El minuto a veces tiene 61 segundos
Los minutos, contrario a lo que podría creerse, no siempre tienen 60 segundos. Así que si en un examen te ponen un tache por haber respondido eso, puedes explicar que desde 1972 han existido 24 minutos de 61 segundos, o 24 segundos extra en casi 40 años.

Este segundo 'de más' es conocido como segundo intercalar, y su propósito es reajustar con el movimiento de los astros la hora establecida por el ser humano, del mismo modo que cada cuatro años se agrega un día al mes de febrero para ajustar el movimiento real de la Tierra con el paso de las estaciones.

Las últimas dos ocasiones que se añadió un segundo intercalar en nuestros calendarios fue el 31 de diciembre de 2005 y 2008, que también podrían ser los dos últimos 'segundos bisiestos' de la historia, debido a que en enero próximo la Unión Internacional de Telecomunicaciones decidirá si esta medida de ajuste se mantiene.

A diferencia de los años bisiestos, la introducción del segundo intercalar no tiene una periodicidad fija; su intervención depende de la velocidad de la rotación de la Tierra (ésta varía por los efectos gravitatorios de la Luna). Añadirlo supone adaptar todos los equipos informáticos y de telecomunicaciones para que contabilicen este pequeño tiempo extra, de ahí que algunos astrónomos, navegantes y científicos estén de acuerdo en que continúe, y otros no.

A pesar de que la contabilización o no de un solo segundo no parecería afectar nuestra vida diaria, suprimir el segundo intercalar sí tendría consecuencias, la principal sería desvincular el Tiempo Universal Coordinado (sucesor desde enero de 1972 del GMT y por el que se rigen los hombres y sus máquinas) del Tiempo Universal o astronómico: dentro de un siglo el mediodía (el punto en el que el sol alcanza su cénit) tendría lugar un minuto y medio más tarde de las doce. Por otra parte, su inserción implica modificaciones al protocolo NTP de Internet y, sobre todo, a los sistemas de navegación de satélites, como el GPS o el GNSS (Sistema de Navegación Global de Satélites).

Cuando en 1960 se creó el Sistema Internacional de Unidades, el segundo quedó definido como la 86400va parte de la duración del día solar medio entre los años 1750 y 1890, pero en 1967 se revisó la definición y quedó como 9.192.631.770 periodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio. Esta nueva definición permite medir el tiempo de una forma muy precisa mediante el uso de relojes atómicos, 250 de los cuales se usan para establecer el Tiempo Universal Coordinado (UTC), sin embargo presenta el pequeño problema de que estos relojes son más regulares que la rotación de la Tierra, con lo que con el tiempo el UTC y el tiempo solar medio, que se calcula en función de la rotación de la Tierra, acaban por irse apartando.

La primera vez que se añadió un segundo intercalar fue el 30 de junio de 1972 a las 12 de la noche, con lo que los tiempos del UTC y GMT quedaron sincronizados el 1 de junio.