Martin Heidegger (1889-1976)


En sus últimas obras Heidegger realiza una inversión respecto al existencialismo anterior en tanto modifica la relación entre el hombre (un "ente" y el ser. Se trata de pensar todo ente, desde el ser y ya no, desde el ente humano. Esto supone una transformación del humanismo occidental porque el ente humano debe pasar a vivir en la "verdad del ser" porque no tiene por qué ser "señor del ente" sino tan solo "pastor del ente". Esta metáfora encierra una profunda interpretación de la historia.

El señor del ente

El fracaso de la metafísica occidental: La metafísica occidental piensa el ser del ente, pero no piensa la diferencia entre los dos. La metafísica no pregunta por la verdad misma del ser, por lo tanto, tampoco se pregunta de qué modo pertenece la esencia del hombre a la verdad del ser. No se advierte pues la diferencia ontológica entre el ser y el ente. En segundo lugar, tampoco puede la metafísica occidental comprender la verdad de ser y por lo tanto triunfa el subjetivismo.

Las consecuencias del olvido del ser, transforman a los entes en "objetos" para el "sujeto" humano, que ya no aspirará a humanizarlos sino a dominarlos. Se impone así una interpretación técnica del pensar, una razón técnica en la que los entes ya ni siquiera son objetos sino tan solo "material de trabajo".

Así, Heidegger se propone una superación de la metafísica.

El pastor del ser

Hay que colocar al hombre en la claridad del ser. Así, Heidegger utilizará el término ec-sistencia (ek-sistenz) para indicar que el hombre debe vivir extáticamente fuera de sí en la verdad del ser. Ya no es el hombre el que hace proyectos lanzándose a sí mismo hacia el futuro sino que el mismo es el que es lanzado en medio de la claridad del ser para que lo custodie. Entones, el "señor del ente" debe transformarse en el "pastor del ser".

En síntesis, Heidegger no responde qué es el ser, pero para él, la pregunta importante es otra, esto es, cuáles fueron las consecuencias del olvido del ser.

Pensamiento y metafísica de Heidegger

En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la metafísica como proceso de olvido del ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo (cuando se piensa el ente tan sólo, éste termina por aparecer vacío). En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar privilegiado donde se hace presente el ser.

Para Heidegger, se hace también necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre en cuanto tal no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable: el hombre debe comprender que no es «el señor del ente sino el pastor del ser» y que «el lenguaje es la casa del ser». Antes que la técnica, el lenguaje, y en general la conciencia (la capacidad de interrogarse del Dasein), son los dos elementos que constituyen al hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre.


La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser» (aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible), en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia.

ciencia

En la comprensión heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que interrogar por el ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una específica relación de reconocimiento con él. La forma específica de ser que corresponde al hombre es el «Ser-ahí» (Dasein), en cuanto se halla en cada caso abocado al mundo, lo cual define al «ser-ahí» como «Ser-en-el-mundo». La distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno es inconsistente para Heidegger: el ser del hombre se define por su relación con el mundo, que es además práctica («ser a-la-mano») antes que teórica («ser ante-los-ojos»).

filosófica


Martín Heidegger nace en Messkirch (Alemania) en 1889. Su formación filosófica se vio asediada por tendencias metafísicas de Aristóteles y los escolásticos, al igual que la obra de Brentano. En 1911 pasa a estudiar filosofía y ciencias en la universidad de su cuidad natal, donde tuvo como maestro al filosofo neokantiano Rickert. En 1914 se gadúa con la tesis “La doctrina del juicio en el psicologismo”; en ese mismo año comienza la Primera Guerra Mundial que representó la participación de todos los estados europeos, excepto España, Holanda, Suiza y los países escandinavo, los europeos fueron además ayudados por diversos aliados exteriores, como Estados Unidos, Canadá y Australia, fundamentalmente.

Al año siguiente pasa a la docencia en esa misma universidad. En 1916, conoce al fundador de la fenomenología Edmund Husserl en la universidad de Friburgo. Se alista en las filas del ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. Su magisterio en Manburgo data de 1923, donde recibe la influencia de los escritos axiológico-antropológicos de Séller.

Prepara después su obra fundamental “El ser y el tiempo” que fue publicada en 1928, la cual fue dedicada a Husserl. Ese mismo año fue nombrado catedrático en la Universidad de Friburgo. Al año siguiente la bolsa de Nueva York produce una gran depresión, la crisis bursátil comienza con la euforia especulativa de los años anteriores; la quiebra provoca una crisis financiera y económica en bancos y empresas de todo el mundo, en Europa los países más afectados son Alemania y Austria, Alemania no puede asumir las reparaciones y el banco austriaco Kredit Anslat suspende los pagos y arrastra a los grandes bancos alemanes.

En 1933 es nombrado rector de la Universidad, cargo que abandona en 1944 tras la ocupación de las fuerzas francesas en la Segunda Guerra Mundial. Heidegger era un ferviente seguidor del Nacionalsocialismo, y en el cual aspiraba a convertir su filosofía en la doctrina oficial del partido.

El 28 de enero de 1933 Adolfo Hitler, máximo dirigente de dicho partido es nombrado canciller de Alemania. Se inicia así la puesta en práctica de una de las ideológicas que más vidas cobró; en seis años él y sus seguidores convirtieron a Alemania en una temible maquinaria bélica que llevó al mundo a la peor conflagración que ha conocido la humanidad: la Segunda Guerra Mundial en la que casi todos los Estados del mundo intervinieron pero en distinto grado y que provocó la división del mundo en dos bloques. La guerra era necesaria, lo más asombroso de la Guerra Fría es que medio mundo ha estado convencido durante cuarenta años de su estallido, más o menos inminente; los aparatos propagandísticos de ambos bloques convirtieron en arte de persuasión las necesidades de seguir insuflando presupuesto a los ministerios de la guerra, la humanidad esperaba lo peor.

Las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial se reunieron en San Francisco para hacer realidad el viejo sueño de un organismo capaz de arbitar los conflictos internacionales, a lo que llamaron ONU.

En 1966, Heidegger decide cobijarse en la soledad y se traslada a su casa de campo de Todnauberg, hasta que muere en 1976.

Heidegger dejó un legado filosófico alto y contamos actualmente con un gran número de obras y ensayos: El ser y el tiempo (1927), Carta sobre el Humanismo, ¿Qué significa pensar?, Introducción a la metafísica, ¿Qué es la metafísica?, Kant y el problema de la metafísica, El origen de la obra de arte, Holderlin y la esencia de la poesía, la esencia de la verdad, ¿Qué es eso de filosofía?, Arte y poesía, La frase de Nietzsche: “Dios ha muerto”, entre otras.

La cultura de la época sufría una profunda crisis, pero el momento de explosión definitiva de la vanguardia coincide con la Primera Guerra Mundial, la conciencia del absurdo sacrificio que significaba y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.

Corrían los días de 1916 cuando en Zurcí (territorio neutral durante la guerra), Tristan Tzara un poeta y filósofo alemán, prófugo de sus obligaciones militares, decidió fundar el Cabaret Voltaire. Esta acta de fundación del Dadaísmo, explosión invista que proponía el rechazo total: “El sistema DD os hará libres, romped todo” ese deseo de destrucción de todo lo establecido llevó a los dadaístas, para ser coherentes, a rechazarse a sí mismos: la propia destrucción.

filosofia


La furia Dadá había sido el paso primero e indispensable, pero había llegado a sus límites Bretón y los surrealistas unen la sentencia de Jean Arthur Rimbaud (que junto con Baudelaire, Lautremont, Jarry, Van Gogh y otros serán reconocidos por los surrealistas como sus “padres”): “hay que cambiar la vida”, con aquella de Marx: “hay que transformar el mundo”. Surge así el surrealismo al servicio de la revolución que pretendía recuperar aquello del hombre que la sociedad, sus acontecimientos y sus represiones le habían hecho ocultar: su más pura esencia, su Yo básico y autentico.

A través de la recuperación del inconsciente, de los sueños, de dejarle libre el paso de las pasiones y deseos, de la escritura automática, del humor negro, intentan marchar hacia una sociedad nueva en donde el hombre pueda vivir a plenitud. En este pleno ejercicio de la libertad que significó la actitud surrealista, tres palabras se unen en un solo significado: amor, poesía y libertad.

El existencialismo es uno de los más influyentes sistemas filosóficos de ésta época, una tendencia particular de la concepción humanista que tiene por objetivo el análisis y la descripción del sentido y contradicción de la vida humana. Desde el punto de vista del existencialismo, el individuo no es una parte mecánica de un todo único, sino lo íntegro por sí mismo.

Uno de los precursores de la doctrina existencialista es Sören Kierkegaard (1813-1855), filósofo y teólogo danés, quien analizó detallada y profundamente tales rasgos de la existencia del hombre como aflicción, temor o amor. Para muchos existencialistas, otra fuente de esta doctrina, aparte de Kierkegaard, está representada por Federico Nietzsche (1844-1900).

Así como los marxistas hicieron uso del método dialéctico de Hegel, los existencialistas más recientes utilizan para sus descripciones el riguroso método fenomenológico de Husserl.

Martín Heidegger (1889-1976) y Jean Paul Sartre (1905-1980), son otros pensadores que han contribuido considerablemente al desarrollo del existencialismo. También puede ser considerado en esta corriente, José Ortega y Gasset (1883-1955), aun cuando su línea de pensamiento raciovitalista escapa en muchos puntos de varios de los supuestos básicos del existencialismo.

Independientemente de la diversidad que caracteriza al enfoque existencialista de las situaciones de la vida humana, esta concepción se singulariza también por la sensibilidad para con todos los problemas de la existencia individual, así como por la confianza en las fuerzas creadoras personales.

En esta época también han existido otros filósofos que han contribuido al desarrollo de la filosofía, como Wittgenstein, que ha influido notablemente: por una parte, el neopositivismo se considera una tesis fundamental marcado por las ideas del Tractatus; por otra parte, la filosofía del lenguaje, especialmente el análisis del lenguaje cotidiano ha sido vista como una continuación de la investigación wittgensteniana.; o como Popper, que se ha distinguido por sus críticas al desterminismo historicista y a todo historicismo en general, y por sus aportaciones a la fundamentación epistemológica del conocimiento científico.


etica


Opinión personal razonada y actualidad

La relación que se establece entre la teoría de Heidegger, la de Hegel, James y la de Peirce, Apel y Haberlas; es que todas se plantean la verdad, pero cada una la describe por un criterio diferente.

Heidegger en su verdad como correspondencia o adecuación describe la verdad como la concordancia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es, es decir que lo que decimos de algo corresponde con la realidad de ese algo, como nos indica el criterio de correspondencia entre el pensamiento y la realidad que explica que lo que pensamos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad empírica.

Hegel en su verdad como coherencia defiende que la verdad se alcanza históricamente, el todo que expresa la verdad del saber es histórico y sólo al final de la historia se muestra en toda su magnitud y sentido; como nos indica el criterio de tradición que explica que se toma por verdadero aquello que a lo largo del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de un apoyo popular o institucional.

James en su teoría pragmatista de la verdad en la que entiende la adecuación como adaptación, un enunciado en verdadero si funciona como instrumento útil y eficaz para resolver problemas o para satisfacer necesidades; como nos indica el criterio de utilidad

En el que un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso y útil para nosotros.

Por último, Peirce, Apel y Haberlas entre otros con su teoría consensual de la verdad destacan la necesidad del diálogo como marco para ir descubriendo cooperativamente la verdad de la proposiciones, que une varios criterios de verdad.

En mi opinión, creo que la más acertada es la teoría consensual de la verdad ya que pienso que cuando decimos algo estamos dando a entender que tenemos razones suficientes para convencer a otros interlocutores de la verdad de la suposición. Me ha gustado hacer este trabajo porque he aprendido mucho sobre historia y sobre el dolor de la gente que tuvo que vivir en las dos Guerras Mundiales.