la Mazorca ( Juan Manuel de Rosas)

la Mazorca ( Juan Manuel de Rosas)

terror

Registraban casa por casa; arrestaban, torturaban y mataban. El método era el degüello. Los cadáveres se exponían colgados y las cabezas en picas. No había desaparecidos. Todo estaba a la vista. Los ejecutores eran el brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora, un club político y organización parapolicial y seudomilitar. Eran ex soldados rasos, ex policías, serenos o ladrones. Formaban La Mazorca.

De 1840 a 1842 el régimen de Juan Manuel de Rosas les soltó las cadenas. El terror fue un instrumento de gobierno. Pero cuando cayó Rosas en la batalla de Caseros, los mazorqueros fueron arrestados: Silverio Badía, Manuel Troncoso, Antonino Reyes, Fermín Suárez, Estanislao Porto, Leandro Alén, Manuel Leiva, Ciriaco Cuitiño, señalado como el jefe, y Torcuato Canales. No era los únicos, ni para dar órdenes ni para cumplirlas, pero otros se acomodaron sin mayores problemas a la nueva realidad política.

Aquellos eran la escoria. Los juzgarían por todos los delitos. Nadie presionaba a su favor.

Mazorca es la espiga del maíz con sus granos muy juntos; simbolizaba la fuerza por la unión. Popularmente se la deformaba un poco y se la pronunciaba para que sonara como: "Más horca".

Es una curiosidad (o al menos merecería un estudio profundo) que este tipo de agrupaciones tomen nombres y símbolos que se refieran a la fuerza de la unidad. El "fascio" es un término italiano que en español dignifica haz. El fascio romano era un haz de palos delgados con el hacha del lictor o servidor de la justicia. De allí deriva "fascismo".

Manuel Ugarte fue el joven abogado de los mazorqueros. Hizo un alegato fuerte contra la pena de muerte y responsabilizó de todos los crímenes a Rosas. Nadie podía atreverse en aquellos años aciagos a desobedecer, sostuvo. Agregaba Ugarte: "Es sabido que el que mata por orden superior no es responsable".

La obediencia debida aparece actualmente en un inciso del artículo 34 del Código Penal como causa de inimputabilidad. Ella dio infinidad de problemas a la política y la justicia argentina, especialmente en la era moderna, con relación a delitos cometidos por subordinados de los dictadores militares de 1976—1983.

El código no distingue según que el contenido de la orden sea lícito o ilícito. No tiene en cuenta si el inferior tiene el deber de revisar la orden o no. Ni siquiera si la orden es válida en su forma o si el contenido ilegal es evidente.

Todas estas distinciones deben hacerse de todas maneras pero no para saber si funciona la obediencia debida. ¿Como es esto? Las situaciones que se pueden dar con la obediencia debida ya están contempladas en otras causas que pueden excusar un delito, como el estado de necesidad o el cumplimiento de un deber.

O sea que la obediencia debida es redundante. Si se da, no es ella la que se da sino alguna otra causa de justificación.

La situación más compleja es la del subordinado que es amenazado con sufrir represalias si no cumple una orden ilegal. Por ejemplo, si se manda asesinar a un civil opositor político y en caso de negarse sufrir él la ejecución sumaria. Lo que habría en tal caso es un estado de necesidad que justificaría al soldado. ¿Qué es estado de necesidad? Es el de aquél que se enfrenta a un mal grave e inminente que lo amenaza y la única forma de neutralizarlo es lesionar los intereses de otro.

Pero no hay estado de necesidad, o sea justificación, si el subordinado comparte la finalidad ilegal o brutal de la orden, su filosofía, y la cumple como si fuese una tarea con la cual está compenetrado, normal, necesaria.

En otras palabras, si el inferior comete el salvajismo que le mandan, con entusiasmo y plena convicción, no hay órdenes que analizar, hay plan, y el superior y el subordinado serían secuaces, cómplices en un delito, integrantes de una banda criminal.

A pesar de los esfuerzos de Ugarte, no hubo obediencia debida para los mazorqueros pues el contenido de las órdenes era evidentemente brutal y compartido por los verdugos.

Es decir nadie ponía en juego su pellejo por no cumplirlas. Todos fueron condenados a muerte en 1853. Las ejecuciones fueron públicas y los vecinos concurrían masivamente.

Se ejecutó de octubre a diciembre. Los primeros en ir a la horca fueron Badía y Troncoso, un 17 de octubre. Balcones y azoteas estaban colmados para verlos morir. Sus cadáveres estuvieron expuestos cuatro horas. Y Fermín Suárez fue colgado a fin de ese mes. La multitud soportó una persistente lluvia mientras el cuerpo permaneció allí seis horas.

En diciembre fueron a la horca Ciriaco Cuitiño y Leandro Alén. Cuitiño, camino del cadalso, decía que la pena era injusta porque él sirvió a una autoridad legal y obedeció a un gobierno legítimo. Según él, moría como un buen federal.

Antonino Reyes se fugó de la cárcel. Más de un año después los aires políticos y jurídicos cambiaron. La sangre había sido suficiente. En junio de 1855 la Justicia lo absolvió.

espero que les alla serbido!!!!!

Fuentes de Información - la Mazorca ( Juan Manuel de Rosas)

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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8 comentarios - la Mazorca ( Juan Manuel de Rosas)

@geer2009 Hace más de 3 años
+ 10 Me hiciste recordar cuando lei El Matadero.
@Rengologo Hace más de 3 años
yo pondria algunas imagenes mas (pa los tontos q si ni no lo leen ) +10
@OtakuE Hace más de 3 años
jajaj grande esa es MI hermana vs no ss nada de ella juan
jajajajja
@Omiguan Hace más de 3 años
JEJE +10
@nachobain Hace más de 3 años
Lamentablemente la historia oficial se encarga de ensuciar a Rosas, sin el hoy seriamos una colonia inglesa o francesa.
@Antanagoras Hace más de 2 años +1
Muy buena info! +3 saludos!!
@ejro00 Hace más de 2 años +1