NO ERES UN ACCIDENTE

Yo soy tu Creador. Te cuidé antes que nacieras. (Isaías 44:2)
No eres un accidente
No eres un accidente.
Tu nacimiento no fue un error o infortunio, tu vida no es una casualidad de la naturaleza. Tus padres no te planificaron, Dios lo hizo. A él no lo sorprendió tu nacimiento. Es más, lo estaba esperando.

La Biblia dice el cumplirá su propósito en mí…. Salmo 138:8

Puesto que Dios te hizo con un propósito, también decidió cuándo habrías de nacer y cuánto has de vivir. Él pensó de antemano en los días de tu vida, escogió tu momento exacto de nacer y de morir. La Biblia afirma: “tu viste cuando mi cuerpo fue cobrando forma en las profundidades de la tierra: ¡aún no había vivido un solo día, cuando tu ya habías decidido cuánto tiempo viviría! ¡Lo habías anotado en tu libro” Salmo 139:16biblia

Dios nunca hace nada por cualidad, ni tampoco comete errores. Él tiene un propósito para cada cosa que crea. Todo, animales y plantas, fue pensado por Dios, incluso cada persona fue creada con un propósito en mente.

El propósito de Dios para crearte fue su amor. La Biblia destaca “mucho antes de la fundación del mundo él esta pensando en nosotros y se había predispuesto para que fuésemos el enfoque de su amor” Efesios 1:4

¿Por qué hizo Dios todo esto? ¿Por qué se tomó la molestia de crearnos un universo? Porque es un Dios de amor. Esta clase de amor es difícil de captar, pero es intrínsecamente confiable. ¡Fuiste creado como un objeto muy especial del amor de Dios! El te hizo para poder amarte. Y puedes basar tu vida en esta verdad.


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La Biblia nos dice: “Dios es amor” No dice que Dios tiene amor, ¡el es amor! El amor es la esencia del carácter divino. Hay un amor perfecto en la comunión de la Trinidad, así que Dios no necesitaba crearte. No se sentía solo. Pero quiso crearte para así expresar su amor. Dios dice: “A quienes he cargado desde vientre, y he llevado desde la cuna. Aún en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice y … cuidaré” Isaías 43:3,4

No soy un accidente. Me hizo para amarme. No debo de avergonzarme de mi parentela, ni mi condición social en que nací. Dios me hizo y tiene un plan para mi vida.