Introduccion


Se suelen confundir los términos desnutrición y mal nutrición, pero existe una diferencia entre éstos. La malnutrición es una condición generada por una dieta inadecuada o insuficiente, es decir puede ocurrir por exceso o por deficiencia. Mientras que la desnutrición es un estado generado por la falta de ingesta y/o absorción de alimentos, o por el gasto metabólico excesivo.
La salud nutricional es el estado de balance o equilibrio de los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo. Éstos son: los carbohidratos, las proteínas, las grasas, las vitaminas, los minerales y el agua. Una salud pobre puede ser causada por un desbalance de nutrientes ya sea por exceso o deficiencia.
En un niño que presenta un estado de desnutrición se pueden observar las siguientes características: atraso en el desarrollo en todos los aspectos; poca energía; apatía (carencia de interés); irritabilidad; en la alimentación seleccionan la comida, no se tolera al cantidad ni variedad de alimentos; presentan diarreas recurrentes e infecciones en la piel.
La desnutrición, también tiene consecuencias en el desarrolo de los niños, algunoas de ellas son: efectos de larga duración en la actividad física, atraso en la menarca o primera menstruiación (niñas), disminución de la mineralización y densidad de los huesos en adolescentes. La desnutrición del niño antes del nacimiento y durante la infancia, también programa al individuo a un mayor riesgo de ECNT: presión arterial elevada, concentración de fibrinogeno, intolerancia a la glucosa; que son determinantes de las enfermedades cardiacas crónicas. La falta de hierro provoca debilidad intelectual y pérdida de coeficiente.
Según el último ínforme dado a conocer por el Programa Mundial de Alimentos, de la ONU, con fecha: el 18 de abril de 2011, la república Argentina presenta uno de los niveles mas bajos de desnutrición, inferior a el 5%. De todas formas, estas cifras no son oficiales, puesto que no fueron expuestas por el Ministerio de Salud, el cual en el último censo de desnutrición, revela que el problema afecta a un 13% de la población. Aún así, según el último censo, Argentina tiene una pobación 40,5 millones de habitantes, y se produce alimento suficiente para 350 millones de personas, sin embargo en más del 50% de los departamentos de la nación existen niños desnutridos, representando un volumen importante de la población en cada provincia.
En las páginas ofciales del gobierno nacional, no se encuntra ningún tipo de información sobre planes, intrumentos o acciones para combatir la desnutrición. Aunque se puede deducir que a través de las políticas sociales aplicadas por el gobierno y la producción del campo, se encuentra la clave y el instrumento más fuerte con el que se cuenta para combatir este mal. Existen también archivos que demuestran el proyecto de leyes y planes para combatir este mal, pero finalmente no fueron puestos en marcha. El principal órgano no gubernamental que se ocupa de la desnutrición en la Argentina es la fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición infantil). Ésta fue fundada por el Dr. Abel Albino en la Ciudad de Mendoza (Argentina) el 4 de septiembre de 1993 , su misión es quebrar con la desnutrició infantil en la provincia de Mendoza y luego extenderse al resto de América Latina.
En Jujuy, la desnutrición no es un tema menor, puesto que al dia del 8 de mayo, se encuentran internados 42 niños en toda la provincia por esta causa. La mayoría es menor a 2 años, y un 60% sufre deshidratación, además un cuarto de ellos presenta un pedo peligrosamente menor al establecido para la edad. La Nación envió 7.313 cajas de alimentos que fueron distribuidas por el Ejército Argentino en 6 escuelas de la capital.
Las últimas medidas tomadas respecto a la desnutrición en esta provincia datan del 2003, cuando todavía Nestor Kirchner no había asumido la presidencia. El plan “Nutrir”, consistía en la fabricación alimentos concentrados, para repartir a los qe padecían de desnutrición, que en ese entonces representaban un 12,4%. Se trata de una planta que inicialmente se encargaba de elaborar 75.000 raciones de sopa concentrada sobre la base de carne molida, legumbres y hortalizas con el propósito de mejorar la situación alimentaria y nutricional de aquellas personas que se encuentran en riesgo, sobre todo por efectos del mal uso de los alimentos.
Mientras que en la provincia de Misiones, el gobernador Maurice Clauss, en el año 2010 presentaba el plan Hambre Cero, en el cual se invirtieron 4,5 millones de pesos. Según datos oficiales, en la actualidad, se recuperaron a 3635 niños. Como complemento de este plan se lanzó un nuevo plan: “plan nacer” el cual, actualmente, controla a 58.000 niños de edades entre 0 y 6 años para que no sufran de desnutrición, y se les suman otros 141.600 controlados por las escuelas. A pesar del progreso de este plan, aun se presenta en la provincia un número preocupante de muertes causadas por la desnutrición, algunos hasta pertenecientes al plan Hambre Cero, lo cual demuestra la ineficiencia de éste.




Otras opiniones

b.
1. Pienso que el gobierno debería establecer subsidios a las familias carenciadas y también proveer fuentes de trabajo y educación. Tiene que haber un seguimiento de cada caso con asistentes sociales. Que sean planes sin fines políticos, solamente con fin social. Los planes no son tan malos solamente necesitan ser cumplidos mas firmemente.

2. En mi opinión la desnutrición además de ser un problema en si, también es la punta de un iceberg, de varios problemas. Tales como la falta de educación, tanto sexual como los conocimientos necesarios para criar a un hijo. También pienso que el pueblo debería tomar más conciencia acerca de este tema y ser más generoso para poder salir adelante como país. Los planes deberían ser más difundidos y deberían no sólo tatar la desnutrición sino que también deberían prevenirla.

3. Me parece que la corrupción es el problema dentro de los planes contra la desnutrición. No es muy claro cómo estamos parados ni hacia donde vamos, se sabe que esxiste planes pero estos no funcionan correctamente...Entonces ¿A dónde va la inversión estatal? Parece que se quedara en los bolsillos de algunos pocos mientras niños siguen muriendo y siguen habiendo nacimientos de niños en familias que no pueden mantenerlos. Se necesita trabajo, educación y buena voluntad para terminar con este tipo de problemas que parece que nuca se furan a solucionar, o al menos esa es la sensación que uno le genera.

c.
¿Hambre Cero? Tiene 1 año y medio y pesa 6 kilos

El 12 de mayo del corriente se dió a conocer la noticia de que Joel, un niño de 1 año y medio de edad, incluído en el plan “Hambre Cero”, se encuentra peligrosamente por debajo del peso normal para su edad, con apenas 6 kilos. 4 kilos por debajo de lo normal, que varía entre 10 y 15 kilos.
Desde su inscripción en el plan, el 21 de diciembre de 2010, los responsables del programa no cumplieron con lo prometido y establecido en el mismo. En este sentido, la madre afirmó que desde esa fecha recibió un solo ticket por tan sólo 20 pesos para comprar frutas, verduras y hortalizas. También, se le había prometido asistencia social y un padrino representante en el plan, pero hasta el día de la fecha no recibió ninguna de ellas. El pequeño, además, corre peligro de muerte y presenta varias consecuencias en su piel debido al cuadro de desnutrición.
Este no es el único caso que sucede en la provincia de Misiones. Hace no menos de 1 mes, una beba de 15 meses, perdó la vida tras la ineficacia y abandono de parte del programa. Milagros Bénitez tampoco fue sometida a estudios complejos en el hospital, lo cual lleva a reflexionar sobre el deterioro en la salud pública y la incapacidad por parte de las autoridades.
Desnutrición en la Argentina


Las leyes sancionadas frente al hambre no parecen alcanzar a los que más necesitan de su aplicación.


Sábado 13 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa


Crecer a tasas chinas –no importa cuánto se vanaglorien de ello los especialistas gubernamentales– no ha resultado ser la prometida panacea que remediaría de manera rápida y eficiente los males de la Argentina. A esa conclusión se llega inmediatamente, cuando cobran amplia difusión en el país las muertes de niños en la provincia de Misiones por causa de la desnutrición.
Desdichadamente, no es la primera vez que este tipo de noticias ocupa a los medios. Basta remontarse a 2002: en esa oportunidad, las muertes de varios niños y recién nacidos desnutridos ocurridas en las provincias de Tucumán y Misiones (también esa vez) tuvieron una amplia cobertura, tanto nacional como internacional.
Esta última noticia de las muertes por desnutrición revela, además, que todas las políticas públicas que se fueron implementando a lo largo de estos últimos años para resolver este grave, doloroso y vergonzoso problema social han demostrado ser insuficientes o estar mal implementadas.
La sociedad argentina debe hacer, por lo tanto, una profunda autocrítica, empezando por su dirigencia política, por no haberle prestado a esta situación la atención y el control permanentes que se merece. El mal ya no está más latente, y no hay justificativos válidos para tanta ceguera y desaprensión.
Decíamos que había que comenzar por aquellos que tienen las máximas responsabilidades en el tema y es lo justo, porque ellos responden ante sus representados por lo que no se ha hecho. No es posible que un gobernador, en este caso el misionero Maurice Closs, haya admitido: "Obviamente, algunos de estos chicos [los 1300 niños desnutridos de su provincia] se nos van a morir porque la mortalidad infantil es un problema; es una realidad". En rigor, en todo 2010, sólo se ha reconocido la muerte de dos niños que padecían graves problemas nutricionales. Pero, como más de una vez ha advertido el doctor Abel Albino, fundador de la ONG Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) y el gran luchador argentino contra la desnutrición en el país, muchas veces los niños mueren aparentemente por otras causas –por ejemplo, un paro cardiorrespiratorio o una neumonía– cuando la verdadera raíz del problema está, lisa y llanamente, en la desnutrición que sufren.
Ninguna de las leyes sancionadas sobre el tema alcanzan a los que más necesitan de su aplicación. Todos los recursos que desde la sociedad civil se han elevado a las máximas autoridades de la Nación han sido minimizados o desechados, y hasta neutralizados, como el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria El Hambre más Urgente, o la ley Donal (llamada también del buen samaritano) que fue vetada en su artículo 9, por lo cual se la invalidó totalmente.
Además, a las localidades más alejadas de los centros medianamente poblados en las provincias no llegan ni la asistencia social ni las nociones básicas sobre la existencia de planes como, por ejemplo, el denominado Hambre Cero, programa contra la desnutrición infantil que el gobierno de Misiones lanzó en mayo pasado. No hay que engañarse: si muchos argentinos desconocen sus más elementales derechos como ciudadanos, ¿en qué condiciones pueden reclamar, entonces, el acceso a la comida digna que merecen?
Comedores escolares se cierran o dejan de recibir los aportes necesarios para subsistir, y millones de niños y adolescentes se encuentran en tal situación de pobreza económica que quedan al borde de la mortalidad infantil, de la desnutrición o de la deserción escolar y el rezago educativo.
La desidia y la inoperancia generales han llegado demasiado lejos. Mientras tanto, varias generaciones de argentinos jóvenes están perdiendo prácticamente su oportunidad de vivir dignamente en el país que los vio nacer.


Pensamiento propio

Como podemos observar en la investigación previa, existen planes para combatir la desnutrición infantil. Según fuentes oficiales los planes funcionan correctamente y cada vez tienen un mayor progreso. Pero a su vez, los medios locales nos muestran otra cara. Casos como los de la provincia de Misiones (Joel y Milagros Benitez) son apenas dos ejemplos de la ineficacia y la mediocridad del programa “Hambre Cero” llevado a cabo en esa provincia.
En cuanto al nivel de desnutrición en el país, no se puede llegar a una clara conclusión, debido a que los datos que se expresan difieren en una proporción elevada. Lo que lo lleva a uno a pensar que la realidad solamente la saben los que la viven. Además siendo uno de los principales países productores de alimentos a nivel mundial es inconcebible que haya carencia de alimentos en cualquier sector de la sociedad. Los números muestran que se produce alimento suficiente para 350 millones de personas y la población total es de 40,5 millones de personas, que se puede traducir en que se producen 8,75 más veces alimento que lo necesario para abastecerse.
La desnutrición no es un problema que sólo afecta al presente, sino que trae grandes consecuencias a futuro. La desnutrición en la infancia provoca problemas en el desarrollo de los niños que le afectaran al resto de su vida, tanto física como cognitivamente, por eso se deben tomar medidas serias y más eficaces.
Los planes para combatir este mal no deben sólo ocuparse del síntoma, sino que tiene que comenzar con educación. Se deben enseñar los métodos anticonceptivos, para evitar traer una nueva vida a hogares que no pueden satisfacer las necesidades básicas del niño. Se debe enseñar a alimentar a los hijos, para poder suplir la cantidad de nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo.
Sumado a la inoperancia de los planes, tampoco se le otorgan las herramientas necesarias a las personas que voluntariamente se ofrecen a combatir este mal. Tal es el caso de la Médica Pediatra Evelina Chapman. Fue ella quien develó los escalofriantes casos que sucedían en el Norte Argentino con respecto a la desnutrición. Además en una nota reciente con Página 12, manifestó que el problema de la desnutrición esta generalmente causado por la mala o nula implementación de políticas de procreación responsables.
Tras mi investigación sólo encontré un plan concreto para acabar con la desnutrición. Lo he mencionado antes, este es el plan “Hambre Cero”, el cual se instaló solamente en la provincia de Misiones. Este programa, a su vez, presenta grandes fallas e irresponsabilidades, como los casos analizados anteriormente. Este plan además no llega a los poblados del interior mas alejados a los centros. Tampoco existe información pública del funcionamiento y la forma en la que el plan trabaja, sólo se conocen los resultados de éste pero sin mucha precisión, puesto que difieren según el medio que los comunique. Esta falta de información puede llevar a sospechas de una intención clientelar en estos planes como en muchos otros que se ven actualmente.
También pude averiguar sobre campañas, en los que se le daban alimentos a familias que los necesitan, pero no eran eficientes debido a la falta de educación en los niños. Es lo único que tienen para comer pero lo hacen a un lado porque esos alimentos nos son de su agrado.
Los programas existentes para combatir la desnutrición presentan otro dato llamativo muy importante. Al igual que los polémicos planes sociales (Asiganción universal por hijo y Plan trabajar), no toman en cuenta a la población aborigen. Los descendientes aboríjenes todavía hoy no acceden a los mismos derechos que el resto de los ciudadanos del país. Este hecho es muy preocupante, puesto que se ven afectados por muchos problemas y no se hace nada al respecto, solamente a la hora de las elecciones comienzan a tener importancia y mucha de la desnutrición infantil de la región es sufrida por los niños de esta población.
Para solucionar este problema tambén hace falta concientización a través de los medios de comunicación y a través de campañas. Parece ser que este problema no fuse tan importante, ya que no se observa debate sobre la desnutrición normalmente en los medios, como si este problema se estuviese tratando de acallar. De está manera este vergonzoso problema nunca será solucionado, se tiene que informar al público sobre los plaes que se lleven a cabo, no sólo parte de la realidad, sino los dos aspectos, tanto los positivos como lo que todavía queda por hacer y los errores que se hayan cometido.
Sumado a esto, hay varios comedores comunitarios que se ven sobrebordados, ya que dejan de recibir los subsidios necesarios dejando a la deriva a muchos niños y adolescentes, lo cual lleva a un aumento en la criminalidad y la mortalidad infantil.
Este es un problema que se debe solucionar entre todos. Así como el gobierno debe modificar los planes y expandirlos a más zonas y etnias, los medios deben comunicar la verdad al pueblo, y éste último también colaborar a la causa a través de campañas comunitarias. Además el gobierno debe educar a la población y cumplir las promesas realizadas al principio de la gestión.