La purificacion del agua se encarga de destruir, o al menos desactivar, los microorganismos dañinos presentes en el agua. Se realiza por medios físicos o químicos. Los siguientes factores influyen en la desinfección del agua:

Si el agua viene del tinaco directamente debe estar limpio, lavado su tinaco con cloro, se bacía y se le quita la tierra acumulada, después se vuelve a llenar, el agua está lista para su filtrado y desinfección, si tienen algún microscopio checan el agua verán unos como gusanitos llamados protozoarios y otros microorganismos, una vez realizado el método de purificación del agua chequen el agua otra vez al microscopio deben haber desaparecido al 99 % los protozoarios y los otros microorganismos.

1 calentar el agua hasta que hierva dejarla enfriar.
2 filtrar el agua conforme al video.
3 meter el agua al horno de microondas durante 10 minutos dejarla enfriar.
4 almacenar el agua en botellas de refresco limpias.
5 una vez almacenada el agua en las botellas transparentes ponerlas al sol durante 20 minutos, reacción de los rayos uv.
6 listo su agua esta ya para su consumo.

Esta probado por mí y mis amigos.



link: http://www.youtube.com/watch?v=_03XDe-XsDY


1) La naturaleza y número de los organismos a ser destruidos.

2) El tipo y concentración del desinfectante usado.

3) La temperatura del agua que será desinfectada: cuanto mayor sea la temperatura, más rápida es la desinfección.

4) El tiempo de contacto; el efecto de desinfección es más completo cuando los desinfectantes permanecen más tiempo en contacto con el agua.

5) La naturaleza del agua que se quiere desinfectar; por ejemplo, si contiene materia de naturaleza coloidal y orgánica, el proceso de desinfección generalmente se dificulta.

6) El pH (acidez/alcalinidad) del agua.

7) Mezcla; una buena mezcla asegura la adecuada dispersión del desinfectante en el agua.

Se han utilizado con éxito varias alternativas para purificar el agua a pequeña escala y que se pueden aplicar en el hogar; varias de ellas son accesibles, mientras que otras son muy costosas.

Es muy recomendable conocer estos métodos sencillos y prácticos, pues de su aplicación depende que se eviten enfermedades.



Métodos físicos

Hervir el agua es una práctica segura y tradicional que destruye microorganismos patógenos como virus, bacterias y amibas, así como quistes, huevecillos y otros. Se requiere un recipiente y fuego permanente que produzca ebullición en el agua por al menos tres minutos y máximo cinco. Si bien es efectivo como tratamiento casero, no es un método factible para abastecimientos públicos de agua.

Después de que se enfría, se recomienda airearla (traspasarla de un recipiente a otro para que retome partículas de aire y su sabor mejore) y dejarla reposar para que las sales o sedimentos se queden en el fondo del recipiente y luego se puedan retirar. Hervir el agua tiene la desventaja de que no proporciona protección contra la re contaminación.

Otro método físico que desafortunadamente no se puede llevar a cabo en el hogar es la desinfección por radiación de luz ultravioleta. Sirve para desinfectar aguas claras, pero su efectividad se reduce significativamente cuando el agua es turbia o contiene componentes como nitrato, sulfato y hierro en su forma ferrosa. Este método de desinfección no produce residuo alguno que proteja el agua de una nueva contaminación. La luz ultravioleta se ha empleado para desinfectar en varios países desarrollados, pero muy rara vez se aplica en países en desarrollo.

Métodos químicos

Son rápidos y efectivos para eliminar microorganismos patógenos presentes en el agua.
En las concentraciones que se requieren para desinfección, son fácilmente solubles en agua, y son capaces de proveer una acción residual.
No aportan sabor, olor o color al agua.
No son tóxicos para la vida humana ni animal.
Son de fácil manejo, transporte, aplicación y control.
Por lo general están disponibles a un costo moderado.

Las sustancias químicas que se han usado exitosamente para desinfección son: cloro, compuestos de cloro y yodo dosificados en forma adecuada, ozono y otros oxidantes, como permanganato de potasio y peróxido de hidrógeno. Cada uno de estos tiene sus ventajas y limitaciones.

Por lo general, la cloración es el método más seguro y económico de desinfección. Comenzó a realizarse a principios del siglo XX y ha sido quizá el evento tecnológico más importante en la historia del tratamiento del agua. Los materiales que se requieren están ampliamente disponibles y constituyen un proceso relativamente fácil. Debido a que contiene desinfectante residual, el agua clorada puede transferirse de un envase a otro sin riesgo de re contaminación.

En cuanto a las desventajas, cualquier producto que contenga cloro concentrado es potencialmente nocivo para los niños, ya sea por contacto con la piel o por ingestión. De allí que el producto, así como la solución básica, deban almacenarse fuera del alcance de los niños. En algunas situaciones, lograr la dosificación apropiada podría presentar problemas: si se añade poco cloro, puede resultar que el agua no sea inocua. Además, el agua sobredorada tiene un sabor y un olor característicos que pueden desagradar a muchas personas.

A pesar de sus atractivas propiedades como desinfectante, el yodo tiene serias limitaciones. Se requieren dosis adecuadas (10-15 mg/1) para lograr una desinfección satisfactoria. No es efectivo cuando el agua presenta color o está turbia. La elevada volatilidad del yodo en soluciones acuosas es también un factor en contra de su uso, excepto si se trata de situaciones de emergencia.

El permanganato de potasio es un poderoso agente oxidante y se ha descubierto que es efectivo contra el vibrión del cólera, pero no contra otros patógenos. Deja manchas en el contenedor y por eso no es un desinfectante muy satisfactorio para abastecimientos públicos de agua.

El ozono se usa cada vez más para desinfectar abastecimientos de agua potable en países industrializados, ya que es efectivo para eliminar compuestos que dan sabor o color objetables al agua. Al igual que los rayos ultravioletas, el ozono normalmente no deja ningún residuo cuantificable que pudiera servir para controlar el proceso. La ausencia de un residuo también significa que no hay protección contra una nueva contaminación del agua después de su desinfección. Los elevados costos de instalación, operación y la necesidad de un suministro continuo de energía hacen que el uso del ozono no sea una práctica recomendada para países en desarrollo.

Agua limpia = salud

La desinfección en el hogar no será eficaz a menos que esté apoyada por prácticas que mejoren la salud.

La higiene personal es vital. La importancia de lavarse las manos con jabón y agua descontaminada después de cualquier contacto con las heces y antes de comer es algo que vale recalcar en todo momento, y cualquier persona que manipule alimentos deberá tener un cuidado especial. Esto significa lavarse las manos antes de preparar o servir los alimentos o de alimentar a los niños, pero también después de manipular alimentos crudos o cualquier otra cosa que pudiera contaminarlas.

El agua desinfectada (así como la solución para desinfectar) deben cubrirse y almacenarse en un lugar oscuro, ya que la luz solar y el aire aceleran el deterioro del cloro. Los envases de almacenamiento deben limpiarse una vez por mes con una solución de cloro. Si existe la posibilidad de que el agua desinfectada haya sido re contaminada al entrar en contacto con un vaso o utensilio sucio o con una mano sucia, el envase deberá desecharse y lavarse minuciosamente.

El más ligero contacto con una superficie contaminada puede introducir patógenos en el agua y ocasionar re contaminación. Por tanto, es importante que el envase de almacenamiento esté diseñado de forma que evite el contacto entre el agua, las manos y los utensilios.

Hay varios desinfectantes comerciales que se utilizan para volúmenes pequeños de agua, generalmente para uso individual o doméstico. Estos desinfectantes son eficaces contra la mayoría de los agentes patógenos transmitidos por el agua a las temperaturas y tiempos de contacto recomendados por los productores. Cuando se utilizan, es muy importante seguir las instrucciones al pie de la letra. La mayoría de estos desinfectantes son compuestos de cloro o de yodo.

La desinfección del agua potable debe ser una estrategia de salud pública fundamental y si se aplica como es debido, reduce la incidencia de la mayoría de las enfermedades que se transmiten por el agua. Un abastecimiento de agua y prácticas de saneamiento seguros, acompañados de campañas de educación en salud, forman parte importante de las estrategias recomendadas para reducir la incidencia de enfermedades transmitidas por el agua, y constituyen el único medio permanente de controlar su incidencia.