Rumores indican que la AFIP estaría por gravar con otro impuesto la compra de autos importados, uno de los negocios redondos de los últimos tiempos. ¿Podría desincentivarlo?

AFIP desincentivaria la compra de automoviles importados

En los últimos tiempos, la compra de automóviles en la Argentina se convirtió en uno de los instrumentos preferidos de los consumidores a la hora de intentar preservar parte del valor de su dinero. Con una inflación en torno al 25% anual, sumado a la imposibilidad de ahorrar en alguna moneda que mantenga su valor (extranjera), la gente se fue volcando a la adquisición de bienes.



Esto hizo que las ventas totales de vehículos en la Argentina durante el año pasado estuvieran muy cerca de la cifra récord registrada en 2011. El ritmo de patentamientos en el primer trimestre de 2013 continúa esa tendencia, aunque se apreció un leve retroceso con los números de marzo, y por eso la industria automotriz es uno de los ejemplos recurrentes de funcionarios del gobierno nacional a la hora de elogiar el rumbo económico elegido.



Esa reacción del mercado estuvo impulsada también por la prohibición de hecho de la adquisición de moneda extranjera. ¿Por qué? Porque ese denominado “cepo cambiario” derivó en la conformación de un mercado paralelo cuya cotización, además, fue alejándose cada vez más de la oficial.



Con una brecha cambiaria en torno al 60%, quien posee dólares billete tiene la capacidad de adquirir un auto a un valor sensiblemente menor al nominal. Esta posibilidad se da porque, con la “pesificación de la economía”, las ventas en los concesionarios se realizan en moneda nacional. Si bien lo precios pueden estar consignados en dólares, a la hora de realizar la operación se hace la conversión a pesos al tipo de cambio oficial.



Con la calculadora en la mano



Veamos con un ejemplo cómo es esa operación. Supongamos que el automóvil tiene un precio de lista de 40 mil dólares. A la hora de pagar, el cliente deberá desembolsar 206.400 pesos (40.000 x 5,16, que es la cotización oficial del dólar). Pero si esa persona tuviera dólares guardados, podría pagar sin necesidad de desembolsar 40 mil, sino mucho menos. ¿Por qué? Por el famoso “dólar blue”.



Para pagar su nuevo cero kilómetro, nuestro amigo del ejemplo necesitaría apenas 23.833 dólares, un valor notoriamente menor al expuesto en la lista de precios que le mostraron cuando fue al concesionario. La cuenta es simple: vende sus dólares en el mercado paralelo incentivado por el famoso “cepo” (la cotización actual es de 8,66) y consigue los 206.400 pesos necesarios para pagar habiendo desembolsado un 40% menos de los dólares indicados en el precio del vehículo.



Si bien el ejemplo se aplica a todos los automóviles cero kilómetro, sin importar el segmento (en realidad a cualquier bien que pudiera adquirirse en pesos), la influencia de esta posibilidad de ahorro aumenta a medida que el precio es más alto. Por eso desde hace un tiempo está siendo un gran negocio comprar autos de alta gama.



¿Medida gubernamental inminente?



Esto es algo que pronto podría cambiar. Rumores cada vez más fuertes indican que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) estaría por impulsar un impuesto a la compra de automóviles importados, al estilo de lo que ya está en funcionamiento para las compras con tarjeta de crédito en el exterior o, ahora, para aquellas de paquetes turísticos o pasajes de avión.



Si bien todavía no es oficial, la medida sería inminente y gravaría a esos bienes con un 20% de impuesto deducible posteriormente de Ganancias o Ingresos Brutos. Viendo lo que estuvo haciendo el gobierno últimamente, era esperable una medida así.



Pero veamos cómo afectaría a la persona de nuestro ejemplo esta posible resolución de la AFIP. Con el recargo del 20%, el precio de su auto pasaría a ser de $247.680, es decir que necesitaría vender 28.600 dólares en el mercado paralelo para conseguir esos pesos. El “descuento” disminuye, porque pasa del 40 al 28,5 por ciento, pero para nuestro amigo sigue siendo un negocio redondo.



El interrogante que se presenta, entonces, es cómo afectaría esa medida a las ventas de autos cero kilómetro. Seguramente influiría mucho más en los automóviles de mayor valor que en los más económicos. De hecho, los vehículos nacionales, categoría entre los que se cuentan también a los producidos en Brasil y México, por los acuerdos de intercambio vigentes, no estarían afectados por la medida.



Es un interrogante, pero hay algo que sí es seguro: jamás podrá lograrse que quien puede comprarse un Audi, un Mercedes-Benz, un BMW o, por qué no, un auto de alta gama de una marca generalista, de buenas a primeras se “baje” a un auto de fabricación nacional por el simple hecho que el gobierno así lo desea. A menos que también se le prohíban de hecho


automoviles.