Es importante señalar que el título del post es “10 razones para no creer”, lo que no es sinónimo de “10 razones para negar”. Resulta demasiado repetitivo aclarar esto, pero sigue siendo necesario: no creer en algo significa que no poseemos las evidencias suficientes como para contemplar la probabilidad de que sea cierto de forma razonable. Negar algo significa afirmar que es imposible que exista. La diferencia es fundamental: podemos no creer que haya una tetera orbitando Plutón, pero no podemos afirmar categóricamente que no exista. La ciencia es así de poco rotunda, para obtener verdades más absolutas, es mejor abrazar la religión o la astrología.

Dicho esto que cada un@ crea en lo que quiera.







10 razones para no creer en el Diluvio Universal



Ciertas corrientes de literalistas bíblicos creen ciegamente y pretenden que sea enseñado en las clases de ciencia de las escuelas el que un diluvio cubrió la totalidad de tierras emergidas del planeta hace unos 4.000 años, acabando con toda la vida animal que no fue transportada en un barco de madera de reducidas dimensiones.

¿Existen razones de peso para dudar de esta afirmación? Sólamente existe una regla para este juego: no se permite recurrir a ningún proceso sobrenatural para explicar un problema. Recordemos que se pretende mostrar el fenómeno como algo “explicable” científicamente.

Veamos las diez principales razones para dudarlo que han sido ofrecidas por los lectores de “La ciencia y sus demonios”:

1.- El problema de conservar una sola pareja. Indudablemente, no podría preservarse la biodiversidad del planeta mediante una única pareja de cada especie. Los problemas de consanguinidad y el cuello evolutivo que supone lo harían inviable.

2.- Alimentación de los animales. La cantidad de alimento necesario para mantener durante un año a un número tan elevado de animales superaría con creces el espacio disponible. A esto habría que sumarle los requerimientos especiales de muchos de ellos, incluyendo una gran cantidad de animales vivos para los carnívoros predadores.

3.- Desplazamientos de los animales. Es impensable como pudo llegar una pareja, y solamente una pareja, de animales desde todos los rincones del planeta hasta la ubicación del arca. Igualmente, no resulta creible como se pudo recolonizar toda la Tierra desde el punto de desembarco en el monte Ararat.

4.- Las plantas no pudieron sobrevivir al número de días que estuvieron bajo las aguas. Según la mitología del diluvio, Noé solamente llevó animales en el arca. Es completamente imposible que las plantas sobrevivieran a un año de inundación. Tras el diluvio, se hubiera perdido la producción primaria del planeta, a excepción del fitoplancton.

5.- Noé no pudo saber si el diluvio era universal o local. No pudo recorrer todo el planeta en el arca.

6.- La cantidad de agua. No hay agua disponible en el planeta para generar una inundación que cubra la totalidad de tierras emergidas. De igual forma, no hay lugar donde pueda “retirarse” tal cantidad de agua tras el diluvio.

7.- ¿Agua dulce o salada? Si el agua era dulce, mataría a los organismos marinos por descompensación osmótica. Si era salada, morirían los de agua dulce y además, ¿dónde están los tremendos depósitos salados que debería haber?

8.- Problemas de construcción del arca. Es imposible que seis personas construyeran un arca de la magnitud descrita en la Biblia en un plazo tan corto. Los problemas de materia prima, transporte y tiempo lo hacen inviable.

9.- Recuperación de ecosistemas. Tras una catástrofe de tal magnitud, los ecosistemas se hubieran tenido que recuperar (sin productores primarios) a una velocidad inusitada como para que las parejas desembarcadas pudieran sobrevivir.

10.- Ingeniería naval. El arca, por su diseño, tiene serios problemas de flotabilidad y navegación. Difícilmente hubiera podido soportar ni siquiera la inicial “subida de las aguas”.





10 razones para no creer en la homeopatía



La homeopatía es una medicina alternativa ampliamente discutida y considerada por la comunidad científica como una pseudociencia. Formulada por el médico Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX, se basa en el uso de remedios carentes de principios activos, centrándose en la creencia de que lo similar cura lo similar, siempre que se administre en un formato muy diluido.

Estas son las 10 razones argumentadas por los lectores de “La Ciencia y sus Demonios” sobre la improbabilidad de su funcionamiento:

1.- En los preparados homeopáticos no existe principio activo. Las diluciones empleadas son cercanas a una dilución al infito. Eso implica que en la disolución no queda ni siquiera traza del compuesto empleado. ¿Cómo se puede producir curación si no hay medicina?. Un simple cálculo, empleando las masas moleculares y el número de Avogadro, muestran que los preparados homeopáticos son simplemente agua.

2.- La supuesta “memoria del agua” no está apoyada por ninguna evidencia lógica, experimental ni teórica. La “teoría” de que aunque no haya principio activo el agua recuerda de alguna manera haber estado en contacto con él (memoria del agua) no ha sido jamás comprobada experimentalmente. El único estudio publicado (el famoso caso del Dr. Benveniste) resultó ser un fraude. De hecho, si los efectos curativos del agua se potencian cuanto más diluido esté el principio activo, ¿por qué podemos elegir el principio activo que nosotros queremos que recuerde? Las misma moléculas de agua durante unos millones de años atrás han estado en contacto con cientos de sustancias, y si tenemos en cuenta las que sólo han entrado en contacto como trazas, pueden ser cientos de millones.

3.- El principio de similitud carece de base teórica y experimental. El principio de “lo similar cura lo similar” no tiene base alguna, ni se explica de ninguna manera como lo hace. ¿Un esquince se cura golpeando la zona afectada?¿La diabetes se cura ingiriendo azúcar?. No hay ningún estudio que avale este principio de la homeopatía, ni justificación teórica alguna del mismo.

4.- No existe comparación contrastada sobre la efectividad de un tratamiento homeopático. No hay ningún estudio estadístico publicado que muestre el efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina tradicional.

5.- No hay relación causa-efecto entre las supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático. Hay personas que mejoran, pero no hay estudios que muestren estadísticas acerca de qué mejorías se deben a remisiones espontáneas (ocurren con frecuencia) o a efecto placebo.

6.- No hay nada que permita diferenciar los efectos de un tratamiento homeopatico del efecto placebo. Los únicos estudios estadísticos publicados sobre tratamientos homeopáticos no muestran resultados que difieran significativamente del efecto placebo.

7.- La validez y aplicación de la homeopatía es muy limitada por sus propios seguidores. Una técnica que sólo cura enfermedades leves pero se muestra incapaz ante las enfermedades importantes ya de por sí es altamente sospechosa.

8.- La homeopatía contradice los conocimientos biológicos actuales. La homeopatía afirma que es imposible conocer los procesos internos de una enfermedad, por tanto, rechaza conocer el origen de las enfermedades, ergo rechaza la existencia de patógenos (virus y bacterias). Por lo tanto, contradice todos nuestros conocimientos sobre enfermedades.

9.- Se trata de una medicina “facilita”, para la que no hace falta mucho conocimiento. Cualquier persona sin ningún tipo de conocimiento médico puede ser homeópata ya que el diagnóstico se basa simplemente en una serie de preguntas y en utilizar una lista de posibles tratamientos que llaman “repertorio”.¿que lo que tienes es rojo y duele? pues te toca belladona, da igual que sea una faringitis aguda o un bebe al que le estan saliendo los dientes.

10.- Es incongruente con sus principios “teóricos”. Actualmente, la homeopatía mezcla conceptos totalmente diferentes, como la ley de infinitesimales y el principio de similitud (planteamiento original) que se conjugan con energías vitales, herboristería e incluso compuestos farmacológicos “tradicionales”. Muchos de estos métodos son incompatibles con la teoría original homeopática.





10 razones para no creer en la Energía Piramidal



La Energía Piramidal consiste, según diversas fuentes, en la creencia de que una pirámide, debido a su forma, orientación y materiales de construcción, es capaz de atraer energía hacia sí (incorporando además neutrinos estables) teniendo como consecuencias efectos terapéuticos que impiden entre otras cosas la putrefacción de la carne y curación de diversas dolencias.

Estas son las 10 razones argumentadas por los lectores de “La Ciencia y sus Demonios” sobre la improbabilidad de su funcionamiento:

1.- Se ha comprobado experimentalmente que no hay alteración magnética alguna. A pesar de no dejarlo claro y mezclar varios conceptos, básicamente se postula que una forma piramidal “capta” la energía electromagnética de la Tierra y la concentra para obtener beneficios diversos. Sin embargo, y a pesar de que un campo magnético puede medirse fácilmente, todas las mediciones realizadas en el interior de pirámides terapéuticas no muestran resultados que difieran de los realizados en el exterior. Lo mismo ocurre si situamos una brújula, no se registra alteración alguna (Medida experimental casera de la Energía Piramidal.).

2.- La “energía electromagnética” no cura. De modo que, aunque la pirámide captara la energía electromagnética, el valor terapéutico de esa energía electromagnética captada y su modo de actuación debería de ser demostrado. Incluso, existe cierta controversia respecto a la relación entre la energía electromagnética y la salud. Pero en sentido opuesto, según algunos autores, es hipotéticamente posible que la energía electromagnética pudiera resultar nociva para la salud humana.

3.- Incompatibilidad con los principios de la física. En base a ciertos testimonios que afirman que “Dentro de ella se puede colocar la foto reciente de alguna persona enferma, sea esta un familiar o no (lo probé con la foto de un familiar con depresión y mejoró sensiblemente)”, uno se pregunta ¿cómo cura la energía piramidal? ¿y como puede curar de un modo tan selectivo? ¿y cómo ha adquirido el conocimiento de la dolencia a tratar? ¿y como puede reconocer la fotografía? ¿y cómo la pirámide ha adquirido consciencia para hacer todo eso?. Y se postula además, si esta pudiera arreglar un coche poniendo la foto del mismo (ya que es un artefacto varios órdenes de magnitud más simple que una persona).

4.- Incompatibilidad con los principios de la química y composición de la materia. Otros testimonios vienen a decir que “También se pueden poner junto a la jarra de agua o liquido para beber. En mi caso, los he colocado debajo del deposito del destilador (en casa bebemos agua pura destilada), lo cual le da una textura, gusto y una información fantástica al agua pues, aparte de neutralizar la influencia negativa del campo magnético”; sin embargo, esto es completamente falso ya que no existe tal magnetización del agua. Y… ¿cómo puede mejorarse el gusto del agua DESTILADA sin adicionar ningún otro compuesto? Para más información sobre las enormes incongruencias entre los principios de la física y la química; y la “energía piramidal”, recomendado ESTE enlace.

5.- Características y propiedades inventadas. Relacionado con lo anterior, se dice que: “Otra prueba que realicé también, fue colocar cuatro Pentas dentro de la bañera (ver foto 6) y me he dado cuenta que el agua se encuentra más suave y ligera, dejando la piel y el cabello más finos, como si el agua estuviera tratada con descalcificador. Esto pasa cuando el agua sube de vibración por el efecto de la Energía que produce el Penta, con los consiguientes beneficios de limpiar los chacras, etc.” Ejem, ejem,… ¿Chakras? ¿Existe alguna prueba científica que demuestre la existencia del chakra? Y además, ¿cómo se miden los chakras? ¿De qué medios y estudios disponen los “piramidólogos” para saberlo? ¿Y cómo actúa la energía piramidal en el agua, cómo actúa la energía piramidal en los chakras; y cómo se relacionan ambos eventos? Y sobre todo, ¿alguna referencia científica que demuestre algún cambio en el agua???

6.- Los neutrinos no se pueden “captar” en una pirámide. Se postula además que la pirámide capta “neutrinos” (afirmaciones realizadas por Piramicasa, una empresa que se dedica a la venta de caros artículos piramidales). Eso es totalmente absurdo, ya que éstos atraviesan la Tierra continuamente, no es necesaria ninguna maquinaria especial para “captarlos” (otra cosa es para detectarlos). Contener neutrinos en una pirámide no es posible, dado que prácticamente no interaccionan con la materia ordinaria, atravesándola continuamente sin interactuar con ella. De hecho, cada segundo, el cuerpo humano es atravesado por millones de neutrinos sin que produzcan efecto alguno. En base a lo anterior, los neutrinos son imposibles de confinar. Por lo tanto, ¿qué tienen que ver con la capacidad terapéutica de la pirámide?

7.- Son necesarias más de 50.000 toneladas de agua para que interactúe un único neutrino. Los físicos emplean instrumentos enormemente grandes como el Super Kamiokande, un artefacto que literalmente “se encuentra a 1.000 m bajo tierra en la mina de Mozumi, propiedad de la compañía Kamioka Mining and Smelting Co., en la ciudad de Hida (antiguamente conocida como Kamioka), en Gifu, Japón. El mismo consiste de 50.000 toneladas de agua pura rodeadas por cerca de 11.000 tubos fotomultiplicadores. La estructura cilíndrica tiene 40 m de alto y 40 m de ancho”. Toda la cantidad de agua del aparato es precisa para tener alguna remota posibilidad que un único neutrino impacte con una única molécula de agua y de ese modo poder detectarlo. Así pues, ¿cómo acumula neutrinos la pirámide si estos no interactúan con nada?.

8.- ¿Cómo se han medido estos neutrinos?. Ya que, relacionado con lo visto anteriormente… ¿Cómo han medido los defensores de la Energía Piramidal la acumulación de neutrinos? ¿Disponen de algún Kamiokande o instrumento de tal calibre? ¿Construido y pagado por quien? ¿Y la pirámide está dentro o fuera del aparato? En tal caso, merecería la pena verlo.

9.- No existe una base teórica coherente. Las explicaciones de los terapeutas piramidales se basan en una mezcla sin sentido de conceptos como “campos magnéticos”, “energía nuclear débil”, “efectos cuánticos” junto con otros conceptos inventados como “energía subcuántica”, “radiación equilibrada”, “radiación ultracuántica”, “completitud cuántica de los átomos del cuerpo” y otros despropósitos por el estilo, que definen perfectamente el carácter de pseudociencia del asunto.

10.- No existe ningún estudio científico que apoye que “poner algo debajo de una pirámide” tenga “algún efecto sobre ese algo”. Con la excepción de que si algo se encierra en una pirámide hermética, el “algo” se conserva unos días tal y como si estuviera guardado herméticamente.





10 razones para no creer en «La Ciencia de la Creación»



Tras la sentencia del “juicio del mono” varios estados del denominado cinturón bíblico de los Estados Unidos dictaron leyes para prohibir la enseñanza de la evolución en clase de ciencias. En realidad lo que se consiguió con esas leyes fue una bajada de la calidad de la enseñanza en ciencias en los EEUU. Pero el inicio de la carrera espacial cambia esa dinámica, los soviéticos lanzan el primer satélite y EEUU se ve obligada a realizar un esfuerzo científico y tecnológico para tomar la delantera. Eso lleva a que un incremento de inversión en ciencia y derogar las leyes contra la enseñanza de la evolución en todo el país. Esto no es aceptado por algunos grupos extremistas cristianos que, pretenden introducir una nueva enseñanza llamada “Ciencia de la Creación” en clase de ciencias, dotándola de una pretendida entidad científica. La idea parte del ICR (Institute for Creation Research) y el cuerpo curricular no es más que una interpretación muy particular de algunos libros de la Biblia.

Estas son las 10 principales razones esgrimidas por nuestros lectores por las que tal disciplina no puede ser considerada una ciencia:

1.- No asume la base de trabajo de la Ciencia. No es ciencia porque no se basa en el método científico en ninguna de sus variantes, no aceptando además un espíritu o revisión crítica ante sus propios argumentos. El método utilizado es exclusivamente el criticar los puntos peor conocidos de diversas teorías científicas ofreciendo alternativas sin apoyo empírico, cuando no meramente incontrastables, siempre que coincidan con las historias de su libro sagrado. Sus conclusiones no pueden ser contrastadas y no hay experimentos ni procesos que puedan reproducirse, algo imprescindible en una disciplina científica.

2.- No es ciencia porque es dogmática. En ciencia nunca pueden adoptarse dogmas inmutables, algo que el creacionismo hace a menudo, como en el caso de la edad de la tierra, la creación separada de las especies, el diluvio universal, etc.

3.- Una teoría científica no puede sostenerse sin evidencias. La supuesta “ciencia de la creación” no presenta ninguna evidencia que lo sustente, ya que incluso aunque en un hipotético e improbable futuro se descubriera alguna “evidencias contraria” a la Teoría Evolutiva (entendiendo ésta como evolución por selección natural), esto no es evidencia de Creación. En el trabajo científico, la inviabilidad de un modelo no es ratificación del modelo contrario

4.- Es estática. No es ciencia porque no permite el avance, dado que aboga por quedar anclados en las descripciones realizadas por determinados profetas hace dos mil años. No admite cambios ni progreso, no permite nuevas líneas de investigación, no soporta nuevos enfoques ni el contraste de hipótesis que contradiga su libro sagrado. Mientras la ciencia hace avanzar el conocimiento, el creacionismo lo estanca definitivamente.

5.- Incoherencia a nivel global. Una teoría científica debe ser coherente con el marco global de conocimientos. Al rechazar toda una serie de hechos demostrados, tanto en el campo de la biología como en el de la química, la física o la astronomía, las tesis creacionistas obligan a rechazar la mayor parte de nuestro conocimiento científico, así como de la ingeniería derivada del mismo, una ingeniería que nos ha permitido, entre otras cosas, tener energía barata, crear fármacos eficaces, construir aparatos electrónicos sofisticados o salir del sistema solar.

6.- No es predictiva. Una teoría científica debe ser capaz de realizar predicciones. El creacionismo carece de esta característica, ya que solo explica fenómenos ad hoc y de modo filosófico. Es incapaz de realizar predicción comprobable alguna basándose en sus postulados. Igualmente, existe una total imposibilidad de obtener relaciones y leyes generales a partir de los fenómenos “supuestamente estudiados”.

7.- Negacionista sistemática. Obvia o niega sin argumentos todo aquello que contradice sus premisas, como prácticamente todos los métodos de datación e identificación tanto geológicos como astrofísicos que no concuerden con su visión. Curiosamente los apoyan cuando se consigue demostrar la tumba de un santo o la edad de cierta prenda de vestir.

8.- Pies de barro. Tiene como base histórico-científica una recopilación de mitos y leyendas populares adaptados en los que se afirman falsedades o inexactitudes demostradas, como el geocentrismo, un valor de Pi igual a 3, diluvios imposibles, etc.

9.- Sin poder explicativo. El relato del Génesis no explica la diversidad del ser humano ni el progreso de éste a partir de una única pareja. Tampoco puede explicar las relaciones filogenéticas de todos los seres vivos.

10.- Sin Ciencia. Sería la primera ciencia sin actividad científica: los creacionistas no realizan investigaciones de ningún tipo en ninguna Universidad o Laboratorio reconocido. Sus publicaciones no son revisadas por ningún comité de científicos e investigadores ni se publican en revistas estándar. Su ámbito de difusión no pasa ni por Escuelas, Colegios, Universidades o Museos, sino por el de Escuelas, Colegios o Universidades Religiosas, Museos financiados por ellos mismos o Iglesias y Templos.





10 razones para no creer en la Astrología



La astrología es una disciplina que estudia la posición y el movimiento de los astros con el objetivo de conocer el futuro, especialmente de las personas. Afirma que dependiendo de la situación de los objetos astronómicos y constelaciones en un momento dado -especialmente el nacimiento- pueden conocerse características de la persona así como predecir acontecimientos venideros. Con este objetivo, la astronomía cuenta con varios instrumentos, siendo el más conocido la denominada Carta Astral, que establece con exactitutud la posición de los astros en el momento del nacimiento y que permite predecir la personalidad y el destino de la persona estudiada.

Proponemos a nuestros lectores el ejercicio, ya habitual, de aportar razones lógicas o pruebas empíricas a favor o en contra de esta disciplina.

Estas son las razones que habéis esgrimido para dudar de tal disciplina:

1.- ¿Influencias?. Si decimos que la “influencia” de los astros en el momento del nacimiento es todo tipo de radiación u onda electromagnética que emane dicho astro, ésta sería irrelevante ante los equipos electrónicos de una sala de parto, suponiendo que el alumbramiento se llevó a cabo en un hospital, o incluso por la misma energía despedida por las personas cercanas.

2.- ¿Medio de actuación?. ¿Cómo puede influenciar un astro localizado a 50.000 años-luz de distancia en la personalidad, qué tipo de “poder es necesario” cuando malamente llegan hasta nosotros unos cuantos fotones y algo de radiación?. Si los astros ejercen algún tipo de influencia, será debido a alguna “energía” que incida sobre nosotros. Si es así, ¿cómo es que no es medible? Un alto porcentaje de “energía de Júpiter” por ejemplo, debería de poder ser diferenciable de la “energía de Venus” -puesto que se supone que lo que determina el destino es el cómo afectan los diferentes planetas- , y como tal, cuantificable.

3.- ¿Inmutabilidad? No. La posición de los astros no es la misma a lo largo del tiempo. Las cartas astrales hechas en la Edad Media nada tienen que ver con las actuales. la posición de las estrellas ha variado. Por lo cuál poco sentido tiene el usarlas.

4.- Efectos no cuantificados. Nadie ha demostrado que todas las personas que han nacido el mismo día y a la misma hora en el mundo tengan la misma personalidad. Debería de ser así. ¿Y todos tienen el mismo destino?.

5.- Y otras fuentes de radiación.. ¿Qué?. Si se asume que es la radiación que emiten los planetas la que afecta al futuro, ¿la radiación de los electrodomésticos tiene algún efecto parecido? ¿Sería posible cambiar el destino de una persona sometiéndolo a, por ejemplo, la cercanía de una central eléctrica o una televisión?

6.- ¿Cuándo actúan los astros? Se supone que el momento determinante en el que los astros tienen influencia es el parto. ¿Porqué no en la concepción, en la primera respiración o en el momento en el que el niño sale al aire libre?

7.- Mitología y subjetividad. Las predicciones del horoscopo dependen de unos signos cuyo caracter depende de la forma de las constelaciones imaginadas por los griegos. Donde un griego vio una libra, con un caracter equilibrado, una persona actual podria ver un microscopio. Por lo tanto el horoscopo estaria lleno de signos como el avion, el misil, el telescopio… y esas predicciones vendrian dadas por esas formas. Y estos signos zodiacales no tendrian que coincidir ni en fechas ni en numeros.

8.- Nuevos planetas. Menos planetas. Ahora que Plutón ha pasado a corresponder a una nueva clase de cuerpos astronómicos, ¿qué harán los astrólogos? ¿y por qué no incluyen otros cuerpos celestes de tamaño parecido o incluso mayores como Caronte, Ceres, 2003 UB313…? ¿y por qué no incluyen al cinturón de Asteroides? ¿o a los satélites artificiales? Su atracción gravitatoria, por ejemplo, es mayor que algunos de los astros usados en astrología…

9.- Imaginario místico. La astrología se basa en posiciones astronómicas de cuerpos celestes y sus relaciones (algunos son puntos ficticios que no corresponden a ningún cuerpo físico, ejemplo Nodo Norte, Luna negra, Partes etc). Se basa en gran medida en la creencia sobre los valores mitológicos de los cuerpos celestes (y puntos ficticios) sus referencias culturales y religiosas.

10.-No tiene absolutamente nada de empírica. Incluso en gran medida puede caer (y de hecho lo hace) en gran cantidad de contradicciones incluso en la misma carta. Dichas contradicciones se resuelven como tensiones o elementos inestables (de una personalidad o de una situación).





10 razones para no creer que los extraterrestres nos visitan



La especulación sobre la existencia de vida en otros planetas se remonta a los primeros tiempos en los que la astronomía supo que existían cuerpos celestes similares a la Tierra. Sin embargo, en este tema deben diferenciarse dos aspectos muy distintos: la existencia de vida fuera de la Tierra es algo considerado como probable por la mayor parte de astrónomos y biólogos. Prueba de ello es que se han llevado a cabo diversos programas para explorar esta posibilidad: desde los discos con mensajes acarreados por las sondas Voyager, el programa SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) o los experimentos de las últimas sondas marcianas.

Otro enfoque muy diferente es el de aquellos que aseguran que formas extraterrestres humanoides e inteligentes nos visitan desde hace muchísimo tiempo, interviniendo de diversas formas en el desarrollo de la vida en la Tierra. Este fenómeno, según sus partidarios, sería ocultado sistemáticamente por todos los gobiernos mundiales, los cuales dispondrían de múltitud de pruebas documentales o, incluso, de naves y cuerpos de alienígenas conservados en secreto.

Y sobre esto último es sobre lo que preguntamos a nuestros lectores: ¿Que razones os inducen a creer o no creer que pequeños humanoides extraterrestres nos visitan de forma regular en sus naves espaciales?. Como venimos haciendo con otras propuestas de esta serie, os invitamos a que escribáis argumentos a favor y en contra, con los que redactaremos un artículo titulado “10 razones para creer o no creer en que los extraterrestres nos visitan”.

Este es el resumen de las aportaciones, completadas con algunos argumentos que hemos recogido de otros foros:

1.- Ni una prueba. A pesar de las toneladas de testimonios y presuntas imágenes y vídeos de OVNI, a día de hoy no existe ni una sola fotografía que muestre claramente una nave alienígena o un organismo extraterrestre. O lo que es todavía más importante, no disponemos ni de medio gramo de chatarra ni de medio nanogramo de presunto material genético alienígena.

2.- Todos somos humanos. Siempre se presenta a los extraterrestres con aspecto humanoide: simetría bilateral, bípedos con cuatro extremidades, dos ojos, nariz, boca, etc. Las probabilidades de que la evolución haya producido dos organismos semejantes a partir de orígenes distintos de la vida son extremadamente escasas.

3.- Estás muy lejos. Las distancias entre estrellas son enormes, y representando la velocidad de la luz un límite infranqueable para la materia, un viaje interestelar tripulado llevaría tanto tiempo que en muchos casos incluso sería necesaria una «nave colonia», capaz de albergar en su seno una civilización durante muchas generaciones. Hasta las estrellas más cercanas suponen un serio problema de tiempo: una nave viajando a la mitad de la velocidad de la luz tardaría más de 16 años en ir y volver a Proxima Centauri (la estrella más cercana), un poco lento para un programa de experimentación. Otras estrellas lejanas, como Rigel, exigirían 1700 años solo para uno de los trayectos.

4.- Iluminati. Con más de cuarenta años de ufología moderna, es muy poco probable que todos los gobiernos del mundo hayan conseguido ocultar completamente las numerosas “presuntas pruebas” acerca de tales “visitas”. Las cuáles además y en más de una ocasión, según los propios ufólogos, han sucedido con “multitud de espectadores” o a la vista de varios “lugares públicos”.

5.- Somos el centro del universo. Existen descripciones de decenas de «especies» extraterrestres diferentes, y todas nos visitan a nosotros. Si hay tantas civilizaciones visitantes, hay que asumir que la vida inteligente en el universo es muy abundante, lo que exigiría pensar a su vez que los planetas con vida como la Tierra serían innumerables. ¿Porqué precisamente nos visitan tanto a nosotros?

6.- ¿O más bien estamos en las afueras? En el caso contrario, y si la inteligencia es poco abundante en el cosmos, la probabilidad de que decenas de especies inteligentes visiten un planeta situado en los confines de la galaxia resulta difícil de considerar.

7.- Tranquilidad extraterrestre. Los creyentes en el fenómeno OVNI afirman que ya nos visitaban en tiempos precolombinos o del antiguo egipto. No es muy probable que durante miles de años se mantenga la misma pauta de observación, sin contactar o sin variar los métodos de acercamiento. Nos deberían conocer ya de sobra.

8.- No hay nada como hacerlo tu mismo. Si nos encontramos (como parece) en “fase de observación”, y habida cuenta de los impedimentos anteriores, cabría esperar que una especie inteligente no enviara naves tripuladas a observar un nuevo planeta, sino sondas automáticas. De igual forma, no sería necesario acercarse hasta la superficie para estudiar la vida del planeta, una especie con la tecnología suficiente como para llegar hasta aquí podría hacerlo desde la órbita terrestre sin ningún problema.

9.- Unos tanto y otros tan poco. El fenómeno de avistamiento no es homogéneo. Si las visitas fueran tan reales y frecuentes como se pretende, no sería lógico que algunas personas hayan visto y sigan viendo numerosos OVNI, mientras que la inmensa mayoría no haya visto ninguno.

10.- Tulipán. Es incongruente que, por un lado, los visitantes pretendan permanecer ocultos durante miles de años y por otro, utilicen naves brillantes y llenas de luces que aumentan su visibilidad.





10 razones para no creer en el «par biomagnético»



La terapia del par biomagnético es la creencia de que dos imanes pueden “depurar” el cuerpo, haciendo que los campos magnéticos “nivelen” el PH del cuerpo y eliminen virus y bacterias. Suele acompañarse con otra creencia: que toda enfermedad, sea artitris reumatoide, cáncer o diabetes, está producida por microorganismos patógenos, de modo que la acción de los imanes sobre el intercambio iónico celular modifica el pH, acaba con el patógeno y sana el organismo.

Aquí puede leerse el “fundamento” de la terapia.

Estas son las diez razones aportadas por nuestros lectores por las que se debe poner en duda la credibilidad del par biomagnético:

1.- O jugamos todos o rompemos la baraja. Si un campo magnético es capaz de equilibrar el pH y eliminar virus y bacterias, debería darse una significativa menor incidencia entre los trabajadores que están expuestos a este tipo de campos, algo que no ocurre.

2.- Supermicrobios omnipresentes. No es verdad que todas las enfermedades estén producidas por microorganismos. Muchísimos males no tienen relación con ningún patógeno. Las tendríamos incluso viviendo dentro de una burbuja estéril.

3.- Los experimentos, con gaseosa. Modificar el pH del medio celular no es algo que pueda hacerse alegremente. Variaciones de unas pocas décimas en el pH celular llevarían a la muerte.

4.- Microbios milindres. Es falso que variando un poco el pH se eliminen todos los patógenos. Muchos patógenos pueden vivir a pH ácidos y básicos, en rangos que van desde pH 6 a pH 12, incluso más extremos.

5.- Campos y campos. Si el campo magnético terrestre disminuyera de intensidad un 5% anual como afirman, hace mucho tiempo que habría perecido hasta el último ser vivo del planeta, dado que la exposición a la radiación solar (afortunadamente apantallada por un estable campo magnético terrestre), es altamente dañina, destruyendo por ejemplo el ozono y permitiendo así la penetración de los rayos UV.

6.- pH magnetizado. No es ciero que un pequeño campo magnético altere el pH de un medio. De hecho, en laboratorio se emplean agitadores magnéticos para homogenizar disoluciones mientras se mide el pH, y si fuera cierta esa capacidad “equilibradora” todas las medidas serían erróneas.

7.- No generalicemos. En los servicios de rehabilitacion se utiliza magnetoterapia sobre todo para procesos de consolidación de fracturas. No se trata además de “un par de imanes”, sino de un campo magnético inducido electricamente muchísimo más potente. Que se utilice en estos casos no es justificación de que sirva para otros. Sería el equivalente a decir que el ibuprofeno cura el cáncer porque los médicos lo utilizan para el dolor de cabeza.

8.- No existen los remedios mágicos. Desgraciadamente, no conocemos ninguna técnica que sirva para curar todo tipo de enfermedades (ni siquiera tenemos indicios de ella). Si te dicen que una terapia sirve para todo, déjalo, probablemente no sirve para nada.

9.- Ciencia en el TBO. No existen estudios publicados en revistas científicas de prestigio que avalen la técnica del par biomagnético. Las únicas publicaciones son sitios alternativos del estilo de Discovery Salud, sin ninguna credibilidad. Cuando cualquier terapia médica dispone de millares de publicaciones, resulta arriesgado creer que ésta sea fiable encontrándola únicamente en webs que proclaman los beneficios de la homeopatía, la curación por el pensamiento o los tratamientos del cáncer con fitoterapia.

10.- Pseudociencia de libro. Para finalizar, la terapia del par magnético sí cumple con un protocolo: el que define a una pseudociencia.





10 razones para no creer en «El Mal de Ojo»



El «Mal de Ojo» es una creencia popular bastante viva hoy día, aunque no lo parezca. De forma resumida puede describirse como: “Una asimilación de energía dañina trasmitida por otra persona, ya sea provocado voluntaria o involuntariamente. Puede ocurrir que el provocador desconozca su propio poder y lo mas seguro es no sea consciente de sus propios deseos o envidias ajenas, pero eso no quiere decir que igualmente no sea el causante“, lo cual sucede debido a que “el ojo desde tiempos inmemoriales haya sido considerado como el principal transmisor de energías ya sean positivas o negativas del alma humana“.

O en otras palabras:

El Mal de ojo existe, es real y debemos prestarle la atención que merece. Todos tenemos alguien que no nos “mira bien” de ahí el término Mal de Ojo. Que no te miren bien significa que te miran mal, deseándote malas cosas, y siempre nace de un sentimiento de envidia y celos.

Es una cuestión de energía y de poder mental. Todos tenemos un enorme poder mental, para el bien y para el mal. Y si alguien proyecta mucha energía, muchos malos pensamientos, muchos malos deseos con mucha intensidad acabará llegándonos, en forma de mal de ojo.

Sus consecuencias pueden resumirse en: Insomnio, pesadillas y sueños negativos repetitivos, sobresaltos durante el sueño, pesadez y opresión en el pecho ya sea dormido o despierto, presión en la garganta o sobresalto al despertar, tensión nerviosa, falta de energía, depresión, mareos, confusión, náusas y vómitos e incluso ¡inapetencia sexual!. Afortunadamente para su cura existen varios remedios caseros, pero si no funcionan, algunas páginas güebs dicen que “te recomendamos que si lo que aquí te facilitamos no te da resultados, no intentes nada más y acude a un especialista“, son tan buenos que incluso facilitan el número de teléfono. Para ampliar información, se puede acudir a la Wikipedia o a esta página, por ejemplo.

En una entrada anterior animamos a nuestros lectores a exponer sus razones para valorar, a favor o en contra, la creencia en «El Mal de Ojo» y sus remedios. A continuación exponemos las 10 razones que han resultado más convincentes.

1.- El ojo recibe, no emite. Nuestro ojo es un órgano evolucionado para la captación de radiaciones electromagnéticas del espectro visible. Salvo la radiación infrarroja (radiación que emite cualquier cuerpo que se halle caliente respecto al medio) no emite nada, ni que hablar de emitir un tipo de “energía” que pueda incidir sobre otro ser vivo. De hecho, todo órgano emisor que encontramos en los seres vivos posee una serie de características que lo delatan como tal. Emitir “energía por los ojos” solo pasa en los comics de Supermán, Cíclope y demás peña.

2.- ¿Efectos a distancia? No gracias. No existe ningún indicio en ninguna de las ciencias conocidas que pueda ni siquiera hacer sospechar que “mirar mal” tenga efectos fisiológicos a distancia cuando tú eres inconsciente de que te están mirando mal. Por razones semejantes, si nuestra pareja ha quedado embarazada sin que nosotros hayamos intervenido en ello, somos bastante reticentes a creernos que el responsable haya sido el “Espíritu Santo”.

3.- La evolución lo habría aprovechado. Basta que hubiera surgido una vez, quizás con el mismo origen del ojo de los vertebrados (nuestro ojo es idéntico, salvando en detalles sin importancia, a los de cualquier otro vertebrado) para que la evolución hubiera aprovechado su poder. Tendríamos «El Mal de Ojo» de los perros, de los gatos, de las serpientes, de los carpines de acuario… e incluso pudiera ser posible ver en los documentales a los leones, cazando, simplemente “mirando mal” a su incauta presa hasta que esta cae confusa y vomitando al suelo. Pero no pasa.

4.- Energía Invisible. En el mundillo de lo “paranormal” la energía y la física cuántica valen para justificar cualquier cosa. Sin embargo, los científicos hablan de “energía” para hablar de cambios mensurables en un sistema. Si el ojo emitiera algo que interactuáse con nosotros, nosotros podríamos interceptar eso y medirlo fácilmente. De hecho contamos con aparatos mucho más sensibles que nosotros mismos para esos menesteres. Sin embargo, para colmo también se habla de «Energía del Alma humana». Quisiera saber qué es eso, ya que no podemos intentar apelar a “explicaciones científicas” cuando la misma “alma humana” sigue siendo un mito indemostrado en ciencia.

5.- Todos los síntomas. No hay una secuencia lógica descrita de síntomas. Son muchos, muy variables y no siguen una pauta propia, como sucede en la mayoría de enfermedades y dolencias. Los síntomas varían tanto que incluso podríamos inculpar al «Mal de Ojo» de catarros, de meter la mano en la freidora o de suspender los exámenes cuando no hemos estudiado ni papa. Por eso cuando intentan explicar todo por medio de «El Mal de Ojo», lo que consiguen es que los síntomas de «El Mal de Ojo» puedan ser explicados por cualquier evento banal y habitual: desde cambios de la temperatura corporal hasta el estrés.

6.- Me estás estresando. Relacionado con el punto anterior, vivimos en una sociedad muy estresada. Es habitual que la gente se sienta cansada, enfadada, frustrada y peleada con el vecino. Igualmente somos vulnerables a las habladurías, las críticas y al compañero trepa que me está jorobando. Este estrés social es una fuente mucho más poderosa de problemas que cualquier mágico y chipiriflautico «Mal de Ojo». E igualmente, estas situaciones son pan de cada día de nuestro mundo “civilizado”.

7.- Sí o sí. Si seguimos tirando del hilo, podemos decir que es prácticamente imposible que una persona no haya despertado de forma consciente o inconsciente malos pensamientos como envidia, rencor, deseos indecorosos, etc. sobre otra persona. Por lo tanto, si nos basamos en las premisas de los vendedores de «El Mal de Ojo», no quedaría una persona sobre el planeta que no tuviera en algún momento los síntomas descritos. Podemos ir más lejos y afirmar que tales síntomas debieran ser mucho más agudos si estamos disfrutando de un rico mojito a la sombra de una palmera a orillas de una celestial playa caribeña tras el desayuno en nuestro hotel de lujo de 5 estrellas.

8.- Seguimos vivos. Nuestros políticos sobre todo. Si hablamos de «energía» podríamos pensar que esta puede ser acumulativa. Y continuando con las derivaciones de los últimos puntos, podríamos decir que si los postulados de los engañabobos que promueven las curas a precio de voluntad de «El Mal de Ojo» fueran ciertos… muchas realmente malas personas, muchos políticos y Belén Esteban… habrían sido incapacitados hace mucho tiempo.
O como diría cualquier persona hoy día: “mi jefe sigue viviendo mejor que yo por mucho que le miro sin cariño“.

9.- Remedios incongruentes. ¿Alguién puede explicar (apelar al efecto placebo no vale) cómo “quemar sal gorda” puede eliminar esa “energía” que nos altera negativamente? ¿Cómo “echar un mechón de pelo en agua con aceite y rezar tres Padrenuestros” restaura nuestra “energía del alma” (sobre todo lo de meter el mechón de pelo en agua)? ¿O cómo es posible que “meter un dedo en aceite” pueda solucionar nuestros problemas de depresión, malestar corporal e incluso de inapetencia sexual…? (bueno, con un poco de ingenio y nuestra pareja al lado, el aceite sí que puede solucionar esto último). Todas estas recetas pertenecen a aquella época donde reinaba la oscuridad de la superstición del más alto calibre.

10.- Levanta la economía… de los de siempre. Los charlatanes, magufos, engañadores profesionales y demás ralea de vividores sinvergüenzas tienen un suculento mercado en las supersticiones, en las creencias populares y cuando prostituyen esa terminología científica que no entienden. Son expertos en dar soluciones a precio de oro a problemas que no existen. De ahí que la venta de talismanes, amuletos y cachivaches para la prevención, protección y cura de «El Mal de Ojo» es un negocio para quienes lo diagnostican y venden esos sofisticados remedios. Aunque la venta de un producto no es algo malo por sí mismo; sin embargo, la venta de productos carentes de evaluaciones de calidad y con críticas como las anteriores, es la gota que colma el vaso.





10 razones para no creer en la «Numerología»



Este mundo perdido de la mano del Cosmos está lleno de creencias muy llamativas, bastantes de ellas directamente relacionadas con las ansias del ser humano por conocer su devenir futuro, lo que depara el mañana, qué hacer con su vida. Una de estas extravagantes mancias es la «Numerología».

Esta se basa en la creencia de que “los números son uno de los conceptos humanos más perfectos y elevados; por lo que la numerología es la disciplina que investiga la vibración secreta de este código, posibilitando una lectura de carácter y personalidad increíblemente exacta, enseñándonos a usar las vibraciones numéricas para cambiar los aspectos más conflictivos de nuestra personalidad y nuestro destino de acuerdo a las vibraciones que aparecen en nuestro cuadro numerológico. Nos enseña a actuar en los momentos más apropiados para aprovechar las vibraciones positivas, y a moderar nuestras actividades cuando las vibraciones no son propicias. En otras palabras, nos enseña a sintonizar nuestras vibraciones con el ritmo cósmico, a vibrar en armonía con el Infinito; y nos enseña a utilizar los números en nuestro beneficio, por medio del estudio de su influencia sobre personas, animales, cosas y eventos“.

Lo cual a su vez se basa en la afirmación de que “todos los números del uno al nueve tienen unas características positivas y negativas que aportan a la persona que los lleva por nacimiento, por los nombres y apellidos con que se identifica y por la firma que usa en sus actividades diarias“. Es decir, nuestros nombres y apellidos, nuestra firmas, el nombre de nuestra empresa… todos ellos llevan asociado un número. Y este número es lo que nos permite aprovechar esas “energías positivas y negativas” si sabemos como hacerlo, pemitiéndonos mejorar nuestra economía, salud y dinero. Quien quiera más información, que tire de Google, ale…

En una entrada anterior animamos a nuestros lectores a exponer sus razones para valorar, a favor o en contra, la creencia en «Numerología» y sus extravagantes afirmaciones. A continuación exponemos las 10 razones que han resultado más convincentes.

1.- Sesgo de observación. La «Numerología», como cualquier otra “disciplina” que presume de adivinar el futuro, se basa en un sesgo de observación: no importan las miles de ocasiones donde sus predicciones no se cumplen, solamente se queda con las pocas donde sí. En ese mismo sentido, que algo predicho por la numerología se cumpla NO implica que los métodos seguidos sean correctos. Como ejemplo hipotético, al lanzar una moneda al aire, en ocasiones saldrá cara y en otras no. Aplicando los criterios de la «Numerología» podría predecirse que saldrá cara, obviamente, alguna vez se acertará (el acierto es de un 50%); pero no debido a que la «Numerología» sea correcta.

2.- Selectividad injustificada (I). Los «numerólogos» tan solo recurren a un sistema decimal y a números enteros y de carácter positivo. ¿Por qué? De ser así, este sistema tendría que tener una naturaleza universal. Sin embargo no solo no es así, sino que la «Numerología avanzada» deja de lado constantes matemáticas muy importantes, como “pi” o “e”, de un valor indiscutible a la hora de entender desde la geometría más elemental hasta leyes naturales. ¿Por qué no son tenidos en cuenta? ¿Y por qué los «números de nacimiento o del nombre» no pueden constar más de dos cifras? ¿Y por qué sistema decimal, y no binario u octal? ¿y los números complejos, reales, imaginarios…? Por ahora, la elección parece totalmente arbitraria.

3.- ¿Y en otras épocas y culturas? Siguiendo con el argumento anterior… ¿Cómo o qué se hacía cuando los números son o eran romanos? ¿Qué hacemos con la numeración griega? ¿Y con los egipcios?…. Del mismo modo, para elaborar el «número del nombre» se precisa de “escribir nuestro nombre y apellidos completos y buscar su valor en una tabla alfanumérica”. Vale pero… ¿y si nacemos en China, en Arabia Saudí, en Japón, en alguna tribu dónde no se practica la escritura o hace doscientos mil años…?

4.- ¿Y si cambiamos de nombre?… ¿qué sucede cuando uno de los componentes del matrimonio cambia de apellidos? La vida de la persona no cambia, en muchas ocasiones, cuando si lo hace ese hipotético «número del nacimiento». Podemos rizar el rizo… ¿y cómo puede ser una elección arbitraria como el nombre de un ser humano, escrito bajo un código arbitrario como el alfabeto latino adaptado a nuestros tiempos, traducido arbitrariamente en un código numérico, código numérico que además ha sido elegido arbitrariamente; todo ello, afectar al devenir de ese futuro recién nacido todavía no inscrito legalmente en el Registro o bautizado bajo quién sabe qué credo? ¿Y si la autoridad competente de turno mete una errata a la hora de otorgarle el nombre, qué sucede entonces?

5.- Selectividad injustificada (y II). ¿Y por qué solo números? En el multiverso de las matemáticas hay preciosidades suaves y onduladas como la función seno, los sistemas de matrices o mundos de formas más allá de lo imaginable como la topología. En principio no hay razón para restringirse únicamente a los números.

6.- No hay pruebas empíricas de su funcionamiento. La más obvia es que en ocasiones los «numerólogos» cobran (y bastante bien) por sus actividades. No digo que eso sea malo, sino que siendo el futuro o el estado anímico de la persona algo mucho más complejo o difícil de adivinar que ciertos juegos de azar, ¿por qué no han desarrollado una técnica que les permita a los «numerólogos» cuantiosas victorias en los juegos de azar? ¿por qué no demuestran sus poderes y de paso ganan el premio Randi y el Nobel?. Obviamente, hoy día, no hay ni una sola prueba de que la «Numerología» funcione.

7.- No hay pruebas empíricas de sus afirmaciones. Derivado el argumento anterior y sin ir más lejos, ¿cómo se descubrieron empíricamente esas maravillosas propiedades de las que hablan? ¿Cómo saben cual es la “resonancia” del universo? ¿Cómo saben que 2 números cualquiera hay que sumarlos y no multiplicarlos o dividirlos? Si ni siquiera hay evidencias de su funcionamiento, más peliagudo aún es meterse en el fangoso terreno de cómo es su funcionamiento.

8.- Los números no saltan del papel. ¿Cómo puede un número escrito en un papel con simple grafito o tinta influir negativa o positivamente en un ser vivo? Y más aún, ¿Cómo puede, el número anteriormente mentado, tener una “resonancia” por sí solo como entidad más allá del papel o el material con el que ha sido escrito? Ni que el número fuera a salir corriendo. Si los números vibraran a una determinada frecuencia, hubiera estado chupado medirlo.

9.- ¿Honradez? Aún suponiendo que la «Numerología» pueda lanzar predicciones certeras, si estas son a posteriori, no tienen ningún valor. En principio, jugando con los números, partiendo de un número se puede obtener cualquier otro, sumando y restando hasta obtener el resultado deseado. Ya de por sí, con solo el número 8 y 2… pues [(8x800)–(11x2)=6378]; ale, aquí tenemos el radio de la Tierra y la prueba de que el número 8 y 2 fueron inventados por extraterrestres. En el ejemplo anterior alguien puede decir que he hecho trampa y he multiplicado por una cifra no presente… sin embargo, 8×800 es equivalente a sumar 8+8+8… ochocientas veces.

10.- ¿Avalado por famosos? “Porque no me fío de cosas en las que cree gente como Madonna”. Resume muy requetebién este punto. En ocasiones se afirma que una gran cantidad de gente, una cantidad la repanocha de grande, o bien, gente muy famosa, cree una cosa. Los «numerólogos» no iban a ser menos. Sin embargo, en esta madre patria, sabemos muy bien que si alguien esgrime que “lo que digo” es defendido por un famosote (o mucha gente en su defecto)… es razón de sobra para mosquearse.




Siento tener que cerrar los comentarios pero es que hay gente con la que no se puede...