país es líder en la región.

Hugo Caldini, Coordinador del Programa de Calidad de Combustibles de la Secretaría de Energía anunció a surtidores.com.ar que hasta el año entrante no habrá transformaciones en los combustibles líquidos. La intención es que las petroleras puedan disponer del tiempo necesario para hacer controles exhaustivos a sus productos de manera que una vez lanzado al mercado, cumplan con la nueva normativa. La reforma más importante tendrá como blanco al gasoil grado 3 (euro) que actualmente tiene 50 ppm (mg/kg) de azufre máximo y pasará a tener 10 ppm (mg/kg). Esta modificación entrará en plena vigencia a partir del 1 de enero de 2012 conjuntamente con la venta del ARNOX 32 o agente reductor de óxidos de nitrógeno a base de urea uso automotor, y permitirá que los motores diesel estén funcionando bajo normas euro IV en todo el país.

Desde hace varios años, en todos los países del mundo se llevó adelante una fuerte decisión por parte de los estados nacionales de producir combustibles menos contaminantes y de mejor calidad y eficiencia. Bajo este contexto internacional, Argentina imita los modelos más adelantados para poder transformar su producción. “La calidad de nuestras naftas es de las mejores de Sudamérica con alto octanaje, bajo contenido de azufre y benceno y sin el agregado de plomo”, dijo Caldini.

Brasil está comprometido también en tener esta calidad de combustibles diesel en enero de 2012 para que el transporte en el Mercosur pueda desplazarse sin inconvenientes. La necesidad de producir energía que no altere al medio ambiente no es sólo una necesidad del sector de hacer sustentable su actividad, sino también una premisa indispensable para asegurar los recursos naturales en todo el mundo.

Fuente: surtidores.com.ar

QUIEN CONTROLA?

Control de calidad
de combustibles

Nafta Súper o Premium.

El INTI acaba de incorporar una unidad móvil destinada a realizar actividades de campo inherentes al Programa Nacional de Control de Calidad de Combustibles (PNCCC). El nuevo vehículo, además de poseer todas las prestaciones técnicas acordes con la relevancia de su uso, cumple con las habilitaciones estipuladas por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) para el traslado de sustancias peligrosas, de acuerdo con las normativas específicas que surgen de la Ley Nacional de Tránsito.

Dicha unidad está destinada a operar en la zona geográfica del país donde se encuentra la mayor densidad de establecimientos que el INTI, con la autoridad delegada por la Secretaría de Energía a través del convenio correspondiente, debe controlar y verificar. El vehículo dispone del equipamiento específico necesario para permitir el correcto manipuleo y precintado de muestras, así como su adecuado transporte. Dicho equipamiento incluye el mobiliario y medios fijos necesarios, para que el inspector a cargo, pueda realizar sus actividades con seguridad, comodidad y funcionalidad. La dotación del vehículo provee asimismo los elementos necesarios para trabajar en diferentes tipos de muestreo, incluyendo aquellos que deban efectuarse dentro de ambientes atípicos o con posible contaminación.

El PNCCC se implementa ante la necesidad de la Secretaría de Energía de realizar los controles pertinentes a los combustibles líquidos, entre ellos las naftas y gasoil. A través de un convenio con el INTI, el Programa comenzó a ejecutarse en agosto de 1999, habiéndose inspeccionado ya, mas de 25.000 establecimientos ubicados en todo el ámbito de nuestro país, lo que se traduce en la verificación técnica y manipuleo de más de 250.000 muestras.

Las principales actividades encomendadas al INTI dentro del PNCCC son:

1. La determinación de la calidad de los combustibles que se expenden en las estaciones de servicio, terminales, plantas, centros de distribución, y toda otra dependencia donde se comercializan o administran naftas y gas oil.

2. La verificación de todos los aspectos administrativos legales de inscripción de tales establecimientos ante la autoridad competente.

3. El cumplimiento de las normas relacionadas con la seguridad en instalaciones y el manipuleo de productos que dicha inscripción conlleva, así como de toda otra normativa que propenda al control de los combustibles.

4. El relevamiento completo de precios. Esto comprende, la verificación y confrontación de los precios exhibidos al consumidor (contemplado bajo normas), con los indicados en los surtidores y bocas de expendio, y los efectivamente abonados por el consumidor final. La información que resulta de tal relevamiento luego es puesta a disposición de los consumidores en la página web de la Secretaría de Energía.

5. La comprobación y verificación –tanto en campo como en los laboratorios– de presencia de "marcadores" o trazadores a los efectos de corroborar el correcto destino de los combustibles y solventes con gravámenes diferenciados.