Los Dias Del Venado Parte 1-2-3

Parte 1
Vuelven las lluvias: La vieja kush y las niñas habían tejido mantas de lana.
La raza Husihuilke se había forjado a la guerra. Las mujeres Husihuilkes se vestían con túnicas claras que bajaban de las rodillas, sandalias y según la estación mantos de lana.
Ese día los lulus regresaron a la casa de vieja kush por comida, pero esta vez el lulu de cola amarilla tenia la misma mirada que cuando murió Shampalwe (esposa de Dulkancellin).
Los lulus siempre huían (corriendo velozmente en 4 patas) de los hombres, pero si eran sorprendidos los lulus permanecían inmóviles. El color de sus colas indicaba el tiempo de vida de ellos, son más viejos mientras más blanca sea la luz de sus colas.
Los lulus venían a la casa de vieja kush en busca de comida, desde que murió Shampalwe (esposa de Dulkancellin).
El día del nacimiento de Wilkilén, ella dejo los niños al cuidado de su abuela y partió hacia el lago de las mariposas. La joven iba a sumergirse en las aguas. Pero una serpiente gris de las que ya no se veían por el lugar la mordió en el tobillo. La madre había estado cortando unas flores. De allí la trajeron los lulus con el poco tiempo de vida que tenia lo uso para besar a sus hijos y pedirle a vieja kush que los cuidara por ella. Pero ni los remedios de Kupuka pudieron salvarla. Fue la primera vez que vio a los ojos de un lulu de cerca, esos ojos decían "no pudimos hacer nada por ella".
Fue por eso que vieja kush le pidió a los lulus que regresaras cada atardecer para obsequiarles algo.
Dulkancellin le comenta a su familia que esa tarde había escuchado un tambor de Kupuka y parece que también provenían de la isla de los lulus.
Los husihuilkes se reunían antes de empezar las lluvias en el valle de los antepasados. Para despedirse de los vivos y de los muertos.
La noche del guerrero: Dulkancellin no se podía dormir y pensó: el sueño jamás va donde lo llaman, y siempre donde lo desairan esa noche soñó:
[***]Decenas de lulus giraban alrededor sin sentido, haciendo vivorear sus colas luminosas. Un lulu muy viejo se adelanto unos pasos. Este señalo hacia el oeste el lago Lalafke; para cuando el husihuilke giro la cabeza el mar estaba allí tapándole el cielo, derrumbándose sobre su casa, su bosque y su vida. Dulkancellin prolongo un grito salvaje, y levanto su escudo. Por primera vez en su vida, retrocedió. Dulkancellin vio una tierra de muerte. Kupuka caminaba hacia atrás y tenía las manos cortadas. En algún lugar Wilkilén lloraba como el llanto de un pájaro. Y kuy-kuyen picada de manchas rojas, miraba de un viento de polvo. El guerrero despertó. Otra vez resultaban verdad los decires de vieja kush.[***]
Dulkancellin desde la muerte de Shampalwe se había vuelto áspero y silencioso. Antes, decían que el peleaba sin miedo a la muerte. Ahora se lamentaban de verlo pelear sin apego a la vida.
Donde está kupuka?: En los confines, Dulkancellin y su familia se acercaban al valle de los antepasados la mañana del día que recomenzaban las lluvias. A mitad del viaje Thungür pidió permiso para adelantarse en el camino. Casi llegaban cuando vieron a Thungür que traía algo con él. Era una pluma de oropéndola. -escuche mi nombre, me tape los oídos levante la cabeza y vi caer la pluma y en ese momento cantó la oropéndola. Cayó en mis manos, Y luego volvió a cantar. Si la pluma de oropéndola caía en manos de un joven husihuilke como forma de anunciarle que pronto caería una gran responsabilidad de procurar sustento y protección a la familia.
Kupuka no estaba en el valle, los husihuilkes se preguntaban el motivo de su ausencia.
Piukemán era el más parecido entre los varones a su madre. De ella venia esa urgente curiosidad x todas las cosas. El empezó a preguntarse que había del otro lado de la puerta y quien prohibía a los Husihuilkes llegar allí. Decido averiguarlo por sí mismo. Años anteriores ya había intentado cruzar pero fue mayor el miedo. Esta vez lo haría y como Wilkilén lo había seguido, Piukemán la agarro de la mano y siguió su marcha. Ya habían llegado a la puerta de la lechuza; atravesaron la puerta prohibida. No alcanzaron a internarse demasiado en el lugar porque detrás de una curva estaba Kupuka. El brujo no pareció escucharlos. Los 2 hermanos se escondieron. Y miraban lo q hacia Kupuka. Pero las hormigas rojas le estaban picando las piernas. Antes de que pudieran sacárselas una manada de mariposas pasaba sobre ellos. Los 2 intentaron salir dando manotazos para correr al enjambre. Cuando lograron cruzar la puerta ninguna de las mariposas traspasó el límite. El resto del camino fue fácil. La fiesta seguía…
Un viajero: Un hombre abandonaba Beleram al amanecer. El hombre se detuvo a comprar una tortilla envuelta de hojas. Consigo llevaba una bolsa llena de objetos insólitos. Los supremos Astrónomos le exigieron que reduzca la carga. Recuérdenme que las reclame al regreso. Paso el puente que cruzaba sobre el río, siguió hasta Amarilla Ciempiés, luego, camino hasta Los Montes Ceremoniales, Después atravesó por un atajo difícil hasta llegar a trece veces siete mil pájaros ( ¡he llegado al valle más lindo del mundo!)
Los astrónomos le habían ordenado q esperara en la orilla que a las mujeres- peces que le dejarían una pequeña embarcación, donde el viajero pudo alcanzarla sin dificultad.
Navego por el lago Lalafke luego desembarco. Desde ese momento tendría q ser sigiloso nadie podía ver a un zitzahay caminando por esos lados del continente. Los Astrónomos le indicaron que valla por la orilla del lago. Los pastores jamás se acercaban al mar.
Desde que piso la tierra sin sombra un águila lo anduvo rondando.
El mapa de viaje indicaba caminar tierra adentro para cruzar el pantanoso. Alejarse del mar significaba exponerse a ser visto por los pastores. Los hombres del desierto llevaban a sus animales a que pastaran y bebieran en el pantanoso. Los llamellos (bestias rojizas de cuerpos pesados y con largas patas).
El viajero recién iniciaba el cruce cuando el águila se puso a graznar insistentemente. Un gran rebaño de llamellos avanzaba en dirección al Pantanoso; donde hay llamellos hay pastores. El hombre decidió que era urgente redoblar la ventaja que les llevaba y se puso a caminar con toda rapidez de sus cortas piernas. Termino de atravesarlo y siguió andando, noto que el águila no lo habías seguido. Por esquivar las poblaciones Husihuilkes tuvo que seguir una ruta enrevesada, llena de desvíos, serpenteos y contramarchas, sin embargo, jamás se equivoco sus pasos tanto me guió el paisaje que, como hacía en mi tierra, camine cantando.
Dos visitantes: Kume era de carácter taciturno. Pasaba largas horas sin ninguna compañía, y desde su soledad, miraba el mundo con un sentimiento repartido entre la melancolía y la hostilidad. Cada Husihuilke conservaba un cofre, heredado por generaciones, que los mayores tenían consigo. En él se guardaban recuerdos de todo lo importante que le había ocurrido a la gente del linaje familiar a través del tiempo. Los recuerdos que un linaje a perdido viven en las casas de otros linajes.
Dulkancellin le pregunta a vieja Kush ¿Por qué no ah estado Kupuka en el valle de los antepasados? Ella le responde- el extraño comportamiento de los lulus, los tambores del bosque, la pluma de oropéndola y la ausencia de Kupuka son hilos de un mismo telar.
Mientras Dulkancellin pensaba en el sueño de su noche anterior que también tendría que ver con todo eso.
Llamaron a la puerta con un golpe fuerte. Era Kupuka todo la familia se había puesto en pie para recibirlo a excepción de Wilkilén que se sentía avergonzada por lo ocurrido.
Kupuka le habla a Dukancellin y le dice que su vida está a punto de cambiar. Y dice que trae noticias que a todos los corresponden.
- Un hombre camina en dirección a esta casa, ya casi llega. Es un zitzahay, y ha sido enviado por su pueblo como mensajero y guía.
No nos sobra el tiempo; Los astrónomos dieron un mandato, y sin demora, todos los recursos de la magia se pusieron a andar para poder cumplirlo. Siempre que grandes cosas parecen suceder, el equívoco y la traición están rondando. Hasta mi llegaron los halcones, más allá de la puerta de la lechuza, del otro lado del límite es posible entender sin reservas el lenguaje de los animales. Los supremos Astrónomos escogieron algunos pocos oídos, de un lado y otro de las tierras fértiles, para enterarlos de grandes sucesos que acontecen o que acontecerán. El hombre zitzahay te llevara con él y será por un largo tiempo. Y debes hacerlo por tu pueblo tal vez todo esto esté en peligro.
Kupuka extrajo un pote de arcilla – Esto es para los niños. Les aliviara, la comezón de ciertas picaduras. El visitante llego tamborileando las puertas.
-Cucub es mi nombre. Mi país es la comarca aislada. Soy malabarista y recito hazañas. Tengo oficio de artista ambulante. A mi pesar, me designaron mensajero.
Conversación importante: Recibimiento de cucub. La Vieja Kush con un movimiento de lengua anuncio que escucho caer la lluvia antes que nadie en esta casa. Eso le otorgaba un derecho que podría hacer vales cuando lo considere indispensable. Ella puede por una vez imponer su voluntad.
Luego los chicos y la vieja kush se retiraron quedando cucub, Kupuka y Dulkancellin hablando. Cucub dice- La magia del aire libre conoce con certeza que pronto habrá un viaje desde las tierras antiguas hasta nuestro continente, Se sabe que los extranjeros zarparán en algún lugar de las tierras Antiguas, y cruzaras el mar Yentru. Ahora ¿Quiénes son? ¿Para nuestro bien, o para mal? Todas esas preguntas no tienen respuesta aun.
El concilio se llevara a cabo en la cuidad de Beleram, exactamente en la casa de las estrellas, y al que acudirán representantes de cada uno de los pueblos de las tierras fértiles. Ellos, junto a los supremos Astrónomos, intentarán descifrar la verdadera índole de los extranjeros y sus verdaderos propósitos.
Dulkancellin a él lo eligieron entre muchos, para que hablara por su gente en la casa de las estrellas. Era él quien irá a ese concilio en representación a los husihuilkes. Dulkancellin decide viajar solo. No quiere ir acompañado pero interviene Kupuka diciéndole que era necesario ir con el zitzahay porque sin su ayuda sería difícil llegar a tiempo a la casa de las estrellas. Si fuera solo quedaría expuesto a demasiados riesgos. Dulkancellin acepta ir con el mensajero.
Kupuka antes de retirarse les dice a Cucub y a Dulkancellin que antes de que abandonaran los confines lo volverían a ver. Y le dice a el guerrero q le pida la pluma de kukúl a el mensajero como prueba de su verdadera identidad, que es un enviado por los astrónomos. Pero el nunca había visto una. Y kupuka le dice- por eso la reconocerás. Kupuka se fue pero su sombra estaba todavía allí.
¡Aún escucho caer la lluvia antes que tú!: Dulkancellin le pide a Cucub que le muestre la pluma de kukúl, pero este no la encuentra sabiendo que antes de llegar a esa casa se aseguro de tenerla. Dice que es el mensajero que Kupuka y dulkancellin estaban esperando.
Pero Dulkancellin no le creyó. Porque cucub está obligado a mostrarle la pluma la cual era la única forma para probar que sus palabras y sus intenciones eran la misma cosa. No pudo hacerlo y todo lo que dice en adelante podría decirlo un traidor. La muerte es justicia para ti Zitzahay. En un momento cucub pensó en escapar, corriendo no, porque la tranquera era muy pesada y seguro lo iban a detener, luego pensó ayudarse con una cerbatana pero mucho antes de que él pudiera rozarla Dulkancellin lo sostenía de un brazo. Los dos hombres estaban dispuestos a partir hacia el bosque. Justo entonces Kume dio un paso adelante y dijo – padre espera! .Pero Vieja Kush indico a Kume que se detuviera y dijo- Dulkancellin no te lleves al zitzahay al bosque! Déjalo con vida, y emprende con el tu viaje al norte. Que el Brujo de la tierra decidida la suerte del que dice llamarse Cucub. estoy invocando mi derecho aún escucho caer la lluvia antes q tú. Dulkancellin le dice a Cucub que tiene la vida pero no la libertad.
La canción del prisionero: Sentado con las manos amarradas. El zitzahay ya no pensaba en escapar. Cucub no encontraba manera de permanecer despierto son ponerse a llorar. Luego se puso a cantar y la repitió porque Wilkilén y kuy- kuyen querían escucharla. Allá en la comarca aislada cada uno tiene su propia canción. Las inventan el mismo día en que se consideran adultos para que esta la acompañe durante toda la vida. Puede cambiar el modo de ordenar las palabras; así los acompaña cuando están tristes y también cuando están alegres.
De repente, la tierra se movió. Dejando caer varios cestos que se guardaban encimados sobre unos atados de varillas de junco y unos de cuero enrollado. Dejando al descubierto la pluma de Kukúl.
Es Zitzahay le dice a Dulkancellin que esa era la señal que había pedido. El guerrero sacó la pluma con cuidado y la sostuvo para que todos pudieran observarla.
La tierra puso al descubrimiento la pluma y también al descubierto una mala intención. Esta pluma es la señal del mensajero, el testimonio de la lealtad, la diferencia entre la vida y la muerte. Pero alguien quiso ocultarla. Kume se hizo responsable del hecho. Lo hizo cuando todos estaban distraídos observando la sombra de Kupuka. El no iba a dejar que el mensajero muriera. Pero kush se adelantó y exigió su derecho. Además dice que no confía en Cucub y creyó que solo lo obligaría a partir no condenarlo a muerte. Y que tú te quedarías con nosotros. El padre reconocía al hijo.
De músico a mensajero: Cucub le relata a la familia Husihuilke como fue que se convirtió de músico a mensajero. El recibió la orden de acudir a la casa de las estrellas. Caminó día y noche hasta llegar allí. Un centinela lo esperaba y le dijo que Zabralkán lo esperaba. Cuando subieron todas las escaleras y llegaron la única persona que estaba a su lado era zabralkán. (Para esto Wilkilén ya se había dormido) anteriores ocasiones ellos ya se habían visto, era costumbre en Beleram que músicos, malabaristas y contadores de historias acudan en días ceremoniales a la enorme explanad que rodeaba la casa de las estrellas. Zabralkán era el mayor supremo de los astrónomos. (También ya se había quedado dormida kuy-kuyen) cucub tenía algo en común con el guerrero ambos fueron elegidos por los supremos astrónomos. Cucub por ser elegido mensajero le prohibieron salir de la casa de las estrellas hasta su partida hacia los confines. Después, le hacían repetir cada cosa para verificar si lo había comprendido. Y al día siguiente, todo volvía a comenzar. También había otros mensajeros pero nunca los vio. El Supo también que uno de ellos viajaría a la tierra sin sobra donde habitaban los pastores del desierto, el pesó que al ser el camino más largo, lo haría en su compañía. Pero lo único que pudo asegurar es que, desde las escaleras de la casa de las estrellas hasta la casa de Dulkancellin, viajaron solo su alma y él.
Los hechos antiguos: Dulkancellin, Thungür y cucub volvieron a sentarse junto al fuego. Cucub había aprendido a confiar en el techo que tenía en su cabeza.
Los hechos que se avecinaban han hecho conseguir confundir a la magia. La magia interpreta de diferentes modos las mismas señales.
Hay quienes creen que son los bóreos los que llegan, los que regresan. Y hay quienes temen que sean las sombras de Misáianes las que vienen, tal como una vez le fue advertido a sus antepasados.
Un día lejanísimo pasado, los bóreos desembarcaron en la comarca aislada. Una guerra comenzaba en las tierras antiguas. Nuestros antepasados fueron advertidos por los bóreos: hermanos de las tierras fértiles, el motivo que nos ah traído hasta ustedes no podría ser otra contienda de las criaturas, por grande que ella fuera. Venimos a decir que en las tierras antiguas se prepara la última guerra. Sepan que nos enfrentamos a uno al que su propia madre llamo Misáianes, Y esto, en lenguas remotas significa odio eterno Misáianes había sido gestado en las tripas de la muerte. Creado y crecido para elevar sobre nuestro mundo el poder de la ferocidad. Misáianes nació y creció en un monte de nuestro continente.
Si vencemos vamos a volver en busca de nuestra descendencia. Nos verán regresar por el mar. En cambio, si somos derrotados serán ellos los que lleguen. Misáianes se hará fuerte en las tierras antiguas. Luego enviara a sus ejércitos a devastar el continente.
Entonces vuelven los bóreos o Misáianes.
Los astrónomos preguntaron a los bóreos quien era Misáianes y ellos respondieron:
Lo llamaron el feroz, el que no debió nacer. Así hablaron los bóreos. Tememos a Misáianes, el que vio la luz de ese mundo porque su madre quebranto las grandes leyes, así nos dijeron…
La muerte desobedeció. Y moldeó un huevo de su propia saliva y lo sacó de so boca. Secretó jugos y lo impregnó con ellos. Y fue de esas materias inmundas que nació el hijo, amparado en la soledad de un monte olvidado en las tierras antiguas.
Las grandes leyes fueron desobedecidas. El odio terno penetró por la herida de la desobediencia, cuajó en el huevo y tuvo sustancia.
Misáianes llegó para extinguir el tiempo de los hombres, el tiempo de los animales y del agua, del verdor (juventud) y de la luna, el tiempo del tiempo. Muchos se embriagarán con su veneno y otros caeremos en la batalla. El es fin de toda luz. Es el comienzo del dolor increado.
¡Adiós!: Todo lo necesario para el largo viaje estaba dispuesto desde la jornada anterior. Era momento de partir. Dulkancellin le dirige algunas palabras a su familia:
- saben que no tengo otra alternativa que abandonarlos para emprender un camino exigido. Cuídense, y esperen a Kupuka. Él les traerá noticias.
Dulkancellin no sabía llorar, le dijo a Piukemán que asista a Thungür en sus quehaceres y que le obedezca. Thungür era el jefe de la casa ahora. La vieja kush le dice a el guerrero que se olvida de despedir a uno de sus hijos (kume) pero él dice tener solo 4 hijos. Cucub decide despedirse de Kume diciéndole que no era su culpa lo sucedido que el mensajero preferirá quedarse cantando ene. Cielo que conoce.
Dulkancellin sabía que todos esperaban oírle pronunciar una sola palabra regresare pero él no sabía llorar, ni tampoco mentir. Solo dijo – ¡adiós!
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Parte 2:
Hacia el norte: El día en que emprendieron el camino hablaron de cosas sin importancias. Al otro día Dulkancellin no habló más que para decir lo imprescindible. Y la canción del zitzahay sonó cansada. El guerrero no sabía imaginar. Pero ese día oscuro, tan cerca de donde shampalwe había cortado sus últimas flores, el guerrero vio a su esposa. La veía danzando a orillas del lago. Ella lo saluda y él le devuelve el saludo desde la cueva. Afortunadamente cucub estaba entretenido en saborear los últimos higos. De haberlo visto al guerrero saludar a la intemperie hubiese pensado que el guerrero tenía alguna fiebre. Luego siguieron andando. De tanto, en tanto, entremezclados con el sonido de tormenta, se escuchaban los tambores de los brujos de la tierra. Dulkancellin señalo hacia el mar. Una luz se movía en dirección al norte. Eran los lulus. También los lulus habían sido convocados al concilio. Y, probablemente, esos que estaban viendo se dirigían a la casa de las estrellas. Pero eran muchos, hasta donde sabían no deberían ser más que 2. En los días siguientes, volvieron a ver a los lulus. Siempre después del atardecer, y siempre avanzando hacia el norte. Hombres y lulus siguieron avanzando por caminos diferentes pero en la misma dirección. En una noche de esas sin lluvia los lulus se presentaron. 2 colas rojizas y una blanca. Ellos le mostraron la piedra de alva cuando la piedra cambie de color y de blanca se torne a oscura, será porque termina la potestad de la vida sobre la muerte la piedra tenia forma perfectamente cilíndrica, y era de color blanco traslucido. Sin embargo, en su interior se veía una mancha oscura de contorno regular. Los lulus esperaban que eso fuera suficiente para entender que se aproximaba una guerra. Para que la magia tome sus armas sin demora. De lo contrario será nuestro merecido destino. Solo aremos alto, en el desierto para hablar con los pastores. Cucub le dice a los lulus que no era tiempo para andar divulgando estos hechos. Pero ellos le respondieron que no pensaban igual q cucub.
El tapiz sobre la arena: Pelear contra un grupo de lulus enfurecidos no era nada fácil de salir con vida. A diferencia del mensajero zitzahay no evitaron el encuentro con los pastores. Al contrario, se esforzaron en dar con ellos.
El jefe de los pastores escucho todo lo que el anciano lulu tenía para decir; el lulu iba a enseñar la piedra de alba pero en esta ocasión algo lo detuvo. El pastor le dice que días atrás su mayoral recibió a un zitzahay que traía mensajes, que venía a buscar a su primogénito, y el mayoral vio partir a su hijo junto al zitzahay. Luego le convidan al grupo de lulus agua de maíz para que siguieran su viaje con mayor fuerza, y que se adelantaran con su ejército, ellos se unirían en la comarca aislada. Los pastores los llevarían hasta el lugar donde realizaban sus celebraciones extendieron un tapiz tejido con hilo de caña tierna. Las criaturas de las islas sorbieron con gusto el agua de maíz ligeramente acida, y fresca. Los pastores no compartieron el festín, solo los miraban beber, los miraban con ansiedad…
Cucub y el guerrero no volvieron a ver los lulus. Estaban a orillas del pantanoso, en el límite de los confines, y el Brujo de la tierra aún no se había presentado. El viento del norte trajo malas noticias, el aire, el viento olía a muerte. El guerrero le dijo a cucub que debían ver que ah ocurrido. Cucub en contra dice que hay que evitar a los pastores. Para eso es urgente dirigirse hacia la costa. Y si no se equivocaba esas dunas estarían en dirección opuesta. Dulkancellin dice que no estaba tan lejos. Tardarían poco.
Desde la altura los hombres pudieron ver la planicie encerrada allá abajo. Los cadáveres ejército de lulus se descomponían al sol. Dulkancellin decidió bajar., buscó entre los cadáveres reconocer al lulu anciano, y descubrir la causa de su muerte. Pero los rostros eran muecas de dolor, demasiados parecidos en la muerte. Algo estaba claro los lulus no habían muerto peleando. Cuando dulkancellin levantó la cabeza a ambos lados de la explanada, los pastores tensaban sus arcos, y ¡tenían a Cucub con ellos!
El cautiverio: Los extranjeros fueron empujados al interior de la tienda. El que parecía jefe de aquel campamento le indicó que se sentaran sobre una estera. Era seguro de que aquel hombre había sido informado por los lulus del concilio que iba a realizarse en Beleram. Cucub le dice que también ellos habían hablado con las criaturas de la isla. Luego el olor de la muerte los llevo a la hondonada donde los hallaron muertos. Su compañero (Dulkancellin) no estaba revolviendo cadáveres. El buscaba la… (Cucub no quiso mencionar la piedra de alba) él buscaba
la causa de la muerte. El jefe dice que el mayoral era el responsable de decidir si ellos seguirían su viaje. Pero él venía en camino, mientras tanto los retuvieron con ellos. Los encerraron en una antigua construcción que servía de granero. El guerrero mantiene una conversación con Cucub y le dice que esos lulus no tenían más heridas que las ocasionaday2s por los pájaros. La muerte no les había llegado de afuera. Les vino desde adentro, y con mucho dolor. Se trataba de un fuerte veneno.
Además el guerrero le comenta de su sueño donde los lulus bebieron agua de maíz. Había un tapiz de caña extendido en la arena, y a su alrededor, unos cuencos rebalsados, Los lulus parecían satisfechos. También estaban los pastores, pero ellos no bebían, solamente esperaban… los pastores esperaban ver morir a los lulus. El pensaba que si querían salvarse debían huir de ese lugar. El zitzahay pensaba: aquella ventana… desde que habían llegado que el zitzahay se había puesto a pensar como escaparse. Los beneficios del plan serian que no estarían expuestos a luchar a desigual de dos contra uno. Nos liberaremos de atravesar el campamento con los pastores andando por allí. Y lo mejor es que ellos (los pastores) no sabrán que han huido sino hasta varias horas después. Los riesgos no eran tantos. Oían cada mañana cuando los pastores se van con sus rebaños y también oían a los q permanecían allí que no eran tantos. Serán muy pocos. Y además contarían con una noche entera de ventaja.
Dulkancellin se puso en cuclillas y Cucub se trepo a su espalda. Las dos alturas sumadas alcanzaban al borde del tragaluz. Cucub consiguió pasar la cabeza y los hombros. Lentamente, cuidando de girar y sostenerse, se dio vuelta. Un esfuerzo más y logró de sentarse con las piernas del lado del granero y la espalda del lado del desierto. Tensó la cuerda que llevaba atada a la muñeca y cuando la sintió segura la dejo caer hacia atrás. La cuerda no era más que una añadidura de trozos de cinchas y correas. El zitzahay pudo mantener los pies contra la pared hasta que al fin sus pies tocaron tierra. El siseo de la víbora más temible del desierto se oyó cercano. El centinela se erizó. Estaba pensando en el costado norte del granero, el que tenía una pequeña ventana. Con el machete en la mano, sudorosa caminó en esa dirección precaviendo cada paso. Cucub estaba afinando los labios ocultos tras la pared que daba a las montañas. La víbora siseó otra vez. Cucub se apuro. Debía desaparecer por el costado sur, curvar la lengua en un delgado canal, y sonar como una serpiente. Si el centinela conseguía matarla sería el héroe del siguiente día. El zitzahay caminaba hacia atrás, de espaldas al oeste. El centinela se dijo a sí mismo ha visto el machete, y se volvió a su nido este bajo el arma. Había decidido a regresar a su puesto. Un silbido paralizó al pastor y ocultó el ruido de la tranca. El siguiente silbido sonó tan feroz que tapó el golpe de la tranca volviendo la puerta a su sitio. El centinela que recién recuperaba el aire, dio un paso hacia atrás. Cucub y Dulkancellin desaparecieron donde el norte y el oeste se juntaban. Y enseguida estuvieron bajo la ventana. Cuando el centinela estaba en su puesto. El zitzahay y el Husihuilke atravesaron el campamento. Cerca de los corrales deambulaban unos pocos llamellos. Tomaron uno cada uno y siguieron por el camino del norte. Se adelantaron.
El día en que zarparon las naves: Cuando salieron de allí cargaban tesoros. Dos vástagos de un gran cactus, que limpios de espinas y desollados de su carne se transformarían en cuencos. Dos estacas apropiadas para despuntarlas. Una vara de caña que serviría para sustituir la cerbatana de Cucub, y algunas piedras aprovechables como herramientas.
Un águila voló en círculos, Cucub la reconoció era ella, el águila que les traería alivio. Primero les trajo las mismas hojas sustanciosas que Cucub ya conocía. El águila los condujo hasta las hoyas de agua que el desierto reservaba para sus hijos. Y les marcó direcciones zigzagueantes que los mantuvieron alejados de los Pastores. El águila llegó temprano. Venía del lado del mar y en cuanto divisó a los 2 hombres, comenzó a ir y venir sobre su camino indicándoles que también ellos debían desviarse hacia la costa. Aquel nuevo desvío les parecía una demora innecesaria. Pero tanto insistió que la siguieron. Apareció Kupuka. El brujo de la tierra se quedó inmóvil observándose el resultado de su transe. El primer vestigio de lo que se avecinaba fue un oscurecimiento fugaz. Sabían que aquello era solo el principio de algo que venía detrás… y lo que venía no se hizo esperar demasiado. Una sobra apareció desde lejos. La mancha se acercaba desde el sur. Eran cientos y cientos de cientos, una vastedad de alimañas avanzando. Cucub quiso escapar, pero Kupuka lo tomó del brazo. Kupuka comprendió que aquel éxodo llevaba un destino mucho más imperioso que 3 hombres y 2 llamellos. Atrajo hacia si al zitzahay aterrorizado, y lo sostuvo muy fuerte, con el rostro contra su pecho.
Pero tal como Kupuka lo creía, la multitud de pequeñas bestias pasó cerca de ellos sin distraerse de su avance. Mientras se alejaban volvieron a simular un manto después una sombra y por ultimo una línea negra. Hoy mismo, los extranjeros se han puesto a navegar. A partir de ahora, cada instante los acerca a ellos. El brujo dice que se llevara a el águila q tiene una tarea importante que realizar. A cambio les dejo un nervio de venado. Para tener un arco. Y a Cucub le dio un odre. Con un sorbo de aquello reparara tanto como muchos sorbos de agua. Les dice que los pastores no aparecerán, pero si lo hicieran tendrían que tomar rápidamente al noroeste hasta que encontraran unas enormes extensiones de sal. Abandonen a los llamellos y continúen. Los llamellos no pueden caminar por allí. Ellos también dejaran sus animales y los pastores jamás seguirían adelante sin sus animales. No importa a que punto de la costa arriben las mujeres peces les llevarán una embarcación para que naveguen de costa a costa la bahía de la mansa Lalafke.
En una casa extraña: Estaban sentados. Bor y zabralkán seguían con atención las explicaciones de los recién llegados. El último tramo del desierto los trató bien nada de pastores, nada de salitrales, nada de alimañas. Se separaron de Kupuka y a los varios días encontraron la bahía de la mansa Lalafke. En el lugar preciso los aguardaba una balsa. Dulkancellin se puso a recordar su llegada a la casa de las estrellas. Aquellas construcciones, es donde los astrónomos habitan y tienen sus observatorios. Aquí se confeccionan y se comercia. Este es el lugar de las ceremonias y de los juegos comunitarios.
Zabralkán le dice a dulkancellin sabemos que no existe el tiempo de explicar todo a cada uno. Somos quienes somos, y hacemos lo que debemos hacer
Los extranjeros no estarán aguardando a que nos pongamos de acuerdo. Sus naves llegarán pronto y aún no sabemos con qué fines. Has oído sobre Misáianes los suficientes como para saber si son sus ejércitos los que vienen, es probable que ninguno de nosotros sobreviva para batallar con sus vecinos. Queremos decir con esto que los conflictos entre lulus y pastores, si los hubiera, deben quedar afuera.
La cara de Cucub se transformo cuando escuchó que hasta que todo acabara, no podrían abandonar la casa de las estrellas. Era una nueva orden de los astrónomos como de costumbre, apoyada en razones claras. Zabralkán le dijo a Cucub que habían decidido que el haría una visita al supermercado de Beleram En el lugar donde se reúnen personas de todas las aldeas cercanas. Como Cucub conoce varias de ellas y confían en el, tendría que ir allí y enterarse de todo lo que comentaran.
El concilio se reúne: Zabralkán, supremo astrónomo y el primero en la cofradía del aire libre. Molitzmós, del país de los señores del sol. Dulkancellin representante de los husihuilkes. Ella es Nakín, del clan de los búhos. Elek, de la estirpe de los Bóreos que llamamos acechadores del Mar. Illán-che-ñe, el que hablará por los pastores. Bor, supremo astrónomo del pueblo Zitzahay. En la estera vacía debió estar el representante de los lulus.
El hombre que ocupaba la novena estera, a un costado del semicírculo, extendió en el piso nueve paños de tela labrada. Eran 7 códices de corteza plagada donde estaban escritas las noticias que los Bóreos habían traído por el mar. Bor y Zabralkán vestían ropas mas fastuosas que las de la noche anterior. Molitzmós exhibía ropas soberbias, vestido de oro turquesas y empenachado con largas plumas. Brazaletes, collares argollas en la nariz y en las orejas.
Nakín era la única mujer en el concilio. Llevaba el pelo volcado hacia un lado y sujeto varias veces con un cordón. Elek tenía el pelo como pulpa de zapallo. Misáianes el hijo de la muerte hablaba parecido a la verdad. Las consecuencias que traería Misáianes serian si son derrotados en esta guerra, la vida caerá con ellos. Y el odio eterno caminará por el atardecer de la creación.
Kupuka recibió tales visiones de los extranjeros que pudo asegurar que ese día y en ese momento, sus naves zarpaban hacia las tierras fértiles. Elek cuenta que al principio, eran como los dedos de una mano. Pero, rápidamente, otros se sumaron al nuevo habito de permanecer mirando el Yentru durante días enteros. Era costumbre de ellos observar el Yentru y meditar pero no de esa forma. Un extraño fenómeno impulsa a que permanezcan estáticos de cara al Yentru, sin comer ni beber, hasta que las fuerzas los abandonan. Todos ellos esperan y cuando le preguntas a quien ellos dicen vienen los padres. Eso ocurría en la estirpe.
Este concilio debe diseñar un plan y ponerlo en funcionamiento. Eso era sabido por todos nosotros. Lo nuevo es que deben hacerlo renunciar a la idea de conocer la identidad de los que vienen y sus verdaderos propósitos. Procuremos que nuestra decisión tenga patas de venado para que pueda saltar de un lado a otro, ocasionando el menor daño. Illán-che-ñe les dice que si los bóreos quisieron mentir y mintieron de las cosas que pasaban en la tierra de ellos. Cada uno repitió la pregunta del pastor para sí mismo.
Los sideresios: Una flota atravesaba el Yentru en dirección a tierras fértiles. En una de ellas iba Leogrós almirante de la flota de los sideresios. Drimus el doctrinador pasaba gran parte de su tiempo acurrucado entre las jaulas y alimentando a sus perros oscuros. Los sideresios no provenían de la misma tierra, no hablaban la misma lengua, y tampoco pertenecían a la misma especie. Los sideresios no existían antes de que Misáianes los convocara a su sombra. Solo tres naves, al mando de Drimus, atracarían en el puerto de Beleram, llevando consigo muchos más obsequios que armamentos. Las demás navegarían con proa al norte para llegar a los puertos que habían sido abandonados en las últimas grandes migraciones. En esa dirección navego la flota de Leogrós. Sus naves iban cargadas de armas que ningún habitante de las tierras fértiles hubiese podido reconocer. Junto con esa flota se fue la tormenta. Las naves de Leogrós se la llevaron. Sobre la reducida flota de drimus el cielo quedo azul.
Patas de venado: El guerrero acabo de reconocer a Cucub, y Cucub dice que su alegría duro poco. Comenzó a palidecer antes de que llegara al supermercado. Y desapareció por completo cuando el zitzahay probó la miel de caña. El conocía la miel de los cañaverales de su selva. Reconocería su sabor entre miles. Pero el viejo sabor no apareció. El sabor de la miel se ah ido de aquí, algo debió asustarlo para que se valla de aquí. Dijo el zitzahay.
La magia había tomado rumbos diferentes. Molitzmós creía que fue la enemistad y no el mar la verdadera distancia. La causa de esa enemistad se refleja en los nombres en cada una de las cofradías tomó para sí. La cofradía del recinto y la cofradía del aire libre.
Los del reciento como se llamaron a sí mismos, los que permanecieron en las tierras antiguas, proclamaron que era su obligación y su derecho velar por la creación. Ellos instauraron y fortalecieron un imperio de la sabiduría que como tal, debía consagrarse a las criaturas, pero jamás debía deliberar con ellas, ni consultarles las grandes dediciones y mucho menos, someterse a su juicio. La magia debería regir sobre las criaturas en su sola mano.
En cambio la cofradía del aire libre abandonó las tierras antiguas con la esperanza de reencontrar aquí lo que creyeron que allá se había perdido: La marca de la magia. La cofradía del aire libre comprendió que en las tierras antiguas la magia estaba alejándose de su origen y que en día, por esa causa, su luz se apagaría.
Lo mejor o lo peor está a punto de sucedernos…
Dulkancellin le pregunta a Nakín como cruza esa puerta. Ella le respondió: es un largo ritual. Hoy sorbes el jugo de un hongo y te duermes, mañana masticas algunas semillas y bailas, así y así… y cuando el que ha velado por ti dice que has terminado, tú te pones a esperar y de apoco muy de apoco abandonas un tiempo y llegas al otro. Primero empiezas poniéndote pálida y escuchas que te hablan desde muy lejos. Las cosas van perdiendo el color y un día tu puedes ver agraves de las cosas. Y lo mismo sucede contigo. Desapareces de un tiempo y apareces en otro. Entonces todo vuelve a ocurrir en sentido inverso. Tardas en recuperar el color de tus mejillas.
Nadie sabía dónde estaba Illán-che-ñe
Zabralkán les da noticias a los representantes que les dice que solamente 3 pequeñas naves van hacia allí. Era improbable que Misáianes se propusiera a invadir las tierras fértiles con una flota tan insignificante. Dulkancellin parecía no compartir plenamente el optimismo de sus hermanos. El husihuilke intervino en la conversación y repitió lo q Zabralkán había dicho el primer día. –Nuestra decisión debe tener patas de venado, para saltar de un lado a otro ocasionando el menor daño posible. No le quitemos al venado la posibilidad de saltar, si hiciera falta. Un venado con las patas lastimadas es un venado muerto.
Kupuka está de regreso: El brujo de la tierra ni bien entro a los confines, al pueblo husihuilke la gente le hizo saber lo que ocurría las calabazas se estropean antes de madurar, las cabras mueren de parición, los huevos se arrugan como nueces, los cazadores regresan con las manos vacías y las mujeres se despiertan llorando en medio de la noche. Kupuka fue a visitar la casa de vieja kush. Kuy-kuyen era una joven mujer, muy bella que le habían propuesto matrimonio los familiares de shampalwe con intención de casarla con sus hijos. Pero ella no quería. Piukemán es el tormento del halcón ahijador. Una vez al año inmediatamente después de terminar la temporada de lluvias el halcón ahijador convocaba a los suyos. El hombre que se aventurara a ver lo prohibido sería condenado en sus ojos. Él quiso ver más allá de lo permitido solo que esta vez el costo fue muy caro. Piukemán contaba que él vio pasar a los halcones y quiso saber. Anduvo por donde volaban las aves. Llego el amanecer a la zona de los grandes nidos y tanto hizo que lo hallo. Había una rueda de halcones con el ahijador en el centro.
Kupuka le dice – tu tiene 2 caminos. Uno es el camino de la muerte. Es corto, te dará rápido alivio. Y el otro es el camino de la sabiduría. Es largo y doloroso, pero te situará en el mejor lugar del mundo. Lo primero es dejar que tu ser corra del hombre al halcón. Cuanto más te aparezcas al pájaro, menor será el sufrimiento. Lo demás llegara.
Ahora kupuka era el mensajero y debía llevar a la comarca aislada a kume y a Thungür luego se le unirían el grupo de guerreros en el camino.
Kupuka le dice a la vieja kush que se prepare para la fiesta del sol. Pero ella dice que el dolor le ha vaciado el alma, y esta vieja y cansada, ansiosa por partir del mundo. Kupuka le dice que no será posible y que justo cuando el mal se aproxima, ella decide abandonarlo! Luego Kush le pide al brujo que también se llevara a kuy-kuyen porque ella quería ver a su nieta reírse de amor. Además la joven mencionaba el nombre de Cucub, en sus sueños y en la vigilia.
Tal vez, le retribuya el amor y quiere tomarla como esposa. Hablo de amor cuando se acerca la muerte.
Kupuka, kume. Thungür y kuy-kuyen emprenderían camino.
Las huellas de sus pies: Los guerreros de Molitzmós rodeaban el puerto. Y desde algún lugar, dulkancellin y sus hombres observaban con atención cada movimiento. Los primeros extranjeros se mostraron a los ojos de todos. Apareció otro hombre, de negro también, pero montado sobre un animal desconocido. Ninguno de los que estaban allí había visto jamás un animal semejante. Dos evocaron un recuerdo cuando lo vieron. Elek pensó en ciertos animales mencionados en las historias de sus mayores. Le recordó al que había conocido en un sueño, en vísperas de la fiesta del sol;las huellas de sus pies en nuestra tierra y… recuerden muchas generaciones cosecharan ponzoña recordó Dulkancellin. El extranjero finalmente se presenta diciendo- ¡salud! Hermanos entrañables. Uno de los 3 astrónomos menores se adelantó a recibirlo. – extranjero, no podemos corresponder a tu saludo, ni llamarte hermano, en tanto no conozcamos tu nombre y, la procedencia de tus naves, y las intenciones que te guían a ti y a tu gente. –mi nombre es Drimus. Yo y los míos venimos en representación del pueblo más excelso de las tierras antiguas. Hemos atravesado el yentru con el propósito de cumplir una promesa, que hace mucho, mis antecesores les hicieron a los tuyos.- mañana muy temprano, te conduciremos a ti, y a dos que tú elijas, ante los supremos Astrónomos.
Dulkancellin, con su reducido grupo de hombres estaría a cargo de custodiar a los extranjeros hasta la casa de las estrellas. Los guerreros de Molitzmós permanecerían en la costa vigilando las naves.
Cucub vio al ave. Estaba enferma. El águila había encontrado la piedra alba. Kupuka había convocado al águila y le había ordenado buscar la piedra alba entre la mortandad de los lulus. No bien la encuentres, llévala a la casa de las estrellas. Vuela sin detenerte, y deposítalas en las manos del más grande de los astrónomos. Debes hacerlo pronto, hermana Águila. No hay tiempo que perder.
Por decisión de Zabralkán los extranjeros no entrarían hoy a la casa de las estrellas. Zabralkán salió en primer lugar; después salió Bor, con mal aspecto; y por último, todo un séquito que no podía terminar de ordenarse. Venían los astrónomos menores que habían sido escogidos para viajar a la costa y recibir a los visitantes. Un poco más atrás venían sus acompañantes. Un poco más atrás, los extranjeros animales con cabellera dijo alguien. Dos de aquellos animales, que no traían hombres a cuesta sino mantos ricamente bordados, eran conducidos por un zitzahay. Los hombres de Dulkancellin se repartían por ambos costados y por detrás.
De entre todos los súbditos de Misáianes, Drimus fue el señalado. Misáianes lo había elegido para que marcara en la casa de las estrellas la primera huella de los sideresios. El mismo astrónomo que lo había recibido en la puerta estaba hablándole. Le decía que no sería recibido ese día. El y sus 2 hombres serian trasladados a un edificio cercano a la casa de las estrellas, pronto tal vez mañana lo recibirían los supremos astrónomos. Drimus, el doctrinador, tuvo que aparentar el alma en los puños para que no se le notara la furia. Únicamente aceptar la orden y esperar. Esperar que estuvieran frente a él aquellos que se hacían llamar Supremos astrónomos, descendientes de los que traicionaron a la magia del norte.
Por los caminos de las tierras fértiles: Desde el norte, los sideresios. Desde el sur, los husihuilkes. El fin era impedir caminos de alianza entre un pueblo y otro para dejarlos solos ante el ataque. Beleram sepultada bajo una montaña de pueblos muertos le gustaba decir a Drimus. Los guerreros husihuilkes habían avanzado con mucha rapidez. Pero el ataque de los pastores durante las noches, se hicieron frecuentes. No solo cada una de esas noches el ejercito disminuía, sino también por el retraso que sufría la marcha. Los sideresios entraron en pequeños grupos a las chozas de palma, y con sus armas brillantes tajearon los sueños durmientes de la estirpe de los acechadores del mar. Las mujeres peces algunas que pasaban en busca de alimento a la isla triste vieron lo que estaba sucediendo. Entonces decidieron nadar hacia el sur, para avisarles a los supremos Astrónomos lo que pasaba, pero no pudieron llegar a donde querían porque un ataque de peces carnívoros, inaudito en la zona tan fría, las alejó de la costa y las persiguió mar a dentro.
El viento llegó con ganas de jugar. Encontró túnicas muertas tendidas en hamacas que apenas se mecieron en su entrada. Espantado se puso en camino a Beleram con la triste noticia. Pero nunca llego a donde quería. Un viento que no era de por allí ocupó su camino y lo deshizo en hilachas. Los husihuilkes continuaban su avance. Cucub atravesaba la explanada con el águila en brazos. Va a sepultarla en el suelo de la selva, pensó el anciano. Los sideresios desde el norte, los husihuilkes desde el sur, y un mago de las tierras antiguas oscureciéndolo todo, de modo que la casa de las estrellas no lo supiera. Las mujeres peces no pudieron llegar con los mensajes, el viento tampoco pudo. Y tampoco los pájaros que había enviado kupuka. Y Beleram sin saber nada de lo que ocurría.
El despertar: Illán-che-ñe apareció en el camino el zitzahay se pregunto qué hacia el por allí. Era muy extraño que Illán-che-ñe estuviera caminando selva adentro. Cucub lo empezó a perseguir pero no era fácil. Alguien que venía corriendo en dirección a ellos. Era un joven de la estirpe de los acechadores del mar. Y dice que debía llegar a la casa de las estrellas. Para decir lo que estaba ocurriendo en su estirpe. Illán-che-ñe levantó del suelo una piedra de considerable tamaño y golpeó con furia la cabeza que descansaba contra su pecho. Los restantes respondieron al lejano mandato de Misáianes, cuya crueldad había llegado a las tierras fértiles mucho antes que sus naves. Nunca jamás en su vida Cucub había sido testigo de una ferocidad semejante. El zitzahay corrió con desesperación llevando delante de si la imagen del crimen que había presenciado. Cucub llega a la casa de las estrellas le comenta Zabralkán y a Elek lo que había ocurrido. Ahora sabían la ausencia de Illán-che-ñe.
No es tarde para el venado. El venado defenderá su sangre y su territorio. Los extranjeros habían escapado y asesinado a los guardias. Los guerreros husihuilkes tomaron 2 animales con cabellera y salieron para la costa. Donde estaban sus naves.
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Parte tercera 3: Incompleta, faltan los ultimos 3 capitulos
El venado y el fuego: Espíritu del viento y atardecido fueron llamados a aquellos 2 animales con cabellera. El día que dulkancellin montó por 1ra vez un animal con cabellera, el mismo en que los extranjeros fueron llamados por su verdadero nombre, se conoció como el Día de la vergüenza. Era una guerra contra Misáianes, y había comenzado muy mal. Hombres jóvenes fueron reclutados para la guerra, mientras que los ancianos se alojaron en los talleres para ayudar en el pulimento de las armas. Las mujeres y los niños tuvieron asilo en las numerosas construcciones de piedra de la cuidad. Los hombres de Molitzmós los hallo dulkancellin confundidos y muy asustados. Solo estaban ahí viéndose morir. Las tres naves estaban metiéndose en el mar. Habían llegado demasiado tarde. Molitzmós le contaba al guerrero que estuvieron todos envueltos en una tormenta de arena. A pesar de todo habían caminado hacia la costa con el propósito de impedir el desembarco de los extranjeros en caso de que intentaran hacerlo. El viento se extinguió vieron que los extranjeros habían ocupado el muelle hasta la playa. Las armas de los extranjeros arrojaron fuegos desde una gran distancia, fuegos que desgarran el cuerpo. Unos jinetes aparecieron. Venían corriendo por la orilla. Desmontaron los 4 que eran y de inmediato se protegieron detrás de las armas. Los últimos fuegos los mantuvieron lejos, mientras todos ellos regresaban a las naves. Todo ocurrió tan rápido que ha tardado más en contárselo. Cucub pensaba que si no fue una fortuna que entre tantos fuegos que arrojado, ninguno estuvo dirigido al jefe de los guerreros. Por cierto a cucub nunca la habría caído bien del todo a Molitzmós. Dulkancellin pedía una guerra. Nakín la joven había recibido la difícil tarea de memorizar los códices pliego por pliego, palabra por palabra. Los códices guardaban remotas explicaciones sobre lo creado y lo sucedido. Los códices sagrados se desparramaron por el continente, y se ocultaron donde nadie pensaría buscar. Por ejemplo en la memoria de una frágil mujer. Dulkancellin había elegido 29 hombres que lo acompañaran. Elek de la estirpe era uno de ellos. Dulkancellin le dice a Cucub.- eres mi hermano quiero saber desde ahora y hasta el final que, si me toca morir sin poder regresar a los confines, tú lo harás por mí. Volverás a mi aldea y a mí casa. Y dejarás un poco de mi sangre en la tierra que amo. – cucub le dice que tenia la palabra y muerto tendría que estar y dos veces para faltarle. No son 30 guerreros, son el venado, y la fuerza de la creación va con ellos. El plan era atacar a los sideresios en la oscuridad y en el mismo bajo. El bajo del río rojo con los pies separados. Las tierras fértiles tuvieron su primera victoria. Los sideresios fueron sorprendidos por un ataque que llegó con pies de aire, salto sobre ellos y los demolió. Algunos decían dulkancellin va a la guerra como si la muerte no existiera otros decían como si ya estuviesen muerto. Los propios sideresios hablaban del como un guerrero feroz. Y cuando pudieron arrancarle un trozo de ropa para cebar con su olor a la jauría negra lo comenzaron a llamarlo la presa. Los sideresios se rehicieron y comenzaron a devolver los golpes. El venado ya no contaba con la sorpresa en el ataque. En todo momento los aguijones (los hombres se organizaban en partidas numerosas que en aquellos tiempos y lugares se conocieron con el nombre de aguijones) se mantuvieron comunicados entre sí, con Beleram. El venado comprendió la necesidad de mantener posiciones fijas. Los supremos astrónomos mandaron a buscar a todos menos los designados para quedarse a defender los desplazamientos. Y que se dieran prisa. Elek y dulkancellin entraron al observatorio. Molitzmós también se encontraba allí. Zabralkán les dijo que pronto deberían pelear otra vez. Los sideresios se encuentran en las colinas del límite. Muy pronto estarían marchando hacia ellos. También sabían que desde el sur se acercaban los husihuilkes y también venían avanzando una división muy poderosa del país de los señores del sol.
El emplumado: El padre de Molitzmós dice que sus hermanos habían muerto por conseguir la potestad de su casa en todo el imperio. El día en que su abuelo iba a morir le dijo: - Molitzmós te hemos educado con el propósito de mando había una sola manera de tomar el trono: la sangre de los otros. Para que la casa de los Molitzmós reine siempre sobre los señores del sol. Y los señores del sol sobre las tierras fértiles. Los mejores súbditos de Misáianes serian príncipes en el reino de la creación sometida. El estaría entre ellos… La palabra de Misáianes se habría cumplido como se habría cumplido con Illán-che-ñe seria un siervo a su disposición, sin voluntad propia. Con Molitzmós la casa volvería a tener un jefe capaz de devolverla al sitio que merecía. Ningún súbdito de Misáianes podría retroceder. Lo suyo no era enredarse en las batallas, aunque bien valía que en la casa de las estrellas lo creyeran así. Su lucidez estaba puesta en otra parte. El dedo de Misaianes le indicaba su blanco: El vínculo que existía entre la magia y las criaturas de las tierras fértiles.
La sangre del venado: Dulkancellin y cucub marchaban al encuentro de los guerreros husihuilkes. Allí estaban todas las aldeas y linajes. El guerrero le preguntaba a Kupuka porque había traído a kuy-kuyen y él le respondió que la amenaza es la misma en los confines. Y además ella ya estaba allí. Kuy-kuyen y Cucub eran unos que sin faltar ni un día se encontraban en el estanque al final de cada atardecer. Kupuka y Zabralkán eran otros. Kume y Molitzmós también se encontraron a diario en el estanque. Llegado el momento de marchar a la guerra los amigos tomaron rumbos diferentes según el destino que cada uno tenía asignado. Zabralkán permaneció en la casa de las estrellas. Kupuka partió solo, él se quedo trabajando junto a las mujeres zitzahay. Cucub cabalgó al noroeste, a las órdenes de dulkancellin. Los sideresios descansan en el valle entre-los-pies. El venado poseía la virtud de caminar sin ruido. Nadie podía escucharlo pasar. Unos marchaban en la división del noroeste. Y los demás junto a un gran grupo de guerreros zitzahay protegían la casa de las estrellas. Los guerreros del sur iban armados con arcos y flechas, con mazas y hachas. A un lado de ellos estaban los lanceros eran los mejores entre los zitzahay y los conducía Molitzmós por debajo de Dulkancellin que tenía el segundo puesto del mando. Después estaban los aldeanos. Cucub estaba con ellos. Destinados a tareas de auxilio. El venado había elegido marchar separados para poder detectar u obstruir cualquier tentativa de los sideresios contra beleram. Luego, en un día y lugar acordados, volverían a unificar sus fuerzas. Los sideresios mantenían encendidas algunas hogueras que dejaban ver la silueta de los centinelas y el paseo inquieto de los animales. La sorpresa era la mejor posibilidad del venado. Para conservarla, los hombres respiraban con cuidado y no se movían de su sitio. Las flechas de los guerreros del sur alcanzaban el blanco. Los sideresios tenían sobre si las masas, las hachas, el dolor del venado. Todos en cada lugar festejaron el día. Thungür dice que no era suficiente alegría para el resultado de la batalla que liberaron sus hermanos. Los husihuilkes tenían el hábito de pensar con naturalidad. Kume, el de pensar con enredos. El plan consistía en permanecer allí hasta que tanto pudieran establecer el próximo y último contacto con los señores del sol. Hoh-quiú, uno de los príncipes de la casa que gobernaba el país de los señores del sol venia al frente con un gran ejército. Esa noche los 2 centinelas vieron llegar a un jaguar. La llegada del jaguar había conmocionado al campamento. -El hermano jaguar nos ha traído noticias, buenas como la luz del sol. El ejército de los señores del sol está muy cerca y estarán antes de que lleguen los sideresios. Dulkancellin hablaba a todos sus hombres, pero sus ojos regresaban siempre a kume. Dulkancellin se arrodillo frente a él y le rodeo el cuello con sus brazos para colocarle el código de plumas. Corre y llega a destino eres la única esperanza de que ustedes y nosotros sigamos teniendo una tierra que habitar. El jaguar comenzó a alejarse. Pero apenas salió del campamento un hombre lo detuvo con el silbido que le habían enseñado a reconocer. Conocía a ese hombre. Su olor estaba siempre junto al olor del otro. Y también este lo llamó hermano mientras le desataba el collar de plumas y lo reemplazo por otro. Molitzmós se volvió súbitamente contra Cucub, lo tomó de la ropa y lo sostuvo más pegado a su aliento que al suelo. Un poco más y la soberbia le saca por la boca lo que esconde pensaba cucub. Los 2 se quedaron paralizados El jaguar estaba de regreso. Y no con un collar de plumas atado de su cuello, sino con un bulto cubierto por un cuero sucio de sangre. Envuelta en el cuero estaba una cabeza de un hombre. El ejército de los señores del sol habría sido atacado por los sideresios. La batalla se acercaba y las ventajas que parecían únicas era el numero, el valor y el favor de la magia. Y la fuerza de la tierra que en ese día no nos abandonará. Decían los hombres. Se iba a iniciar en las colinas del límite. Cuando los sideresios aparecieron en el horizonte el vanado había recobrado su entereza y estaba listo para enfrentarlos. El ejército de las tierras fértiles mantuvo una formación similar a la anterior, repetida en 2 frentes de ataque. Pero esta vez ellos también cabalgarían. Ayudados por cucub aprendieron las artes y alimañas. El golpe de un arma desconocida que multiplicaba en fuego y en estruendo a aquellas otras que los sideresios habían utilizado en el puerto el día que drimus escapó de Beleram. Pero por un sideresios que caía, el venado caía muchas veces. El venado sabía que el espacio que lo separaba de los sideresios lo exponía a la peor desigualdad. Las imprevistas armas de Misáianes estaban destruyendo al venado. La muerte buscaba al jefe husihuilke por todos los costados. Elek cayó ese día. Cucub había sentido que se partía en mitades cuando le dieron a conocer su destino. Cucub enamorado de kuy-kuyen tuvo vergüenza. Entonces Cucub decidió pelear. –tomare tú cuchillo le dijo a Molitzmós (Molitzmós estaba herido en su costado y el aspecto de quien está próximo a dejar la vida). Lo que si recordó fue cómo encontró al enemigo que las estrellas le habían designado. Era Illán-che-ñe cuando la distancia fue bastante corta, cortando desde el estómago hacia arriba. Cucub extrajo el cuchillo y lo miro. Los sideresios retrocedían y giraban hacia un lado como si otros, además de ellos, les diesen pelea. El grito de la victoria salió de la garganta del venado. Los señores del sol llegaban a la batalla. Cien bestias colmilludas aparecieron de entre las filas de los sideresios. Saltaron sobre los guerreros de las tierras fértiles. Los perros avanzaban por el campo de batalla como buscando a alguien… a dulkancellin. Ese hubiese sido su día final, su tiempo de partir… ese hubiese sido sin Thungür, sin cucub, sin los guerreros que acudieron en su ayuda y lograron arrebatárselo de los colmillos, desfigurado pero vivo. Dulkancellin tenía asignados unos pasos más sobre la tierra. Anochecía. Ambos ejércitos necesitaban recompensarse. Cuando volvieran a enfrentarse a la mañana uno de ellos cantaría victoria. Hoh-quiú se acerco a dulkancellin. – nos conocimos a través de los jaguares… y, de no verte pelear, hubiese seguido pensando que la traición podía ser tu obra. El último jaguar nos condujo hacia una emboscada. Gracias a la prodigiosa aparición de un anciano que nos advirtió del peligro justo antes que la trampa se cerrara por completo el anciano llego. Dulkancellin le pregunta si el anciano se llamaba Kupuka pero Hoh-quiú no recordaba que aquel anciano haya mencionado su nombre. El venado estaba enfrente de los sideresios, una batalla que iba a suceder 2 veces. Una embestida furiosa se encimaba a la línea de los cañones. Sobre los sideresios aparecieron Cientos de animales que kupuka arreaba y azuzaba profiriendo conjuros. El único desvelo de Misáianes se hacía realidad. Que la magia se aparte de las criaturas! Que se olvide una de otra, y se desconozcan. El rebaño del brujo de la tierra traía esa única fuerza que temía Misáianes. Para darle al venado la posibilidad de atravesar el campo. Era una victoria. El jefe de los sideresios observaba la batalla desde la cima de una loma, montado en un animal adornado de oro. La medicina de Kupuka fue el mejor socorro para todos los heridos. El brujo de la tierra tomó a cucub como asistente y se abocó a sanar a los que podía sanarse o mitigar la muerte. También Molitzmós empeoraba. Kume no estaba. Dulkancellin le dice a Cucub que lo había visto como había peleado. Y cucub le responde- hermano mío, es verdad que soy músico y no guerrero; zitzahay y no husihuilke; pequeño al lado de los pequeños. Pero aun así, quiero desposar a kuy-kuyen.
El hijo: Drimus, el doctrinador, lloraba por los perros que habían muerto en la batalla. Y les prometió que ese llanto será muy pronto una nostalgia. Leogrós había llegado junto al doctrinador sin que lo advirtiera. Y dijo – esperábamos más de ellos. Señalando los perros. –Todos esperábamos más de todos. Él esperaba más de nosotros. Nos honró con la misión de ser sus manos ¡y mira como le pagamos, Leogrós! Leogrós le dice a Drimus que confié en sus armas. Que sobraban para exterminar hasta el último de los que andaban por ese continente, que antes de lo que piensan será nuestro palacio. Kume había seguido a los sideresios en su retirada. Kume se había interesado más que todos en el conocimiento de las armas enemigas, llegando a manifestar una admiración que molestó a sus hermanos. Si el conseguía encontrar y destruir el depósito de polvo gris, las grandes armas quedarían inutilizables. La flecha y su veneno debían entrar bien hondo y en pleno corazón del centinela. La flecha zumbó en su vuelo, y se inserto en el pecho del sideresio con una precisión que hubiese podido pasar por misericordia. Kume atravesó corriendo, se encaramó a la empalizada, trepó por los maderos en cruz sostenían la torre y, una vez arriba se quedo esperando. Kume tomo la antorcha y respondió que todo seguía en orden. Debía descender de la torre, buscar y encontrar el depósito donde los sideresios guardaban el polvo gris y recién entonces destruirlo por fuego. Para todo eso tenía poco tiempo. Xq esta vez no habría centinela que respondiera a la señal, y la voz de alarma correría de inmediato. Kume descendió. No faltaba mucho para que el camino el centinela de la torre extremo este mandara su señal y al no recibir la respuesta supiera que algo grave sucedía. Subió el techo con facilidad, apoyándose en las salientes de las piedras. Y saltó sobre el hombre que custodiaba la entrada, y antes de alcanzarlo a entender estaba muerto. Miro hacia adentro en la en la oscuridad alcanzó a distinguir un amontonamiento de bultos y sombras que ya no tenía tiempo para reconocer. ¡Cuánto consuelo para Kume hubiese sido saber lo que estaba a punto de destruir! Pólvora,

Fuentes de Información - Los Dias Del Venado Parte 1-2-3

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12 comentarios - Los Dias Del Venado Parte 1-2-3

@quilmespasion Hace más de 2 años
Necesito la parte 1 y 2 lo mas rapido posible (si se puede) muchas gracias, buen aporte.
@Jano2012 Hace más de 2 años
estoy apunto de publicar las 3 partes perdon por la tardansa los estube corrijiendo
@quilmespasion Hace más de 2 años +1
Gracias maestro te dejo 10
@Jano2012 Hace más de 2 años
denada, lo hice porque no lo encontraba ninguno por internet y supuse que gente lo podia necesitar
@LaMasCelosa Hace más de 1 año +1
Graciaaaas! Me sirvio bastante
@ezemalvarez Hace más de 1 año +1
una pregunta! muy bueno el post pero por que cucub decide ir desde beleram hasta los confines?
@Jano2012 Hace más de 1 año +1
segun entendi, lo mandan los supremos astronomos para buscar a Dulkancellin para que represente a los husihuilkes
@efm92 Hace más de 1 año +1

Chistes mamones largos y cortos para reirse un rato :D
@rodriygox Hace más de 1 año +1
genio... hiciste la mitad de mi tarea...
@luciano838 Hace más de 1 año
Gonzalo, si lees esto, soy lucho
@piratazo77 Hace más de 1 año
Hola, en el cole me preguntan quien es "Atardecido" pero no encuentro en que parte habla de el.
@Jano2012 Hace más de 1 año
La verdad no tengo la menor idea, capaz es otro de los libros de la misma saga
@Dylan95 Hace más de 5 meses +1


Buen post!!
@Matador_mb Hace 15 días
Gracias capo! Esto me ayuda un monton para repasar para una prueba, +10
@stefanopibe10 Hace 5 días
Gracias genio, ojala me sirva para la prueba de mañana +10