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Las Drogas Electronicas

Las Drogas Electronicas

En su novela de ciencia ficccion The Man in the High Castle, Philip K. Dick imagina un mundo alternativo en el que la segunda guerra mundial la han ganado los japoneses y el Tercer Reich. En el mundo de ficcion de Dick, las autoridades japonesas de ocupacion introducen y legalizan la marihuana como uno de los primeros medios para pacificar a la poblacion de California. Las cosas son menos extrañas en lo que el saber convencional llama "realidad". En "este mundo", los vencedores introdujeron tambien una droga superpoderosa y que todo lo penetra, conformadora de la sociedad. Esta droga fue la primera de un grupo creciente de drogas de alta tecnologia que introducen al usuario en una realidad alternativa, actuando directamente en el aparato sensorial del consumidor, sin tener que introducir sustancias quimicas en el sistema nervioso. Fue la television. Ninguna moda adictiva, epidemia o histeria religiosa se ha dispersado con tanta rapidez ni ha conseguido tantos conversos en un periodo de tiempo tan corto.

La analogia mas proxima al poder adictivo de la television y de la transformacion de los valores que ha introducido en la vida de los adictos duros es probablemente la heroina. La heroina aplana la imagen; las cosas no son frias ni calientes, el yonqui observa el mundo seguro de que no importa nada de lo que pase. La ilusion de conocimiento y control que la heroina engendra es muy similar al supuesto inconsciente del consumidor de television, para quien lo que ve es "real" en algun lugar del mundo. En realidad, lo que se ven son las mejoras cosmeticas de la superficie de los productos. La television aunque no invade quimicamente, es sin embargo, tan adictiva y psicologicamente dañina como cualquier otra droga:

De un modo no muy distinto a las otras drogas o al alcohol, la experiencia de la television permite al participante abandonar el mundo real y entrar en un estado mental placentero y pasivo. Las preocupaciones y las ansiedades de la realidad alcanzan el mismo grado de aplazamiento cuando uno se "absorbe" frente a un programa de television que cuando se deja ir en un "viaje" inducido por el alcohol o las drogas. Y del mismo modo que los alcoholicos son solo conscientes de un modo vago de su adiccion, creyendo que controlan su bebida mas de lo que lo hacen… la gente, de un modo semejante, sobreestima su control sobre la television… Por ultimo, es el efecto adverso de la contemplacion de la television en la vida de tanta gente lo que la define como una adiccion seria. El habito de la television DISTORSIONA el verdadero sentido del tiempo. Convierte las experiencias en vagas y curiosamente irreales, mientras que va alcanzando ella misma una mayor cota de realidad. Debilita las relaciones al reducir y en ocasiones eliminar las oportunidades normales de comunicacion.

Lo mas perturbador de todo esto es que el contenido de la television no es una vision, sino un rio de DATOS MANUFACTURADOS que es manipulado para "proteger" o imponer valores culturales. Por lo tanto, estamos frente a una droga altamente adictiva y que todo lo penetra, que distribuye una experiencia cuyo mensaje puede ser cualquiera que el que maneja la droga quiera. ¿Existe algo que pueda aportar un suelo mas fertil para fomentar el racismo y el totalitarismo que esto? En los Estados Unidos hay mas televisores que casas, el aparato de television esta enchufado seis horas diarias y cada persona lo ve mas de cinco horas al dia, practicamente un tercio de lo que pasa despierta. Conscientes como somos de estos simples hechos, parecemos incapaces de reaccionar a sus implicaciones. El estudio serio de los efectos de la television sobre la salud y la cultura esta en sus inicios. Pero ninguna droga de la historia ha aislado de forma tan rapida y total la cultura de sus consumidores del contacto con la realidad. Y ninguna droga en la historia ha tenido tanto exito al rehacer en su propia imagen los valores de la cultura que ha infectado.

La television es, por naturaleza, la droga dominante por excelencia. El control, la uniformidad y la reiteracion de los contenidos la convierten inevitablemente en una herramienta para la coercion, el lavado de cerebro y la manipulacion. La television provoca un estado de trance en quien la mira, algo que constituye la condicion previa necesaria para el lavado de cerebro. Como sucede con las otras drogas y tecnologias, las caracteristica basica de la television no puede variar; la television no puede influir mas que la tecnologia que produce rifles automaticos.

La television llego precisamente en el momento justo, desde el punto de vista de la elite dominante. Los cerca de ciento cincuenta años de epidemias de drogas sinteticas que dieron comienzo en 1806 habian conducido al espectaculo de la degradacion humana y el canibalismo espiritual que el marketing institucional de las drogas crearon. Del mismo modo en que la esclavitud, finalmente, cuando ya no convenia, se torno odiosa a los ojos de las instituciones que la habian creado, el abuso de drogas desencadeno una reaccion contra esta forma particular de capitalismo pirata. Las drogas duras se ilegalizaron. Por supuesto, entonces florecieron los mercados clandestinos. Pero las drogas, como instrumentos estatales de la politica nacional, han sido desacreditadas. Seguira habiendo guerras del opio, ejemplos de gobiernos coaccionando a otros gobiernos y a otras gentes para que produzcan o compren drogas; pero en el futuro estas guerras seran sucias y secretas, seran "encubiertas".

A medida que las agencias de inteligencia que surgieron tras la segunda guerra mundial se desplazaron para tomar sus "fuertemente secretas" posiciones como cerebros de los carteles internacionales de narcoticos, la mente popular se inclino hacia la television. Aniquiladora, simplificadora y manipuladora, la television llevo a cabo su trabajo y creo una cultura de posguerra del tipo Ken y Barbie. Los hijos de Ken y Barbie, en poco tiempo, abandonaron la intoxicacion televisiva a mediados de la decada de los sesenta mediante el uso de alucinogenos. "Vaya", respondieron los dominadores, y rapidamente ilegalizaron los psicodelicos y frenaron cualquier investigacion asociada con ellos.

Se receto una doble dosis de terapia televisiva y cocaina a los hippies vagabundos, que pronto se curaron y se convirtieron en yuppies orientados hacia el consumo. Unicamente unos pocos recalcitrantes escaparon a esta nivelacion de valores. Casi todo el mundo aprendio a amar al Gran Hermano. Y esos pocos que no lo hicieron siguen presionados por la cultura dominante cada vez que araña compulsivamente en el polvo de su confusion sobre "lo que paso en los años sesenta".

Terence McKenna, 1994.

1 comentario - Las Drogas Electronicas

jahbic
absolutamente cierto, lo que se viene despues en adiccion... es el internet. cagamos