Una de las frases más repetidas por individuos de ciertas corrientes políticas que os podreís imaginar es aquella de «la ciencia y la religión son incompatibles » . Lo curioso es que quienes lo dicen no saben nada ni de ciencia ni de religión. La Historia, esa que apenas se consulta y que en muchas ocasiones nos deberíaservir de ejemplo para solucionar problemas actuales, nos enseña también una grandísima cantidad de ejemplos de científicos que compatibilizaban perfectamente su trabajo con sus creencias. De hecho, quizá haya alguno, pero que yo sepa todos los científicos famosos que han hecho grandes aportaciones a la ciencia eran creyentes (la gran mayoría cristianos, por cierto).

Pero qué mejor forma que mostraros algunos ejemplos:
Ciencia y religión, completamente compatibles


El mejor sea quizá Gregor Mendel, descubridor de la herencia genética, y monje agustino. Era el encargado del huerto de su monasterio, y cultivando guisantes se dio cuenta que había una serie de características que se transmitían de unos a otros mediante la descendencia.

Newton, el físico más importante de la historia, llegó a escribir libros sobre la numerología bíblica, y dijo: «El sistema más hermoso del sol, los planetas, y cometas, podía sólo proceder del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso».

Nicolás Copérnico, primer científico de la Edad Moderna en darse cuenta de que el Sistema Solar el heliocéntrico, es decir, que gira alrededor del Sol. Su teoría se presentó en los jardines del Vaticano ante el Papa Clemente VII que le sugirió publicarlo, a diferencia de lo que algunos creen. En sus obras hay muchas referencias a Dios, y en ningún momento vio que su teoría entrase en conflicto con el Cristianismo.

Plank, famoso por su teoría cuántica que dio paso al conocimiento sobre los átomos, afirmó en su conferencia en 1937 llamada "Religión y Ciencia" que «La santidad de la Deidad ininteligible era expresada por la santidad de los símbolos. [...] Tanto la ciencia como la religión hacen una lucha incansable en contra del escepticismo y el dogmatismo, en contra de la incredulidad y la superstición».

Charles Darwin, a pesar de lo que sufrió debido a la polémica de sus teorías, estudió teología en la universidad de Cambridge con el objetivo de llegar a ser sacerdote, si bien finalmente se dedicaría a sus investigaciones evolutivas.

Faraday, cuyas investigaciones sobre la elctricidad y el magnetismo hicieron avanzar a la Física y la Ingeniería. Era uno de los miembros más importantes de los sandemanianos, una ramificación de los protestantes presbiterianos.

Albert Einstein, que realmente no sabía si poner en esta lista, porque en Internet circulan declaraciones suyas más bien contradictorias respecto a este tema. Según la Enciclopedia Británica: «Firmemente negando el ateísmo, Einstein expresó una creencia en el Dios de Spinoza que se revela a sí mismo en la armonía de lo que existe». Una vez le comentó a un joven físico: «Quiero saber cómo Dios creó este mundo, no estoy interesado en este o ese fenómeno, en el espectro de este o ese elemento. Quiero conocer sus ideas, el resto son detalles». También una de sus más famosas frases es «Dios no juega dados», una declaración que lleva implícita la afirmación de sus creencias.

Evidentemente éstos no son los únicos, la lista es larguísima, Kepler, Pasteur, Benjamin Franklin, Pascal... La ciencia, y la relgión, como se puede observar, son totalmente compatibles.