El Destino vs El Libre Albedrio





El libre albedrio por parte del hombre es un títere cuyas acciones están todas controladas y determinadas por las cuerdas que manejan unos poderes ajenos y muy por encima de él. El hombre debe seguir la dirección que le señalan y no puede hacer otra cosa.

La idea del Hado entre los primeros pensadores griegos.

A través de todo el pensamiento griego, se descubre la creencia en el poder absoluto de las fuerzas del universo. El destino del hombre está determinado por estos poderes y, aunque esto no lo haga feliz, el hombre es impotente y tiene que obedecer.
Los pitagóricos estaban convencidos de que el universo, incluido el hombre, era un sistema cerrado, que solo podía entenderse si se comprendían las relaciones entre las partes.
El pensamiento de Pitagoras y sus seguidores, la naturaleza del universo es tal, que determina el destino del hombre. Los pitagóricos consagraron gran parte de sus energías a esta tarea.
Heraclito adopto la posición de que este orden único de las cosas no lo fabrico ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre era y será un fuego siempre vivo, que arde según una medida fija y se extingue según una medida fija.
Los sofistas, centraron su atención en el hombre y encontraron en él posibilidades no realizadas. El hombre como, “medida de todas las cosas”, no podía estar íntegramente encadenado a un proceso o ley ineludible. Aunque no fueron claros al respecto, les parecía imposible que el hombre no tuviera algún efecto sobre su propio destino. Cualquiera que fuese su destino eterno, lo cierto era que podía configurar su existencia en el mundo de tal modo que se adaptara a sus deseos.

Sócrates, Platón y Aristóteles.
Este enfoque obligo a los filósofos a reflexionar sobre el problema de la relación del hombre con el universo y las fuerzas responsables de su existencia y actividad.
Socrates dio nuevo impulso a este interés por el hombre. Enseño que el logro culmínate de un hombre es el conocimiento. Sin el conocimiento, el hombre corría peligro de equivocarse al actuar. El hombre podía influir en cierta medida al menos en su propio hado. Esta libertad no era pura farsa, porque el utilizarla debidamente podía determinar el futuro del hombre.
La convicción de la libertad del hombre se revela claramente en los escritos de PLATÓN. El hombre puede, derrotar los propósitos del universo. Los apetitos de las posiciones pueden dominarlo y negarse obedecer los dictámenes de su parte superior, la razón o la mente. Para el hombre puede destruirse esta armonía. Platón insiste en la libertad como fundamento necesario de una vida buena.
En el pensamiento de ARISTÓTELES es central la creencia en la libertad el hombre. Para él, la moralidad no es asunto de una ley inevitable, sino de una elección libre. “la virtud, lo mismo que el mal, está en nuestro poder”. Somos libres de hacer lo que es bueno o lo que es malo. En otro lugar afirma: “la virtud es una disposición o habito que implica un propósito deliberado o una elección”.
El hombre bueno, es el que toma la decisión correcta y que gracias a su voluntad realiza lo mejor. El hombre malo es el que toma una mala decisión.

Los puntos de vista de los filósofos griegos posteriores.

EPICURO y los epicúreos reconocieron el valor de la libertad. El libre albedrio le parecía importante. El resultado fue que dio libertad a sus átomos para que estos, a su vez, se la dieran al hombre. Por eso el hombre puede elegir, decidir su destino. Puede buscar el placer que viene con la satisfacción de deseos y el que se deriva de la eliminación de todo deseo.
ZENÓN y los estoicos adoptaron la posición extrema contraria con respecto a la libertad humana. Para ellos el universo es el resultado de una ley fija e inmutable. En el universo entero no hay nada que pueda suceder al azar.
El hombre no puede tener libre albedrío en cualquier sentido verdadero del término. El hombre es parte de esta cadena casual, y todos sus actos son resultado de factores sobre los que no puede tener control.
El hombre puede entregarse a sus pasiones y volverse esclavo de ellas, o puede escapar de su demonio y elevarse a una vida moral por encima de ellas. Al conquistar sus pasiones, se vuelve libre. Para los estoicos, esta es la verdadera libertad.
La posición de los pensadores religiosos griegos.

FILÓN este mencionaba que la encarnación del alma en el cuerpo es un menoscabo. Pero el alma posee lo que Filón concebía como inteligencia pura, una añadidura que recibe de lo divino, de Dios. Sin embargo, aunque el alma humana está conectada con lo divino y es en cierto sentido, parte de ello, tiene poder de aceptar o rechazar libremente la ley de Dios.
Así, el hombre tiene libertad real, y puede ejercerla para determinar su propio destino en un sentido real.
PLOTINO concebía el alma del hombre como parte del alma del mundo y, como tal, participe de la libertad de esta última. En la medida en que el alma real se aleja de la vida de los sentidos en el cuerpo, recupera su libertad. Cuanto más se acerca a Dios, tanta más libertad tiene.
Estos primeros filósofos religiosos nunca dudaron de que Dios fuera la libertad perfecta, y en la medida en que el hombre o el alma humana se asemejan a él, participan de esta libertad.

Los primeros pensadores cristianos y los medievales.

Todos los apologetas, sin excepción, enseñaron que el hombre es fundamentalmente libre y que ha caído a causa de su contacto con el cuerpo. En la creación, el alma estaba dotada de la capacidad de elegir entre el bien y el mal. En esta forma, la libertad del hombre es real en el sentido de que lo habita para determinar su estado para siempre.
El monje cristiano PELAGIO, enseñaba que Dios había dado la libertad al hombre para que escogiera entre el bien y el mal. Cada persona hace la propia elección, pero conservando su libre albedrío.
Para SAN AGUSTÍN el género humano era libre en Adán, pero como este eligió el pecado, perdió la libertad, no solo para él, sino para todos los hombres y todos los tiempos. En la actualidad nadie es libre, sino que todos están ligados al pecado y son esclavos del mal.
ABELARDO no estuvo del todo de acuerdo con San Agustín, sino que sostuvo que el hombre es en realidad libre de elegir entre el bien y el mal. Para él, el pecado consiste en consentir en cometer un acto malo, que el individuo reconoce como malo.
En TOMAS DE AQUINO encontramos una clara creencia en la libertad de la voluntad humana, al enseñar que el hombre es un ser con voluntad e inteligencia, al que no lo impulsan desde fuera, como a los animales, sino que el determina sus actos. Pero la voluntad puede elegir actuar o no actuar.
JUAN DUNS ESCOTO enseño que si la voluntad humana fuera inferior al intelecto humano, no podría ser libre. Si la voluntad tenía que volverse al intelecto para recibir instrucciones, estaría sometida a él. Por tanto, para hacerla enteramente libre, Escoto enseño que era superior al intelecto.
La voluntad es para Escoto totalmente libre y puede decidir entre lo que siente y la ley moral. La voluntad es la facultad suprema del alma, superior al intelecto. La voluntad es la que determina, en último análisis, el bien y el mal. Lo que la voluntad define como bueno, es bueno sencillamente porque ella así lo dictamina.
Los puntos de vista de Bacon, Hobbes, Descartes y Spinoza.
FRANCIS BACON estaba seguro de que luego, una vez liberada la mente humana, podría descubrir las leyes que gobiernan el universo y determinar todas y cada una de sus acciones.
TOMAS HOBBES enseñaba que un hombre es libre para actuar después de haber querido algo, pero no es libre para querer o no querer. La naturaleza misma de su ser lo convierte en un ser que quiere. Debe querer. Pero puede elegir actuar o no actuar sobre ese querer que el pone por obra.
DESCARTES su solución radico en hacer una clara distinción entre el cuerpo y alma. Para él, el cuerpo era parte del universo orgánico y estaba gobernado por procesos puramente mecánicos. Sin embargo, la mente o el alma, es libre.
SPINOZA. Todo el universo es consecuencia de otra cosa, en una cadena casual bien definida, en la que todos los eslabones están necesariamente enlazados con el anterior y con el siguiente. Sostiene que el hombre se engaña al pensar que es libre porque no ve la cadena de causas que determinan su acción.

Las posiciones de Locke, Hume y Leibnitz.

De acuerdo con JOHN LOCKE, preguntar si la voluntad de un hombre es libre o no, es una necedad. Locke afirma que “que es tan trivial, preguntar si la voluntad de un hombre es libre, como lo sería preguntar si su sueño es rápido o su virtud cuadrada”. Porque la voluntad es el poder de un individuo de pensar sus propias acciones y preferir hacerlas o no.
DAVID HUME para él, la libertad son exclusivamente, las acciones del hombre que son producto de su carácter, de su naturaleza o de sus deseos propios, son libres. Pero si actúa bajo una presión externa, contraria a su carácter o deseos, no es libre.
GOTTFRIED WILHELM LEIBNITZ, para él, la voluntad es, simplemente, el esfuerzo consciente del individuo, guiado por una idea clara. El hombre sabe lo que quiere y se esfuerza por alcanzarlo. Este esfuerzo es su voluntad. Debe optar por el deseo más intenso y esforzarse por realizarlo mediante sus actos.

La fatalidad y el libre albedrío según Voltaire y Rousseau.

VOLTAIRE enseño una doctrina de la libertad de la voluntad que rayaba en el irresponsabilidad absoluta; pero en sus últimas obras parece abandonar esta posición y adoptar un determinismo casi tan radical como la doctrina anterior. En efecto, Voltaire escribe: “Cuando puedo hacer lo que quiero, soy libre, pero lo que quiero lo quiero necesariamente”.
JEAN-JACQUES ROUSSEAU para él, el hombre no es un juguete en manos de las leyes naturales, sino un alma libre que se esfuerza por vivir según los dictámenes de esta libertad.

Kant, Fichte, Schelling, Schopenhauer y otros pensadores alemanes.

Kant creía que la mente tiene la facultad de la razón, que es una facultad consagrada a conjuntar los diversos procesos, sucesos o aconteceres, en todos integrales o ideas.
Para Kant el hombre es alguien que actúa libremente, que es capaz de actuar de modo voluntario, de tal manera que sus actos no sean eslabones en una cadena de causas naturales.
FICHTE, en su pensamiento, es fundamental la creencia en la libertad, la idea de que la voluntad, no es un eslabón en la cadena científica de causas y efectos, si no que es actividad libre, auto determinante. Esta voluntad es lo único real en el universo.
SCHELLING para él, el fundamento del universo es el ego creativo, libre, vivo, o el principio del que todo es una expresión. En cuanto el hombre define su idea de libertad, la encuentra en el universo y llega a conocer al ego absoluto como principio de libertad.
SCHOPENHAUER enseñaba que el corazón del universo es la voluntad. Pero, para que el hombre pueda dar pruebas de compresión y remordimiento, es preciso que su voluntad sea libre. Y más aun, es libre para negar su voluntad.

Las posiciones del Mill y de Green.

JONH STUART MILL, afirma que toda la confusión del pensamiento moderno en lo que se refiere al problema del libre albedrío, se debe a un mal entendimiento de los términos. Señala que es verdad que las acciones humanas son el resultado de muchos factores.
Una de estas causas o factores es el deseo del individuo. A mí me es posible resistir a otros factores, desear que algo sea diferente y esforzarme por lograrlo. Este hecho hace posible un sentido de libertad moral. Así pues, la libertad es un hecho de existencia humana.
THOMAS HILL GREEN comprueba que las experiencias pasadas determinan los factores que un individuo acepta como buenos y lo que acepta como malos. Green decía que por eso el hombre es libre; libre para querer una existencia mejor y por lo mismo debe aceptar la responsabilidad de lo que hace.

El punto de vista de James y Dewey.

WILLIAM JAMES, para él, la voluntad de creer es fundamental, por lo tanto el hombre no puede estar atado por leyes y condiciones inmutables. Así pues debe ser libre. En este mundo el hombre es libre de crear sus ideales y de arriesgarlo todo para realizarlos.
JOHN DEWEY concibe un mundo en proceso de formación, y al hombre como formando parte de la creación. Para Dewey, el eje central del progreso es el ser humano inteligente, que prevé libremente las posibles consecuencias de lo que ocurre y se arroja el mismo a la corriente para conformarse más plenamente a sus ideales.
Aunque abatido una y otra vez por las fuerzas del universo, el hombre se yergue siempre firme por proclamar:
Soy el dueño de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.

3 comentarios - El Destino vs El Libre Albedrio

@MDPM -1
buen post (Y)
@el-sandia4 +1
esto es algo que siempre me pregunte, pense que el post me lo iba a aclarar pero me dejo mas preguntas

reco
@Quesocamo
La ultima es la mas poetica.