Golpes de Estado de la Argentina

Golpes de Estados de la Argentina de 1930 -1983.


Entre 1930 y 1983 la Argentina vivió un periodo muy marcado fundamentalmente se produjeron cinco golpes (1930, 1943, 1955, 1966, 1976), con pequeños periodos de democracias débiles. Estos golpes fueron producidos por las fuerzas armadas, en ambos casos con apoyos civiles.

Revolución del 30.
La crisis de 1929 de Wall Street tuvo un impacto muy grande en la Argentina. Yrigoyen quien había sido electo en el `28, no pudo afrontar los problemas. El modelo Agro – Exportador se había fortalecido en los últimos años, decayó ya que uno de sus principales compradores, Inglaterra, había tomado medidas proteccionistas para salir de la crisis.
La caída de las exportaciones y el retiro de capitales estadounidenses afectaban empresas ferroviarias y de navíos. La inflación, reducción de sueldos y despidos afectaron a toda la sociedad.
El fortalecimiento de nuevas ideologías (comunismo, fascismo, socialismo), sumado al apoyo de casi todos los sectores del país hizo inevitable el derrocamiento del gobierno.
Así el 6 de septiembre de 1930 se produjo el primer golpe del país, el General José Félix Uriburu asumió la presidencia provisionalmente y luego en 1932 el General Agustín P. Justo. Las medidas adoptadas por Uriburu y Justo a principio de su gobierno eran medidas clásicas, pero luego incursionaron en nuevos terrenos.
Se establecieron nuevos impuestos a los réditos, una gran reducción de gastos, el establecimiento de control de cambios mediante el cual el gobierno centralizaba la compra y venta de divisas, se creó el Banco Central cuya función principal era regular las fluctuaciones cíclicas de la masa monetaria, así como controlar la actividad de los bancos privados.
Golpes de Estado de la Argentina
El Estado fue asumiendo funciones mayores en la actividad económica, según un modelo que teorizó el economista británico John Maynard Keynes.
Esta situación creo condiciones adecuadas para sustituir los bienes importados por otros producidos localmente por lo que creció mucho el sector textil y también la mayoría de las actividades volcadas al consumo.

Golpe de estado de 1943
La neutralidad en caso de guerra europea era una tradición argentina. Pero, progresivamente la guerra se impuso en las decisiones internas y empezó a revivir los agrupamientos de la opinión que asociaban el apoyo a los aliados con la reivindicación de la democracia y el ataque al gobierno. En Junio de 1940 se constituyo Acción Argentina, dedicada a denunciar las actividades de los nazis en el país y la injerencia de la Embajada Alemana.
Los rupturistas que asumían la bandera democrática, condenaban simultáneamente al gobierno fraudulento. Quienes se mantenían fieles a él encontraban en el neutralismo una buena bandera para cerrar filas y enfrentar a sus enemigos.
Un elemento central del nuevo perfil militar fue el desarrollo de una conciencia nacionalista. Era este un nacionalismo tradicional, antiliberal, xenófobo y jerárquico.
Los militares fueron encadenando las preocupaciones estratégicas con las instituciones políticas. También era importante el papel del estado en una sociedad que seguramente sería acosada por la posguerra con agudos conflictos: la reconstrucción del frente popular, las banderas rojas en los mítines obreros y la presencia en las calles del partido comunista para enfrentarlos requería un orden y paz social. Ya desde 1941 hubo militares que empezaron a conspirar, mientras otros empujaban a castillo por la senda del autoritarismo.
Así, cuando todo parecía conducir al triunfo del frente popular, un frente nacional se comenzó a desdibujar como alternativa. Sobre esta base se había operado el nuevo nacionalismo antibritánico.
La revolución del 4 de junio fue encabezada por el Gral. Rawson quien renunció antes de prestar juramento, y fue reemplazado por el Gral. Ramírez. Los militares en el gobierno coincidían en la necesidad de acallar la agitación política y la protesta social: proscribieron a los comunistas, persiguieron a los sindicatos e intervinieron en la CGT. Contaron con la colaboración del de un elenco nacionalista y católicos integristas. Quienes dieron el tono al régimen militar: autoritario, antiliberal, mesiánico y obsesionado por la fundación de un orden social nuevo y evitar caos del comunismo.
A principios de 1944 luego de que Ramírez decidió romper relaciones con el eje desplazado por los oficiales más decididamente antinorteamericanos. Aislado en lo interno y también extremadamente, el gobierno se encontró metido en un callejón sin salida. Esta fue finalmente proporcionada por uno de los oficiales que por ahora había ascendido en forma notable dentro del gobierno: Perón uno de los miembros más influyentes del GOU, secretario del ministro de guerra Farell y luego ministro, cuando Farell remplazo a Ramírez en la presidencia del 1944. Poco después en julio luego de desplazar a varios posibles competidores Perón llegó a ser vicepresidente.
Una estadía en Europa en los años anteriores de la guerra le había hecho admirar los logros del régimen fascista italiano así como comprobar las terribles guerras civiles de España. Clarividencia y preocupación lo llevaron a ocuparse de un actor social poco tenido en cuenta hasta entonces: el movimiento obrero. A cargo de la dirección nacional del trabajo se dedico a vincularse con los dirigentes sindicales. Al resto los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas que empezaron a ser satisfechas.
Además de dirigir conflictos específicos, por la vía de contratos se extendió el régimen de jubilaciones, vacaciones pagas, de accidente de trabajo se ajustaron las categorías ocupacionales y en general se equilibraron las relaciones entre obreros y patrones.

Golpe de Estado de 1955
La fundación del partido demócrata cristiano marco el comienzo del conflicto de Perón y la iglesia que rápidamente llevo a su caída.
El ejército había sucumbido en su camino y las voces desconformes eran cada vez más fuertes. El Estado peronista y la Iglesia empezaron a chocar en una serie de campos específicos. La iglesia era sensible a los avances de aquel terreno de la beneficencia y la educación. Al gobierno lo torturaba conspicua intromisión de la iglesia en la política en la democracia cristiana y la más solapada en el campo gremial que resultaba francamente subversiva.
El conflicto en septiembre de 1945 cuando en córdoba compitieron dos manifestaciones celebratorias: una organizada por católicos y otra por las UES. En noviembre Perón lanzo su ataque contra la iglesia, el enfrentamiento pareció enfriarse enseguida, pero luego se agudizó. Se prohibieron las procesiones, se suprimió la enseñanza religiosa en las escuelas, se introdujo una sorpresiva cláusula que permitía el divorcio, se autorizo la reapertura de prostíbulos y se envió un proyecto de reforma constitucional para separar al estado de la iglesia.
Difícilmente la génesis del levantamiento se encontrara en este conflicto, pero los golpistas encontraron aquí su ocasión. Perón había concluido la posibilidad de abrir un espacio para la decisión democrática que lo incluyera era mínima. El 31 de Agosto presento su renuncia y el 23 de Septiembre el general Lonardi se presentó en Buenos Aires como presidente provisional de la Nación.
Al día siguiente de la victoria se advirtió la heterogeneidad del frente que había coincidido para derribar a Perón. El Gral. Lonardi encabezo el nuevo gobierno, rodeado por grupos católicos y militares de tendencia nacionalista. El 13 de noviembre, apenas 2 meses después de designado Lonardi debió renunciar y fue remplazado por Aramburu.
Las consignas de la Revolución Libertadora a favor de la democracia coincidían con tendencias políticas de Occidente. Al igual que en el país, en EEUU y Europa los estados intervenían organizando la reconstrucción económica. Pero este despliegue del Estado de Bienestar (o “welfare state”) acompaño a una integración y liberación de las relaciones económicas del mundo capitalista.
Para adecuarse a esto no bastaba con reestructurar el orden constitucional y acabar con los vestigios de un régimen autoritario, sino que era necesario modernizar y adecuar la economía. Los empresarios coincidían en que cualquier modificación debía modificar el estatus logrado por los trabajadores durante el peronismo. Aquí se encontraba el mayor desafío ya que se trataba de una clase obrera madura y bien definida
El Gral. Aramburu asumió plenamente la decisión de desmontar el aparato peronista. Se disolvió el partido, se intervino en la CGT y sindicatos, dirigentes políticos fueron detenidos, se depuro universidades y administración pública y se prohibió cualquier propaganda favorable a Perón.

Golpe de Estado de 1966
Durante los seis meses finales del gobierno de Illia, buena parte del país emprendía con paciencia y con confianza el camino que levaría a la redención.
El 28 de junio de 1966 los comandantes en jefe dispusieron a Illia y entregaron la presidencia al Gral. Onganìa. Al caer la democracia las opciones se definieron y los conflictos pudieron desplegarse plenamente.
Un amplio consenso acompaño al golpe el 28 de junio de 1966 los grandes sectores empresarios y la mayoría de los partidos políticos y hasta muchos grupos de extrema izquierda.
La primera fase del nuevo gobierno se caracterizó por un shock autoritario y el comienzo de una etapa revolucionaria y a la constitución se le adoso un Estatuto a la Revolución Argentina. Se disolvió el parlamento y también los partidos políticos. Unificadas las decisiones, se empezó a encorsetar la sociedad. El blanco principal fue la universidad que fueron intervenidas y se acabo con su autonomía académica. El 29 de julio en “la noche de los bastones largos” la policía irrumpió en algunas facultades de la universidad de buenos aires y apaleo a alumnos y profesores.
golpe de estado
Antes que se hubiera definido la política económica se precedió a reducir drásticamente al personal en la administración pública y en algunas empresas de estado modificaciones de las condiciones de trabajo y realizar la producción. En todos los casos la protesta sindical resulto acallada con violencia.

Golpe de estado del `76: el proceso.
El 24 de marzo de 1976 la junta de comandantes, se hizo cargo del poder, dictó los instrumentos legales del llamado proceso de Reorganización Nacional y designó como presidente de la Nación al Gral. Videla.
El caos económico de 1975, la crisis de la autoridad, las luchas facciosas y la muerte presente cotidianamente, la acción espectacular de organizaciones guerrilleras, el terror sembrado por la triple A todo esto creo condiciones necesarias para un golpe de estado que prometía establecer el orden y asegurar el monopolio estatal de la fuerza. La propuesta de los militares era eliminar de raíz el problema, que en su diagnostico se encontraba en la sociedad misma y en la naturaleza irresoluta de sus conflictos.
La planificación general y la supervisión táctica estuvo en manos de los más altos niveles de conducción castrense, y los oficiales superiores no desdeñaron participar personalmente en tareas de ejecución. Las ordenes bajaban, por la cadena de mandos, hasta los encargados de la ejecución.
Se trato de una acción terrorista, dividida en cuatro momentos principales: el secuestro, la tortura, la detención y la ejecución.

No solo desaparecieron las Instituciones de la República, si no que fueron clausuradas autoritariamente la confrontación pública de opiniones y su misma expresión. Los partidos y la actividad política quedaron prohibidos, así como los sindicatos y la actividad gremial, se sometió a los medios de prensa a una explícita censura, que impedía cualquier mención al terrorismo estatal.
El gobierno militar nunca logro despertar ni entusiasmo ni adhesión en el conjunto de la sociedad. Solo tuvo pasividad, pero le alcanzo para las transformaciones profundas que habrían de eliminar definitivamente los conflictos de la sociedad, y cuyas primeras consecuencias contribuyeron por otra vía a la atomización de la misma y la eliminación de cualquier posible respuesta.
La transformación económica fue conducida por el Ministro de Economía Martínez de Hoz, durante los cinco años de la presidencia de Videla. Debía enfrentar una crisis cíclica aguda, complicada por la crisis política y social y el fuerte desafío de las organizaciones armadas al poder de Estado.
Desde 1980 los dirigentes del proceso les preocupaba las crisis económica, el asilamiento, la adversa opinión internacional en la que pensaban cada vez más los por los reclamo de los derechos humanos, y sobre todos los enfrentamiento intestinos que a la vez dificultaban los acuerdos necesarios para la salida buscada.
Viola procuro aliviar la situación de los empresarios locales golpeados por la crisis financiera y la violenta devaluación de la moneda. A fones 1981, una enfermedad de Viola dio la ocasión para su derrocamiento y reemplazo por el General Leopoldo Fortunato Galtieri, que a diferencia de Viola era poco ducho en política y se presento como salvador del proceso. Se manifestó dispuesto a alinear categóricamente al país con Estados Unidos, y apoyarlo en la guerra encubierta que libraba en América Central. EL ímpetu de Galtieri choco pronto con resistencia cada vez más enconadas.
Fue en ese contexto cuando se consiguió y lanzo el plan de ocupar las Islas Malvinas.
El 2 de abril de 1982 las fuerzas armadas desembarcaron y ocuparon las Malvinas, luego de vencer la débil resistencia de las escazas tropas británicas. La sociedad que había festejado el triunfo argentino en el campeonato mundial de futbol ahora se había alegrado de haber ganado una batalla y con la misma inconsciencia se disponía a avanzar, si era necesario, hacia una guerra. Si triunfábamos los militares habrían saldado sus deudas con la sociedad.
militares
Luego de un mes de intentar convencer a la junta militar y en momento en que empezaba el ataque británico a las islas Estados Unidos abandonó su mediación, el senado votó sanciones económicas a la Argentina, y ofreció a Gran Bretaña apoyo logístico. Cada vez más solo el gobierno argentino buscó aliados imposibles que lo alejaban definitivamente de la ilusión de entrar al primer mundo.
En los últimos días de abril la fuerza de tares británicas que había llegado a la zona de Malvinas, recuperó las islas Giorgias. El 1 de mayo comenzaron los ataques aéreos a las Malvinas, y el día siguiente el submarino británico hundió el Crucero Argentino General Belgrano.
El 29 de mayo se libró un combate importante en el Prado de Ganso, donde varios cientos de argentinos se rindieron. El 10 de junio Galtieri pudo dirigirse por última vez a la gente reunida en la plaza de mayo. La desbandada fue rápida en Puerto Argentino y la rendición, prácticamente incondicional, se produjo el 14 de junio, 74 días después de iniciado el conflicto, que dejo más de 700 muertos y desaparecidos y casi 1300 heridos. Los gobernantes convocaron al día siguiente al pueblo en plaza de mayo, solo para reprimir en forma extremadamente violenta a aquellos que, convencidos por los medio de difusión de que la victoria estaba cercana, no podían ni entender ni admitir la rendición, por entonces , los generales exigían a Galtieri su renuncia.


Fuente: Romero, L.A (2012) Breve historia contemporánea de la Argentina.

1 comentario - Golpes de Estado de la Argentina

@pta_madre
yo escucho "que vuelvan los militares" me imagino que si vuelven en poco tiempo van a decir "que vuelva la democracia"