La energía exoplanetaria, es decir la que proviene principalmente del sol, causa el movimiento de las dos principales capas de fluidos que atesora la superficie de la Tierra: aguas y aire. Esta tiende a allanar la superficie terrestre, erosionando, trasportando y sedimentando los materiales litosféricos hacia otros lugares, depositándolos en el mar en última instancia (otros sumideros temporales serían los lagos, por ejemplo). Frecuentemente a este proceso se le denomina el ciclo de denudación continental. Hablaremos pues de los procesos de erosión, transporte y sedimentación.

Erosión GeológicaErosión transporte y sedimentación fluvial.


Veremos que las tres fases más comunes de la materia se encuentran implicadas. La litosfera puede considerarse esencialmente como un sólido, la hidrosfera es líquida y la atmósfera gaseosa. Pues bien, la segunda y la tercera tienden a alterar y remodelar la primera. En otras palabras, la acción de la energía extraplanetaria contrarresta la endoplanetaria, es decir la que atesora La Tierra en su interior.

Al explicar este proceso, la mayor parte de los libros de texto centran su atención en los procesos ligados al ciclo hidrológico, y por lo tanto a la erosión, transporte y sedimentación hídrica. Sin embargo, estos también pueden ser producidos por el viento, especialmente en las regiones más áridas, en donde el agua escasea. Hablamos de procesos eólicos. La erosión, el transporte y la sedimentación (en ausencia de perturbaciones humanas) varían en función del relieve y las condiciones climáticas. Y ocurre, que al generalizar en exceso, nos olvidamos de otro agente, que resulta ser el hielo. En los ambientes más fríos o gélidos del planeta, el agua líquida deviene en sólida. Pues bien, la erosión glaciar resulta ser otro poderoso mecanismo de erosión, transporte y sedimentación.

tierra
Erosión transporte y sedimentación eólica

En cualquier caso, debéis tener en cuenta que cualquier relieve o paisaje es el resultado de cómo todas estas fuerzas han actuado a lo largo de millones de años. Los rasgos más antiguos tienden a desaparecer con el tiempo (aunque no siempre). Sin embargo, los que han ocurrido más recientemente en términos geológicos (miles, cientos de miles, o algunos millones de años), permanecen durante bastante, si bien se difuminan paulatinamente. Como resultado, la mayor parte de los paisajes emergidos son producto de la historia de la región. Resulta que los cambios climáticos a escala geológica son muy numerosos. Como los procesos mencionados dependen del clima, lo que suele observarse es la impronta de las condiciones actuales de éste sobre las que acaecieron en tiempos pretéritos. Por esta razón, no suele resultar correcto interpretar exclusivamente los modelados terrestres en términos de las condicionas ambientales actuales. La mayor parte de los espacios geográficos también nos informan de los eventos sufridos en el pasado. Desde ciertos puntos de vista son su memoria.

viento

Pero si retornamos a la erosión hídrica, es razonable hablar de los cauces fluviales y sus cuencas de drenaje. En cualquier caso, debemos recordar también la eólica y glaciar (esta última se produce de igual forma en cuencas de drenaje, aunque con una morfología distinta), al margen de las modificaciones causadas por la acción del hombre, de la que ya hablaremos en otro post. En la figura que vemos más abajo, observaremos los tres tramos en los que clásica, pero arbitrariamente, se divide un río. Como bien sabéis, estos suelen nacer en las montañas (tramos altos). Allí, la fuerza del agua, hielo y viento desgasta las rocas, arrancando poco a poso sus materiales. Parte de estos formarán suelos, si las condiciones ambientales son propicias para el desarrollo de una vegetación que los proteja, mientras que otra proporción de estos restos rocosos serán transportados río abajo. En términos de millones o decenas de millones de años, los suelos tienden a desaparecer o ser sepultados bajo otros sedimentos. Ya hablaremos de ello. Recordemos que en las montañas, las laderas y vertientes son muy inclinadas, como también los ríos, por lo que los materiales son evacuados velozmente hacia abajo por las aguas, gracias a la fuerza de la gravedad.

Las zonas intermedias de los cauces se caracterizan por “tender” a alcanzar un equilibrio entre erosión y deposición de materiales, dominando el trasporte de los mismos. En estos tramos, la pendiente suele ser menor, por lo que la fuerza de la erosión también lo es. Por esta razón, así como debido a que el clima tiende a ser menos extremo (aunque no siempre) la vegetación aumenta, generándose suelos de mayor profundidad y extensión respecto a los afloramientos de roca desnuda, que abundan en las cumbres y vertientes muy inclinadas de las montañas (tramos altos).

Hielo
Procesos fluviales dominantes según los tramos de un cauce fluvial

Finalmente, en los tramos bajos de los ríos, cerca de su desembocadura, ya sea un lago o el océano, la pendiente se dulcifica más aún, la erosión es muy escasa, dominando la deposición de los materiales arrastrados principalmente desde los tramos altos y trasportados en los intermedios. Los meandros que podéis observar, en estos últimos segmentos son típicos de las zonas poco inclinadas, aunque no hablaremos de las razones que generan su morfología en este post. Al depositarse los materiales y nutrientes, se generan suelos muy fértiles y productivos. Más aun, cerca de los cauces, las crecidas fluviales aportan materiales y nutrientes, reemplazando los que pudieran perderse, o superponiéndose a aquellos en nuevas capas.



En condiciones naturales (sin la intervención del hombre) y a lo largo de muchos miles y cientos de miles de años, los materiales arrastrados de las montañas (que por esta razón tienden a rebajar su altitud, si la energía interna de La Tierra no tiende a seguir elevando sus cimas en exceso, como ocurre en las que son tectónicamente más activas) se acumulan en los tramos bajos ganando terreno al mar en forma de deltas, estuarios, marismas, etc. Debido a la fertilidad general de estos suelos, una buena parte de la población mundial habita cerca del mar. Este proceso se ha convenido en denominar litoralización, la cual como ya os narraremos en otro post, no se encuentra carente de riesgos, por otras causas.



Si observáis un pequeño torrente efímero en la montaña, podéis haceros una imagen de los tramos de un río, por cuanto aparecen tres segmentos que emulan a los tramos de los grandes cauces. Estos son denominados: cuenca de recepción, canal de desagüe y cono de deyección. No obstante, debéis tener en cuenta que parte de los procesos implicados en el transporte y deposición de materiales no son exactamente los mismos, por cuanto el agua no es el principal agente que los transporta y deposita, sino que esta es reemplazada en buena medida por la mera fuerza de la gravedad.

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Segmentos de un torrente de montaña

Para terminar, tan solo señalaros que, en la realidad, os hemos descrito un modelo muy sencillo. En la naturaleza las cosas son bastante más complicadas. Aun así, se trata de un buen punto de partida con vistas a comenzar a entender como se forman los relieves de La Tierra.