NARRACIÓN DE LOS SUCESOS DE ENERO DE 1964

LOS HECHOS QUE PROVOCARON LA AGRESIÓN


Los orígenes inmediatos de los lamentables sucesos ocurridos durante los días 9,10 y 11 de enero, se encuentran en la actitud de no acatamiento a las órdenes del Gobernador de la Zona del Canal, que adoptaron los residentes de dicha Zona y miembros del cuerpo de policía, cuando en los últimos días del mes de diciembre de 1963 este funcionario trató de dar cumplimiento al acuerdo concertado entre los Gobiernos de Panamá y los Estados Unidos un año antes, el 7 de enero de 1963, relativo al enarbolamiento de la bandera panameña en la Zona del Canal. Según dicho acuerdo, la enseña de Panamá debe ser enarbolada conjuntamente con la norteamericana, en todos los sitios de la Zona del Canal, donde es izada la bandera de los Estados Unidos por las autoridades civiles.

Por razones que desconocemos, las autoridades de la Zona del Canal demoraron cerca de un año en intentar dar pleno cumplimiento al acuerdo sobre las banderas. Más aún, con el fin de desplegar el menor número posible de banderas panameñas en la Zona, procedieron, en violación del acuerdo, a remover arbitrariamente varias astas de sitios donde tradicionalmente había sido izada la bandera norteamericana; tales como frente a la residencia del Gobernador y frente al edificio de la Capitanía del Puerto. Siguiendo esta política, en los primeros días del mes de enero del presente año, el Gobernador de la Zona del Canal ordenó la remoción de las astas en que es izada la bandera de los Estados Unidos frente a las escuelas públicas y otros lugares.

El asta situada en la plaza de Gamboa, en la región central de la Zona del Canal, era una de las que debían ser removidas. Sin embargo en dicho lugar el sargento Carlton Bell al mando de las fuerzas locales de Policía, se negó a cumplir la orden del Gobernador. Este policía continuó por varios días izando exclusivamente la bandera norteamericana en Gamboa, con el aplauso de los zoneítas, y la abierta complicidad de sus superiores quienes no tomaron ninguna medida para obligar a este miembro de un instituto armado de los Estados Unidos a cumplir las órdenes superiores recibidas. La prensa de los primeros días de enero le dio amplia publicidad al desacato del sargento de policía de Gamboa. Siguiendo su ejemplo, los estudiantes hijos y nietos de norteamericanos de ocho colegios y escuelas de la Zona del Canal se negaron también a acatar las órdenes del Gobernador. Azuzados por sus padres y amparados por los policías, hicieron guardia permanente ante las astas situadas frente a los planteles de enseñanza, e impidieron que las banderas norteamericanas fueran arriadas por las autoridades. Durante los días 7 y 8 de enero los estudiantes y adultos zoneítas llevaron a cabo manifestaciones ante la residencia del Gobernador para exigirle el enarbolamiento de la bandera norteamericana en violación al convenio suscrito con Panamá. La actitud asumida por la policía y los estudiantes zoneítas fue ampliamente difundida por la prensa local, lo cual acusó gran descontento entre los sectores estudiantiles y ciertos grupos de ciudadanos panameños. El descontento era explicable, por tratarse no tanto de actos de rebeldía contra las autoridades de la Zona del Canal, sino por la no disimulada complacencia con que esas mismas autoridades toleraban tales actos de rebeldía, que implicaban también el incumplimiento de un convenio celebrado entre los Estados Unidos y Panamá.

Los acontecimientos a que antes se ha hecho referencia demuestran que existía entre los civiles y policías zoneítas, un estado de insubordinación contra las órdenes del Gobernador, y que éstos se encontraban dispuestos a llegar a todos los extremos inclusive al empleo de la violencia, con el fin de evitar que fuera cumplido el convenio suscrito con Panamá sobre el enarbolamiento de la bandera panameña en la Zona del Canal. Tal era el estado de excitación en que se encontraban los zoneítas, que el propio Gobernador Fleming se vio precisado a hacerles un llamado público pidiéndoles que no continuaran oponiéndose al cumplimiento de los convenios internacionales celebrados con Panamá por el Gobierno de los Estados Unidos. Dicho comunicado fue entregado a la prensa en la mañana del día 9, algunas horas antes de que se iniciaran los sangrientos sucesos que hoy lamentamos, y en parte, dice así:

"Creo que es innecesario que me refiera extensamente a las responsabilidades que recaen sobre los ciudadanos de Estados Unidos, de sujetarse a los compromisos oficiales de su Gobierno. Sí me gustaría, sin embargo, hacer énfasis en que aquí en la Zona del Canal, donde nuestros actos están sujetos al escrutinio directo de ciudadanos de otros países, tenemos una responsabilidad mayor.

Solicito la cooperación de todos los ciudadanos de Estados Unidos en estos momentos para honrar los compromisos de nuestro país, demostrando buena fe mediante nuestras propias acciones. Debemos dar el ejemplo y algunas de nuestras acciones recientes no han sido ejemplares a la luz de compromisos internacionales de Estados Unidos".

Es oportuno hacer notar que horas después de expedir el comunicado de prensa, el Gobernador Fleming partió para los Estados Unidos. El Gobernador decidió abandonar la Zona del Canal a pesar de que tenía pleno conocimiento del estado de insubordinación en que desde hacía más de una semana se encontraban los policías y otros habitantes de la Zona y el descontento de los panameños ante su incapacidad para hacerse obedecer. Salió del aeropuerto en los precisos momentos en que se iniciaban los primeros incidentes entre estudiantes zoneítas y panameños, dejando el Gobierno de la Zona del Canal en manos de elementos identificados con los grupos zoneítas insubordinados. La ausencia del Gobernador Fleming durante la trágica noche del 9 de enero, se hizo sentir aún más, debido a la circunstancia de que desde el mes de agosto no existía Embajador de los Estados Unidos acreditado ante el Gobierno de Panamá. Fueron estos actos de insubordinación de la policía de la Zona del Canal, de desacato de los estudiantes zoneítas y sus padres, la complacencia de las autoridades norteamericanas, las causas inmediatas de los trágicos sucesos de los días 9,10 y 11 de enero.


LOS ESTUDIANTES PANAMEÑOS EN LA ESCUELA DE BALBOA

El día 9 de enero de 1964 al terminar sus clases a las 4 de la tarde unos doscientos (200) estudiantes del Instituto Nacional, entre jóvenes varones y señoritas, se dirigieron a las oficinas del Director del Plantel para solicitarle la bandera panameña perteneciente al Colegio con el fin de izarla en el asta de la Escuela de Balboa para dar así cumplimiento simbólico al Convenio existente entre los Estados Unidos y Panamá.

Cabe advertir que ya, el día anterior, una Delegación de estos estudiantes se había acercado a la Escuela de Balboa para informar sus deseos a las autoridades de dicha escuela, las que se manifestaron anuentes a que se realizara el acto. El Director del Instituto Nacional, una vez cerciorado de que los estudiantes contaban con la anuencia de las autoridades del Colegio de Balboa y de que se trataba de un acto pacífico de reafirmación de la soberanía de Panamá en la Zona del Canal, les hizo entrega de la bandera del plantel. Cabe observar que los estudiantes, antes de partir para la Zona del Canal, tomaron la precaución de informar al doctor Arturo Morgan Morales, Jefe de la Sección de Relaciones con los Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la manifestación pacífica que iban a llevar a la Escuela de Balboa.

También conviene observar que el Tercer Jefe de la Guardia Nacional, Comandante Urrutia, habló telefónicamente con un Teniente de la Guardia Nacional después que la manifestación estudiantil había ingresado al territorio de la Zona del Canal; y fue informado por éste de que la marcha de los estudiantes se desarrollaba en plan normal y pacífico.

En forma pacífica y ordenada, sin armas y vistiendo el uniforme del colegio, sin cometer ningún acto hostil o de irrespeto a las personas o a la propiedad, los estudiantes se dirigieron portando la bandera panameña a los predios de la escuela superior de Balboa ubicada en la Zona del Canal, con el propósito de izarla frente a dicha escuela. Luego de bajar las escalinatas del edificio de la Administración de la Zona del Canal, fueron detenidos por un piquete de policía que les cerró el paso hacia la Escuela de Balboa.

Luego de un largo parlamento entre los estudiantes y el jefe del pelotón de policías, éste accedió a que un grupo de seis estudiantes panameños se acercara con la bandera nacional hasta el lugar en que se encuentra el asta frente al edificio de la Escuela. El oficial de policía había dado plenas seguridades a los seis estudiantes de que si se separaban del resto del grupo, la policía los protegería para que izaran la bandera panameña y cantaran el Himno Nacional, sin ser molestados por los estudiantes zoneítas y sus padres, quienes, en número creciente, se venían congregando en el edificio de la Escuela Superior de Balboa y en el sitio en que se encuentra el asta de la bandera.

En cumplimiento del acuerdo a que se llegó con el jefe de los policías, la comisión de seis jóvenes panameños sosteniendo la bandera desplegada y el gallardete del Colegio y un cartelón con la leyenda "Panamá es soberana en la Zona del Canal", se dirigió al lugar en que se encuentra el asta frente al edificio de la Escuela. Al llegar fueron recibidos con visibles muestras de hostilidad de parte de los estudiantes zoneítas y sus padres. Al intentar los seis jóvenes panameños cantar el himno, -fueron abuchados y silbados por los zoneítas, quienes procedieron luego a rodearlos y agredirlos físicamente. En la trifulca los seis estudiantes panameños que portaban la bandera de su Patria fueron empujados y golpeados por los estudiantes zoneítas azuzados por sus padres. Inexplicablemente los policías, en lugar de proteger a los panameños, como había prometido su jefe, se sumaron a la agresión de que éstos eran victimas, tratando de sacarlos a la fuerza del área en que se encuentra el asta de la bandera. En el curso de esta agresión física, un policía zoneíta destrozó de un golpe de tolete la enseña Patria de la República de Panamá.

Ante empujones y golpes de policías y civiles zoneítas, los seis estudiantes panameños fueron obligados a retroceder hasta donde se encontraban sus compañeros.

Al intentar los miembros del grupo de estudiantes panameños socorrer a sus seis compañeros, fueron agredidos con toletes por las fuerzas policíacas y obligados a retirarse a la ciudad de Panamá, con la bandera nacional desgarrada y hostigados por dos automóviles radio patrullas con policías zoneítas. En el curso del largo trayecto fueron objeto de burlas, insultos y golpes por parte de adultos zoneítas.

Sucesos de Enero de 1964 Panamá

Una comisión de media docena de estudiantes del Instituto Nacional, previa conversación con miembros de la policía zoneíta se dispone cumplir la cívica misión de hacer ondear la bandera panameña en esas parte del territorio nacional.

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Los estudiantes zoneítas rodean la base del asta de la bandera, para impedir que los seis estudiantes del Instituto Nacional, izaran el pabellón Nacional y se colocaran para cantar el Himno Nacional. El Capitán de la Policía de la Zona del Canal, Gaddis Wall no hizo ningún esfuerzo por desalojar a esos estudiantes.

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Otra prueba gráfica de la furia militar estadounidense en contraste con la serena actitud de los desarmados estudiantes panameños.

LA AGRESIÓN DE LA POLICÍA ZONEÍTA EN EL LÍMITE

Al llegar los estudiantes a la ciudad de Panamá aproximadamente a las seis y treinta de la tarde, (6:30 p.m.) acosados por los zoneítas y con la Enseña de su Patria rota por la policía extranjera, se formaron, espontáneamente, grupos de ciudadanos que, sin portar armas de ninguna naturaleza, trataron de introducirse a la Zona del Canal con el único propósito de izar banderas panameñas en esa faja del territorio nacional.

Los grupos de ciudadanos panameños fueron de inmediato rechazados por el fuego combinado de las fuerzas de policía armadas de revolver calibre 38 y de civiles zoneítas armados de escopetas de cacería. En esta acción cayeron los primeros heridos panameños de bala. La noticia de los sucesos se esparció rápidamente por toda la ciudad capital y al poco tiempo, nuevos grupos de ciudadanos sin armas fueron acercándose por diversos sectores a la Avenida que sirve de límite entre la ciudad de Panamá y la Zona del Canal, en un vano intento de introducirse a la Zona, con el único fin de izar la bandera panameña. Estos grupos fueron de inmediato agredidos por la policía y civiles zoneítas armados, causándoles, en las primeras horas de la noche del día 9, más de cien heridos y seis muertos de bala. El primero en caer fue el estudiante Ascanio Arosemena de veinte años (20) de edad, quien recibió, de un policía zoneíta, un balazo calibre 38 especial que le atravesó el pulmón derecho y la aorta, mientras se encontraba con la bandera panameña en el sector de la estación del ferrocarril.

Los panameños fueron obligados a replegarse a jurisdicción panameña, por los contornos del Palacio Legislativo y calles circunvecinas, en la ciudad de Panamá. Los zoneítas continuaron disparando hacia la ciudad, causando nuevas bajas a la población civil y consumando la agresión al territorio nacional al cruzar el límite jurisdiccional en diversos sitios. Importa señalar que en esta oportunidad, y a diferencia de lo ocurrido en los disturbios de los días 3 y 4 de noviembre de 1959, la policía zoneíta no intentó siquiera emplear mangueras de agua para detener a los manifestantes panameños y usó poco los gases lacrimógenos. Como lo demuestran los protocolos de autopsia de las víctimas y los partes médicos de los numerosos heridos, el arma más empleada fue el revólver calibre 38 de reglamento de la Policía de la Zona del Canal. Todo lo cual indica que no se recurrió a los medios usuales de represión en casos de tumultos civiles, sino que se recurrió de inmediato, sin necesidad y con sevicia al empleo de las armas de fuego contra una población inerme.

Es de importancia recalcar que un número apreciable de las bajas ocurridas durante las primeras horas de la noche del 9, fueron jóvenes que portaban banderas. Ello demuestra que el fuego de la policía y de los civiles zoneítas estaba particularmente dirigido contra quienes pretendían hacer flamear la bandera panameña y que el verdadero objetivo de la acción armada era el impedir que el Emblema Nacional fuera enarbolado en la Zona del Canal.

Conviene señalar que a pesar de lo que se ha publicado en ciertos despachos de prensa extranjera, en ningún momento grupos numerosos de ciudadanos panameños trataron de entrar a la Zona del Canal para atacar a las personas y destruir propiedades. En realidad, se trataba de grupos pequeños de ciudadanos indignados que llevando a la cabeza a un joven que portaba la bandera, pretendían introducirse en la Zona y plantar allí, la Enseña Nacional.

Es cierto que en el curso de los sucesos varios automóviles de propiedad norteamericana fueron atacados e incendiados por panameños en el límite. Pero no es menos cierto que tales hechos son inevitables, cuando un pueblo indefenso, que guarda graves y viejos resentimientos, es agredido y su Enseña Patria desgarrada por extranjeros en su propio suelo como ocurrió el día 9 de enero. Además, también es cierto que autos panameños fueron abaleados por tiros de militares entre ellos una ambulancia que conducía heridos al hospital.

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Los estudiantes panameños del Instituto Nacional presentan al presidente Chiari la bandera panameña que ultrajaron y rompieron los zonians.

sucesos del 9 de enero

Alrededor de las 6 de la tarde comenzaron a llegar al Hospital Santo Tomás las primeras víctimas de los proyectiles norteamericanos. En la gráfica puede verse al héroe Ascanio Arosemena conduciendo a su compañero herido. Poco después él mismo regresaría sin vida a ese centro de salud. Ascanio Arosemena fue la primera baja de la legión de patriotas que defendieron la soberanía nacional.

EL EJÉRCITO NORTEAMERICANO ENTRA EN ACC1ÓN

Aproximadamente a las ocho de la noche (8:00 p.m.) del 9 de enero, el General 0'Meara asumió el mando supremo del territorio de la Zona del Canal; y poco después, el Ejército de los Estados Unidos de América, en arreos de combate y tanques entró en acción a lo largo de las Avenidas Kennedy y 4 de julio. No obstante, la población civil panameña, enardecida por la agresión no provocada, de las fuerzas norteamericanas, en pequeños grupos y sin portar armas, continuó tratando de introducirse en la Zona del Canal con el único propósito de izar banderas panameñas.

Sin embargo, el fuego de armas automáticas y fusilería de las unidades del ejército a todo lo largo del límite jurisdiccional fue tan cerrado, que los grupos de ciudadanos se retiraron al sector panameño. A pesar de ello, las tropas norteamericanas, que en más de una oportunidad cruzaron a nuestra jurisdicción, continuaron disparando contra la población y el territorio panameño. Este hecho lo demuestran, a más de los proyectiles extraídos de los muertos y heridos, los numerosos impactos de bala calibre 30 que se encuentran en el Palacio Legislativo, las estructuras vecinas y hasta en el cordón de la acera de la calle 3 de noviembre.

Ráfagas de ametralladoras y de fusilería de largo alcance disparadas desde el sector de la Avenida Kennedy y las inmediaciones del Hotel TÍvoli mataron e hirieron a civiles panameños que se encontraban en la Avenida Central y la calle 3 de Noviembre, a varios cientos de metros de la línea limítrofe con la Zona del Canal. En ocasiones, fue imposible socorrer a los civiles panameños heridos para ser enviados a los hospitales y centros de primeros auxilios, debido al fuego cerrado del Ejército de los Estados Unidos contra la población y territorio panameños.

Durante las últimas horas de la noche del 9 de enero y la madrugada y mañana del día 10, continuaron sucediéndose los actos de agresión armada de un Ejército de los Estados Unidos contra la indefensa población civil panameña. El fuego de fusilería y las ráfagas de ametralladoras barrían, en forma esporádica pero sistemática, el área bajo jurisdicción panameña comprendida entre Avenida Kennedy y 4 de Julio y la Calle 3 de Noviembre, calle "J", Calle Jerónimo de la Ossa y el sector llamado "El Chorrillo". El número de bajas sufridas por la población civil panameña por el fuego de unidades del Ejército incluye varios muertos y más de cien heridos, durante la noche del día 9 y la mañana del 10, la mayoría de ellos adolescentes.

Al entrar el Ejército en acción, helicópteros de la Fuerza Aérea norteamericana, en flagrante violación del espacio aéreo panameño, volaban a baja altura sobre sitios escogidos de la ciudad capital, contribuyendo con ello, a aumentar la confusión y el desasosiego entre la población. Durante las horas de la mañana del día 10, aviones a reacción de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos volaron repetidas veces a baja altura, sobre la ciudad de Panamá con el evidente propósito de crear pánico.

La presencia de tropas del Ejército de los Estados Unidos, con tanques y equipo de combate en el sector de las Avenidas Kennedy y 4 de Julio durante el día 10 de enero, así como las descargas que hacían a la población civil que se encontraba en las áreas vecinas de la ciudad de Panamá, eran del todo innecesarias, y tenían como efecto, el excitar a la población panameña. Estos hechos los comprendió la Comisión Interamericana de Paz, al punto de que la primera medida que tomó, al llegar a Panamá, fue la de pedirle al gobierno norteamericano que suspendiera el fuego y retirara las tropas del límite con la ciudad de Panamá.

Sucesos de Enero de 1964 Panamá

Despreciando los proyectiles del poderoso ejército norteamericano dos jóvenes patriotas colocan la bandera panameña en lo alto de un poste alumbrado.

gesta

Ni cercas ni proyectiles amedrentaron a estos jóvenes patriotas, armados sólo de coraje.


LOS SUCESOS DE LA CIUDAD DE COLÓN

En la ciudad de Colón, los disturbios se iniciaron en la noche del 9 de enero, una vez que las noticias del agravio infligido a la bandera y los ataques de que habían sido víctimas los estudiantes del Instituto Nacional, se difundieron entre la población. Grupos de civiles colonenses, la mayoría de ellos adolescentes, siguiendo el ejemplo de los panameños, trataron de introducirse en territorio bajo jurisdicción norteamericana con el propósito de enarbolar en él la bandera nacional. Y al igual que en la ciudad capital, fueron despiadadamente agredidos con el fuego de las armas de la policía y del Ejército de los Estados Unidos, así como de civiles zoneítas armados.

En la ciudad Atlántica los sucesos se desarrollaron, principalmente en las Calles 11 y 12 y Avenida Bolívar, entre el edificio denominado "Templo Masónico" y el antiguo Comisariato ubicado en la Calle 11. La Guardia Nacional trató de impedir que los ciudadanos panameños hicieran incursiones al territorio bajo jurisdicción norteamericana, portando la bandera nacional. No obstante, algunos panameños sin armas, burlando los esfuerzos de la Guardia Nacional, lograban internarse en la Zona con banderas. Al igual que en la Capital, la reacción de la policía y de las unidades del Ejército de los Estados Unidos fue violenta; sin recurrir previamente, a los usuales métodos de represión en caso de disturbios callejeros, atacaron a los panameños con el fuego de revólveres, armas automáticas y fusilería.

Es importante recalcar que al igual que en la ciudad capital, las tropas del ejército norteamericano con equipo de combate y bayoneta calada invadieron el territorio bajo jurisdicción panameña. Uno de los sitios en que la tropa extranjera se internó en Colón fue en calle 12 frente a los edificios "Templo Masónico"e"YMCA".

Durante los días 9, 10 y 11 de enero los ataques de las unidades del Ejército de los Estados Unidos a la población civil colonense desarmada y en jurisdicción panameña ocasionaron numerosas víctimas y daños materiales. Es de notar que la mayoría de los muertos y heridos de la ciudad de Colón recibieron impactos de proyectiles calibre 30, disparados por rifles "Garard" o "M-l" que son usados por el Ejército Norteamericano. En muchos edificios de la ciudad de Colón pueden apreciarse los numerosos impactos de proyectiles calibre 30. Varios panameños fueron heridos con bayoneta por las tropas norteamericanas.

La acción de los norteamericanos contra la población colonense tuvo como consecuencia 141 heridos y tres muertos; la niña Maritza Alabarca de seis meses de edad; un estudiante Carlos Renato Lara de 18 años y el Sargento Celestino Villarreta de 43 años de edad de la Guardia Nacional, quien fue muerto de bala cuando trataba de apaciguar los ánimos de los civiles panameños exaltados por la masacre de que eran víctimas.

Es de notar que la población civil zoneíta del sector Atlántico también tomó parte activa en los ataques contra los panameños. En grupos de 20 y 30 los zoneítas merodeaban por los límites con la ciudad de Colón, azuzaban a los soldados y policías y protegidos por éstos agredían con armas de fuego a los civiles panameños que pretendían pasear la Bandera Nacional en territorio bajo jurisdicción norteamericana.

Con las bajas ocurridas en la ciudad de Colón el número de las víctimas panameñas de la agresión norteamericana alcanzó a 21 muertos y más de 400 heridos.

Los actos de agresión armada contra el territorio y la población civil panameños ejecutados por las fuerzas de los Estados Unidos en la ciudad de Colón los días 10 y 11 de enero y en la ciudad de Panamá el día 10 del mismo mes, esto es más de doce horas después de haberse iniciado los primeros disturbios, son pruebas irrefutables de que en esos días la tropa agredió a la población panameña cumpliendo órdenes emanadas de las más altas autoridades norteamericanas que para ese entonces, se encontraban plenamente enteradas de los acontecimientos que ocurrían en Panamá. No es posible, pues, atribuir dichos ataques a orden precipitada impartida en el lugar de los hechos por oficiales de menor gradación.

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Colón, una ciudad rebelde fue teatro de los acontecimientos de aquella jornada del 9 de enero de 1964 cuando aportó sus mártires a la causa de la soberanía. Celestino Villarreal y otros ciudadanos se inmolaron ante el altar de la Patria en la reivindicación de nuestro derecho soberano en la Zona del Canal.


OCUPACIÓN DEL CORREDOR DE COLÓN POR FUERZAS NORTEAMERICANAS

En el sector Atlántico, a más de los ataques armados no provocados, antes relatados, fuerzas armadas de los Estados Unidos ocuparon el llamado Corredor de Colón. Dicha ocupación constituye un acto de agresión contra la República de Panamá e implica una violación de los tratados existentes entre los dos países.

En efecto, el tránsito por la carretera transístmica, que une las ciudades de Panamá y Colón, fue cerrado al ocupar unidades del Ejército norteamericano, la noche del día 9 y los días 10 y 11 de enero, el Corredor de Colón. Dicho Corredor se encuentra bajo jurisdicción panameña de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3° de la Convención sobre el Corredor de Colón, suscrita en el año de 1950 entre los gobiernos de Panamá y los Estados Unidos.

Este acto constituye una clara intromisión de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en territorio bajo plena jurisdicción panameña. El cierre de la Carretera Transístmica, que es la única vía de comunicación terrestre, implica además, una agresión de tipo económico contra Panamá y Colón e impidió hasta el envío de plasma sanguíneo y asistencia médica que se requería con urgencia en la ciudad de Colón para atender a las víctimas de la agresión del Ejército Norteamericano en el sector Atlántico. El Corredor de Colón fue abierto al tránsito debido a gestiones efectuadas por la Comisión Interamericana de Paz ante las autoridades norteamericanas.


CIERRE DEL PUENTE DE LAS AMÉRICAS

Inmediatamente después de iniciarse los disturbios en la tarde del día 9 de enero, fuerzas del Ejército de los Estados Unidos ocuparon el Puente de las Américas sobre el Canal de Panamá y lo cerraron al tránsito de vehículos. Con esta acción la ciudad de Panamá quedó aislada del resto del territorio nacional por varios días, medida que contribuyó a agravar la tensa situación existente entre los dos países.

El cierre del Puente de las Américas al tráfico, constituye una violación del artículo 6° del Tratado de 1903, que concede a Panamá el derecho de libre tránsito por las vías de comunicación terrestre de la Zona del Canal. Además, este acto tuvo el alcance de una agresión económica contra la República de Panamá, ya que al impedirse el tránsito en el Puente de las Américas los dos centros urbanos de mayor población, las ciudades de Panamá y Colón, quedaron aisladas y sin comunicación terrestre con las regiones agropecuarias del interior de la República.