Como afecta el estres tu cuerpo

El estrés y las manifestaciones en el cuerpo

¿Cómo? El estrés afecta al cuerpo, esto puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que dolencias físicas y psicológicas específicas como infecciones, enfermedades cardíacas o depresión. El estrés crónico desemboca en ansiedad y comportamientos dañinos como comer demasiado o consumir alcohol y/o drogas.

El estrés presenta una serie de manifestaciones que pueden no percibirse de manera simple, pero cuyos efectos pueden ser destructores. No son únicamente las que consideramos como situaciones inciertas o negativas las que pueden determinar como el estrés afecta al cuerpo. También una alegría súbita, es decir una emoción positiva pero peligrosamente intensa puede, según muchos investigadores, ser la causa de una súbita alza en el nivel de estrés.

El estrés puede provocar en el cuerpo síntomas positivos o negativos. Los primeros suponen resistencia a la enfermedad, entusiasmo, optimismo, vigor, rapidez mental y los negativos se expresan a través de la desconcentración, el pesimismo y la depresión, fatiga e irritabilidad.

Las fuentes del estrés

Las causas de cómo el estrés afecta al cuerpo pueden venir dirigidas desde distintas fuentes, externas e internas a cada individuo. A nivel ambiental la temperatura, el ruido y la contaminación influyen en los niveles de estrés, desde lo social influyen la familia, el trabajo, las instituciones. También la presión psicológica dada por las propias creencias acerca de uno mismo y de los otros determina niveles de estrés

Como el estrés afecta al cuerpo determina el nivel de vida de cada individuo. En lo físico, el estrés crónico permite identificar las siguientes alteraciones: cambios en el patrón de sueño, fatiga permanente, alteraciones gástricas: mala digestión, náuseas, vómito, diarrea, gastritis, pérdida del deseo sexual, dolores de cabeza, malestar en diferentes áreas del cuerpo, mayor tendencia a las infecciones, debilidad generalizada, mareos, sudoración excesiva y temblores en las manos, comezón en manos y pies, bruxismo (rigidez en las mandíbula, rechinar los dientes), tensión muscular, sensaciones de inquietud, alteraciones respiratorias (falta de aliento, hiperventilación) y taquicardia.

Se hace evidente que el estrés en si mismo no es una enfermedad propiamente dicha, sino que aglutina una sintomatología tal que le permite actuar como posible enfermedades si los niveles altos de estrés se vuelven crónicos y no son revertidos a los niveles saludables