Cuidado al manejar o esto te puede pasar!!! conducir hay Que al precaucion


El transporte puede ser un importante desafío a la capacidad de una persona mayor para vivir independientemente. Algunos individuos siguen siendo buenos conductores ya cumplidos sus 90 años. Otros afrontan problemas físicos que pueden hacer que conducir un vehículo se torne peligroso. Si bien algunas ciudades ofrecen generalmente un buen servicio de transporte público, estos sistemas pueden no satisfacer las necesidades de los adultos mayores. Los recorridos y horarios del transporte público están casi siempre diseñados para llevar a las personas al trabajo más que de compras, a consultorios médicos o a casas de amigos. Los taxis son una buena opción para la gente mayor que ya no conduce, que puede afrontar el costo y que vive en una gran ciudad. Sin embargo, muchos adultos mayores viven en comunidades rurales o suburbanas, y dependen de familiares y amigos para poder transportarse.

Las cuestiones de transporte pueden también ser motivo de preocupación para los hijos adultos. ¿Puede papá conducir con seguridad todavía? ¿Son justificados los temores que hicieron que mamá dejara de conducir? ¿Pueden vivir solos si ya no conducen?

Los vehículos nos brindan movilidad y libertad, así como sentido de seguridad, privacidad, conveniencia y comodidad. En muchas comunidades, los vehículos son esenciales porque hay pocos o ningún medio de transporte alternativo. Sin embargo, algunos cambios asociados a la edad pueden afectar la capacidad de una persona para conducir con seguridad. Por estas razones, la conducción segura es el tema relacionado con transporte más importante que enfrentan las personas mayores en Estados Unidos.

Los progenitores de edad avanzada y los hijos adultos generalmente ven los temas relacionados con el transporte de manera diferente. Desde el punto de vista del adulto mayor, es probable que la conducción sea algo más que un tema práctico. Está muy a menudo asociado a sentimientos de competencia, independencia e inclusión en la sociedad. Los hijos adultos generalmente se preguntan si sus padres deben seguir conduciendo, o hasta cuándo deben hacerlo. Sin embargo, a muchos padres les disgusta que se cuestione su capacidad para conducir, y no creen que haya problemas si continúan haciéndolo. De hecho, la percepción común entre la gente de mayor edad es que los conductores jóvenes representan un peligro mayor.

tener

Por otra parte, algunos conductores de edad avanzada se preocupan en exceso y sin causa suficiente por no poder seguir conduciendo con seguridad. Al dejar de conducir —o limitar su capacidad para hacerlo— demasiado temprano, pueden restringir su vida cotidiana y aislarse innecesariamente.

¿Quién tiene la razón? Hay argumentos para apoyar ambas teorías. Los conductores de edad avanzada presentan una menor frecuencia de accidentes y muertes asociadas, pero una mayor proporción de accidentes y muertes asociadas por milla recorrida (menor únicamente que la registrada entre conductores de entre 16 y 24 años de edad). Expertos en transporte creen que la baja frecuencia de problemas surge, en parte, de la conciencia que tienen los conductores de edad avanzada de la disminución de sus habilidades para conducir. Las personas mayores evitan conducir en situaciones de alto riesgo, como de noche, durante horas de mucho tráfico, con mal tiempo o por autopistas de alta velocidad.

Cuidado al manejar o esto te puede pasar!!! conducir

Conducir a baja velocidad, que provoca muchas quejas de los conductores más jóvenes, puede simplemente ser el reflejo de gente conduciendo dentro de sus propios límites. Algunas veces, conducir a baja velocidad es realmente peligroso. Pero es cuando los conductores no toman conciencia de sus propias dificultades en la conducción que presentan el mayor problema para sí mismos y para los demás.

La edad exclusivamente no puede predecir capacidad frente al volante. Al igual que entre la gente más joven, las habilidades de conducción entre las personas mayores varían enormemente de un individuo a otro. En general, estas habilidades comienzan a declinar a los 55 años, pero no hay datos científicos que avalen que la capacidad disminuye exclusivamente debido a la edad. Sin embargo, es también cierto que la mala visión, la pérdida de capacidad auditiva, los tiempos de reacción más lentos y la reducción de la fuerza y flexibilidad muscular que experimentan muchas personas mayores pueden afectar la capacidad para conducir.

hay
Que
al

Cuando la gente mayor decide dejar de conducir, pueden surgir otras cuestiones. Puede que algunos, teniendo a la familia en zonas lejanas y amigos que tampoco conducen, no tengan a quién pedirle que los lleve de un lado a otro. A otros puede no gustarles pedir ayuda, por no querer imponer a otros la obligación de transportarlos. En lugar de ello, permanecen en su casa en momentos en que involucrarse con la comunidad es más importante que nunca.

Manteniendo la movilidad con seguridad

Usted puede colaborar para que sus padres continúen conduciendo con seguridad, evaluar con realismo sus capacidades y, de ser necesario, encontrar medios de transporte alternativos. Aquí le mostramos algunos pasos que podría seguir.

Revea y ajuste su propia actitud frente a los conductores de edad avanzada.

Puntos a considerar: su propia forma de conducir, ¿lo lleva a juzgar como incapaces a los conductores que van a menor velocidad que usted? Los estereotipos de envejecimiento, ¿afectan sus sentimientos respecto de los conductores de mayor edad? ¿Ve a esos adultos mayores como individuos con distintas fortalezas o los juzga a todos como un único grupo? ¿Cambiará su forma de ver a los conductores de edad avanzada a medida que usted mismo envejezca?

Intente hacerse una idea objetiva de la capacidad para conducir de sus padres.

Accidentes recientes o multas de tránsito pueden indicar un problema. Trate de ir con ellos cuando conduzcan o pídale a alguien que observe. Esto le proveerá información que le permitirá ser preciso cuando discuta la situación. Algunos grupos comunitarios evalúan la capacidad para conducir de personas mayores acompañándolos cuando salen con sus vehículos. Esté atento a estas señales: cambio de carriles sin indicar a los otros conductores que se va a hacerlo, no detenerse ante semáforos en rojo o carteles de “Pare”, reacción lenta, problemas para ver claramente los carteles indicadores o señales de tránsito, desviarse hacia otros carriles, ir demasiado rápido o demasiado lento para su seguridad, inconvenientes al intentar girar en las encrucijadas, arranque o frenado “a los saltos”.

Enfatice lo positivo.

Si bien puede encontrar situaciones en las que sus padres no conduzcan correctamente, enfatice lo que él o ella pueden hacer bien. Viajes cortos y simples por una ciudad pequeña durante el día, por ejemplo, pueden hacerse sin riesgos. Evitar conducir en algunas situaciones particulares puede aceptarse mejor que dejar de hacerlo por completo.

Sea cuidadoso en la forma en que encara temas de conducción con sus padres.

A nadie le gusta, tenga la edad que tenga, que lo cataloguen como un conductor peligroso, y estudios realizados demuestran que la mayoría de los adultos mayores se consideran relativamente seguros conduciendo un vehículo. Ejemplos: evite hablarles en un tono duro, criticarlos o hacerlos sentir atacados. Exprese sentimientos positivos y de apoyo. Enfrente el tema indirectamente; por ejemplo: “Escuché que el Sr. Jones dejó de conducir. ¿Crees que tu capacidad para conducir ha cambiado?”.

Hable sobre ideas que tenga para mantenerlos conduciendo antes que sugerir que dejen de hacerlo.

Brinde apoyo para sobrellevar problemas y superar temores. Trate de ser comprensivo si sus padres ofrecen resistencia al cambio. El mero hecho de hablar del tema puede ayudarlo a trabajar gradualmente para conseguir mejores respuestas. Piense en cómo le gustaría a usted que sus propios hijos le hablaran sobre su forma de conducir cuando llegue el día que deban hacerlo.

Revise el vehículo de sus padres.

Detalles a observar: ¿Puede su padre ver todavía correctamente por sobre el tablero? ¿Su madre llega sin problemas a los pedales? ¿Están correctamente posicionados el volante, los asientos y los espejos? Estos últimos y los vidrios, ¿están limpios? ¿Está el vehículo en condiciones seguras de operación?

Ayude a sus padres a evaluar sus habilidades para conducir, si ellos acuerdan hacerlo.

También puede averiguar a través de facultades o universidades locales, terapeutas ocupacionales, médicos o la American Automovile Association si pueden ayudarlo a evaluar las habilidades de sus padres para conducir.

Trate los problemas que deje al descubierto la evaluación.

Por ejemplo, si el tiempo de reacción se está haciendo más lento, un conductor puede dejar más distancia entre su vehículo y el que va adelante. Puede también evitar conducir durante horas pico o en zonas de mucho tráfico. Los cursos de actualización o de conducción práctica, como el correspondiente al programa AARP Driver Safety (Seguridad para conductores de AARP), son otras opciones.

Fomente hábitos que hagan a una conducción más segura.

Ejemplos: evite conducir de noche, durante horas pico o con mal tiempo. Limite el uso del vehículo a distancias más cortas. Planifique y conozca su ruta antes de viajar. Hágase exámenes médicos periódicos, incluyendo uno de visión y de capacidad auditiva. Haga actividad física regularmente para mantener la fortaleza y la flexibilidad. Asegúrese de que los medicamentos que toma no interfieran con su capacidad de estar atento o de conducir correctamente. Evite los potenciales problema de visión, como los vidrios polarizados o coloreados.

Incluya a sus padres como parte activa en cualquier discusión o decisión que tenga que ver con su forma de conducir.

Deberían sentir que siguen manteniendo el control, y que usted respeta su capacidad para dirigir su propia vida. La motivación para cambiar debe surgir de ellos, tanto para su propia seguridad como para la salud de su relación.

Involucre a otras personas si la forma de conducir es peligrosa y sus padres se niegan a realizar cambios o a dejar de conducir.

Un médico, un clérigo o un amigo de la familia pueden ayudar. Como última instancia, puede contactar al Departamento de Vehículos Motorizados local e informar la incapacidad de la persona para conducir de manera segura. La mayoría de los estados invitará a los adultos mayores a realizar un examen de conducción y, de ser necesario, revocará su licencia.

Ayude a sus padres a encontrar otros medios de transporte para que aprendan a moverse sin su vehículo.

Trabaje con sus padres para saber qué clase de servicios de transporte público, privado y comunitario están disponibles. Un buen lugar para comenzar es la agencia sobre el envejecimiento de su área, donde le pueden indicar los servicios de transporte disponibles para ciudadanos mayores. Estos pueden incluir ómnibus públicos, subterráneos, taxis, choferes particulares para contratar, servicios de transporte de personas mayores y de conductores voluntarios. Para tener en cuenta: intercambie ideas sobre cómo sus padres pueden obtener transporte y ofrézcase usted mismo a transportarlos cuando pueda hacerlo. Averigüe qué hay disponible en su comunidad. Converse sobre qué podrían ofrecer ellos a cambio de transporte; también, sobre cualquier programa de descuentos o tarifas reducidas para adultos mayores que pueda haber.

* Si el vehículo que está realizando el adelantamiento no llega a completar la maniobra y usted debe tirarse a la banquina, debe tomar ciertas precauciones, especialmente cuando se trata de superficies de menor adherencia (pasto, ripio, tierra). La maniobra debe ser lo menos brusca posible, sin un accionamiento

del freno en el instante que se cambie de superficie (durante el ingreso a la banquina), no se debe girar el volante durante la entrada y no se debe realizar una contramaniobra abrupta al reingresar rápidamente a la calzada para no perder el control del auto. Esto suele suceder muy frecuentemente en banquinas

con superficies con bajo nivel de adherencia. Lo más aconsejable es poner el auto recto sobre la banquina, reducir la velocidad de forma moderada y volver a la ruta cuando se encuentre despejada y el vehículo circule a una velocidad precautoria.

Recordar: No girar el volante mientras se está frenando bruscamente, ya que así no se puede doblar y, en el momento en que se suelta el pedal de freno, el vehículo recuperará bruscamente la trayectoria que le indica el volante, pudiendo generar el derrape y posterior vuelco.

* Si decide hacer la maniobra de forma parcial, es decir, bajar sólo con las ruedas del lateral derecho y transitar con las del lateral izquierdo sobre la ruta, se debe tener en cuenta que estará circulando con los neumáticos sobre distintas superficies, una de ellas de menor adherencia. Cualquier accionamiento del freno en estas circunstancias, puede llegar a generar la pérdida de control del vehículo, debido a que las ruedas derechas se bloquearán con mayor facilidad, provocando el conocido trompo.

Otro factor a tener en cuenta, es que en muchos casos, las banquinas se encuentran a distinto nivel con respecto a la calzada (banquina descalzadas). Es factible ver zonas que se hallen unos 10cm por debajo de la línea de la ruta, lo que genera un movimiento brusco al momento del ingreso. La clave esta en hacer la maniobra a baja velocidad (tanto la de ingreso a la banquina como la de reingreso a la ruta) y con precaución.

CARTELES A TENER EN CUENTA AL CONDUCIR:
precaucion


Y si todavia despues que viste esas fotos y leiste todo esto no te concientisaste mira estos videos y de una vez por todas pensa no solo en vos sino tambien en los demas.
Y acordate de esto tus derechos terminan cuando comienza el de los demas.

cuidado al manejar parte 1


cuidado al manejar parte 2


cuidado al manejar parte 3


Espero que realmente esto sirva para algo haber podido concientizar aunque sea 1 sola persona porque de alguna manera por algo se empieza no??? y ademas porque me dio mucho trabajo!!!! jeje COMENTEN....
Fuente info: http://www.aarp.org/
Fotos: Google
tener

Cuidado al manejar o esto te puede pasar!!!