La sexualidad humana en el mundo actual‏.

FUNDAMENTOS Y ALCANCES DE LA SEXUALIDAD HUMANA




La sexualidad humana en el mundo actual‏.




Profundidad del Portento.
Es difícil que los ciudadanos del Planeta Tierra comúnmente reflexionemos sobre el gran portento de la naturaleza sexuada de la persona humana, es un fenómeno de extraordinaria amplitud, que expresa de un modo peculiar todos los estratos y elementos de la compleja unidad que constituye al ser humano. Se trata, pues, no de una mera determinación morfológica o anatómica, ni tampoco de una característica que pueda reducirse a categorías fisiológicas.

Indudablemente, la sexualidad afecta todas las dimensiones que constituyen la persona humana. Ya sea varón o mujer, y lleva inscrita esta condición en todo su ser. Sería difícil encontrar una virtud humana, desde las más espirituales o psicológicas, hasta las más orgánicas o fisiológicas, que no estuviera impregnada por la sexualidad integral de la persona.

La sexualidad no es sólo una maravilla en la constitución de la criatura. Es, además, un fenómeno extraordinariamente profundo, en cuanto que afecta decididamente al modo de ser del ente en cuanto tal. Quiere decirse con esto que no se trata de una cuestión trivial, sino que alcanza al núcleo mismo del ser humano, ya sea hombre o mujer, en lo más intrínseco de la persona.

Por esto, la condición sexuada del hombre aparece, en todas las razas, culturas, países, continentes, como un aspecto característico del modo de entenderse el ser humano a sí mismo. Puede decirse que las cuestiones relacionadas con la clasificación de la humanidad en hombres y mujeres, desde que ellos y ellas existen, constituyen una "constante" humana, desde el punto de vista genético, psicológico, y espiritual, a partir del momento mismo de la fertilización del oocito por el espermatozoide, complementados y sólo complementados y enriquecidos por los aspectos culturales, educativos, sociológicos etc. Sin que exista por tanto, un tercer sexo que es solamente una construcción por los conflictos, psicológicos, familiares y sociales de algunos pocos, pero ruidosos especímenes de la humanidad.

Lo Insondable de la Sexualidad humana.-
El lenguaje del amor humano está tan vinculado al núcleo más íntimo del hombre en cuanto tal, que allí donde se encuentra el fenómeno humano, aparece, de una forma u otra, la expresión de la condición sexuada, y, en consecuencia, allí se entiende perfectamente ese lenguaje.



ciencia



La sexualidad no se presenta sólo con las características de amplitud antes mencionadas. Además de esa amplitud, la sexualidad tiene una característica decisiva que es su esencia; El fundamento de esta significación podría situarse en la vehemencia de los impulsos que desata en la persona, pero, en última instancia, la densidad de la significación humana de la sexualidad hay que situarla en la vinculación de tal maravilla con el origen empírico de cada persona humana.

Cada hombre existe, toma su origen, en el ejercicio de la sexualidad por parte de sus padres. La importancia de la sexualidad está, pues, estrechamente vinculada con la conciencia del carácter único que tiene la persona, en cada procreación, -irrepetible pero igualmente digna-. Es la advertencia de la misteriosa singularidad de cada persona, -explícita-, la que reclama para su origen una forma misteriosa y, en definitiva, trascendente.

Evidentemente, la sexualidad es una potencia existente en el hombre, pero no es una potencia creada por la racionalidad humana; de ahí el origen de la consideración religiosa o divina de las fuerzas humanas naturales contenidas en su potencial sexual.

Puede afirmarse que la divinización de la sexualidad en algunas formas culturales constituía una deformación, a veces manifiestamente aberrante, de la sexualidad, pero es igualmente evidente que esas deformaciones y aberraciones no suponían una banal glorificación del placer. Incluso las exaltaciones culturales de la pasión amorosa distaban mucho de ser mero hedonismo materialista.

Eran más bien todo lo contrario. En esas exaltaciones no se glorifica al hombre en su búsqueda ciega del placer. El placer no resultaba significativo en sí mismo; si eran glorificados era porque en ellos se reconocía implícita o explícitamente que la persona era poseída por un poder trascendente: justamente el poder al que remite el origen del ser humano.

Frente a esa concepción de la sexualidad cargada de misterio y trascendecia, la situación cultural de nuestro tiempo presenta un contraste sorprendente y doloroso. Se trata más bien de la banalización que la sexualidad va sufriendo de un modo progresivamente acelerado en nuestro mundo cultural contemporáneo. Las vías de esa trivialización son varias. Me limitaré a señalar como ejemplo tres: la banalización científica, la banalización mediática y la banalización lúdica.



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BANALIZACIÓN DE LA SEXUALIDAD




actualidad




Banalización científica.-

La banalización científica de la sexualidad va de la mano con la reducción cientificista del hombre, una consecuencia del método propio de la atea ciencia positivista. Es claro que en esta visión de la sexualidad humana, ésta queda privada de su importancia y trascendencia. El hombre ya no contempla la sexualidad como algo que le asemeja a Dios, sino que le convierte en dueño y señor de esa facultad. La sexualidad privada de la trascendencia, queda reducida a simple biología con unas propiedades operativas particulares. Se ponen en manos de los científicos y ‘expertos’ capacidades de manipulación y utilización del material humano en su sexualidad para que realicen con ellas las que deseen según su ideología y tendencias. En el enfoque científico, la sexualidad se reduce a un fenómeno biológico que no se distingue esencialmente de la asimilación de las proteínas por el sistema digestivo, o la acción de los neurotransmisores en las neuronas.

Las compañías de contraceptivos abortivos (píldoras, inyecciones, implantes, parches, PDD) etc, DIU’s, condones, equipos para abortos provocados, los científicos, médicos, tecnólogos, ministerios de sanidad y de educación, usurpando ese albedrío del ser humano, lo ejerce a su antojo. Destruida la finalidad natural de la sexualidad, ese poder queda a merced de los que lo tienen. Y ellos están con todas las posibilidades de manipular. Por lo mismo, ya no importará la bondad o maldad del ejercicio de la sexualidad y de sus consecuencias todas quedará en función de la utilidad. Por lo que entra dentro de lo que el hombre puede imponer: ‘Igualmente, usar los genitales masculinos y femeninos con los que se expresa la donación corporal indiscriminadamente, con la finalidad de obtener el placer propio de la unión sexual, supone un trastorno en una de las grandezas más peculiares y cargadas de sentido humano del ser y por eso es un atentado grave a la dignidad de la persona, con una cualificación ética exclusivamente propia, distinta de la que protege o expresa otras dimensiones humanas del cuerpo’.

La sexualidad como factor esclavizante.-

La sexualidad -por tanto- pasa a ser un arma de dominio. Genera por lo mismo, en especial, esclavas y esclavos en mayor cantidad. Aparentemente no lo son, porque se les vende una ilusoria libertad. La trivialización de la sexualidad es muy espinosa porque afecta al ser humano en su dignidad. El ser humano ya no ama al otro; lo ‘usa’, en cuanto le reporta una utilidad. No afirma al otro en el ser, sino que se le convierte en medio para algo: “No es extraño que, perdido el sentido trascendente y reducida la persona que nace a puro producto de los ciegos procesos de la fisiología, la mentalidad positivista vea el crecimiento de la humanidad con congoja y sospecha” (A. Ruiz Retegui).

La única diferencia se refiere a las posibilidades que se ofrecen a la razón técnica. Con el cientificismo, la sexualidad, como la persona humana y como el mundo mismo, ha perdido su misterio, pero no por un desvelamiento en profundidad, sino por una negativa convenenciera y mezquina. Ejemplos: Los contraceptivos abortivos, y La fertilización in Vitro.



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La SEXUALIDAD HUMANA EN EL MUNDO ACTUAL –III-




matrimonio




BANALIZACIÓN DE LA SEXUALIDAD

Banalización de los Mass media.-


La banalización Mediática la vemos diariamente por ejemplo en la dicotomía que parece haberse planteado con total firmeza: Por una parte valores y creencias, y mensajes mordazmente sexuales, provenientes a torrentes de los medios de comunicación, por el otro. En casi todos los hogares hay un aparato radiofónico, un aparato de TV y una computadora que mediante sus megáfonos y pantallas ‘ilumina’ los ojos y la mente de las personas y, tal vez, las induzca a tomar sus decisiones a diario. Si aceptamos que la TV ‘enseña’, podemos preguntamos ¿qué les está enseñando a mis hijos? Infortunadamente los valores y convicciones que ayudan a regular los impulsos sexuales, han sido bombardeados fuertemente por los medios publicitarios y de comunicación, haciendo cambiar a la juventud sus criterios, aun en detrimento de la formación recibida. Desde las series de televisión, las telenovelas, las películas, los programas cómicos, las novedades comerciales que indiscriminadamente y sin respeto por horarios de protección al menor, con el uso y promoción de la mujer como objeto sexual, el Internet, la prensa escrita, los programas radiofónicos etc. Se explota la sexualidad sin ningún reparo, es más, lo anterior asociada a la burla, la grosería, la falta de respeto, y la violencia extrema, a diario están insinuando el libertinaje sexual y tanto va el cántaro al agua...hasta que al final se rompe.



fenomeno



Este bombardeo ha tenido eco en buena parte de la juventud, porque los mercantes del sexo han sabido explotar a este grupo etario, y esto se descubre a través de la creciente paternidad en parejas de adolescentes, el crecimiento exponencial de las madres solteras, abandono de la casa paterna, el alcoholismo y la drogadicción que exaltan el morbo y las pasiones.

Actos contrarios a las sanas costumbres, y al plan lógico para formar un matrimonio, además que, los padres y orientadores se ven cada día más desconocidos y menos respetados en su tarea formativa incluso por el estado.

Los medios pueden ser un amigo notable y entretenido, de hecho, no todo en ellos es malo. Hay buenos documentales y programas para la familia que suelen tocar temas delicados como los valores y las virtudes, el embarazo en los adolescentes, la solidaridad, las relaciones humanas en general etc.



Mundo



Pero es indudable, que en su aplastante mayoría, transmiten mensajes que promueven la violencia, una sexualidad explícita carente de valores como el amor y el respeto por las personas. Así, enseña que la sexualidad es algo de lo que podemos burlarnos y tomar a la ligera y poquísimas veces se ven situaciones de compromiso responsable que permitan asociar a la sexualidad como una parte integral de la personalidad que comporta valores trascendentes.

Una vez más, debemos insistir: la responsabilidad educadora de los padres es fundamental, ya que deben saber certeramente lo que ven sus hijos, en los medios de comunicación, cuánto tiempo y cómo les repercute en su psiquis y en su corazón y ser los primeros en rechazar y protestar por esta desdichada programación, porque desgraciadamente en muchas familias se tolera e inclusive se acepta este reprobable uso de los Mass media.



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LA SEXUALIDAD HUMANA EN EL MUNDO ACTUAL –IV-




Humano




BANALIZACIÓN DE LA SEXUALIDAD

Banalización Lúdica.-


La banalización lúdica, depende en cierto modo, de la científica y es como una emanación de ella. Las intervenciones ‘médicas o científicas’ en los procesos de generación de la vida, y en particular el desarrollo de los contraceptivos, permiten una separación casi total entre la procreación y el uso de las facultades sexuales, tanto corporales como afectivas y espirituales. La cuestión del aborto viene a advertir que esa separación no se ha logrado por completo. Pero el empeño por imponerlo muestra hasta qué punto se pretende que esa separación sea total.

La sexualidad ha venido así a quedar como dividida en dos aspectos prácticos: por una parte la capacidad para engendrar, y por otra, completamente separada, la capacidad para gozar placeres específicos, desligados de cualquier otra significación humana. La intensidad y atractivo de esos placeres pueden utilizarse a voluntad como un elemento más, de los más poderosos, que determinan la conducta de los hombres.

Es indudable que la erotización creciente de la sociedad, desde que Freud inicialmente pero en especial con los neofreudianos al neurotizarse el concepto antropológico que hasta entonces se tenía de la sexualidad humana. Hoy se descubre que la sexualidad así entendida no solo no es sólo fuente de plenitud, sino que neurotiza. De hecho la gente que no sabe amar obtiene del sexo una relación deficitaria cosa que sí es totalizante en los que si saben amar. Es como si únicamente humanizando la sexualidad está alcanzase no sólo su mayor dicha, sino también la plenitud humana que debe caracterizarla. Cuando no se reconoce esto, solo queda una empobrecida visión de la sexualidad como capacidad de ‘complacerse’ (diríamos, únicamente utilizar al otro)y derivadamente, tendremos una poderosa fuente de dominio de aquellos que tengan en sus manos alguna forma de poder sobre la comunicación y las formas de conducta alrededor de la sexualidad.



Efectos nefastos del falso placer.-

Todos estos errores acumulados son graves, pero a mi juicio lo peor es la banalización y el tono lúdico que las campañas gubernamentales y de OSC’sda y provoca problemas tan graves de salud pública, como los embarazos fuera del matrimonio, las ITS’s, el cáncer cervicouterino, el SIDA etc. Como si fuesen asuntos triviales.

El adolescente que recibe folletos, o libros de texto gratuitos de gobierno, o campañas públicas con slogan temerarios en TV o Radio pensará que se trata de ‘Disfrutar del sexo a tu ritmo, de una forma libre’, afirmándoseles rotundamente que ‘el mejor medio de prevención sigue siendo el preservativo’, cosa que ya está comprobado no es verdad, como nos lo han demostrado países africanos como Uganda y Zimbabue, ya reconocido por la OMS. El hecho es que no sólo no se han detenido las infecciones de transmisión sexual, sino que han aumentado.

La promiscuidad, el abuso de la pornografía y la impotencia sexual son otras de las consecuencias de esta degradación del consumismo erótico, en que ha devenido la sexualidad humana siguiendo el modelo neurotizante que nos han mostrado los neofreudianos.

El asunto no queda ahí. Tampoco aparece la palabra ‘fidelidad’ o ‘monogamia’, ni nada que se le parezca por ningún lado; a la ONU, a los comunicadores de todo el mundo, a las OSC de feministas radicales, homosexuales, eugenistas y a muchos estadistas les da alergia con estas palabras porque no les conviene apoyarlas, ni les importan sus gobernados; y si aparecen, algunos atrevidos que las mencionen los califican de ‘retrógrados o ultraconservadores’.

Es probable que una persona, que se comporta de esta forma descubra, años más tarde, la inutilidad de su existencia. En el fondo su existencia estaba vacía mucho tiempo atrás, antes de que siquiera lo sospechara, puesto que las opciones por las que se decidió en ningún caso comprometieron, como sería de esperar, su libertad personal, porque era más bien irresponsable. A esta falta de contenido de la propia vida es a lo que Viktor E. Frankl denomina ‘Vacío Existencial’.







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