Hoy se retoma con fuerza el debate sobre la soberanía de las islas Malvinas ante el atropello de la corona británica reforzando militarmente la zona como respuesta ante todo de una inusitada pero saludable cohesión del Mercosur que ha reaccionado como nunca negando a los buques de la corona abastecerse en puertos de ultramar que se extienden a lo largo de la América del Sur , como por ejemplo Uruguay y Brasil, plegándose la voluntad del resto de esta parte del continente y América Central en especial Cuba.
Desconozco si tal situación continental responde a una estrategia de la Cancillería Argentina sobre el tema Malvinas o el azar ha jugado una partida importante ya que se vive en el mundo un intento por iniciar el camino del fin e todos los resabios coloniales que como Malvinas son testimonio vivo del dominio británico sobre los siete mares.
No es mi intención aquí abrir debate sobre la guerra que fue o que no fue, sobre los kelpers y sus deseos de pertenecer a tal o cual país. Eso responde a teorizar específicamente sobre el tema de Malvinas. Pretendo proponerles una mirada mas amplia que incluye obvio a Malvinas como parte integral de la definitiva integración del Mar Argentino a nuestro territorio nacional.
Las Malvinas son un rezago del Imperio que nos toca soportar. Pero nada es casual en la historia de los países. Malvinas continua en poder de una bandera ajena solo porque los argentinos no nos hemos propuesto férreamente encarar la tarea de de sacar de la modorra casi permanente de los últimos años al orgullo nacional y paralelamente asegurar el porvenir de nuestros hijos las virtudes y dones del mar.
Atrás debe quedar ese concepto argentino con respecto a la gran extensión territorial, del espacio que nos perteneció y nos pertenece por derecho. Ese sentimiento nos ha hecho perder miles de kilómetros cuadrados de extensión a lo largo de nuestra historia, desde la época del Virreinato hasta la década del 90 en el siglo pasado.
La superabundancia de trigo y ganado en la pampa húmeda, la modalidad urbana civilizadora de España, y el tipo de actividad comercial existente en el puerto, en especial Buenos Aires, que vivía de la rentable actividad intermediadora del producto extranjero y el consumidor nativo , han hecho del rioplatense un ser que vivió ajeno, divorciado del mar.
Hay que incorporar efectivamente al espacio nacional a la Pampa Mojada así como hace mas de un siglo se incorporó definitivamente a la Pampa Húmeda y Seca al territorio nacional. Para ello es trascendente adquirir conciencia marítima, y dar por tierra aquello de que el mar es algo ancho y ajeno, se debe abandonar la idea de obstáculo o distancia para asumirlo como valor inherente, el mar vale por si mismo , vale por su uso, por el agua, por la riqueza que atesora en su lecho, pesca, etc. Solo así mirado toma valor comparable con tierra firme.
Todavía no conquistamos el mar, falta esa idea y conciencia de espacio que encarne en los argentinos. Cuando esa visión termine de configurarse Argentina estará madura para terminar con 180 años de agravio y despojo. Con esa voluntad nos plantaremos soberanos en las islas Malvinas, no solo porque se hallan enclavadas en ese mar sino porque de allí signan el camino también para las Georgias del sur, Orcadas del sur sándwich del sur, Shetland del sur y por fin en la Antártida, naciendo así una nueva visión de país bicontinetal. Hacía allí debemos ir. Un país no solo continental sino marítimo también incorporando territorio del continente antártico de manera efectiva.
En definitiva la recuperación de Malvinas sin duda vendrá a nutrir nuestro ánimo y orgullo como argentinos, azuzara a los argentinos marcando una nueva etapa que cimentará nuestra presencia en el atlántico. Pero el desafío es mayor no podemos pensar solo en Malvinas sino integramos a nuestro espacio continental de 2.800.000 km 2 al mar.
4000 km de litoral marítimo, mas de 1 millón de km2 incluyendo la Antártida, y las islas en el mar argentino componen la provincia de Tierra del Fuego. Pensemos que de toda ese inmenso mar con sus islas solo 22000 km2 lo poseemos como propio, me refiero a la porción argentina de la isla de tierra del fuego y la isla de los estados, eso significa aproximadamente un 2 % de territorio efectivamente ocupado con relación al total mencionado.
Por ello en principio habrá que plasmar en la argentina una férrea conciencia marítima, haciendo conocer al mar y sus valores. A partir de allí será posible su incorporación.
Mientras este nos sea ajeno, el país estará mutilado como hasta ahora con Malvinas. Solo habrá argentina integra si se incorpora definitivamente al mar, a la todavía lejana Pampa Mojada y eso obviamente incluye Malvinas.
No será tarea simple pero es la vía de la recuperación definitiva e integración del espacio nacional. Cabe entonces recordar las palabras de Mariano Moreno: “Las Empresas arduas siempre presentan grandes dificultades y por consiguiente grandes remedios”. ¿Quien duda que ellas, puestas en ejecución por los grandes talentos, han debido muchas naciones la obtención de su poder y de su libertad?
Fuentes de Información
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