Ahora entendemos todo: El estómago tiene su propio 'cerebro'



¿Sospechas que tu estómago tiene vida propia? ¿Siempre acabas comiendo en exceso? Para muchos glotones la respuesta a estos misterios podría encontrarse en el proceso digestivo.

Recientemente, un conejillo de indias llamado Michael Mosley se tragó una pequeña cámara (del tamaño de una píldora) para analizar los misterios estomacales y mostrar los resultados en el Museo de Ciencias de Londres.

Los presentes observaron que el complejo proceso está bajo el control de un pequeño 'cerebro', formado de un conjunto de redes neuronales que recubren el estómago y el sistema digestivo. Aunque esta parte no piensa en una forma tan compleja, es fundamental para el proceso de trituración de alimentos, y en la mezcla y absorción que ayudan a la correcta extracción de los nutrientes y vitaminas.




Todas estas neuronas permiten establecer un contacto más cercano con nuestro cerebro, a través del nervio vago, que a menudo regula nuestro estado emocional –las famosas 'mariposas en el estómago' se producen porque la sangre de nuestro estómago se desvía hacia los músculos.

Hormonas hambrientas

Para recibir todas las garnachas que consumimos, el estómago tiene que dilatarse, partiendo del tamaño de un puño hasta convertirse en un recipiente con una capacidad de dos litros. Los científicos pensaban que los músculos receptores del estómago le indicaban al cerebro cuando estaba lleno, pero realmente la comida tarda 20 minutos en ir del estómago al íleon (sección final del intestino delgado), causando la liberación de una hormona que le da la indicación de saciedad al cerebro. Por eso es mejor comer pausadamente, para darle espacio al cerebro y evitar la sensación de pesadez.


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