El tema tiene muchas complejidades. Muchas miradas coinciden sobre un mismo hecho: los valores de la familia, la sociedad consumista, la crisis en la educación, la realidad de nuestras cárceles, la falta de figura paterna en la mitad de nuestros hogares y otros. La sociedad debe optar por uno de los dos modelos alternativos: venganza organizada contra nuestros jóvenes delincuentes o aplicación racional de estrategias efectivas de largo plazo. Nuestra sociedad ha llegado a una masa crítica de damnificados como para que muchos opten por lo primero. Y Ya! Pero si ese modelo se sustenta como nosotros pensamos en premisas falsas no será una solución eficaz ni duradera. Nuestra razón nos dice que la solución está en la segunda. Y hacia allí vamos. Pero antes debemos conocer aunque sea esquemáticamente cómo funciona la mente de un joven que tiene entre 14 y 18 años.

A muchos podrá llamar a asombro cuando afirmamos que recién sobre los 12 años el chico comienza a desarrollar un pensamiento abstracto. Recién a esa edad el joven comienza a comprender conceptos del pensamiento simbólico como: Libertad, Responsabildad, Daño ecológico, Solidaridad. Ahora bien, ¿es en esta etapa del desarrollo 12 – 14 años donde el niño puede ser imputable? Para nada. Nuestros sabios codificadores nos piden que el autor de un hecho delictivo debe tener la Capacidad de APRECIAR el hecho. Apreciar es distinto a conocer. Un chico puede saber desde los 5 años lo que es matar a un ser vivo. Pero apreciar significa valorar, aquilatar. Asignar un valor genérico a la vida humana que va mucho mas allá del concepto muerte de una persona dada. Como se llega a esa capacidad y cómo es común que se pierda en distintas patologías mentales es algo mucho más complejo de entender. Intentemos esto porque es el tema fundamental a debatir. Cuando un individuo se enfrente a una situación en que debe tomar decisiones pasan muchas otras cosas interesantes. El cerebro compara esa experiencia con hechos y emociones similares del pasado para poder resolver la situación actual con la mejor estrategia que tiene almacenada en su memoria. Se integra la experiencia personal al momento actual. Eso nos permite resolver mejor la situación ya que nos muestra como solucionamos en el pasado hechos similares y nos permite el aprendizaje a futuro. Es esto lo que nos hace tener características personales únicas, propias y distintas de comportarnos en sociedad. Pero -y este concepto es fundamental - también implica que nos tomamos unos segundos de reflexión antes de decidirnos. Usualmente no actuamos de manera impulsiva. Nuestras respuestas no son inmediatas y automatizadas como en muchas personas con trastornos de la corteza prefrontal. Abuso de pasta base, esquizofrenia y algunos tipos de demencia son ejemplos comunes de este trastorno.
No actuamos por simple acto reflejo. Tenemos opciones y las consideramos antes de actuar, a veces en décimas de segundo. Esto es lo que nos hace persona.

Entonces son dos los requisitos que deberíamos tener a la hora de considerar la capacidad de hacer responsable a una persona:

1. Pensamiento Abstracto : habilidad de asumir un marco mental voluntariamente, de asir lo esencial de un todo, de discernir las propiedades comunes, de planear, de pensar y actuar simbólicamente.
2. Desarrollo del sistema operacional que permite integrar nuestro presente con nuestro pasado. Para que este sistema de desarrolle y “estabilice” en un patrón adaptativo (Personalidad) se requieren algunos años. Es consenso mundial de los expertos del desarrollo de la personalidad que esta no se define hasta los 18 años.

Como ven no se trata de que los jóvenes ahora ven más televisión y tienen más información que los jóvenes de antes. Se trata de la maduración del sistema neurológico que tiene sus etapas y que no depende únicamente de la información que recibe.

Que implicancias tiene esto:

• Por un lado que hasta que no se termine el desarrollo de la personalidad del chico, estamos ante una etapa que llamamos Educativa: las medidas correctivas, trabajar en valores y de adquisición se nuevas habilidades son eficaces y duraderas.
• Pretender que con medidas ejemplarizantes se logre una más rápida maduración de los procesos neurológicos antes descriptos es desconocer y borrar de un plumazo todo lo que la ciencia y el conocimiento puede aportar a la criminalística moderna.
• Entender que las medidas compensadoras que se ofrecen para no espantar al joven votante: conducir a menor edad, exigencia de menor edad para casarse, etc. agregarán otros sufrimientos sociales y personales gratuitamente. La responsabilidad de criar hijos y la posibilidad de matar a un peatón son sin dudas conceptos que requieren un nivel de conceptualización y abstracción mucho más elevado que las responsabilidades de disparar sobre una persona que se tiene enfrente. Peor la enmienda que el soneto.
• Hacer imputable a quien no tiene posibilidad de serlo no es ni justo ni útil.

*El autor es médico psiquiatra forense.