El relato comienza cuando Ignacio Vélez hermano de Antígona deserta de la civilización y se une a los indígenas. En la contienda, mueren ambos hermanos Ignacio y Martín Vélez. Después de la muerte de ambos a Martin Vélez le hacen todos los ritos y lo entierran honorablemente mientras que al traicionero de Ignacio Vélez, por pasarse al lado de los indígenas, lo habían dejado sin entierro por las órdenes de Don Facundo Galván. Después Antigona se encuentra con su hermana Carmen y le dice Antígona que quiere enterrar a Ignacio y Carmen no quiere tener nada que ver en esto, y le dice a Antígona que no va a decir nada a nadie, Antígona le dice que no importa si lo dice. Después Antígona dice a Facundo que tiene que enterrar a su hermano (Ignacio) y Facundo la amenaza. Antígona decide enterrar a su hermano. Luego Lisandro vuelve de la batalla para hablar con su padre Facundo y un rastreador, quienes le explican a Facundo como van en la batalla. Ahí Facundo le cuenta a Lisandro que no enterraron a Ignacio Vélez y que Antigona quería enterrarlo, Lisandro y el rastreador se desconciertan, porque alguien había desobedecido a sus órdenes y lo habían enterrado. Tenia en la cabecera una cruz de sauce atada y en los pies fores de cardo negro. El rastreador dijo que había unas huellas. Don Facundo pide al rastreador que siga las huellas y rastrée al culpable del entierro. Vuelve el rastreador y le dice a Facundo que ha encontrado las prendas con las que se ha enterrado a Ignacio y le dice que esas prendas las encontró en el cuarto de Antigona. Traen a Antigona, y ahí Facundo dicta la sentencia por desobedecer sus órdenes, dice que al atardecer Antigona ira en un alazan (caballo de pelo rojo) para que corra por la pradera frente a los indios así le mataran con lanzas. Después Antigona se encuentra con Lisandro y empieza a hablar con él, Lisandro le dice que su padre hizo mal en dictar esa sentencia. Le dice que ese caballo no saldrá pero Antigona dice que no importa ya. Después empiezan a recordar cuando eran chicos cuando Lisandro domo su primer potro, era un doradillo (caballo de pelo dorado), y ahí se enamoraron. Al atardecer Antigona va hacia el caballo para cumplir su sentencia y de la puerta sale corriendo Lisandro, llamandola, le dice que ese caballo no puede salir, los hombres lo sujetan a Lisandro mientras habla con Antigona, pero ella sigue su destino y va hacia el caballo, Lisandro con todas sus fuerzas se suelta y corre hacia ella sale Antigona con su caballo y Lisandro atrás con otro persiguiéndola, hasta que la alcanza y a lo lejos se ven lanzas que caen, muriendo ellos atravesados por la misma lanza. Más tarde Don Facundo pregunta como andan las cosas, suenan unos clarines y le dice un soldado “hemos ganado”, y vuelven a tocar el clarín pero más triste, facundo dice “que pasa allá afuera”, luego llega el sargento y le dice, “le traigo dos muertos”, Antigona Vélez, y Lisandro Galvan. Atravesados por la misma lanza. Facundo Galvan dice: “Hombres caven dos tumbas, ahí mismo donde reposan ya, si bien se mira están casados” un hombre le dice: “Pero no le darán nietos”, a lo que Facundo responde: “Todos los hombres y mujeres, que algún día cosecharan en esa pampa el fruto de tanta sangre”.

Proceso histórico
Esta historia está situada en el siglo XIX, en la “Postrera” ubicada en la pampa, esa época se reconoce la “conquista del desierto” y tiene como objetivo el exterminio de los indios.

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