Peugeot 205 T16 Leyenda Sobre Ruedas


Es un hecho científico, demostrable e irrefutable, que el automovilismo deportivo alcanzó la cumbre en la década del 80.
En esos años en las grandes categorías (Fórmula 1, rally, raids, turismos) se produjo un delicado equilibrio entre amateurismo y profesionalismo, entre alta tecnología y taller, que por razones obvias no podía durar… “Times goes by”.

Eran tiempos de tecnologías nacientes, imaginación sin límites, mucha destreza al volante, pocas ayudas, sobrado peligro y valentía equivalente.
Los autos tenían 3 pedales, palanca de cambios, suspensiones de resorte/amortiguador, motores bestiales, aerodinámica excesiva.
No había control de tracción, antibloqueos, suspensiones activas ni cambios automáticos al volante.
Era mecánica pura.
Se manejaba al límite, y superar ese límite era vérselas cara a cara con la muerte.

En el mundo del rally, el Grupo B fue la máxima expresión de el concepto de “todo vale”.
Autos con pequeños chasis tubulares sobre los que se montaban motores aspirados de hasta 4 litros o sobrealimentados de hasta 2.8 litros, todo cubierto por carrocerías aligeradas, algunas con reminiscencias a modelos de calle, con pesos que rondaban los 900 kilos, y potencias de más de 600HP.
Eran bestias indomables, adrenalina pura, un espectáculo visual nunca visto y que jamás volvió a verse en pista alguna.
También eran bombas de tiempo.

El Grupo B produjo una serie de graves accidentes, muchos de ellos mortales, que llevaron a su desaparición a finales 1986 luego de una temporada que acabó con la vida de tres espactadores en Portugal, y con la de Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto en Córcega.



El último auto campeón fue el Peugeot 205 T16 a manos de Juha Kankkunen. Había ganado el año anterior conducido por Timo Salonen en su primera temporada completa, dado que había debutado ya entrada la temporada 1984.

El proyecto comenzó en 1981 y fue desarollado por un jóven Jean Todt, que hasta ese momento se había desempeñado como copiloto de Guy Frequelin sobre un 504 Coupé y luego en un Talbot Sunbeam Lotus al que hicieron ganar el campeonato de marcas de ese mismo 1981.
Los 200 ejemplares mínimos para la homologación de los Grupo B estuvieron listos en 1984 y debutaron en el Rally de Córcega de ese año, con la temporada ya iniciada, comandados por Ari Vatanen y Jean Pierre Nicolas.

Además de los mencionados Kankkunen, Salonen, Vatanen y Nicolas, el 205 fue conducido en el mundial por Bruno Saby y por el mismísimo Carlos Reutemann en el rally de Argentina de 1985.



El Peugeot 205 T16 en el Rally Mundial:






El 205 T16 en detalle




Al prohibirse el Grupo B, el 205 T16 se marchó al París-Dakar, y la leyenda se convirtió en mito.
A sus dos campeonatos sucesivos de rally (las dos únicas temporadas completas que disputó), le sumó otras dos victorias en sendas participaciones en el raid africano, en 1988 y 1989, a manos del no menos legendario Ari Vatanen, quien estuvo a punto de morir sobre un auto similar en el Rally de Argentina en 1985.


Peugeot 205 T16 GR – Rally Raid en el Dakar




El legado


Si bien el Lancia Delta Integrale fue otro auto que marcó época con sus 6 campeonatos de rally consecutivos, y del que ya hablaremos en otro artículo, se trataba de un auto mucho más “civilizado” que el T16, estaba basado en un auto de calle, y su ámbito siempre estuvo acotado al mundial de rally.

El 205 T16, en cambio, derivaba de una serie limitada construida sólo para homologación que era casi un prototipo, y daba la impresión de poder ganar hasta en un óvalo.

De hecho, por razones comerciales en 1990 adoptó una carrocería con aires al Peugeot 405 y siguió su racha de victorias, que incluyó una monumental victoria en Pikes Peak a manos de Vatanen, que dio orígen al consagrado cortometraje “Climb Dance” que incluimos al pie de la nota.


En 1991 PSA decidió que el linaje continuaría bajo la marca Citröen, y su heredero sería el ZX Rallye Raid, que siguió con el dominio aplastante en el Dakar obteniendo 4 victorias más, en 1991 todavía con Vatanen, y luego en 1994, 1995 y 1996 con Pierre Lartigue, quien también consiguó el París-Moscú-Pekín de 1992.

Era tan grande el mito que se resistía a morir.

Finalmente, PSA se retiró de las competencias de raid luego de la victoria del Dakar 1996 con el ZX, y llegó a su fin el legado de uno de los vehículos más gloriosos y bellos que haya participado en campeonatos fuera de pista.


El peugeot 205 T16 en acción


















“Climb Dance” – Peugeot 405 T16 en Pikes Peak












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