Saludos a todos. Este es mi primer post en Taringa. Se trata de un ensayo que presente para el curso de Sociología Latinoamericana en la Universidad de San Marcos, Lima, Perú. El ensayo es sobre el pensamiento del intelectual argentino José Ingenieros, autor del libro El hombre mediocre. En general en la web he encontrado poca información sobre él, así que me anime a publicar esto para contrinuir al conocimiento colectivo. No tengo problema en que se pueda utilizar siempre y cuando se cite la fuente. Bueno a continuación el texto referido:

Los múltiples pensamientos de José Ingenieros

Cuando leí en el silabo del curso el nombre de José Ingenieros y el título de su Hombre mediocre, sentí una nostalgia por mis días de adolescencia. Conocí la prosa exquisitita y cargada de lirismo de Ingenieros cuando tenia 15 años, aunque sólo logre comprenderlo cuando tuve 17. Sin embargo, desde aquel entonces muchas cosas han cambiado tanto en el contexto histórico social de nuestra América, como en el pensamiento social y en mis postulados personales como sociólogo. Por ello en el presente ensayo quisiera revisar las páginas del Hombre mediocre desde las más diversas escuelas filosóficas y de las ciencias sociales que me han nutrido y que de alguna forma me revelan que el momento en que me admiré por el sociólogo argentino ha cambiado drásticamente.

El intelectual olvidado:

Los múltiples pensamientos de José Ingenieros

Lo primero que quisiera anotar como tema de reflexión y crítica a la actual situación hegemónica de las Ciencias Sociales es la invisibilización y desaparición del pensamiento de las “colonias”. Ingenieros no existe como pensador social y su situación es compartida por varios intelectuales latinoamericanos. El caso que me parece más dramático es del genial José Carlos Mariátegui, quien no sólo renueva el marxismo – sentencia bastante trillada – sino que sus innovaciones en el pensamiento social coinciden con investigaciones hechas en Europa y Norteamérica. Mariátegui propone insertar a un sujeto freudiano dentro de la reflexión social. El inconsciente del individuo le impide conducir racional y unívocamente su acción dentro de la sociedad, a partir de está atingencia podría comprenderse muchas de las limitaciones relacionadas a la revolución social. Pero Mariátegui va más allá y arriesga interpretaciones de los cambios sociales a partir de la presencia del inconsciente como factor que determina tendencias en dichos cambios. Esto es lo que en el mundo académico oficial se esfuerzan en exponer exhaustivamente los intelectuales de la Teoría crítica, en particular Erich Fromm. Por otro lado, Mariátegui con una sutileza admirable utiliza el análisis marxista para dilucidar no las estructuras del presente sino el cambio de dichas estructuras; este ejercicio será puesto en práctica también por Walter Benjamín.

Evidentemente es la Escuela de Frankfurt quien ostenta el título de haber incorporado marxismo y freudismo dentro de la reflexión social. Apoyándome en la teoría de la poscolonialidad puedo decir que esto evidencia una centralización de la producción del conocimiento en un ámbito académico oficial, hegemónico que niega y desconoce otras formas de conocimiento que se produzcan en una región que tiene otra función dentro de su esquema de dominación. Considero que Ingenieros corre con la misma y quizá peor suerte que Mariátegui.


Un río de mil vertientes:

Ingenieros desarrollo diversas disciplinas a lo largo de su vida, era indiscutiblemente un erudito con un bagaje de conocimientos enorme. En su pensamiento se refleja está multilateralidad. Descartes, Kant, Nietzsche, Bergson, Marx son sólo algunos de los pensadores que podemos encontrar buscando asomar la cabeza dentro de su producción. Pero comencemos entonces por exponer su pensamiento.


Filosofía

Anotaciones sobre el sujeto social para Ingenieros:

Podemos decir que para Ingenieros existen dos tipos de sujetos sociales. El superior y el otro (el mediocre y el inferior). Siendo más radicales podríamos decir que sólo existe un sujeto social: el hombre superior. Más adelante explicaré por que. El hombre superior es aquel que se eleva por encima de las determinaciones de la naturaleza y de la sociedad y erige su propio destino y a la vez el destino de la humanidad. Este sujeto es comparable con el Dasein de Heidegger, es decir un ente que reflexiona sobre su existencia y la existencia de lo real y como producto de ello se encamina a construir su vida. Siguiendo con la comparación con Heidegger podemos decir que este sujeto estaría eyectado al mundo, no es un gran ente estático como el sujeto de Kant o de Descartes; este sujeto tiene personalidad, es un individuo. La comparación se acaba cuando Ingenieros incorpora una motivación para este sujeto.

Este hombre superior al encontrarse dentro del mundo y consciente de que tiene la posibilidad y necesidad de cambiarlo, para constituirse como sujeto en el mundo, esta cargada de un impulso vital. Esto es el Elan, que Ingenieros toma sin duda de la filosofía de Henry Bergson. Entonces tenemos a un sujeto puesto en el mundo con individualidad y personalidad, y además con un impulso por vivir, por enfrentar al mundo. Aquí se añade el ideal ilustrado muy propio de la filosofía clásica griega, de la moderna europea y de la romántica alemana.

Este sujeto no puede tener un impulso hacia la nada, debe tener un objetivo al cual llegar. Este objetivo es el progreso humano. Para llegar ahí, el hombre superior se aferra a una fuerza que él cree trascendente aunque no lo sea: el Ideal. Aquí Ingenieros es sorprendente por que va a cruzar varias ideas que uno puede encontrar en el marxismo y el pragmatismo. El Ideal es una entidad metafísica, trascendente, está por encima de la existencia finita del hombre. El hombre necesita de esa creencia metafísica como objetivo del Elan que hay en él. Aquí se parece mucho a Mariátegui, quien en El hombre y el mito propone está contradicción entre una deseo por el infinito dentro de un mundo finito. Ingenieros y Mariátegui reconocen que no existe ninguna realidad trascedente al estilo kantiano, sin embargo dentro es imprescindible para el hombre, en tanto ser con la posibilidad de ir más allá de la limitaciones de su contexto, poder imaginarse un contexto que realmente este más allá. Y este Ideal, que seria lo Mariátegui denominaba Mito, no tiene porque ser verdadero en el sentido cartesiano. Allí ambos se antelan al pragmatismo al afirmar que es la necesidad la que determina el carácter de verdadero del Ideal y no su contrastación empírica ni cosas por estilo.

Entonces tenemos al sujeto de Ingenieros, el hombre superior, quién al reconocerse como ser en el mundo y cargado con un impulso vital se arroja a la consecución de su Ideal. Pero este hombre superior tiene momentos, no siempre fue lo que es, su antecedente es el protohombre. Entonces es necesario explicar como Ingenieros concibe el transito de un protohombre a un hombre superior. Bueno en este punto Ingenieros vuelve a cruzar ideas, comparables a las de Nietzsche y Schopenhauer – me arriesgaría a decir que basado en ambos, ya que conoció sus obras -. Él va tomar el esquema de Nietzsche pero va a reemplazar el factor que genera el cambio. Nietzsche postula que para que el protohombe se constituya en superhombre debe renunciar a cualquier búsqueda de absoluto, debe aceptar la finitud de la Historia y del hombre. Esto implica un nihilismo, que cuestiona de raíz cualquier tipo de moralidad existente considerándola en cualquier caso una negación de la desnudez del hombre ante su propio vacío. Ingenieros no puede aceptar esto último, él es un socrático en torno a asuntos morales. Entonces toma el punto de partida y de llegada de Nietzsche para insertar un factor distinto de cambio. Toma este factor de Schopenhauer, quien planteaba acceder a la divinidad (noumeno kantiano en su aspecto moral) a través de la negación de la sensorialidad. Como Ingenieros es materialista no puede aceptar está salida idealista de Schopenhauer pero al relacionarlo con el esquema de Nietzsche concluye que para pasar del protohombre al superhombre se debe pasar por una liberación de las apariencias, falsedades y vicios del mundo a través del pensamiento.

política

Aquí tenemos la radiografía del hombre superior de Ingenieros. La contraparte social de este sujeto social serian el hombre mediocre y el hombre inferior, ambos, a nivel ontológico, van a representar lo mismo para Ingenieros: casi animales. Aquí me gustaría volver a relacionar su pensamiento con el de Heidegger. Ingenieros plantea que los otros hombres son sombras, no llegan a tener la condición de ser humano que está reservada para el hombre superior. Su existencia se limita a repetir pasivamente los patrones de comportamiento social, si se asume que vivir implica un impulso hacia algo (Elan), estos no viven. Si se asume además que el ser humano como Dasein carga con su responsabilidad de creador de su destino, ellos no son seres humanos. Cuando Ingenieros les llama sombras me hizo pensar en la expresión Dasein inauténtico de Heidegger. El Dasein inauténtico es el grueso de gente, que no llega a ser individuo por que rechazan su personalidad y todo lo contrario buscan difuminarse en lo anónimo, que Heidegger llama lo Uno. Pero Ingenieros ni siquiera les confiere este carácter, el Dasein inauténtico sigue siendo Dasein; pero para Ingenieros las sombras se vuelven casi objetos. Y es que Ingenieros a diferencia de Heidegger era fuertemente positivista. Para él la naturaleza, la sociedad y las cosas en general eran objetos, los cuales pueden conocerse a través de la ciencia y manipularse a través de la tecnología. Como las sombras negaban su condición de humanos, en la medida que no aceptaban su capacidad creadora, ellos pasaban a ser parte de la naturaleza y por tanto objetos.

Ingenieros sepulta aquí a las sombras dentro del infierno que supone la crítica racionalista ilustrada a la ignorancia. El conocimiento es virtud: verdad y conocimiento son sinónimos. Si un hombre comete un acto negativo esto se debe a su ignorancia. Estas sentencias resumen la posición moral de Sócrates, a la que se adscribe Ingenieros. El infierno ilustrado al que me refiero es el mundo de las apariencias, falsedades, lleno de caos, de incertidumbre y vacuidad al que condena Descartes al que no realiza la Epojé. Kant va más lejos, en ¿Qué es la Ilustración? contrapone al hombre racional e ilustrado al ignorante, pasadista encerrado en el mundo de lo difuso y erróneo. Como podemos ver la herencia del helenismo clásico es fuerte en este aspecto de la modernidad. Ingenieros ubica a las sombras dentro de ese universo gaseoso.

Hasta aquí hemos detallado a nivel ontológico la determinación del sujeto social que subyace en el ensayo de Ingenieros. A continuación desagregaremos a los tipos de hombres específicos que contempla dentro de la sociedad.


El hombre y el hombre instrumento del hombre:

La delimitación del sujeto social de Ingenieros es importante por que revela el tratamiento epistemológico con el que estudiará a los dos sujetos que hemos definido, con la salvedad hecha respecto al hombre sombra. Si el ensayo al que nos referimos fuera una novela, el protagonista de la misma seria innegablemente el hombre superior. El papel de las sombras es escenográfico. Existen como negación de su condición de sujetos. Lamentablemente son la mayoría, piensa Ingenieros. De allí que Ingenieros nos trace un mapa de la sociedad dominado por el hombre mediocre. El idealista es un sujeto de excepción, vive en una lucha constante primero contra la naturaleza a la que busca entender y dominar, y también contra la sociedad en la que predominan estos hombres mediocres. ¿Pero quiénes son ellos?

Al señalar la mediocridad como carácter distintivo de este grueso de hombres en la sociedad, Ingenieros se revela socrático. Lo que aleja a los hombres de su condición normal es un estado de desconocimiento empecinado. El hombre mediocre constituye todo un espécimen, todo un carácter. Lo predominante en él es la ignorancia sin lugar a dudas, pero está condición genera otras manifestaciones en él. Por un lado no se cuestiona respecto a su condición en el mundo, por lo que su actuar es repetitivo y de imitación. Por está misma razón le es imposible plantearse la necesidad de una meta a la cual dirigirse, al estar reducido a la repetición no innova ni crea. Por ende le es innecesario el Ideal que alimenta la acción del hombre superior. Lo más negativo del mediocre, para Ingenieros, es su empecinamiento en está condición, al punto de que genera alicientes para mantenerse así. El hombre mediocre le teme a lo desconocido, a diferencia del superior que lo enfrenta y descubre. Como parte de ese temor el mediocre aborrece el cambio, que lo saca de su molicie. Entonces se conjugan en él: ignorancia, empecinamiento en mantener su condición, miedo y además vicios y excesos.

Los mediocres crean un sistema de valores que se ajustan a su existencia lamentable y débil. Estos valores se encajan completamente en el estilo de vida que ellos se han acostumbrado a vivir. Como conocen a los hombres superiores necesitan ocultar su envidia y enojo contra ellos a través de satisfacciones que ajustan las “verdaderas” virtudes a lo vulgar. Aquí juega un papel importante la hipocresía.


Sombras alineadas en torno a una virtud imposible:

heidegger

La hipocresía es el anti valor que organiza el mundo de los hombres sombra. El hombre mediocre es hipócrita en la medida que niega la capacidad creadora del mundo. Los únicos que escapan a está condición son los hombres inferiores los cuales se ubican aún por debajo de los mediocres. La hipocresía es entonces un carácter distintivo de los mediocres. Sin embargo, también existen hombres honestos que no por ello dejan de ser mediocres. Aquí Ingenieros es sutil y heredero de Nietzsche. El hombre honesto no es virtuoso, esa condición está reservada para el idealista. Su honestidad reside en el temor ha cuestionar las convenciones que rigen en su sociedad, es un individuo repetitivo más. Los hipócritas los prefieren a ellos por que pueden dominarlos, son sus victimas. Está es otra de las condiciones de los hombres mediocres el domino de unos sobre otros, veremos eso más adelante.

Existen otro tipo de hombres que escapan a la anterior clasificación entre hipócritas y sus victimas, los honestos. Se trata de individuos que se encuentran por debajo de la media social, son los hombres inferiores. Son tan deplorables que ni siquiera pueden asumir la existencia repetitiva de los mediocres. Ellos también pueden ser clasificados en relación a la hipocresía. Por un lado tenemos al imbécil de la honestidad. Este es el inútil, el bueno para nada. Su existencia oscila entre el miedo al castigo de la sociedad y la desobediencia para sobrevivir. Es tan nulo que le es imposible desempeñarse correctamente dentro de las convenciones sociales y laborales de los mediocres. Realiza trabajos inferiores y se inclina a violentar está condición en la que se encuentra, pero es tan cobarde que se frena por temor a la represión de la sociedad. Su imbecilidad reside en que a pesar de que reconoce lo errado de una sociedad de mediocres, en la que él no tiene cabida, no tiene el elan, ni el Ideal para poder actuar.

Otra variante de los hombres inferiores es el idiota moral. Este es casi un animal salvaje, se trata de los delincuentes y desviados. Estos hombres no crean nada, destruyen todo. Los mediocres les temen con razón: ponen en peligro su rutina y adormecimiento. Como animales, los idiotas morales son encerrados para que no puedan hacer daño. Los distintos sistemas y mecanismos de justicia cumplen la función de impedir el ataque de estos monstruos. No se trata de distribuir justicia sino de contener lo nocivo. En este aspecto Ingenieros se adelanta a Foucault, respecto a sus ideas de control social como forma de materialización del control del poder.
Así tenemos a los tres tipos de hombres. Los inferiores que serian una nulidad social. Los mediocres, las mayorías que estancan la Historia. Y los superiores, los idealistas que por su condición de creadores serian los únicos realmente hombres. Hasta aquí hemos terminado el examen de los sujetos sociales a los que se refiere Ingenieros. Para cerrar con la comparación con Heidegger que plantee al inicio, se puede concluir que Ingenieros trabaja con un Dasein cargado de moral. El sujeto está arrojado al mundo pero esa condición le confiere de un valor que le trasciende, que lo hace grande, casi un héroe. Y así mismo el Dasein inauténtico, el hombre sombra, es un inmoral, un débil de carácter.


La estructura social:

Hasta el momento la exposición ha sido fuertemente filosófica siguiendo el carácter que maneja Ingenieros en su ensayo. En está parte, siguiendo al autor, daré un giro hacia la sociología. Hemos analizado suficientemente a los sujetos de la sociedad, ahora vamos a evaluar a la sociedad que estos constituyen. Ingenieros nos desliza una idea bastante llamativa al respecto.

Tenemos una sociedad con una mayoría de hombres mediocres y un sector marginado que lo constituyen los hombres inferiores. Los idealistas constituyen una minoría diferenciada y casi ajena a la sociedad en la medida que la trascienden en el intelecto. Son los mediocres entonces quienes determinan el clima de la sociedad. Si bien Ingenieros no emplea el concepto de estructura en el sentido funcionalista de Durkheim, puede rastrearse la influencia del sociólogo francés en la determinación de la sociedad que van a dominar los mediocres.


El terror al imperio es el terror al poder mediocre:

Al tipo de atmosfera político, social y económica en el que los mediocres son la mayoría y tiene el poder, Ingenieros la llama mediocracia. Él reconoce que en todo momento de la Historia existieron mediocres, pero sólo en determinados periodos logran tener una preponderancia frente a toda la sociedad. Como está en su naturaleza mediocre el difuminarse en el colectivo impregnan a todas las instituciones sociales de sus bajezas morales e ignorancia. Él mediocre siempre ha sentido envidia y ofuscación frente al idealista, estos es lo que llama Aurea de mediocridad, pero sólo en estas dictaduras de la mediocridad tiene el poder y la capacidad para crear sistemas jurídicos que repriman y eliminen todo rastro de individualidad de la sociedad. Los idealistas empiezan a ser cazados por sus ideas. Aquí Ingenieros recuerda a varios intelectuales como Sócrates, Giordano Bruno, Galileo, entre otros que sufrieron suplicios por defender sus ideas. Por otro lado se anticipa con gran agudeza a la situación que se viviría pocos años después con las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría; verdaderas “noches del mundo” en el que los sistemas aniquilaban las ideas individuales. En este aspecto la presencia de Durkheim es llamativa; los mediocres como sujetos constituirían una estructura social de dominación. Por un lado las estructuras determinan a los actores sociales, pero sólo en su versión de mediocres, en cuanto idealistas los hombres siguen siendo libres y sólo pueden incorporase al sistema aniquilando este deseo de personalidad de ellos. Aquí Ingenieros vuelve a dar ideas que luego encontraríamos más tarde en Foucault, la estructura constriñe a los individuos pero no es un ente autónomo sino que está direccionada por un sector específico de la sociedad.

Foucault

Hartazgo histórico y cambio social:


Ante el imperio de mediocres, la mediocracia se vuelve necesario una transformación radical de la sociedad, que estremezca sus cimientos, que cargue de vida y elan la molicie imperecedera de los mediocres. Ingenieros nos propone entonces una revolución social, pero está e s muy distinta de la revolución socialista. No le corresponde a una clase dirigir este proceso de transformación histórica sino a una elite de individuos, los idealistas. Podemos diferenciar entre a los idealistas que encarar está tarea histórica. Los santos, aquellos que impregnaron su vida misma de los ideales a los que se entregaron; todo idealista s fiel a sus idealista pero tiene accesos de duda y temor. Los santos se elevan por encima de estas limitaciones mundanas y se convierten ellos mismos en el ideal que muchos hombres siguen, son los arquetipos de las nuevas generaciones, iluminan el camino al que deben lanzarse los transformadores del mundo. Los genios se encargan de dirigir con las ideas las luchas concretas contra toda forma de estatismo social, de mediocridad y de irracionalidad. Finalmente los héroes son los hombres sacrificados que mueren por lleva a cabo los ideales de cambio. Como vemos el concepto de revolución de Marx se troca de forma bastante romántica en Ingenieros. Estos periodos de transformación son la excepción. La línea de la Historia podría entenderse como grandes periodos de inmovilismo social y breves momentos de forja de ideales. Podríamos decir sin exagerar que Ingenieros ubica a los idealistas como motor de la Historia.

Una vez que los idealistas consolidan un nuevo clima de ideales puede forjarse por primera vez una Patria. Para Ingenieros Patria es el ligamento espiritual de los hombres hacia un mismo fin. Todas las particularidades y genialidades de los hombres superiores se aúnan a una misma aurora. Sólo constituida una Patria en esos términos pueden los hombres a aspirar ser Nación. Para Ingenieros este último concepto seria algo así como raza intelectual. La Nación es un tipo de hombres superiores que llevan en su naturaleza la potencia del ideal. Está sería la conclusión de toda sociedad si admitiera entregarse a sus ideales.


Colofón. La despedida de Mariátegui a Ingenieros:

Sociología

Brevemente vuelvo al intelectual y maestro con quien comencé está exposición. El gran José Carlos fue posterior a Ingenieros y de alguna forma puede reflejarse en él y sus obras la despedida del pensar de sociólogo argentino. Toda la teoría de la sociedad de Ingenieros está impregnada de un romanticismo propio de su época, en él aún los ideales no habían muerto. El mensaje de Nietzsche aún no era potente. Mariátegui analiza está situación de la intelectualidad desde su idea de Mito. El hombre es un animal metafísico, por más que se anule la existencia de un absoluto, por más que se compruebe lo efímero y finito de la existencia humana, esta misma existencia no tendría sentido alguno sin un ideal trascendente. Mariátegui es seguidor de Nietzsche en su sentido más radical, en ese aspecto se diferencia de Marx y en ese mismo sentido de Ingenieros. Dios ha muerto, implica la pérdida de todo sentido trascendente para la humanidad, ese sentido no es sólo ultraterreno, como en los idealistas; ese sentido también está presente en el materialismo. No existe ningún sentido de la Historia, somos los seres humanos en nuestra necesidad de ese sentido metafísico quienes creamos un Ideal y un dios. Una despedida madura, firme, radical de Mariátegui a todo romanticismo trascedentalista, de cuño idealista o materialista. Y despedida a sí mismo de este ensayo.