El científico japonés Iritani resucita al Mamut gracias al ADN congelado de restos de 600.000 años

Investigaciones realizadas en Siberia por científicos de varias nacionalidades han conseguido obtener la hemoglobina del Mamut original gracias al ADN congelado. Todas estas investigaciones han permitido al japonés Iritani tratar de volver a la vida al mítico paquidermo



Investigadores de la Universidad de York y Manchester han logrado extraer las proteínas de los huesos de un mamut de 600.000 años de edad, allanando el camino para la identificación molecular de fósiles antiguos.

Gracias a un espectrómetro de masas de ultra-alta resolución, los arqueólogos pudieron encontrar una secuencia completa de la proteína colágeno del elefante de WestRunton, un esqueleto de Mamut estepario, descubierto en los acantilados de Norfolk en 1990. El esqueleto hallado alcanza un 85% del ejemplar y es el más completo de su especie descubierto hasta ahora. Actualmente se conserva en Norfolk por los Servicios de Museos y Arqueología de Norwich.

Este hallazgo es importante teniendo en cuenta que hasta hace pocos años se creía imposible encontrar colágeno en los esqueletos de fósiles de esa edad.

Con este descubrimiento las proteínas muestran tener una duración diez veces mayor ya que el ADN sólo era útil en muestras que databan de hasta 100.000 años. Las implicaciones de lo mencionado es que en adelante podremos utilizar las secuencias proteicas del colágeno para estudiar filogenéticamente a los animales extintos casi en los albores de la humanidad. Probablemente Darwin nos escribiría una cara de agradecimiento.

Lo que es verdaderamente fascinante es que esta proteína de importancia científica fundamental, es una de las más abundantes en la mayoría de los animales vertebrados, por lo que es una herramienta ideal para la obtención de información genética de la secuencia.

La investigación forma parte de un estudio sobre la secuenciación de los mamuts y mastodontes, que se publicó en la revista Acta Geochimica et Cosmochimica.

A pesar de la edad de los fósiles, los péptidos que se obtuvieron fueron suficientes para identificar el esqueleto del mamut. Sin embargo no hubo variación significativa entre la secuencia de elefantes para deducir diferencias.

Esta investigación tiene implicaciones básicas para caracterizar y clasificar huesos y fragmentos de huesos en las colecciones arqueológicas y paleontológicas de los museos y las unidades de la arqueología en todo el mundo.

Otros hallazgos recientes del Mamut: la recuperación de la hemoglobina

Un equipo de investigadores universitarios de Canadá, Australia y Suecia, ha conseguido recuperar los principales componentes de la sangre de mamut, investigando un ADN antiguo, a partir de muestras halladas en Siberia que databan de miles de años. La hazaña se logró bajo temperaturas prohibitivas incluso para Siberia.

El estudio sobre la hemoglobina de mamut recreada, fue publicado en la revista Nature Genetics, en edición especial y venta récord. La información revela que las especiales adaptaciones evolutivas del mamut fueron las que permitieron minimizar la pérdida de calor y conservar intactas sus extremidades en las duras condiciones del Ártico.

“Ha sido una extraordinaria hazaña el logro de esos componentes del organismo de una especie extinta. Es algo así como traer al mamut, de vuelta a la vida”, dijo con satisfacción el profesor Alan Cooper, director del Centro Australiano de ADN Antiguo (ACAD) de la Universidad de Adelaida, donde se determinaron las secuencias de la hemoglobina del animal.



dijo:

“Esta es la paleobiología pura, con la que podemos estudiar y medir cómo estos animales evolucionaban, como si estuvieran hoy vivos”.

El profesor Cooper es miembro de Australia Research Council Fellow y miembro de la Universidad-Instituto del Medio Ambiente.



“Logramos desentrañar los atributos fisiológicos de un animal que murió hace miles de años y no ha existido desde entonces y dormía en las páginas de nuestros libros de texto”, dice el líder del equipo el profesor Kevin Campbell de la Universidad de Manitoba, Canadá. “Nuestro método abre el camino para el estudio de las características fisiológicas y de biología molecular de especies extintas, incluso para funciones que no dejan rastro en el registro fósil. Puede tener repercusiones para la medicina del futuro”.

El proyecto se inició hace más de siete años cuando el profesor Campbell contactó con el profesor Cooper, que entonces tenía su estudio en la Universidad de Oxford, para sugerirle sus ideas sobre la resurrección de la hemoglobina del mamut.

“En ese momento, pensé” ¡es una gran idea… pero no va a funcionar!”, confiesa el profesor Cooper. “Aún así, el que una proteína extinta hace tanto tiempo pueda volver a la vida es un concepto tan aventurado… Pero, por lo importante que me parecía juzgué que valía la pena intentarlo a cualquier precio”. Y el precio era correr un riesgo serio de congelación.

El equipo convirtió secuencias del ADN de mamut en el ARN de la hemoglobina, que se insertó en una bacteria E. coli, la cual fabrica la proteína de mamut auténtica.

“Las moléculas de hemoglobina resultantes no son diferentes a si volviendo atrás la máquina del tiempo tomáramos in situ una muestra de sangre de un verdadero mamut”, dice el profesor Campbell.

El equipo utilizó modernas pruebas científicas, fisiológicas y químicas, de modelado para caracterizar las propiedades bioquímicas que confieren tolerancia fisiológica al frío del mamut.

El profesor Roy Weber de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, fue el que realizó las pruebas fisiológicas de las proteínas de mamut, y dice que los resultados ayudan a intentar comprender cómo el mamut pudo sobrevivir al frío extremo del Ártico.

“Tres inusuales cambios en la secuencia de la proteína permitieron al mamut hacer llegar oxígeno a sus células en la sangre, incluso a bajas temperaturas, lo que indica que su adaptación al medio ambiente del Ártico era total y casi incomprensible”. comenta el profesor Weber.

Los japoneses dan un paso más hacia el Mamut resucitado: tratan de clonarlo

Su intención es aclarar las razones por las que se extinguió esta especie. El mamut, el enorme paquidermo casi prehistórico puede volver a la vida. De eso trata hoy DIASPORA. En tan sólo cinco años los nipones prometen esa hazaña si fructifican los esfuerzos de un equipo de científicos de la Universidad de Kioto.

Los investigadores comenzarán este año las labores de clonación, a partir de los tejidos obtenidos del cadáver de un ejemplar del paquidermo, preservado en un laboratorio ruso, y si la investigación tiene éxito, los científicos esperan aclarar las razones por las que se extinguió esta especie, aunque las teorías existentes al respecto son bastante convincentes. Ese parece será el primer paso.

Una de las teorías más recientes es que el aumento de las temperaturas tras la última glaciación, hace unos 10.000 años, afectó al hábitat del mamut. A pesar de que este animal había sobrevivido a otros cambios climáticos extremos en el pasado, según lo dicho en el epígrafe anterior.

Durante este periodo de tiempo tanto la pérdida de su hábitat natural como la acción intensiva de los cazadores primitivos, terminaron por causar su extinción.

La nueva técnica de extracción de ADN de células congeladas

dijo:

La extinción del mamut con el calentamiento global en la época de las glaciaciones terminaba una historia de forma definitiva. Ahora la ciencia moderna abre un nuevo capítulo de esa historia


Los investigadores nipones han desarrollado una técnica para extraer el ADN de las células congeladas. La “resurrección” se lograría creando un embrión con genes de mamut a partir de óvulos de elefante en los que se sustituirían los núcleos originales por los obtenidos de las células del mamut. A continuación, los "clonadores" de Kioto tratarán de introducir el embrión en el útero de un elefante sano para poder lograr un bebé mamut.

El largo camino a la recuperación de esta especie proseguirá en el verano 2012, en que varios miembros del equipo viajarán a Rusia para obtener las muestras iniciales necesarias. Es en la capa subterránea de hielo (permafrost) de la zona de Siberia donde la expedición de la Universidad de Adelaida ha encontrado (según hemos relatado) la mayor parte de restos de esta especie, para estudiar las muestras deseadas.


Los trabajos podrían extenderse durante cinco o seis años, según indicó al periódico japonés Yomiuri Shimbun el líder científico e investigador de la Universidad de Kioto, Akira Iritani. "Los preparativos para lograr nuestro objetivo se han llevado a cabo trabajosa, pero sistemáticamente", señaló Iritani al diario.



La comunidad científica duda en torno a esos experimentos de clonación. ¿Están conformes con la Ética?

Aunque el reto es colosal, y acapara grandes titulares en la prensa japonesa, no todos los científicos lo aplauden. Parte de la comunidad científica discrepa sobre la autoridad moral del ser humano para devolver la vida a animales cuyo hábitat desapareció cuando la glaciaciones. Hay antecedentes que dan crédito a su viabilidad.

Otro investigador japonés, Teruhiko Wakayama, ya logró clonar a un ratón de las células de otro que había permanecido congelado a temperatura muy baja durante 16 años.

Siguiendo las técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani intentó clonar al mamut en una ocasión, aunque las células tuvieron que ser desechadas al quedar dañadas por cristales de hielo. Entonces no existía la técnica del ADN congelado, ni las experiencias de la Universidad de Adelaida y sus colegas en Siberia. "Cuando el mamut nazca- pronostica Iritani- examinaremos su ecología y sus genes para estudiar por qué la especie se

extinguió, así como seremos capaces de resolver cientos de incógnitas". El científico japonés -dicen sus detractores- está jugando a ser Dios.

Así era el Mamut del que no conocemos más que las composiciones gráficas

Tenía el tamaño generalmente mayor que el de un elefante africano, con una cabeza poderosa de la que salían unos colmillos enormes, muy curvados. Sus orejas no eran tan grandes y el lomo más giboso

que el del paquidermo actual africano, que bajaba hacia las patas de forma casi abrupta. No tenía la piel lisa como la del elefante o rinoceronte. Lucía un pelaje como un abrigo de pieles obscuras aunque como teñido de manchas claras.

Los últimos mamuts, sobrevivieron en la tundra siberiana hasta hace apenas 3.600 años. Pero durante el Paleolítico superior (35.000-10.300 antes del presente) esta especie habitaba en toda Europa, incluida la península Ibérica como lo atestiguan las pinturas rupestres de las cuevas cantábricas y del País Vasco (norte). Su desaparición en Europa fue progresiva desde hace 15.000 años, quedando únicamente grupos aislados en las estepas siberianas.

Su extinción no es un misterio como el de los dinosaurios. Ya hemos dicho que al subir las temperaturas y derretirse los hielos, le sobraba el abrigo y se asfixiaba. También hemos apuntado la caza desmesurada de nuestros antepasados: era su sustento. Hay otros paleontólogos que hablan de un misterioso virus que afectó a la población y se propagó a gran velocidad como si se tratara de malaria o el mal de ébola, lo cual es más que improbable por los recientes testimonios de los universitarios de Adelaida que han examinado el ADN, con cien lupas. Y han desechado de lleno tal tesis.

La explicación se encuentra en el cambio de temperatura, sobre todo en regiones siberianas. Resistió algo mejor en Europa. Los mamuts eran animales migratorios que se desplazaban lentamente hacia el sur en invierno, y volvían al norte en verano. Sus extraños colmillos curvados hacia adentro les servían probablemente para raspar la superficie de la nieve y dejar a la vista la hierba y los líquenes que había debajo.

Ciertamente, los animales podían vivir bajo un frío extremo, con su espeso pelaje, sus orejas pequeñas y sus jorobas de grasa que, como las del camello, almacenaban energía. Pero quizá un exceso de frío les impidió en un momento dado rascar el suelo a la profundidad suficiente para encontrar alimento. Si esas condiciones se repitieron durante decenas o cientos de años, era lógico que las manadas disminuyeran e incluso desaparecieran. (A ese respecto el reciente libro "Comer animales" de Jonathan Chafran, del abuso del hombre actual respecto a la caza, pesca y cría de animales, es casi obligatorio. Es un abuso, un despilfarro el que hoy cometen los "carnívoros" humanos y nos lleva a un futuro, sin animales.




Respecto al primer factor de la desaparición del mamut de la faz del planeta tierra algunos hechos respaldan esta idea. Robert Belí, en el boletín de la Sociedad Geológica de América, proporcionó en 1898 pruebas para esa teoría, (del cambio climático) relatando un hecho ocurrido en la isla de Akpatok, en la bahía de Ungava (Canadá), respecto a la extinción total de los renos. Belí también menciona la masacre de los búfalos por, los cazadores. Y por ahí circulaban hasta hace poco las hazañas de Buffalo Bill. Y el mamut era mucho más pesado que el reno y el búfalo. No tenía escapatoria.

El mamut cuyos restos se han encontrado en Berezovka ha proporcionado a los paleontólogos datos preciosos, aparte de su pelaje, y su aspecto físico. Un detalle muy curioso: la hierba y las flores que se hallaron en la boca de la criatura indicaban que había sufrido una muerte repentina... ¿Cuál?

La autopsia proporcionó la respuesta, y el doctor Herz, jefe de la expedición, pensaba que muchos otros mamuts pudieran haber muerto del mismo modo. Un análisis riguroso del contenido del estómago del animal mostró que contenía hierbas, musgos y líquenes de varias clases, además de ramas verdes de árboles de la tundra, como abetos y pinos.

La presencia de algunas semillas indicaba que la muerte se había producido en otoño. Según lo descubierto por el geólogo, todos los detalles indican que el mamut debía estar pastando cuando pisó hielo demasiado delgado y cayó en el profundo barranco, rompiéndose una pata y la pelvis.

Desde entonces se han encontrado algunos cadáveres parcialmente preservados en el cinturón del permafrost. El mamut de 1977 había muerto igual que el de 1900 y, como señalaba Hertz, debía ser un tipo de muerte corriente para esas bestias tan voluminosas. Los escépticos arguyen, sin embargo, que seguramente no todos los mamuts perecieron de ese modo. La escuela catastrofista no es tal porque la teoría del cambio climático tantas veces repetida aquí es la más acertada. En los restos de piel del Mamut de Berezovka, se puede apreciar la cola del animal.

La teoría fue dada a conocer a principios del siglo XIX por el naturalista francés Georges Cuvier, considerado el padre de la paleontología moderna. Pero en general la ciencia moderna no acepta el catastrofismo. En cualquier caso, no hay lagunas en los registros fósiles de Siberia desde la desaparición del mamut. Ni, como demostró Hertz, ha cambiado mucho la vegetación desde que el ejemplar de Berezovka murió comiendo ranúnculos.

Restos de un pequeño mamut de 6 meses encontrado en 1977, su estado de conservación era óptimo.

¿Podrían sobrevivir Mamuts en la actualidad?

El gran bosque de Siberia, la taiga, se extiende por 7.770.000 km2, y, exceptuando algunos cazadores nómadas primitivos, está deshabitado. En 1.581 Ermak Timofeyevich, capitán de una banda de cosacos enviados a Siberia cuando Rusia comenzó a conquistar ese territorio, informó que una de las primeras cosas que él y sus hombres vieron después de cruzar los Urales fue "un gran elefante peludo". Los nativos no se sorprendieron, y le dijeron que solían designarlos con un nombre que significaba "montaña de carne". Esto sucedió un siglo antes de que el diplomático y explorador Evert Ysbrandt Ides sugiriera que el mamontova-kosty provenía de un animal parecido al elefante.

Pero un respetado diplomático francés llamado Gallon hizo un relato mucho más impresionante en 1.920. Gallon conoció a un campesino ruso que siguió los rastros de los que creía era un oso pero cuyas huellas eran gigantescas. Y resultó que según ese campesino que siguió las huellas se encontró con un elefante con colmillos curvados… que era un Mamut.

Ahora está por verse si el clonador Akira Iritani logra un bebé mamut que se parezca a los de los míticos relatos de los cazadores y campesinos rusos.



http://es.globedia.com/cientifico-japones-iritani-resucita-mamut-gracias-adn-congelado-restos-600-000-anos