Les dejo una serie de consejos para mejorar la conducción



Para ahorrar combustible:

* Respetar siempre los limites de velocidad.

* Intentar anticipar lo que van a hacer los demas conductores.

* Evitar acelerar y frenar bruscamente.

* Conducir manteniendo una velocidad óptima, utilizando la información que da el ordenador de abordo.

* Usar el control de crucero solamente en carreteras llanas. Si hay muchas subidas y bajadas mejor apagarlo.

* Nunca conducir con ventanas abiertas.

* En rutas que conoce, mas o menos sabe lo que tardan los semaforos en cambiar y adecua su velocidad para evitar paradas.

* Apagar el motor si la parada dura más de 20 segundos.

* Usar el metodo “acelerar y planear”. Igual que cuando montamos en bicicleta que pedaleamos un poco y la bicicleta luego se mueve por su propia inercia, se hace lo mismo en el coche. Acelera un poco y planeamos otro poco, especialmente cuesta abajo, que casi no se acelera para nada.

* De vez en cuando usar la técnica conocida como DWB, conducir como si no lleváramos frenos. En vez de acelerar para luego tener que frenar bruscamente, llevar una velocidad moderada (sin ir lentos) y se puede llegar a cruces/semaforos y parar sin casi tocar los frenos.

* Conducir relajado, es mejor llegar 10 minutos más tarde que no llegar nunca.



Lo que NO se debe hacer en conducción eficiente


Los conductores más curtidos se saben sus truquitos para consumir menos combustible, pero algunos trucos no solamente no son válidos hoy día, sino que suponen un riesgo para la seguridad vial. Una cosa tiene que quedar clara desde YA, la conducción eficiente debe ser totalmente compatible con una conducción segura.


Apagar el motor cuesta abajo o ir en punto muerto

Los motores de inyección (desde mediados de los años 90), gasolina o diesel, controlan el flujo de combustible necesario en cada momento, incluso el flujo cero. Los viejos carburadores, aunque cerrasen la mariposa de admisión (levantando el pie del acelerador) seguían dejando pasar gasolina por la succión que provocaban los cilindros. Con carburador sí es cierto que se puede consumir menos apagando el motor en bajadas…

.. pero es peligroso, ya que apagar el motor suele eliminar la asistencia de la dirección (incluso su bloqueo) y del servofreno. Además, perdemos el freno motor, con lo cual haremos un uso superior de los frenos, que pierden fuerza y precisión. En una cuesta abajo, NUNCA hay que apagar el motor y MUCHO MENOS usar el punto muerto o N.

Excepto algunos modelos automáticos que retienen menos para mejorar la suavidad, el consumo sin pisar el acelerador es 0 si la velocidad es superior a 20 Km/h y hay una marcha metida. Si no te lo crees, compruébalo.


Tomar el rebufo de otros vehículos

Es cierto que se consume menos, pero se pierde la distancia de seguridad y bajamos tanto el margen de reacción que incluso podemos colisionar antes de que nos haya dado tiempo incluso a pensar en qué hacer al ver las luces de freno. Esta técnica está absolutamente contraindicada.

Como conducir más eficientemente


Lo mismo aplica al conducir en paralelo con un coche grande, furgón, autobús o camión en caso de viento lateral. Es peligroso circular en paralelo e incómodo para los demás. Cuando veas un neumático hecho trizas en la carretera, lo más seguro es que sea de camión. No quiero hablar de lo “gracioso” que puede ser presenciar un reventón así en paralelo con un camión. Él seguirá en línea recta, tú no.


Ralentí no, gracias. Apagar siempre el motor

Un motor que se apaga sistemáticamente para evitar el ralentí reduce su vida útil ya que el motor de arranque trabaja en exceso, además, los motores turboalimentados (cualquier diesel a día de hoy) pierden lubricación y se estropean antes. Si la parada va a ser superior a un minuto, se puede apagar el motor. El combustible que se ahorra es superior al que se emplea para ponerlo en marcha.

Los modelos “Stop & start” tienen motores de arranque especiales, por eso ellos “pueden” y los demás no “deben”. Si la parada es inferior al minuto, el ahorro es negativo, desperdiciamos más carburante.


No usar el A/C para nada

Esta técnica es válida siempre y cuando la temperatura del habitáculo sea razonable con las ventanillas subidas, pues un exceso de temperatura provoca trastornos en la atención del conductor y puede ser perjudicial. Si empezamos a pasar calor, encendemos el A/C, y lo de menos es el consumo. A velocidad de autopista el impacto en el consumo es mínimo.

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Eso sí, lo que se puede evitar es el “A/C auto” en invierno. Sólo debe usarse el A/C en invierno cuando los cristales se empañan, pues el compresor deshumidifica el aire. Siempre y cuando no pase eso, puede usarse la ventilación forzada exclusivamente.

Las ventanillas bajadas no son un sustituto del aire acondicionado en general, aumentan la resistencia aerodinámica, el consumo y sobre todo, el ruido. Cuando haga falta se pone, cuando no, no. En poblado puede irse con las ventanillas bajadas para prescindir del A/C, pues el impacto aerodinámico es muy inferior.

Otra modalidad es la inversa, poner la calefacción “a saco” para que el motor no desperdicie energía. Puede servir si es invierno, ponemos la calefacción un poco fuerte y conducimos en camiseta mientras fuera hace mucho frío. De todos modos, el ahorro no es sustancial, más de 25-26º en el habitáculo es peligroso.


No usar el freno

La conducción eficiente nos habla de anticipación y previsión del tráfico. Si no es necesario el freno, no hay que usarlo, pero ahorrar en pastillas es contraproducente desde el punto de vista de la seguridad. A menos que no represente ningún peligro, si hay que usar los frenos, se usan. En los modelos híbridos frenar “es gratis”, ya que la energía se recupera en las baterías, siempre y cuando la frenada sea suave. Obviamente sin frenar es más eficiente, pero lo dicho, seguridad lo primero.


Velocidad baja

Siempre y cuando el tráfico nos lo permita, podemos circular a la velocidad legal o incluso menos (sin quedar por debajo del 50% de la velocidad genérica de la vía) para ahorrar combustible. Por ejemplo, si andamos por una avenida sin tráfico, no pasa nada por ir a 40 Km/h en vez de 50 Km/h, o por ir por autopista a 80-90 Km/h si son trayectos cortos.

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Eso sí, no hay que estorbar innecesariamente, ni forzar a que nos adelanten. En autopista, una velocidad de 100 Km/h es muy buena para gastar poco y no molesta mucho a otros conductores si la circulación lo permite. Ir a 60 Km/h es legal, y aunque estemos en una autopista desierta y “podamos”, siempre puede venir alguien demasiado deprisa, no compensa.


No utilizar el regulador de velocidad

Este sistema es más ahorrador que un conductor humano en llano y cuesta abajo. En llano, como mantiene la velocidad, reduce las aceleraciones, ahorrando combustible. En pendiente descendente, apenas se embala el coche por que cortan la inyección hasta 0 l/100 Km. En pendiente ascendente su empeño en seguir la velocidad programada aumenta un poco el consumo.

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La forma más eficiente de subir una pendiente, si queremos gastar el mínimo, hay que pisar el acelerador lo justo para que vayamos perdiendo 1 Km/h a razón de algunos metros. Por ejemplo, iniciamos una ascensión a 120 Km/h y coronamos a 100-110 Km/h. Ojo, esto siempre respetando a los demás conductores, es fundamental. En general, los reguladores ahorran más combustible si hay pocos desniveles.


Utilizar combustible muy barato

Una de las típicas triquiñuelas es echar gasóleo de calefacción al coche. Si está hecha la distinción, es por algo. Hay gente a quien le da buen resultado, pero a largo plazo estropearemos la inyección o incluso el motor en sí. Además, en algunas EESS si nos sirven combustible muy barato podemos dudar de la pureza del mismo. Si hacemos menos kilómetros por depósito repostando en cierta EESS, ya sabemos lo que hay, a buscarse otra.


Velocidad constante

Si vamos por una carretera con rotondas, podemos ahorrar unas gotas si en vez de entrar a 40 Km/h las tomamos a 60-70 Km/h, si no hay tráfico y el radio de la rotonda lo permite. No es recomendable, además, el sobreesfuerzo en los neumáticos por las aceleraciones laterales reducen su vida útil.


Sobreinflar los neumáticos

Es importante tener los neumáticos con una presión adecuada, cierto, pero también por arriba. Si queremos bajar el consumo, podemos añadir 100 gramos de aire o como mucho 200, para renunciar a algo de comodidad pero bajar la resistencia de rodadura. Si inflamos más, el neumático se deforma como los de motocicleta, desgastando más la banda central que los laterales.

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Esto puede derivar en pinchazos, reventones o pérdida de prestaciones del neumático (agarre, frenada, desalojo de agua…). No se recomienda.


No usar las luces

Cuando el código de la circulación o el sentido común exijan el encendido de las luces de cruce, enciéndelas, SIEMPRE. Un ahorro de 0,2-0,3 l/100 Km no justifica una pérdida de seguridad activa. Legalmente no es necesario llevarlas 24h al día encendidas, pero cuando sí es necesario, es diferente.

Las luces de posición no sustituyen a las de cruce, es más, su uso para circular está prohibido, a menos que se usen con las luces de cruce. Recuerda, no sólo se trata de ver, también de ser visto.


Conducir a mucha velocidad

Más de un animal de bellota nos dirá que cuanto más deprisa vaya el coche, más inercia acumula y menos le cuesta acelerar. Esto es falso, excepto que un motor más revolucionado acelera con más facilidad… pero ¿a qué precio? Cuanto mayor es la velocidad, mayor es el consumo de combustible empleado en la aceleración, y por mucha inercia que llevemos, la resistencia aerodinámica es un auténtico “aerofreno”.

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La velocidad que más ahorra y que es compatible con la circulación es entre 80 y 100-110 Km/h. Claro que si nos proponemos ir a 50 Km/h en 5ª constantemente el depósito puede doblar su autonomía, pero no son condiciones reales de circulación. La velocidad debe ser la legalmente establecida o un poco por debajo, por encima no se ahorra, se derrocha.


Arrancar los diesel rápido y pararlos tan pronto paremos

Así se ahorra en combustible (una miseria), pero no en averías. En un diesel hay que esperar a que se apague el testigo de precalentamiento (dos lazos pegados) antes de arrancar, y antes de meter primera hay que esperar unos segundos, como 10-15, para que la lubricación del motor sea apta para movernos.

Al acabar el viaje, un diesel debe descansar unos pocos segundos para que el turbocompresor se pare correctamente lubricado. Cuanto mayor ha sido su trabajo, más descanso. Si hemos ido despacito y hemos acabado en pendiente descendente, 10 segundos pueden bastar. Si venimos de subir un puerto “a fuego”, 30 segundos como mínimo.


Llevar el motor muy bajo de revoluciones

Un motor de gasolina no debe girar por lo general a menos de 1.500 RPM (excluyendo 1ª y 2ª), y un diesel a menos de 1.000-1.200 RPM tampoco (depende del modelo). Cuando un motor gira tan despacio se puede producir el temido “campaneo” de los cilindros, que los desgastan de más. Podemos ir en marchas largas y a bajas RPM siempre y cuando el motor cuente con una reserva de aceleración suficiente dadas las circunstancias. Si no responde, va “ahogado”, lo estamos forzando y pidiéndole a gritos que se averíe.

Si el desarrollo de la 5ª de tu coche te hace ir a 900 RPM en diesel a 50 Km/h, no la uses, ve en 4ª. Si tu gasolina va a 1.400 RPM en 4ª a 40 Km/h, ve en tercera. Un mínimo aumento de la presión del acelerador debe dar una mínima respuesta, si esto no es así, lo estamos haciendo mal. Por ejemplo, un coche de 60 CV que no puede acelerar NADA cuesta arriba o incluso pierde velocidad, va forzado. Mejor que vaya más revolucionado.


Ahorros de peso exagerados

En competición todo vale, en circulación normal no. Circular sin la rueda de repuesto, o las herramientas, triángulos, cabeceros traseros… es una estupidez. Es un peso que no sobra para nada, lo que sí sobra es tener el maletero como nuestro trastero particular. Tampoco merece la pena ir siempre con poco combustible para ahorrar peso.

No hace falta llevarlo siempre lleno, pero en torno a la mitad o más es lo suyo. En invierno duro, siempre lleno. En caso de helada lo agradeceremos y mejora la adherencia sobre nieve.


Plegar los retrovisores

En fin, para qué voy a decir nada, es muy evidente. El ahorro de combustible será irrisorio comparado con lo que aumentará el riesgo de accidente. Nunca se debe circular con los retrovisores plegados, la única excusa es cuando están rotos, pero entonces hay que cambiarlo, no llevarlo plegado.


Juzgar mal el gasto de dos rutas

Si tenemos dos rutas para llegar a un mismo sitio, una urbana con semáforos y otra por autopista pero más larga, no siempre la primera es la más económica. Hay casos y casos, pero he comprobado que puede haber una diferencia de 0,5-0,8 litros de consumo absoluto (no medio) en un trayecto de 20 Km en función de la ruta. Esto a diario se acaba notando en el bolsillo.

La ruta más corta no es siempre la mejor. Conviene hacer cálculos, pero en general, cunde más ir a 90 Km/h sin semáforos durante cierta distancia que ir a menos de 50 Km/h comiéndose semáforos o con desniveles. Lo mejor es probarlo, ¿con qué ruta me ha durado el depósito más? A veces, hasta con el peaje sigue siendo más económico el trayecto más largo.


Repostar más lejos a menor precio

Mucho ojo con esto, el aumento de distancia a una EESS que no está en nuestra ruta habitual puede evitar el ahorro en llenar el depósito. Hay que echar cuentas reales, los números no mienten.

Lo que no se debe hacer de ningún modo es transportar gasolina o gasóleo de más en forma de botellas/barriles… en el maletero. Es ilegal transportar combustible así, por no hablar de lo peligroso que es. En el caso de que sea rentable, hay que ver si merece la pena. Si por repostar a 50 Km más lejos a un precio más bajo que lo justifique, hay que valorar si el gasto de tiempo lo merece.


Repostar de madrugada, menear el coche para que quepa más o usar “productos milagro”

Estas acciones son inútiles casi siempre. La única ventaja de repostar de madrugada es que el depósito de combustible subterráneo estará menos “batido” por menor demanda y se reducirán las burbujas. Lógicamente, si vemos un camión repostando a la gasolinera, es mejor pasar en otro momento. Por cuestión de temperatura no es.

De la segunda, sólo comentar que es una forma estupenda de parecer idiota en una estación de servicio. Los aditivos para el depósito, a menos que cuenten con un estudio serio por detrás, no son recomendables por que a la larga pueden estropear el motor y desequilibrar nuestro presupuesto.


Repostar combustible más caro

Esto depende. Generalmente, con coches de gasolina echar la de 98 octanos no mejora el consumo, aunque puede haber excepciones. En los diesel, el “caro” no tiene por qué significar una mejora del consumo, pero todo es probar y verlo. Si hay mucha diferencia de calidad del gasóleo normal al “plus”, entonces tal vez nos interese lo segundo.

En resumen, la conducción eficiente es muy sana y saludable si se hace correctamente. Por ahorrar unas gotas de caldo no merece la pena incurrir en riesgos. Si tantísimo nos preocupa el consumo, hay otras alternativas al coche, o cámbialo por un modelo más austero.


Evidentemente, estos consejos son extensibles a cualquier tipo de coche con inyección electrónica, gasolina o diesel. En los motores carburados al levantar el pie del acelerador se sigue gastando combustible por la succión de los cilindros, pero no hay que apagar el motor para ahorrar, perdermos el freno motor, la dirección asistida y con un poco de mala suerte el servofreno.

Se pueden conseguir rendimientos muy altos conduciendo de esa forma, pero siempre y cuando sea seguro. La seguridad es lo primero, el ahorro lo segundo. Si quieres, puedes comprobar tus conocimientos haciendo un sencillo test






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Fuente 2
Fuente 3