25 palabras que no se pueden traducir a otros idiomas

Los lenguajes están vivos y evolucionan constantemente. Todos afectan al resto de alguna manera a lo largo de su historia. Unos de mayor manera, otros apenas tienen efecto en los demás, pero es innegable que esto que estás leyendo ahora mismo es el resultado de miles de años de evolución, con influencias externas verdaderamente tangibles.

Sin embargo, hay casos en los que aunque nos empeñemos, no sería posible adaptar o traducir una palabra de un idioma a otro, porque no existe el contexto, la posibilidad o el concepto que se quiere transmitir. Hoy me he encontrado con una lista de 25 palabras que por su esencia particular no se pueden traducir fielmente. Entre ellas hay una en español, que a los que vivimos al sur de la península nos llena de orgullo.

Alex Wain, en el sitio So Bad So Good, ha elaborado una curiosa lista de expresiones en distintos idiomas que comparten esta característica común, un breve atisbo a las especies endógenas de esos ecosistemas lingüísticos que llamamos idiomas locales.

Age-otori: término en japonés para decir que alguien perjudicó su aspecto cortándose el cabello.

Arigata-meiwaku: término en japonés para nombrar una situación en que una persona hizo por ti algo que no querías que hiciera, que intentaste evitar pero que, al hacerlo, terminaste debiéndole un favor y además, por convención social, incluso debiste agradecerle por lo que hizo.

Backpfeifengesicht: término en alemán para decir que un rostro necesita urgentemente un puñetazo.

Bakku-shan: término en japonés para decir que una chica está linda, pero solo hasta que la ves de frente.

Desenrasçanço: término en portugués para decir que te liberaste de una situación problemática (el “zafarse” del español coloquial).

Duende: En español, se refiere a la esencia que tienen algunos artistas relacionados con el flamenco, ese aje, ese alma particular que parecen tener los que han sido tocados con la magia del flamenco

Forelsket: término en noruego que expresa la euforia sentida en el primer enamoramiento.

Gigil: término en filipino que expresa el impulso de pellizcar algo que es insoportablemente tierno.

Guaxi: en la China tradicional, un “guanxi” es aquella persona que da regalos a la gente, los lleva a cenar o les hace favores, pero también es una cualidad que puede cultivarse al pedir la devolución de un favor.

Ilunga: término en Tshiluba, una lengua del Congo, que habla de una persona dispuesta a perdonar cualquier abuso que se cometa en su contra una primera vez, tolerarlo en una segunda ocasión, pero nunca si se repite una tercera.

L’esprit de l’escalier: esta expresión francesa se refiere al ingenio de una persona para responder con agudeza y mordacidad… cuando ya es demasiado tarde.

Litost: en checo, esta palabra nombra el estado espiritual tormentoso que sobreviene cuando uno se percata de su propia miseria. En alguna de sus novelas Milan Kundera habla de este sentimiento.

Mamihlapinatapai: término en Yaghan, una lengua de Tierra del Fuego, que se refiere a esa mirada intraducible, inefable, entre dos personas que comparten un mismo deseo.

Manja: el comportamiento aniñado que a veces tienen algunas mujeres con sus parejas, esos mimos edulcorados que algunos encuentran nauseabundos, tienen en esta palabra malaya su designación.

Meraki: en griego moderno, hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello.

Nunchi: palabra coreana que designa la capacidad de saber leer el estado emocional de otras personas.

Pena ajena: en español mexicano, la vergüenza que alguien siente cuando ve que otra persona es humillada.

Pochemuchka: término ruso para nombrar a una persona que hace muchas preguntas.

Schadenfreude: el placer, en alemán, por el dolor de otra persona.

Sgriob: en gaélico, la comezón que da en el labio superior justo después de beber un sorbo de whisky.

Taarradhin: similar en árabe al tutti contenti italiano, cuando un problema se soluciona de tal modo que deja satisfechos a todos los implicados.

Tatemae y Honne: dos palabras japonesas que expresan, respectivamente, lo que finges creer y lo que realmente crees.

Tingo: en pascuense, el lenguaje de la Isla de Pascua, tomar “prestados” objetos de la casa del vecino uno a uno hasta no dejar nada.

Waldeinsamkeit: en alemán, el sentimiento de estar solo en el bosque.

Yoko meshi: expresión en japonés que literalmente significa “comida que se come por los dos lados” pero, en sentido figurado, se refiere a la inquietud sentida cuando se habla en un idioma extranjero.