Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico

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familia

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico

sistema

pareja

apoyo


Introducción


Desde que Bertalanffy formuló en 1968 la Teoría General de Sistemas (TGS), ésta teoría ha sido ampliamente divulgada. Surgió con la finalidad de dar explicación a los principios sobre la organización de muchos fenómenos naturales y en la actualidad es aplicada al conocimiento de muchas otras realidades, tanto naturales como ecológicas, medioambientales, sociales, pedagógicas, psicológicas o tecnológicas, habiéndose convertido en el modelo predominante en los estudios de familia.

El modelo evoluciona contrastando sus resultados con la experiencia clínica y con la investigación empírica de laboratorio, al tiempo que incorpora elementos de otras Teorías psicológicas, como el constructivismo, la Gestalt, el Psicoanálisis, el modelo Cognitivo- comportamental, la teoría de Aprendizaje social o la Psicología del Desarrollo, dejando de manifiesto la flexibilidad y la capacidad integradora del modelo. La población de estudio en el modelo sistémico, no queda sólo reducida al estudio de 2 pacientes y familias con problemas graves, sino que explica el comportamiento y la evolución de familias normativas y normalizadas, sirviendo de base a programas de formación y prevención.

Los trabajos mencionados consideran a la familia un sistema, al que le son aplicables los principios propios de los Sistemas Generales, y también otras características relevantes, que facilitan su comprensión y que son específicas de los sistemas familiares. En la actualidad el enfoque sistémico ha permitido definir un nuevo paradigma en la ciencia.


enfoque

Pertenencia

Microsistema, mesosistema y macrosistema familiar

teor��a

psicolog��a


El proceso de desarrollo del ser humano, al igual que ocurre en cualquier otro organismo vivo, se enmarca en una serie de sistemas relacionados unos con otros, que son distintos escenarios de interacción con el ambiente. Esta cuestión, esencial en la biología, ha sido tenida en cuenta por Bronfenbrenner, quien la ha aplicado al sistema familiar, considerando que la familia es el sistema que define y configura en mayor medida el desarrollo de la persona desde su concepción.

Dado que para este autor el entorno es algo que trasciende la situación inmediata y afecta directamente a la persona en desarrollo, adoptó la terminología de “modelo ecológico” que se concibe como una disposición seriada de estructuras concéntricas inclusivas, en la cual cada una de las estructuras se encuentra inmersa en la siguiente. Estas ideas no son análogas al modelo de familia como categoría sistemática en la biología, ni tampoco al concepto de población en la ciencia ecológica. No obstante, para el estudio de las relaciones familiares desde el campo de la psicología, el modelo ecológico aporta unas bases importantes que nos permiten ver distintas maneras con las que una persona se relaciona con el entorno. Teniendo en cuenta que el microsistema es concebido como el conjunto de interrelaciones que se producen dentro del entorno inmediato, según Bronfenbrenner y otros autores, la familia es el microsistema más importante porque configura la vida de una persona durante muchos años.

Las relaciones que se dan en el interior del microsistema a su vez reciben la influencia del exterior, aunque no se participe de manera directa y activamente en ellas; no obstante, delimitan lo que tiene lugar en el ambiente más próximo, esto es el exosistema. El mesosistema familiar, como conjunto de sistemas con los que la familia guarda relación y con los que mantiene intercambios directos, es una dimensión importante en los informes de valoración familiar. En cada etapa de ciclo familiar, suele haber unos sistemas de interacción más frecuentes, que todo informe de valoración debe considerar: la escuela, la pandilla, el club deportivo, el partido político o la asociación de vecinos, son algunos ejemplos. En cada caso, el mesosistema recibe la influencia de la familia, así las tensiones familiares se reflejan en el comportamiento del hijo en la escuela, al tiempo que la familia recibe la influencia de la escuela y del barrio en temas de relaciones sexuales, de prevención del sida, en la educación vial o la evitación del consumo de tabaco, por citar sólo algunos ejemplos.

sist��mico


Por contrapartida la ausencia de integración en el entorno físico y sobre todo social puede ser frecuente en muchos casos de inmigración, interna o externa, y en casos de marginalidad, lo que supone un aislamiento que facilita la entropía y por tanto el deterioro del sistema, dejando a la familia, por ejemplo, sin información sobre recursos sociales reales o potenciales, y sin apoyos puntuales ante las dificultades leves que acaban por incrementar el estrés y los problemas familiares, como cuando una pareja no tiene con quien dejar a su hijo menor durante la jornada laboral.

En otros casos, el mesosistema existente puede convertirse en una fuente de apoyo para la delincuencia o el deterioro personal, como en el caso de los adolescentes con absentismo escolar o adictos a sustancias, en cuyo mesosistema de referencia tienen máxima importancia pandillas de iguales con los mismos comportamientos problemáticos con quienes se refuerzan mutuamente. El macrosistema, entendido como el conjunto de valores culturales, ideologías, creencias y políticas, da forma a la organización de las instituciones sociales. En nuestro caso, la cultura predominante en el entorno familiar es también una dimensión a comparar con la cultura de origen de cada familia. En los casos en que la divergencia entre ambas sea alta, como en el caso de familias musulmanas que emigran a un país católico, las demandas de cambio que derivan del entorno constituyen una fuente de presión nada fácil de asimilar.

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico


El modelo sistémico nos permite pues observar cómo cada grupo familiar se inserta dentro de una red social más amplia, y desde ésta despliega su energía para alcanzar su propia autonomía, como un todo. Pero a la vez nos permite analizar cómo cada microsistema permite integrar la energía de los demás miembros del sistema, bien sean estos individuos, bien sean subsistemas. En nuestro caso, el microsistema de referencia es la familia, y la pareja y la constelación fraterna son los dos subsistemas de obligada referencia.

La interacción de los componentes en los subsistemas se regula mediante flujos estables, que se retroalimentan por la acción de todos aquellos subsistemas que participan en el sistema. Así, la estructura familiar es compleja y la dinámica general de la misma está mediada por el funcionamiento particular de cada subsistema, en los diferentes ciclos de la vida total del sistema.


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Definición de familia y conceptos básicos sugún la TGS

familia

sistema


Desde la perspectiva que nos ocupa, y aunque se integre en un sistema más amplio, la familia se define como un sistema, es decir: “La familia es un conjunto organizado e interdependiente de personas en constante interacción, que se regula por unas reglas y por funciones dinámicas que existen entre sí y con el exterior”. A partir del enfoque sistémico los estudios de familia se basan, no tanto en los rasgos de personalidad de sus miembros, como características estables temporal y situacionalmente, sino más bien en el conocimiento de la familia, como un grupo con una identidad propia y como escenario en el que tienen lugar un amplio entramado de relaciones.

Esta definición de familia supone un gran avance para el estudio de la organización familiar, y de ella extraemos las características del sistema -conjunto, estructura, personas, interacción- y otras atribuibles a los sistemas sociales -abierto, propositivo, complejo-, además de las características específicas del sistema familiar -intergeneracional, larga duración, facilitador del desarrollo personal y social de sus miembros.


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Estabilidad y cambio. El gran desafío del desarrollo familiar

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enfoque


En primer lugar, la familia se puede considerar como un sistema en constante transformación, lo que significa que es capaz de adaptarse a las exigencias del desarrollo individual de sus miembros y a las exigencias del entorno; esta adaptación asegura la continuidad y a la vez el crecimiento psicosocial de los miembros, si bien es un proceso que ocurre debido al equilibrio entre las dos fuerzas que prevalecen en todo sistema: por un lado la tendencia hacia la homeostasis o morfostasis, es decir la tendencia a mantener estable el sistema adaptándose a los cambios, y por otro, la capacidad de desarrollo y de cambio, o morfogénesis, entendida como transformación, propia de algunos organismos, como es el caso de nuestra especie. Las fuerzas que empujan al cambio provienen de los propios miembros de la familia, de los sistemas con los que la familia interactúa (mesosistema) y del propio macrosistema donde se enmarca la familia.

No obstante, no podemos obviar dos aspectos básicos en esta concepción aplicada a la familia. Por una parte, que los cambios o transformaciones, por lo general, suelen comenzar produciéndose desde los elementos más externos del sistema, mostrando más resistencia al cambio a medida que nos acercamos al núcleo del mismo. Ello es debido a que los elementos más periféricos y recientes suelen ser más vulnerables e influenciables por otros sistemas, a la vez que manifiestan una mayor predisposición al cambio y por tanto a la intervención. Por el contrario, los elementos internos, que suelen coincidir con los primigenios del sistema, suelen estar más protegidos de las influencias externas y resultar así ser más estables, lo cual es lógico al suponer que son la base sobre la cual se constituye el sistema.

En consecuencia, existe la tendencia entre los elementos internos a considerar que sus normas y creencias sean las adecuadas, debido a que a ellos mismos les han servido. Esta característica podría explicar la facilidad con que los hijos se adaptan a las nuevas demandas sociales, mientras que los padres presentan una mayor dificultad para adaptarse o entender las mismas.

Y por otro lado, al entender que el equilibrio u homeostasis de todo sistema está íntimamente relacionado con el medio donde el sistema se instaura e interactúa. Por esta razón podemos encontrar familias disfuncionales, o con grandes desequilibrios desde nuestra perspectiva de normalidad en función de la concepción que tenemos de nuestro propio sistema familiar, pero que en cambio han hecho de la disfuncionalidad una forma de equilibrio y de permanecer como sistema relativamente estable dentro del contexto donde están inmersas, en muchas ocasiones también disfuncional. Existen familias en las que imperan la violencia y los abusos pero que, a pesar del sufrimiento, mantienen durante décadas la misma estructura interna.

Otro aspecto importante, es entender la familia como un “sistema activo”. Esta expresión no muestra analogía con el lenguaje propio de la TGS sino que probablemente corresponde a la terminología que este autor ha utilizado para no confundir estabilidad de un sistema con inmovilidad del mismo. Los cambios sociales acaecidos en nuestro entorno social, económicos, tecnológicos, sociales e ideológicos, acentuados por la globalización, la inmigración, los medios de comunicación, el feminismo, el reconocimiento universal de los derechos humanos, la democratización, el laicismo etc., están demandando a la familia, sobre todo en la cultura occidental, cambios sustanciales y rápidos en su composición y en su organización interna. Se demandan cambios que, por su amplitud y rapidez, son generadores de desorientación y estrés, y para los que las familias no siempre tienen posibilidad de dar respuesta, ni tienen suficiente capacidad de adaptación, por lo que las familias se ven a menudo atrapadas en una escalada de conflictos y crisis que las llevan a la angustia, a la patología y a la ruptura.


Pertenencia

Subsistemas familiares

teor��a


Aunque son muchos los subsistemas estructurales o funcionales que pueden darse dentro de la familia, como las diferentes familias nucleares que se diferencian en la familia extensa, en el sistema familiar nuclear, que es el referente predominante en nuestra cultura, encontramos dos subsistemas estructurales básicos y bien diferenciados: la constelación fraterna y la pareja, si bien aparecen altamente relacionados entre sí como se demuestra, no sólo a nivel científico, sino en la misma vida cotidiana. Cada uno de estos dos subsistemas tiene sus propias normas y relaciones que se definen en su interior, aunque, naturalmente, en algunos aspectos vitales de la convivencia reciben influencia mutua uno del otro, mucho más intensa cuando hablamos de la educación de los hijos.

No obstante, en una situación como la actual, que se caracteriza por la amplia variedad de modelos familiares, los dos subsistemas que diferenciamos no se dan en todos los modelos de familia. La ley del divorcio ha facilitado la aparición de un número creciente de familias monoparentales, en las que no tiene sentido hablar de la pareja como subsistema. Por otra parte, la reducción de la natalidad nos lleva a encontrar muchas familias en las que no existe constelación fraterna, algunas porque las parejas no tienen hijos, y otras muchas porque optan por el hijo único.


psicolog��a

sist��micoLa fratría o constelación fraterna

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De acuerdo con algunos autores, las perspectivas que han tratado de explicar las diferencias entre los hermanos han centrado más la atención en las variables estructurales, entre las que se pueden citar el orden de nacimiento, la diferencia de edad y o el tamaño de la familia, porque condicionan el rol desempeñado en la familia y también el rol desempeñado en las posteriores familias de procreación. Sabemos que, además de ser hermano mayor o menor, hombre o mujer, cada uno de los hermanos nace en un momento específico del ciclo vital de la familia, y que también éste ha de influir en la determinación del comportamiento de sus padres hacia ellos y de las expectativas que respecto a él se generen. El orden de nacimiento en la fratría es importante, no sólo desde el punto de vista de la autoimagen del sujeto atendiendo al lugar que ocupa, sino además por las aspiraciones y expectativas sobre los hijos que se formulan los padres. Según esto, no es lo mismo ser primogénito a ser el último de los hijos, cuando son varios, o ser hijo único.

familia

sistemaLa pareja

pareja

apoyo


Dentro de la diversidad de parejas existente, la relación de pareja se ha basado, a veces exclusivamente, en la relación sexual y en el deseo de procreación, aunque la sexualidad no se considere hoy el único vínculo que une a las parejas, ni la procreación su única meta. Es obvio que la pareja ha sufrido en las últimas décadas cambios sustanciales. Podemos decir que es hoy es subsistema más deseado y más frágil, al tiempo se han incrementado mucho las exigencias y expectativas respecto a la pareja.

La pareja de procreación es la que da origen a la familia, y a partir de ella se organiza todo el sistema familiar, por eso podemos decir que su papel es decisivo, siendo el subsistema que aporta más recursos (materiales, madurez, cuidados, conocimientos, etc.) a la familia, recursos que se comparten con todos, pero que en especial se destinan a los menores. La pareja configura el proyecto de vida familiar, plantea las metas, distribuye los roles, formula las normas, es, en suma, el subsistema que tiene mayor poder en la familia.

En consecuencia, no es de extrañar que la competencia familiar vaya asociada en primer lugar al hecho de que sea la pareja, o en su defecto la generación adulta, quien sustente la autoridad en la familia, al tiempo que, en mayor medida, dependen de la pareja el proceso educativo, la comunicación, la intimidad, la red de apoyo y
el clima familiar que se logre mantener.

Los vínculos entre la pareja son múltiples, y con manifestaciones propias de este subsistema. La sexualidad, la comunicación, el poder, los vínculos emocionales, las expectativas de los roles a desempeñar son algunas de las dimensiones relacionales que son básicas para analizar la pareja. Cada dimensión de la relación tiene sus propias reglas y sus propios límites. Las relaciones de pareja han cambiado notablemente en las últimas décadas, en sexualidad, en comunicación, en reparto de poder, como también han cambiado la edad para contraer matrimonio, los roles dentro y fuera del hogar, etc., por citar sólo algunos ejemplos.

Hoy hablamos de parejas asociativas, porque partimos de que la pareja construye un nosotros, un proyecto compartido, sin que para ello tengamos que renunciar al proyecto personal de cada cónyuge. La tarea de armonización no resulta siempre fácil y es creciente el número de parejas que se rompen, aunque los arquetipos sociales siguen creyendo en la pareja, pues se cree en la pareja aunque no tengamos la misma pareja para toda la vida. Difícilmente escapamos a todas las influencias que ejerce la sociedad, y a todos los desafíos que nos vienen del contexto social. Siendo realistas, no necesitamos hacer grandes análisis para darnos cuenta que los cambios producidos en las últimas décadas hacen que las relaciones de pareja sean más vulnerables. La vida va más deprisa y las relaciones exigen gratificaciones inmediatas. Las parejas sufren el ritmo acelerado de vida, el poco tiempo dedicado a reflexionar sobre lo que se hace, por qué y para qué se hace; siendo limitados tanto el tiempo dedicado al encuentro con uno mismo, como el tiempo dedicado al encuentro y reencuentro con el otro.

enfoque


Es cierto que los cambios son muchas veces mejoras, pero los cambios, que no siempre son elegidos, generan tensión y desorientación porque a menudo carecemos de pautas referentes que nos ayuden a tomar decisiones. Las soluciones de las generaciones mayores sirven poco para orientar a las generaciones jóvenes que se disponen a asumir el compromiso del matrimonio y de la paternidad responsable. También somos testigos del cambio que hemos tenido en estos últimos años con respecto a la concepción y valor que se atribuye al proyecto personal y profesional, cuyo objetivo básico es la búsqueda de la felicidad; de esta nueva perspectiva, la autonomía y la autorrealización aparecen como metas individuales incuestionables. Siendo esto muy cierto y válido, no deja de hacer sentir sus efectos y consecuencias en el proceso de consolidación de la pareja. Como resultado de esta corriente, nos encontramos que cada vez las mujeres son más conscientes y dispuestas a hacer uso de su libertad y autonomía personal; por lo tanto, también están menos dispuestas a renunciar a esos propósitos, ni a tolerar pasivamente situaciones contrarias a los principios que defienden, aunque sea, como antaño, para salvar el matrimonio. Todo ello conlleva una concepción nueva de la pareja y por lo tanto, para que ésta se consolide, hace falta construir el proyecto de pareja. Este proyecto no se mantiene si no es un apoyo para el proyecto personal.

Para llegar a consolidar un tipo de relación con estas características, es preciso el intercambio mutuo de afecto y comprensión, y es necesaria la valoración recíproca como base para mantener vivo el amor que sustenta dicha relación, buscando un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe, porque hay que preparar y hacer el camino para la convivencia que va asociada a la relación de pareja.

La reciprocidad es lo que define la armonía entre los miembros de una pareja, y facilita que haya un intercambio equitativo de comportamientos, pues normalmente se recibe en proporción a lo que da. Las parejas con un nivel de reciprocidad alto emplean tiempo en satisfacerse mutuamente; también dedican espacios a la comunicación, garantizan ese intercambio mutuo, aunque procurando enriquecerse y ampliando las posibilidades de transmitir experiencias agradables. Es necesario, por lo tanto, cultivar la relación, cuidarla y mantenerla para alcanzar la estabilidad. El amor se considera una condición necesaria para constituir la pareja, y también para mantenerla unida, entendiendo el amor, como una mezcla de pasión, intimidad y compromiso, pero con unos componentes que tendrán que tener los mismos indicadores concretos para
los dos cónyuges, que tendrán que ser en definitiva percibidos e interpretados de modo análogo. De poco sirve un ramo de flores o una noche de pasión si no son interpretados por ambos como indicadores de amor. Tenemos altas exigencias y altas expectativas puestas en la pareja y tenemos la necesidad de armonizar los proyectos individuales entre si y con el proyecto de pareja; pero la armonía lograda en un momento sirve de poco si no nos adaptamos a los nuevos retos individuales y sociales que se nos plantean, por lo que, además, se exige a la pareja un cambio sincronizado y una actitud positiva hacia el cambio, so pena de que las personas o la relación se destruyan.

Las parejas pueden romperse porque la relación no es satisfactoria, pero otras veces, aunque la relación sea destructiva, la pareja se mantiene porque teme perder la casa-pareja, es decir la seguridad y la identidad que la pareja como grupo de pertenencia siempre nos aporta.


Pertenencia

Intervención familiar desde el modelo sistémico

teor��a

psicolog��a


El tipo de relaciones establecidas incide de forma significativa en cómo la familia hace frente a las problemáticas de cada uno de sus miembros y de ella misma en su conjunto. Pero al mismo tiempo dichas reglas condicionan las intervenciones sobre la familia, lo que en cierta medida dificulta la morfogénesis, o lo que es lo mismo, la tendencia del sistema a cambiar, en especial en familias con estructuras más cerradas, más jerarquizadas y con reglas de funcionamiento rígidas e incuestionables, resistencia que puede manifestarse en el propio repliegue de la familia hacía si misma, rechazando toda intervención desde el exterior. Pero es obvio que antes de iniciar dicha intervención, hemos de conocer cuáles son los patrones de interacción disfuncionales, y entre los más significativos podemos mencionar los siguientes:

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Una mirada de la familia desde el enfoque sistémicoCismogénesis

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Es el distanciamiento progresivo entre las interacciones de los miembros familiares. En ocasiones surge porque determinadas relaciones de simetría derivan en competitividad, otras veces como resultado de la toma de conciencia de uno de los miembros acerca de las grandes diferencias con el otro, lo que genera en el mismo un alto grado de insatisfacción. La falta de interés y desconocimiento de los otros unas veces, el descubrimiento de diferencias a las que se responde con intolerancia otras, y la existencia de todo tipo de emociones negativas, son las relaciones que alejan progresivamente a los miembros de la familia. Aunque conviene puntualizar que, sin llegar a la cismogénesis, el distanciamiento moderado no es disfuncional, sino todo lo contrario, pues constituye una opción en la que muchas familias, por su propia idiosincrasia o por la etapa evolutiva que atraviesan, se sienten cómodas, satisfechas y competentes.

sistema

parejaIntrincación

apoyo

enfoque


Este término hace referencia a las relaciones que se caracterizan por una excesiva proximidad entre sus miembros, llegándose a anular el yo de cada uno de los miembros, no respetándose ni la intimidad ni la autonomía de cada uno de ellos. Las relaciones de fusión son el ejemplo más significativo. Aunque tampoco la proximidad moderada es disfuncional, sino que es, como sucedía en el caso del distanciamiento moderado, una opción que prefieren muchas familias a lo largo de todo su ciclo vital o en algunas etapas del mismo.

Pertenencia

teor��aRigidez

psicolog��a

sist��mico


Hace referencia a aquellas relaciones, distribución de roles o normas establecidas, que son inamovibles y en ocasiones incuestionables, rechazando cualquier propuesta que suponga un cambio, principalmente inaceptable por quien de manera implícita o manifiesta ostenta la máxima autoridad en la familia. Teniendo en cuenta que por causas externas y/o internas todas las familias están sujetas al cambio, la rigidez suele ser un obstáculo claro para la funcionalidad familiar.

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amorSobreprotección

familia

sistema


En este sentido podríamos hablar de un tipo de interacción que lleva a ahogar las demandas de autonomía de la persona protegida, generando sentimientos de baja competencia y desvalimiento, y en cierta medida una relación de dependencia mutua, tanto desde el que tiene la necesidad de sobreproteger como del que necesita ser protegido, ambos dependen altamente del otro para dar sentido a su vida. La relación puede así desembocar en la anulación de la persona protegida, o bien en la aparición de una crisis cuando la persona protegida busca un distanciamiento o busca otro protector.

pareja

apoyoNegación

enfoque

Pertenencia


Supone no reconocer o huir de las relaciones conflictivas, lo que en consecuencia lleva a no abordar la resolución de los conflictos existentes. Aunque se refieran a aspectos relevantes de la vida familiar, se ocultan ante los ojos ajenos y ante los propios, se niega vehementemente su existencia con engaño y autoengaño; otras veces se responde restándoles la importancia que merecen o buscando atribuciones externas, eludiendo con ello la responsabilidad de cada miembro, tanto en su génesis como en su resolución. La familia en estos casos gasta su energía en ocultar el conflicto más que en encontrar una solución satisfactoria. Aquí podemos incluir, por extensión, también a la negación de todo tipo de emociones negativas, desde rivalidades, celos o envidias, a relaciones violentas y a todo tipo de abusos, con demasiada frecuencia silenciados por la familia.

teor��a

psicolog��aEnmascaramiento

sist��mico

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico


Consiste en una grave distorsión de la realidad por medio de pensamientos irracionales tendentes a la satisfacción de las propias necesidades. Sucede cuando por ejemplo por inseguridad personal, necesidad de afecto, para sentirse útil o para esconder la insatisfacción personal y familiar se enmascaran éstas con obsesiones por la limpieza y el orden, y se asume un rol de máximo interés por la familia, pero sabemos que detrás de la preocupación se esconde el rechazo y con frecuencia la intención de hacerles sentir culpables. Un tipo de enmascaramiento que con frecuencia aparece en las familias con patologías es el denominado doble vínculo; se refiere a las relaciones diádicas, y es una ocultación de intensas emociones negativas hacia el otro, aunque con apariencia de afecto y protección, a las que se suma el mensaje implícito de no clarificar la contradicción establecida. También hablamos del doble vínculo cuando mandamos a los hijos mensajes persistentes y contradictorios de sumisión y autonomía.

amor

Una vez conocidos aquellos patrones disfuncionales que pueden afectar a las familias se puede diseñar la intervención propiamente dicha. Algunas técnicas de intervención que han resultado ser de probada eficacia son:

familia

sistemaEstablecimiento de límites

pareja

apoyo


Un claro establecimiento de los límites en las relaciones intrafamiliares aleja al sistema de dos posibles problemas, por una parte evita la intrincación y por otro lado la desvinculación de alguno de los miembros.

enfoque

PertenenciaRepresentación

teor��a

psicolog��a


Consiste en una puesta en escena de determinados guiones previamente estudiados por el asesor familiar, de cuya representación van a surgir los patrones disfuncionales instaurados en la familia, con el fin de hacerlos explícitos, cuestionarlos y rechazarlos como solución habitual.

sist��mico

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémicoDesequilibrio

amor

familia


Debe dotar de una mayor autoridad, aunque tan sólo sea provisional, a uno de los componentes de la unidad familiar, con el fin de hacer el sistema más estable y funcional para todos. Cuando los adultos han perdido poder a costa del que ganan los hijos menores o adolescentes, es necesario romper ese equilibrio.

sistema

parejaReencuadre

apoyo

enfoque


Es la aportación del experto familiar en el diagnóstico de la situación, ofreciendo una nueva visión de la realidad, de forma que se puedan ver o experimentar nuevos tipos de interacción más enriquecedores para cada uno de los miembros y para todo el sistema, ayudando así a una nueva reconstrucción personal del sistema. Cuando cada miembro de la familia tiene una idea diferente de lo que significa amor, o de lo que significa apoyo mutuo, es necesario conocer las percepciones de todos y hasta ofrecer una nueva percepción del amor y el apoyo existentes o deseados.

Pertenencia

teor��aBúsqueda de competencia

psicolog��a

sist��mico


Con esta técnica lo que se pretende es activar y generar recursos en los componentes de la familia, ya que el incremento de los recursos personales puede tener una proyección intrafamiliar y a su vez una mejora en la calidad global del sistema. El asesor familiar debe hacer visibles y poner en acción los recursos existentes y cuando hay carencia de los recursos necesarios debe estimular su adquisición.

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico

amorVariaciones de intensidad

familia

sistema


Es evidente que en muchas ocasiones las familias disfuncionales presentan una resistencia al cambio, para vencer dicha resistencia se incrementaría la intensidad de los mensajes emitidos por el asesor familiar. La variación de intensidad se asocia a técnicas de escenificación de comportamientos habituales unida a nuevas puestas en escena que hagan más visibles los elementos esenciales.

pareja

apoyoLa paradoja

enfoque

Pertenencia


En esta técnica el terapeuta no trata de modificar abierta ni directamente el sistema, sino que lo apoya, respeta la lógica afectiva interna con que se desenvuelve, forzando a la familia a argumentar contra las demandas de su propia verdad. La paradoja es una técnica compleja que a veces pide que se incrementen los comportamientos no deseables con objeto de hacer evidente la posibilidad de control sobre ellos, control que siempre niegan los miembros de la familia. Otras veces la paradoja introduce expresiones sorprendentes con objeto de contribuir al distanciamiento del problema. ¿Hoy ha traído usted la depresión consigo? ¿Dónde la lleva? Es sin duda la técnica más compleja de aplicar.

teor��a

psicolog��a

sist��mico

Una mirada de la familia desde el enfoque sistémico

amorfamiliasistema

pareja