Vida y anécdotas de Paul Dirac


Paul Dirac un genio de la Física



Paul Adrien Maurice Dirac nació en Bristol, Inglaterra, el 8 de agosto de 1902. En 1918, entró a la universidad de la misma ciudad, donde se graduó en 1921 en ingeniería eléctrica con honores de primera clase para encontrarse sin empleo. Pidió una beca en la Universidad de Cambridge. Se graduó en matemáticas, otra vez con honores de primera clase en 1923. Diez años después recibía el premio Nobel de física (tenía entonces 31 años) que compartió con Erwin Schrödinger. Un año antes (a sus 30 años), ya lo habían designado profesor de la cátedra de matemáticas Lucasian, la misma que ocupó Newton y que actualmente ocupa Stephen Hawking.

Su niñez no tuvo que ser del todo feliz debido a su padre, que era de origen suizo y ejercía como profesor de francés. Inspiraba temor tanto en sus alumnos como en sus propios hijos. Dirac dijo: “Mi padre decidió que con él sólo podía hablar en francés. Pensaba que sería una buena cosa para mí aprender el idioma de esa forma. Como me di cuenta que no me era posible hacerme entender en francés, llegué a la conclusión que sería mejor callarme que hablar en inglés. Así es como empecé a ser una persona callada”.

Seguramente fue la causa que por la que optó hablar cada vez menos convirtiéndose en una persona introvertida y poco comunicativa y lo haya convertido en el epítome de genio callado y solitario (con el permiso de Henry Cavendish, por supuesto). Al morir su padre, Dirac confesó a su mujer: “Me siento ahora mucho más libre”.

Su timidez llegó a ser legendaria. Por ejemplo, cuando fue informado que acababa de ganar el premio Nobel, le dijo a Rutherford que él no lo deseaba aceptar porque tenía aversión a la publicidad y Rutherford le contestó que el rechazo del premio le traería aún más publicidad. Vamos que aceptó porque no le quedaba otro remedio.

Podía ser tímido y callado, pero las pocas veces que hablaba eran dignas de ser recordadas. Sus respuestas eran siempre precisas y jamás había una palabra de más en ellas.

Paul


Un físico llamado Jagdish Mehra escribió cómo le conoció:

Mi primer encuentro con Paul Dirac tuvo lugar en Cambridge en 1955. Acababa de regresar a Inglaterra después de un par de años con Heisenberg en Göttingen. Un historiador amigo mío de Cambridge, sabedor de mi admiración por Dirac ofreció llevarme a St. John´s College, que también era su colegio, y cenar en la Alta Mesa. Pensó que podríamos ver allí a Dirac. Fui con él, y fiel a su palabra, me mostró que el Profesor Dirac estaba allí. Nos sentamos. El clima afuera era realmente malo, y dado que en Inglaterra es siempre muy respetable el iniciar una conversación con el clima, le dije a Dirac:

- Hace mucho viento, profesor.

El no dijo nada en absoluto, y tras unos segundos se levantó y se fue. Mortificado, pensé que lo había ofendido de alguna manera. Fue a la puerta, la abrió, miró fuera, regresó, se sentó y dijo:

- Sí.

Su esposa era Margit Wigner, la hermana del famoso teórico Eugene Wigner. El día que nació su primogénito, cuando ya su esposa sentía los dolores del parto, Dirac salió corriendo por los pasillos del Instituto de Matemáticas de Cambridge al mismo tiempo que gritaba: ¡La hermana de Wigner va a tener un hijo, auxilio, auxilio!.

En una ocasión, un viejo amigo de Dirac que no sabía nada del enlace se dejó caer por su casa para saber de él y lo encontró en compañía de una dama muy atractiva que, después de servirles el té, se sentó cómodamente en el sofá.

- ¿Cómo te va? – le preguntó deseando saber quién era ella.
- ¡Oh! – exclamó Dirac -, perdona, no os he presentado: ésta es … ésta es la hermana de Wigner.

Esa mujer debía ser una santa, sin duda. Ya podemos ver que las normas sociales más simples eran un secreto para Dirac.


fisica


Pero vayamos a su parte más intelectual.

Su principal libro, los “Principios de la Mecánica Cuántica” no fue aceptado para su publicación en Cambridge que era donde Dirac trabajaba, por lo que fue a Oxford (la directa competencia de Cambridge). Y fue en Oxford de donde finalmente salió impreso. Cuando un alumno le pedía que explicara de nuevo algún tema poco claro, repetía la exposición con las mismas palabras utilizadas en su libro ya que, según decía, esa era la mejor forma que pudo darle.

Aunque dada su timidez seguía sus estudios por sí solo, sus observaciones en las reuniones científicas eran muy agudas y hábiles. En una ocasión un físico japonés llamado Nishina estaba dando una conferencia llegando a una importante fórmula. Dirac llamó la atención en que un signo del tercer paréntesis estaba cambiado respecto al manuscrito. Nishina le dijo que el correcto era el del manuscrito. “He equivocado algún signo en algún lugar”. Dirac replicó: “en un número impar de lugares”. Efectivamente, así había sido.

Otro día, charlando con la mujer de un miembro de la facultad, se fijó en cómo tejía una prenda y reproduciendo mentalmente los movimientos llegó a la conclusión que había otra forma de hacerlo. Corrió a comunicar su descubrimiento pero averiguó que alguien se le había adelantado varios siglos. No por ello deja de tener su mérito.

Cierta vez acudió a su casa alguien que hablaba francés, y muy poco inglés. Dirac habló todo el rato con él en inglés pero respondió en francés a una pregunta efectuada por su hermana, el visitante le reclamó: ¿porqué no me dijo que sabía francés?, a lo que Dirac respondió: “Usted nunca me lo preguntó”.

Aunque sabía francés e inglés, el lenguaje en el que se sentía más a gusto era en el de las matemáticas. Para dar un ejemplo de su capacidad matemática os diré que los físicos y matemáticos de la Universidad de Göttingen de la época querían escribir todos los números del 1 al 100 utilizando todo tipo de operaciones algebraicas: sumas, restas, radicales, potencias, etc., utilizando sólo el número 2. Por ejemplo, para 1 tenemos 2/2; para 3 tenemos 22 – (2/2), etc. Un día Dirac pasó por allí de visita y cuando le plantearon el problema dio la siguiente ecuación:

premio nobel


en el que el número de radicales es igual al número dado N. Si sabes álgebra, no te será muy difícil comprobarlo. El problema, de esta manera, quedó zanjado.

Dirac


Dos físicos de Berkley estuvieron con él durante una hora mostrándole su trabajo con el fin de oír algún comentario. Efectivamente, lo hizo: “¿Donde está el estanco?” y salió corriendo a comprar unos sellos.

En una ocasión le preguntaron si le había gustado la novela “Crimen y castigo” que había leído. “Está bien, pero en uno de los capítulos el autor comete un error: hace que el Sol salga dos veces el mismo día”.

Una vez, en medio de una acalorada discusión con varios físicos, estaba sentado y en silencio como de costumbre. Wigner se dirigió a él:

- Bien Paul, a todos nos gustaría saber lo que piensas de esto. ¿Por qué no dices algo?
- Hay siempre más personas que quieren hablar que personas que quieren escuchar – fue la respuesta.

Hasta las palabras “si” o “no” podían ser excesivas para Dirac. Una vez le sirvieron el té y le preguntaron si quería azúcar. Contestó afirmativamente, pero se sorprendió que le preguntaran cuántos terrones. El azúcar viene en terrones de iguales dimensiones, o sea, que la unidad precisa del azúcar era el terrón. Los físicos que escuchaban esta explicación reconocían encantados el mismo estilo de pensamiento que en sus trabajos de física. Su forma de pensar era así de sencilla y así de clara.

Si estaba trabajando en un problema simplemente se le veía pensar y si anotaba algo era el resultado.

Aunque parezca mentira, algunas veces habló. Junto a Heisenberg, Pauli y otros grandes físicos se encontraban una tarde de tertulia hablando, como muchas veces hacen los físicos, de Dios y religión. La discusión acabó dominada por Dirac que entró en una larga diatriba declarando que la religión era el opio de las masas. Al final de la tarde alguien se volvió hacia Pauli y dijo: – Has estado muy silencioso esta tarde, Pauli. ¿Que opinas de lo que Dirac nos está contando? – y Pauli respondió: – Si entiendo correctamente a Dirac, lo que quiere decir es: no hay Dios y Dirac es su Profeta.

Incorregible Pauli.

Cuando el físico norteamericano y padre de la bomba atómica, Robert Oppenheimer, se encontraba trabajando en Göttingen, Dirac fue a verlo y le dijo: Me han contado que escribes poesía. No puedo entender como alguien que trabaja en los límites de la física puede simultanear su trabajo con la poesía que representa una actividad en el polo opuesto. Cuando trabajas en ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Al escribir poesía estas limitado a decir … algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende.

Paul Dirac un genio de la Física


Pero qué mejor para saber de su vida que una entrevista. Un periodista le hizo una en la Universidad de Wisconsin, en 1934, y así lo contaba con sus propias palabras:

Me habían hablado de un individuo que tenían esa primavera en la universidad. Un físico matemático o algo por el estilo, según lo llamaban, un hombre que estaba desalojando de la primera página a sir Isaac Newton, a Einstein y a todos los otros. Se llamaba Dirac y era inglés. Por eso, aquella tarde fui a golpear la puerta del despacho del doctor Dirac, situado en Striling May, y una voz agradable me dijo: “Pase Usted”. Quiero declarar en seguida que esa oración “Pase Usted” fue una de las más largas que pronunció el doctor durante nuestra entrevista.

Comprobé que el doctor era un hombre alto, juvenil y en un instante supe por el destello de sus ojos que yo iba a gustarle. En modo alguno parecía un hombre ocupado. Cuando entrevisto a un hombre de ciencia norteamericano de su clase suele llevar un gigantesco portapapeles y mientras habla muestra notas de conferencias, pruebas de página, libros, reimpresiones, manuscritos, y todo cuanto pueda sacar de su cartera. Dirac es diferente. Parecía disponer de todo el tiempo del mundo y su trabajo más pesado consistía en mirar por la ventana.

- Profesor – le digo – observo que antepuestas a su apellido hay unas cuantas letras [P.A.M. Dirac]. ¿Significan algo particular?
- No – dijo el profesor.
- Ahora bien – digo- ¿Quisiera usted revelarme el fondo de sus investigaciones?
- No
- ¿Va al cine?
- Sí
- ¿Cuándo?
- En 1920

Vamos, una entrevista de primera página. Parece que poco se le podía arrancar, ¿verdad?

Dirac, el descubridor de la antimateria, se retiró de Cambridge en 1969 y se fue a la universidad del estado de la Florida en los EE.UU. Murió en Tallahassee, Florida, el 20 de octubre de 1984. El hombre que tomó el relevo de sus trabajos matemáticos fue el fenomenal Feynman y, en gran parte, gracias a ellos, inventó posteriormente sus famosas (para los físicos, claro) integrales de camino.


Hace muchos años me contaron esta historia en la facultad, esta noche la he vuelto a rememorar, quedandome tan asombrado como aquel día de a lo que puede llegar el intelecto humano. Un grande de la ciencia.