Heredero de los grandes pruebas de carretera de los años cincuenta y sesenta, el Rally de Argentina entro en el Campeonato del Mundo, en 1980, con el nombre de Codasur y se consolido como una de las pruebas mas hermosas del mundial por la belleza de los paisajes que recorría y la pasión con la que los aficionados argentinos (tuercas), recibían a los grandes equipos europeos y animaban a los excelentes pilotos locales.



En los años cincuenta y sesenta, en Argentina, eran muy populares la carreras en carretera abierta que unían una cuidad con otra. En pedregosas pistas de tierra se forjaron al volante de vetustos turismos norteamericanos pilotos de la talla de Juan Manuel Fangio, cinco veces Campeón del Mundo de Formula 1, Oscar Galvez u Onofre Marimon. Poco a poco, el impulso de la industria automovilística suramericana, los buenos resultados de los pilotos argentinos y brasileros en Europa y un interés creciente de las marcas por abrir nuevos mercados, culminaron con la inclusión en el Campeonato del Mundo de Rallies, en 1980, del Rallye Codasur y el de Brasil.



Los equipos oficiales de Fiat, Mercedes, Peugeot y Datsun efectuaron el desplazamiento hasta Tucuman, base del Rally de Argentina los dos primeros años. Walter Rohl, que aquel mismo año se proclamo Campeón del Mundo, gano la carrera con su Fiat 131 Abarth, por delante del enorme Mercedes 450 SLC con cambio automático de Hannu Mikkola, y de otro Fiat conducido por el ídolo local, Carlos Alberto Reutemann, por aquel entonces piloto de le escudería Williams de Formula 1.



En 1981, el Rally se mantuvo en Tucuman y el ganador fue el francés Guy Frequelin con un Talbot Sunbeam Lotus que se impuso a los Datsun 160 J de Shekhar Mehta y Jorge Reclade. Frequelin, que corrió con un collarín ortopédico por las secuelas de un accidente, llevaba de copiloto a Jean Todt, posteriormente jefe de competición de Peugeot y Ferrari.
Tras caerse del calendario en 1982, la carrera reapareció ya como Rally de Argentina en 1983, cuando se convirtió en prueba invernal disputada en Bariloche. Audi y Lancia, las marcas que se jugaban el Mundial en ese momento, asumieron con desgana el largo deslazamiento, y mas aun cuando Audi se vio obligada a inscribir cinco coches para completar la nómina del Grupo B necesaria para que el Rally puntara. La presencia de nieve les permitió dominar la carrera por delante de Lancia de Markku Alen.



Desde 1984, el Rally adopto Córdoba como capital y ya no se movió de ahí. Las llanuras de La Pampa y los complicados caminos que se adentran en las sierras, a mas de 2.000 metros de altura, conforman cada año uno de los rallies mas duros del campeonato. El invierno austral se convierte en un enemigo extra y el frío suele afectar a pilotos y máquinas.



En 1985, el terrible accidente del finlandés Ari Vatanen, que paso varios días entre la vida y la muerte, fue el primer capítulo que llevo a la prohibición de los grandes coches del Grupo B, de esta forma, desde 1987, el Rally de Argentina se disputa, como todo el Mundial, con coches del Grupo A. En 1986 e inicio un periodo de cinco años de victorias de Lancia, entre ellas tres para el italiano Massimo Biasion, y otra, la de 1988, para Jorge Recalde, quien hizo realidad su sueño de ganar en su propia casa.
Los triunfos en la ultima década del siglo XX estuvieron muy repartidos, pilotos como Carlos Sainz (apodado le gallego por los apasionados seguidores argentinos), Dadier Auriol, Juha Kankkunen, Tommy Makinen o Richard Burns han escrito su nombre en el palmares de una prueba ahora ya perfectamente consolidada en el calendario del Campeonato del Mundo.