La Guerra de los Huesos fue un período de intensa especulación y descubrimientos de fósiles durante la Gilded Age (Edad Dorada) de la historia de los Estados Unidos, marcado por una gran rivalidad entre Edward Drinker Cope (de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia) y Othniel Charles Marsh (del Museo Peabody de Historia Natural de Yale). Los dos paleontólogos utilizaron métodos deshonestos para superarse en su disciplina, recurriendo a sobornos, robos y destrucción de huesos. Los científicos también se atacaron mutuamente en obras científicas, intentando arruinar la credibilidad del otro y dejarlo sin financiación.

La Guerra de los Huesos


Las mezquinas rivalidades de Edward Drinker Cope y Othniel Charles Marsh constituyeron el punto más bajo de la paleontología del siglo XIX en Estados Unidos.
Fueron dos hombres extraños e implacables: Marsh, era ocho años mayor que Cope, retraído y libresco, de barba muy recortada y modales pulcros, pasaba poco tiempo en el campo y no solía encontrar cosas cuando estaba en él. En una visita a los famosos yacimientos de fósiles de dinosaurios de Como Bluff, Wyoming, Marsh no se dio cuenta siquiera de los huesos que había, en palabras de un historiador; «tirados por todas partes como troncos». Pero contaba con medios sobrados para comprar casi cualquier cosa que quisiese.
Aunque de origen modesto (su padre era un granjero del interior del estado de Nueva York), Marsh tenía un tío inmensamente rico y extraordinariamente indulgente, el financiero George Peabody. Al ver que Marsh se interesaba por la historia natural, Peabody hizo construir para él un museo en Yale y aportó fondos suficientes para que lo llenase prácticamente con cualquier cosa que se le ocurriese.

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Cope nació en un medio más directamente privilegiado (su padre era un hombre de negocios muy rico de Filadelfia) y era con mucho el más aventurero de los dos. En el verano de 1876, mientras los sioux estaban aniquilando a George Armstrong Custer y a sus tropas en Little Big Horn, Montana, él andaba buscando huesos en las proximidades. Cuando le dijeron que tal vez no fuera ése el momento más adecuado para ir a buscar tesoros en territorio indio, Cope se lo pensó un poco y luego decidió seguir adelante de todos modos.
La estación estaba siendo demasiado buena. En determinado momento se encontró con una partida de recelosos indios crow, pero consiguió ganárselos sacándose y poniéndose varias veces la dentadura postiza .

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Una tierna cartita de cuando tenía 7 años.



LA GUERRA DE LOS HUESOS

Inicialmente Cope y Marsh eran amigos, se habían conocido en Berlín en 1864 y pasaron unos cuantos días juntos como colegas. Incluso nombraron especies en honor mutuo (Cope había llamado al fósil de un anfibio Ptyonius marshii en 1867; Marsh al año siguiente llamó a "una nueva y gigantesca serpiente del Terciario de Nueva Jersey" Mosasaurus copeanus). Sin embargo, sus relaciones empeoraron a medida que pasaba el tiempo, debido en parte al carácter temperamental de ambos. Cope era conocido por ser beligerante y tenía un temperamento irascible; Marsh era más lento, más metódico e introvertido. Ambos eran pendencieros y desconfiados. Sus diferencias también llegaron al plano científico: Cope era un firme defensor del neolamarckismo, mientras que Marsh apoyaba la teoría de Charles Darwin de evolución por selección natural. Incluso cuando eran amigos, tenían una tendencia a despreciarse sutilmente. Como explicaba un observador: "El patricio Edward podría haber considerado que Marsh no era exactamente un caballero. El académico Othniel probablemente consideraba a Cope como no muy profesional".


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Othniel Charles Marsh (izquierda) y Edward Drinker Cope


La antipatía mutua que se profesaban Marsh y Cope adoptó la forma de críticas tranquilas durante una década o así, pero de pronto en 1877 pasó a adquirir dimensiones grandiosas. En ese año, un maestro de Colorado llamado Arthur Lakes encontró huesos cerca de Morrison cuando andaba de excursión con un amigo. Dándose cuenta de que los huesos procedían de un «saurio gigantesco», envió prudentemente unas muestras a Marsh y a Cope.
Cope envió a su vez 100 dólares a Lakes por su amabilidad y le pidió que no le hablara a nadie de su descubrimiento, sobre todo a Marsh. Tras enterarse de que Lakes había tenido correspondencia con Cope, envió a Morrison a Benjamin Mudge, su colector de campo, para obtener los servicios de Lakes. Al mismo tiempo, Marsh publicó una descripción de los descubrimientos de Lakes en el American Journal of Science del 1 de julio y antes de que Cope pudiera publicar su propia interpretación de los hallazgos, Lakes le escribió para decirle que los huesos serían entregados a Marsh, algo que resultaba un grave insulto para Cope.

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La formación Morrison, una fuente de huesos Jurásicos.


El incidente significó también el inicio de una guerra entre los dos que fue haciéndose cada vez más agria, solapada y a menudo muy ridícula. Desembocaba a veces en los excavadores del equipo de uno tirando piedras a los del otro; a destruir fósiles pequeños o dañados para evitar que cayeran en manos de su rival, o llenar las excavaciones con tierra y roca y a montar los esqueletos de los dinosaurios con poca rigurosidad clasificatoria, a veces, con huesos montados al azar con la única finalidad de superar en número a su rival; se sorprendió a Cope en una ocasión abriendo las cajas que pertenecían a Marsh. Se insultaban en letra impresa. Se burlaba cada uno de ellos de los descubrimientos del otro. Siempre intentando arruinar la credibilidad del otro y dejarlo sin financiación externa de manera que hubieron de utilizar su patrimonio personal y su influencia para financiar sus propias expediciones y obtener servicios y huesos de dinosaurios de los cazadores de fósiles.

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En una ocasión, los dos científicos se habían marchado a una expedición de recolección de fósiles en los pozos de marga de Cope en Nueva Jersey, donde William Parker Foulke había descubierto el holotipo del dinosaurio Hadrosaurus foulkii, descrito por el paleontólogo Joseph Leidy; este fue uno de los primeros descubrimientos de dinosaurios en Estados Unidos y los pozos todavía eran ricos en fósiles. Aunque los dos fueron amigablemente, Marsh sobornó en secreto a los operadores de los pozos para que le llevaran los fósiles que descubrían a él en lugar de a Cope. Más tarde, Marsh humilló a Cope indicando que su reconstrucción del Elasmosaurus era defectuosa, con la cabeza emplazada donde tendría que ir la cola, mientras Cope intentaba encubrir su equivocación comprando cada copia que podía de la revista en que fue publicada la reconstrucción, Marsh se empleaba en difundir la historia. Cope, a su vez, empezó a buscar en lo que Marsh consideraba su terreno privado de caza de huesos (Kansas y Wyoming), empeorando su relación.

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La reconstrucción del Elasmosaurus (abajo en la figura) y el Dryptosaurus (arriba)


Siguiendo una pista dada por el geólogo Fielding Bradford Meek, Cope también pensaba investigar informes de huesos que Meek había encontrado cerca de la estación de Black Buttes y la línea férrea. Cope encontró el lugar y los restos esqueléticos de un dinosaurio que llamó Agathaumas sylvestris(hoy rechazado). Creyendo que contaba con el pleno apoyo de Hayden y el Servicio, Cope viajó a Fort Bridger, descubriendo que no estaban los hombres, los vagones, los caballos y el equipamiento que esperaba encontrar allí. Cope reunió un equipo de su propio bolsillo, que consistía de dos carreteros, un cocinero y un guía, junto con tres hombres de Chicago que estaban interesados en estudiar con él. Finalmente, resultó que dos de los hombres de Cope eran empleados de Marsh. Cuando el paleontólogo rival descubrió que sus hombres estaban aceptando dinero de Cope, enfureció. Aunque estos intentaron asegurar a Marsh que todavía eran sus hombres (uno de ellos sugirió que aceptó el trabajo para alejar a Cope de los fósiles buenos), la pereza de Marsh a la hora de pedir acuerdos en firme y de hacer pagos podría haberlos incitado a buscar otro trabajo. Después, uno de los hombres de Marsh envió una parte de su material a Cope por equivocación. Cuando recibió los fósiles, Cope los devolvió a Marsh, pero este incidente dañó todavía más su relación.

La Guerra de los Huesos
Los restos del Agathaumas


En 1872 se abandonó cualquier pretensión de cordialidad entre los dos y en la primavera de 1873 empezaron las hostilidades abiertas. Al mismo tiempo, Leidy, Cope y Marsh estaban haciendo grandes descubrimientos de reptiles y mamíferos prehistóricos en las capas fosilíferas del oeste. Entre los nuevos ejemplares descritos se encontraban Uintatherium, Loxolophodon, Eobasileus, Dinoceras y Tinoceras. El problema es que muchos de estos hallazgos no eran diferentes de los demás; de hecho, Cope y Marsh sabían que algunos de los fósiles que recogían ya habían sido descubiertos por los otros. Finalmente, se vio que muchos de los nombres de Marsh eran válidos, mientras que ninguno de los de Cope lo era. Marsh también situó las nuevas especies dentro de un nuevo orden de mamíferos, Cinocerea. Cope quedó humillado e incapaz de detener los cambios de su rival. En cambio, publicó un estudio analítico de gran alcance donde proponía un nuevo modelo de clasificación para los mamíferos del Eoceno, donde descartaba los géneros de Marsh en favor de los suyos. Marsh no cedió en absoluto y continuó afirmando que todos los nombres que Cope propuso para los dinoceratos eran incorrectos.

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El uintatherium, un dinocerato


Marsh hizo su último viaje patrocinado por Yale en 1873, con un gran grupo de trece estudiantes y protegido por un grupo de soldados que querían hacer una demostración de fuerza a la tribu de los siux. A causa de las preocupaciones sobre sus expediciones más lujosas y caras de años anteriores, Marsh hizo que los estudiantes se pagaran sus propios gastos y el viaje solo le costó a Yale 1857,50 $, una cifra muy inferior a los 15 000 $ (más de 200 000 $ en el valor actual) que Marsh había pedido para la expedición anterior. Esta expedición sería la última de Marsh; durante el resto de la Guerra de los Huesos, Marsh prefirió contratar recolectores locales. Aunque tenía bastantes huesos como para estar años estudiándolos, el apetito del científico por más huesos no hacía más que crecer. La recolección de huesos por parte de Cope fue incluso más prolífica que la de 1872. Cansado de trabajar a las órdenes de Hayden, Cope consiguió un trabajo pagado con el Cuerpo de Ingenieros, pero vio sus acciones limitadas por esta entidad federal; mientras que Cope tenía que seguir con las prospecciones, Marsh podía buscar allí donde quisiera.

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Y así creemos que fue... más o menos...


Con el objetivo de ganarse el apoyo del jefe Nube Roja de los siux para poder hacer prospecciones, Marsh prometió pagar a Nube Roja por los fósiles encontrados y volver a Washington a hacer presión allí en su favor en lo referente al trato inadecuado que recibían. Finalmente, Marsh se escabulló del campamento y, según su propio relato (posiblemente embellecido), acumuló vagones llenos de fósiles y se retiró justo antes de que llegara un grupo hostil de sioux. Sí que intercedió en nombre de Nube Roja ante del Departamento del Interior y la administración, pero su intención podría haber sido ganarse una reputación frente a Ulysses S. Grant. En 1875, tanto Cope como Marsh hicieron una pausa en sus recolecciones, ya que sentían la presión financiera y la necesidad de catalogar sus hallazgos acumulados, pero nuevos descubrimientos los harían volver al oeste antes del final de la década.

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Marsh con nube roja, 1883


En 1877 llegó una carta del oeste, esta vez dirigida solo a Cope. O. W. Lucas era un naturalista que se encontraba recogiendo plantas cerca de Cañon City (Colorado), cuando descubrió un conjunto de huesos fósiles. Después de recibir más muestras de Lucas, Cope concluyó que los dinosaurios eran herbívoros grandes, remarcando alegremente que el espécimen era mayor que cualquier otro descrito hasta entonces, incluyendo el descubrimiento de Lakes. Marsh se enteró de los descubrimientos de Lucas y ordenó a Mudge y a un antiguo estudiante, Samuel Wendell Williston, que establecieran una cantera cerca de Cañon City de su parte. Desgraciadamente para Marsh, se enteró por medio de Williston de que Lucas estaba encontrando los mejores huesos y había rechazado abandonar a Cope con tal de trabajar para él. Marsh hizo regresar a Williston hacia Morrison, donde la pequeña cantera de Marsh se hundió y casi mató a sus ayudantes. Este obstáculo habría puesto fin al suministro de huesos procedentes del oeste para Marsh si no hubiera sido por una tercera carta, dirigida a él exclusivamente. La carta de Marsh era de dos hombres que se identificaban como Harlow y Edwards (sus nombres reales eran Carlin y Reed), trabajadores de la Union Pacific Railroad. Los dos hombres afirmaban haber descubierto grandes cantidades de fósiles en Como Bluff y le avisaban de que había otras personas en la zona "que buscaban estas cosas", algo que Marsh interpretó como una referencia a Cope. Marsh envió a Williston, quien acababa de llegar exhausto a Kansas tras el derrumbe de la cantera de Morrison, a Como Bluff. Su antiguo estudiante le envió un mensaje, confirmándole la veracidad tanto de las grandes cantidades de huesos como de la presencia de hombres de Cope por la zona. Temiendo repetir los mismos errores que había cometido con Lakes, Marsh envió rápidamente dinero a los dos nuevos cazadores de huesos y les instó a enviarle fósiles adicionales. Williston consiguió un acuerdo preliminar con Carlin y Reed, que no habían podido cobrar el cheque de Marsh ya que estaba escrito a nombre de sus seudónimos, pero Carlin decidió ir a New Haven para tratar directamente con Marsh, que lo contrató, y aconsejó a los hombres que intentaran mantener a Cope fuera de la región. Por desacuerdos con el contrato, quedaron sembradas semillas de discordia y rencor en el ánimo de los cazadores de huesos. La inversión de Marsh en la región de Como Bluff pronto dio buenos resultados. En la edición de diciembre de 1877 de la revista American Journal of Science, Marsh describió y dio nombre a dinosaurios como Stegosaurus, Allosaurus o Diplodocus.

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Una cantera de Como Bluff

A pesar de las precauciones de Marsh para evitar que su rival supiera de los ricos yacimientos de Como Bluff, pronto se extendieron los rumores sobre los descubrimientos. Carlin y Reed estuvieron implicados en la expansión de estos rumores. Marsh, intentando encubrir la filtración, se enteró por mediación de Williston de que Carlin y Reed habían mantenido contactos con un hombre, que trabajaba para Cope, con el nombre de "Haines". Cope había tenido noticia de los descubrimientos de Como Bluff y había enviado "ladrones de dinosaurios" a la zona, en un intento de robar discretamente fósiles en la zona de Marsh. En enero de 1878, el descontento por la infrecuencia de los pagos por parte de Marsh aumentó y Carlin empezó a trabajar para Cope.

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Hallazgo de la pierna del diplodocus

Cope y Marsh utilizaban su propio patrimonio para financiar expediciones cada verano, por lo que pasaban el invierno publicando sus descubrimientos. Pronto, pequeños ejércitos de cazadores de fósiles en vagones tirados por mulas o en trenes se encontraban enviando toneladas de fósiles hacia el este. Los equipos de Marsh eran los más extravagantes; tenía un equipo de como mínimo cinco trabajadores que lo asistían en las ocasiones en que se desplazaba él mismo al oeste. Cope, por otra parte, tenía bastante con dos compañeros, un cocinero y un guía. Las excavaciones paleontológicas duraron quince años, de 1877 a 1892. Tanto los trabajadores de Cope como los de Marsh sufrieron dificultades relacionadas con el tiempo, así como sabotajes y obstáculos provocados por los asalariados del rival. Reed vio como su acceso a la estación de tren quedaba bloqueado por Carlin y tuvo que transportar los huesos risco abajo y colocar los especímenes en el andén bajo un intenso frío. Cope ordenó a Carlin que construyera su propia cantera en Como Bluff, mientras que Marsh envió a Reed a espiar a su antiguo amigo. Cuando una cantera de Reed se agotó, Marsh ordenó a Reed que retirara los fragmentos de huesos del resto de canteras. Reed informó que había destruido todos los huesos restantes para evitar que cayeran en manos de Cope. Preocupado por la posibilidad de que forasteros estuvieran penetrando dentro de los límites de las canteras de Reed, Marsh envió a Lakes a Como para que prestara ayuda en las excavaciones y en junio de 1879 él mismo visitó Como. Cope también hizo una gira por sus canteras en agosto. Tras verse obligado a abandonar una cantera en medio de una ventisca glacial, Lakes (inmerso en disputas dentro del team Marsh ) presentó su dimisión y regresó a su puesto en la enseñanza en 1880. La marcha de Lakes no alivió las tensiones entre los hombres de Marsh; el sustituto de Lakes, un hombre del mundo del ferrocarril llamado Kennedy, creía que no tenía que rendir cuentas a Reed y las disputas entre ambos hicieron que el resto de trabajadores de Marsh abandonaran. Marsh intentó separar a Kennedy y a Reed, y envió a Como al hermano de Samuel Williston, Frank, en un intento de mantener la paz. Frank Williston acabó dejando el trabajo de Marsh y se fue a vivir con Carlin. Las excavaciones de Cope en Como empezaron a decaer y los sustitutos de Carlin pronto abandonaron el trabajo.

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Expedición de Marsh


A medida que progresaba la década de 1880, los hombres de Cope y Marsh se enfrentaron a una dura competencia por parte del otro bando así como de terceros también interesados en los huesos. El profesor Alexander Emanuel Agassiz de Harvard envió a sus propios representantes al oeste, mientras que Carlin y Frank fundaron una empresa de venta de huesos para vender los fósiles al mejor postor. Reed se marchó y comenzó a trabajar como pastor de ovejas en 1884 y las canteras de Marsh en Como produjeron poco material tras su marcha. A pesar de estos obstáculos, en aquel momento Marsh tenía más canteras en funcionamiento que Cope; Cope, que al principio de la década de 1880 tenía más huesos de los que podía meter en una casa, había quedado rezagado en la carrera por los dinosaurios.

La Guerra de los Huesos
Ilustración del puño y letra de Cope


Los descubrimientos de Cope y Marsh se vieron acompañados por acusaciones provocadoras de espionaje, sobornos y robo de trabajadores y fósiles. En una ocasión, cuando supervisaba sus canteras de Como en 1879, Marsh examinó hallazgos recientes y marcó algunos para destruir . En la época se produjo también la batalla a pedradas, de la que no pude encontrar información...

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El incidente del elasmosaurus (Mataría por volver a tener esas revistas)


Aunque de Cope se ha demostrado su error al reconstruir al Elasmosaurus Marsh no era en absoluto infalible; puso un cráneo equivocado en un esqueleto de Apatosaurus y lo describió como un nuevo género, Brontosaurus.

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Brontosaurus excelsus (ahora apatosaurus excelsus)


A finales de la década de 1880, la atención pública por la competición entre Cope y Marsh se desvaneció, más atraída por los asuntos internacionales que por el "Salvaje Oeste". Gracias a John Wesley Powell, cabeza del Servicio Geológico de los Estados Unidos, y a los contactos de Marsh con los ricos y poderosos de Washington, Marsh fue puesto al frente de un servicio gubernamental consolidado y se mostró satisfecho por salir del centro de atención sensacionalista. Cope se encontraba en una situación bastante peor, habiendo gastado gran parte de su dinero comprando The American Naturalist y tenía dificultades para encontrar trabajo, debido en parte a su temperamento, así como a los aliados de Marsh en el ámbito de la educación superior. Cope empezó a invertir en prospecciones de oro y plata en el oeste, enfrentándose a los mosquitos de la malaria y a un clima duro con el objetivo de buscar fósiles él mismo. A causa de problemas en la minería y una falta de apoyo por parte del gobierno federal, la situación financiera de Cope se fue deteriorando sin cesar, hasta el punto de que su colección de fósiles se convirtió en su única posesión significativa. Marsh, mientras tanto, se ganó la antipatía incluso de sus ayudantes leales, incluyendo a Williston, con su rechazo a compartir las conclusiones que había obtenido de sus hallazgos y sus constantes retrasos en los pagos.

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La oportunidad de Cope de aprovecharse de la vulnerabilidad de Marsh vino en 1884, cuando el Congreso de los Estados Unidos empezó a investigar el funcionamiento del servicio geológico. Cope se había hecho amigo de Henry Fairfield Osborn, por aquel entonces profesor de anatomía en la Universidad de Princeton. Osborn era como Marsh en muchos aspectos, lento y metódico, pero demostraría tener una influencia perjudicial sobre Marsh. Cope buscó trabajadores descontentos que alzaran la voz contra Powell y el Servicio. Por el momento, Powell y Marsh serían capaces de refutar con éxito las acusaciones de Cope y sus alegaciones no llegaron a oídos de la prensa de masas. Osborn parecía indeciso a la hora de endurecer su campaña contra Marsh, de manera que Cope acudió a otro aliado que había mencionado a Osborn, un "hombre de la prensa de Nueva York" llamado William Hosea Ballou. Pese a los obstáculos interpuestos a los intentos de expulsar a Marsh de su presidencia de la Academia Nacional de Ciencias, Cope recibió una gran ayuda financiera después de que la Universidad de Pensilvania le ofreciera un puesto como profesor. Poco después apareció la oportunidad de Cope para dar un golpe crítico a Marsh.

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Marsh y equipo

A lo largo de los años, Cope había mantenido un diario elaborado con los errores y maldades que habían cometido Marsh y Powell; los errores y equivocaciones de ambos serían apuntados y guardados en el cajón inferior del escritorio de Cope. Ballou planeó la primera serie de artículos, que se convertirían una serie de debates en la prensa entre Marsh, Powell y Cope. Aunque la comunidad científica conocía la rivalidad de Marsh y Cope desde hacía tiempo, el público se dio cuenta de la conducta vergonzosa de los dos hombres cuando el New York Herald publicó una historia con el titular "Scientists Wage Bitter Warfare" ("Científicos libran una guerra amarga" ). Según la autora Elizabeth Noble Shor, la comunidad científica se vio galvanizada:
La mayoría de científicos de aquel tiempo recularon de horror —y continuaron leyendo con interés—, descubriendo que la enemistad de Cope y Marsh había llegado finalmente a las portadas. Aquellos más próximos a los campos científicos que se discutían, la geología y la paleontología de los vertebrados, ciertamente se estremecieron, particularmente cuando vieron que se les había citado, mencionado o que su nombre había sido escrito mal. La enemistad no era noticia para ellos, ya que se había hecho patente en sus reuniones científicas desde hacía veinte años. La mayoría de ellos ya habían escogido un bando.

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Quisiera una de estas (Problem, Marsh?)


En los artículos de prensa, Cope atacó a Marsh por plagio y mala gestión financiera, y atacó a Powell por sus errores de clasificación geológica y por malversar el dinero otorgado por el gobierno. Marsh y Powell pudieron publicar su visión del asunto, lanzando sus propias acusaciones contra Cope. Los artículos de Ballou estaban poco estudiados, escritos y leídos, y el propio Cope escarmentó tras un artículo de The Philadelphia Inquirer que sugería que los mandatarios de la Universidad de Pensilvania pedirían la dimisión de Cope a menos que presentara pruebas para sus acusaciones contra Marsh y Powell. El mismo Marsh mantuvo viva la historia del Herald con una feroz réplica, pero a finales de enero la historia desapareció de los diarios y poco había cambiado entre los acérrimos rivales.

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Artículo de Elizabeth Noble Shor


No se celebró ningún juicio del congreso para investigar la malversación de fondos de Powell y ni Cope ni Marsh hubieron de responder sobre su responsabilidad en los errores, pero parte de las calumnias de Ballou contra Marsh quedaron asociadas con el Servicio. Ante un sentimiento antiservicio enardecido por la sequía en el oeste y la preocupación sobre la apropiación de las granjas abandonadas en la misma zona, Powell se encontró bajo una estrecha vigilancia por parte del House Appropriations Committee. Llevado a actuar por el supuesto derroche de Marsh en cuanto a los fondos del Servicio, el Appropriations Committee exigió que el presupuesto del Servicio fuera detallado. Cuando se puso fin a su apropiación en 1892, Powell envió un lacónico telegrama a Marsh indicándole que esperaba su dimisión, una afrenta personal además de financiera. Al mismo tiempo, muchos de los aliados de Marsh se estaban retirando o habían muerto, reduciendo su crédito científico. Justo cuando el extravagante estilo de vida de Marsh empezaba a pasarle factura, Cope consiguió un cargo en el Servicio Geológico de Texas, aunque, todavía tambaleándose por los ataques personales que había recibido durante el asunto del Herald, no continuó con los suyos. La suerte de Cope mejoró durante la primera parte de la década de 1890, cuando fue promovido en el lugar de Leidy como profesor de zoología y fue elegido presidente de la American Association for the Advancement of Science el mismo año que Marsh dejó su cargo al frente de la Academia de Ciencias. Sin embargo, a finales de la década su suerte volvió a empeorar, a medida que Marsh recuperaba parte de su prestigio, consiguiendo la Medalla Cuvier, el galardón paleontológico más importante.
La rivalidad entre Cope y Marsh duró hasta la muerte de Cope en 1897, cuando ambos ya se habían arruinado.

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Cope, poco antes de su muerte


Cope sufrió una enfermedad debilitante a sus últimos años y tuvo que vender parte de su colección de fósiles y alquilar una de sus casas para conseguir llegar a fin de mes. Marsh tuvo que hipotecar su residencia y pedir un sueldo a Yale para poder subsistir. Sin embargo, la rivalidad entre los dos permaneció intensa, pero cansada. Cope lanzó un último desafío antes de morir. Donó su cráneo a la ciencia para que se pudiera medir su cerebro, con la esperanza de que fuera mayor que el de su adversario; en aquel tiempo, se creía que la medida del cerebro era la auténtica medida de la inteligencia . Marsh no aceptó el desafío, y supuestamente el cráneo de Cope todavía se conserva en la Universidad de Pensilvania. Se discute si el cráneo almacenado en la Universidad es el de Cope; la Universidad ha afirmado que cree que el cráneo auténtico se perdió a la década de 1970, aunque Robert Bakker ha dicho que fracturas superficiales del cráneo y los informes del forense verifican la autenticidad del mismo.


CONCLUSIÓN Y LEGADO

Durante los años siguientes aumentaron entre los dosel número de especies conocidas de dinosaurios de Estados Unidos de nueve a casi ciento cincuenta.
Casi todos los dinosaurios que una persona de cultura media puede nombrar 32 (estegosaurio, brontosaurio, diplodoco, triceratopo) los descubrieron uno de los dos.
Desgraciadamente, trabajaban con una rapidez tan insensata que muchas veces no se daban cuenta de que un nuevo descubrimiento era algo ya conocido. Llegaron a «descubrir» entre los dos una especie llamada Uintatheres anceps veintidós veces , ni más, ni menos.
Costó años aclarar algunos de los líos de clasificación en que incurrieron.
Algunos aún no se han aclarado.

La Guerra de los Huesos
Un mamífero descubierto tantas veces como América...


Basándose puramente en las cifras, Marsh "ganó" la Guerra de los Huesos. Ambos científicos hicieron descubrimientos de un valor científico increíble, pero mientras que Marsh describió un total de 80 especies nuevas de dinosaurio, Cope solo describió. Sin embargo, el legado científico de Cope fue con diferencia el más importante. En una carrera increíblemente productiva, escribió unos mil cuatrocientos artículos científicos y describió casi mil trescientas nuevas especies de fósiles (de todos los tipos, no sólo dinosaurios), una producción de más del doble que la de Marsh.

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Stegosaurus de Cope

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Dinoceras de Marsh (hoy, uintatherium)


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Hesperornis, de Marsh


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Triceratops, de Marsh


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Ceratosaurus, de Marsh


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Claosaurus de Marsh


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Anchisaurus, de Marsh


La Guerra de los Huesos
Allosaurus, de Marsh


Cope podría haber hecho incluso más, pero se hundió por desgracia en una decadencia bastante acelerada en sus últimos años. Había heredado una fortuna en 1875, la invirtió imprudentemente en plata y lo perdió todo.
Acabó viviendo en una habitación de una pensión de Filadelfia, rodeado de libros, papeles y huesos. Marsh, por el contrario, terminó sus días en una espléndida mansión de Nueva York. Cope murió en 1897, Marsh dos años después.

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Ornithochirus umbrosus, de Cope (Pteranodon más tarde)(Nótese los dientes que nunca tuvo)

Dinosaurios
Fallada interpretación de Dryptosaurus (ex Lealaps)

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Dibujín de Cope junto a vértebra de su Amphicoelias

fosiles
Camarasaurus. Abajo bien; arriba... dibujada por Cope

Pero algo tiene que quedar claro: La Guerra de los Huesos DESTRUYÓ la reputación de ambos líderes, que dilapidaron una gigantesca parte de su fortuna inicial. La aversión pública entre Cope y Marsh dañó la reputación de la paleontología estadounidense en Europa durante décadas. Además, el supuesto uso de dinamita y del sabotaje por parte de los trabajadores de ambos científicos destruyó o enterró centenares de restos fósiles potencialmente fundamentales.

Cope se entregó en sus últimos años a otra obsesión interesante. Se convirtió en su deseo más ferviente el que le proclamasen el espécimen tipo del Homo sapiens, es decir, que sus huesos fuesen el modelo oficial de la especie humana. Lo normal es que el espécimen tipo de una especie sea la primera muestra de huesos encontrada, pero como no existe ninguna primera muestra de huesos de Homo sapiens, había un vacío que Cope quiso llenar. Era un deseo extraño y vanidoso, pero a nadie se le ocurría una razón para oponerse a él. Así que Cope legó sus huesos al Instituto Wistar, una sociedad científica de Filadelfia. Por desgracia, después de que se prepararan y unieran sus huesos, se demostró que mostraban indicios de una sífilis incipiente, característica que difícilmente desearía uno preservar en el espécimen tipo de la propia especie.

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Además de sus descripciones, algunas de sus ideas, como aquella de Marsh que afirmaba que los pájaros descienden de los dinosaurios, han sido confirmadas; mientras que otras, incluyendo la "Ley de Cope", que postula que las especies tienden a hacerse más grandes con el tiempo, son consideradas de poco o ningún mérito científico. La Guerra de los Huesos también llevó al descubrimiento de los primeros esqueletos completos y el aumento de la popularidad de los dinosaurios entre el público, pero algunas de sus descripciones de especies nuevas mal hechas, llevaron a una confusión y creencias equivocadas que perdurarían durante décadas después de su muerte.


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