Contacto con Dios a través de campo magnético.



El "Casco de Dios" es el sobrenombre con el que se conoce en Neurociencia a un casco equipado con solenoides para estudiar los efectos del magnetismo en ciertas partes del cerebro humano.

El invento, dado a conocer por investigadores canadienses en 1990, no fue diseñado pensando para nada en "Dios" sino en algo mucho más prosaico: analizar cómo afectaban débiles campos magnéticos (~100nT, 300 veces menos que el campo magnético terrestre) aplicados en los lóbulos temporales del cerebro.

Existe la teoría fundada de que el "yo consciente" surge de la interacción continua de las dos mitades derecha e izquierda del cerebro, y en los experimentos con este "casco magnético", al parecer dicha comunicación se puede interrumpir o como mínimo alterar.


paranormal



El resultado no puede ser más asombroso: no todos, pero la mayoría de los que lo prueban describen intensas experiencias "sobrenaturales", como sentir presencias en la habitación, "desdoblamiento del yo" o sentirse en contacto con una presencia que se identifica como "Dios". Los efectos varían de unas personas a otras: algunas afirman haber sentido la "experiencia más increíble de sus vidas", aunque bien es cierto que otros (como nuestro amigo Richard Dawkins) afirmaron no experimentar nada en absoluto.

Independientemente, se han encontrado pruebas de que la típica sensación de déjà vu u otras ilusiones de "sentir que algo se vivió en otra vida" están asociadas a anomalías en dichos lóbulos temporales, similares a pequeños ataques de epilepsia inocuas que todos sufrimos a veces.

Entra dentro de lo plausible, por tanto, que muchas (sino todas) las experiencias "místicas" o "paranormales" no causadas por drogas ni problemas psíquicos hayan estado causadas por efectos magnéticos. Pero, ¿realmente existen estos "campos magnéticos" capaces de tener estos efectos en algún sitio?

Hace unos años, el investigador británico Jason Braithwaite decidió estudiar a fondo el castillo de Muncaster con fama de "encantado" en Cumbria, al norte de Inglaterra. En concreto, existe un gran folklore popular sobre la "habitación de los tapices", un dormitorio en el que se han informado de supuestos hechos paranormales de todo tipo (oir pisadas, sentir presencias, etc...).

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Jason se equipó con magnetómetros de precisión y pasó un tiempo analizando el campo magnético de dicha habitación. Curiosamente (o no), la cama en la que tantos invitados habían dicho sentir cosas extrañas, era una vieja cama con una rejilla de hierro debajo. Las mediciones indicaron que existía una enorme anomalía en la intensidad del campo magnético estático (y también en el dinámico producido por la red eléctrica) alrededor de la cama, siendo muy grande el gradiente magnético desde la cabeza (23nT) hasta el centro de la cama (93nT):

Dios


Quienes entiendan de campos magnéticos, se habrán dado cuenta ya de algo muy interesante: a mayor gradiente en el campo, mayor serán los efectos electromagnéticos en un cuerpo que se mueva a través del gradiente (Ley de Faraday, extendida por las de Maxwell). Es decir: el simple hecho de moverse en esa cama de hierro produce sin duda algunos pequeños efectos eléctricos en todo el cuerpo y, en particular, en el cerebro.

Siendo críticos, de demostrar que existe esa anomalía en el campo magnético de la cama a decir que éste provoca las alucinaciones o experiencias místicas hay un trecho que habría que investigar mucho más. Pero sin duda con el precedente del "Casco de Dios", todo parece indicar que cada vez estamos más cerca de quitarle la sábana a los fantasmas y dejarlos en lo que son: ¡nada!.




CAMPO MAGNETICO DEL SOL PROVOCARIA ALUCINACIONES DIVINAS.





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Las teorias del científico alemán Dieter Broers sostienen que las alteraciones en los campos magnéticos producidas por las tormentas solares podrían afectar nuestros cerebros provocándonos alucinaciones y experiencias místicas. Aunque Dieter Broers es el primero en plantear esta hipótesis, no es el primero en explorar las relaciones entre los campos magnéticos y nuestras neuronas.
En los años ochenta, el Dr. Michael Persinger, un neuropsicólogo de la Universidad Laurentian de Canadá, se hizo conocido gracias a su “Casco de Dios”, un aparato que utiliza campos magnéticos para producir experiencias místicas de todo tipo.

Tomando en cuenta que las tormentas solares afectan el campo magnético de la Tierra provocando tormentas geomagnéticas, merece la pena revisitar los experimentos del Dr. Persinger y su “Casco de Dios”. Si entendemos los efectos de los campos magnéticos producidos por el “Casco de Dios” en el cerebro humano, tendremos una idea más clara de lo que nos podrían deparar las tormentas solares de los próximos meses o años.

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Como en 1983, cuando Michael Persinger se encontraba realizando una investigación para comprender la parte del cerebro que provoca ese estado máximo de creatividad previo a un descubrimiento científico o composición artística. En ese momento de “iluminación creativa” los lóbulos temporales de nuestros cerebros se comportan como si estuviéramos sufriendo un ataque de epilepsia. Estos lóbulos provocan una tormenta eléctrica cerebral, pero sin producirnos convulsiones. Persinger pensó que excitando esas partes del cerebro humano con campos magnéticos, especialmente programados para imitar un ataque epiléptico, podría recrear los estados de creatividad y analizarlos.

El resultado de su experimento no fue lo que esperaba, la mayoría de los sujetos no declararon haber tenido una experiencia creativa o inspiradora, sino más bien mística o religiosa.

Para llevar a cabo los experimentos, Michael Persinger modificó un casco de motociclista amarillo colocando en su interior pequeños dispositivos que emiten campos electromagnéticos de muy baja intensidad. El experimento consistía en invitar a un voluntario, de buena salud física y mental, a un ejercicio de relajación. Se le pedía que entrase a un cuarto especialmente aislado acústicamente, que se sentara en una silla, que se pusiera el casco de motociclista amarillo, y que se relajara. Cuando el sujeto se encontraba sentado y con el casco puesto, uno de los ayudantes del Dr.Persinger cerraba la puerta y el sujeto quedaba solo en el cuarto.

Michael Persinger, desde el cuarto adyacente, enviaba campos electromagnéticos de baja intensidad, a través del casco, hacia el cerebro del sujeto. Después de cada sesión, los voluntarios contaban lo que habían experimentado. Las experiencias relatadas pueden alterar nuestra visión de las religiones, y sobretodo de aquello a lo que llamamos “Dios”.

Contacto con Dios a través de campo magnético.


El anonadado rostro de la voluntaria en pleno experimento con el "Casco de Dios", realizado por el canal Science Channel para uno de los capítulos de su serie documental "Through the Wormhole".

Una mujer creyó que su madre se materializó en frente de ella, otra sintió una presencia tan poderosa y tan benevolente que lloró cuando la presencia se desvaneció. Un periodista británico entendió que siempre había sido un monje tibetano. Una psicóloga sintió que alguien tocaba su pierna, la distorsionaba, y la jalaba hacia la pared. Muchas personas declararon haber sentido la presencia de una entidad divina.

Según Persinger, el 1% de los casi mil sujetos que usaron el casco vieron a Dios y más del 80%“experimentaron o sintieron una presencia, la sensación de que alguien estaba de pie a su lado, la sensación de que hay algo más que lo que percibimos, la sensación de que existen infinitas posibilidades.”
Aquí un fragmento del diálogo sostenido entre el Dr. Persinger y una voluntaria, durante un experimento registrado para un documental del canal de televisión Science Channel.
Dr. Persinger : …¿sentiste la presencia de algo?


Voluntaria: Sí, hay unas cosas alrededor de mí.

Dr. Persinger: ¿puedes describirlas?

Voluntaria: No, sólo son cuerpos sin nada…están…están ahí relajados.

Dr. Persinger: ¿Cuántos son los que están ahí relajados?

Voluntaria: Ummm… (comienza a contar apuntado al aire con el dedo)




link: http://www.youtube.com/watch?v=HW16Jy1HnH4



Después de haber excitado las neuronas de casi mil personas, Persinger concluyó que una gran parte de los sujetos que se pusieron el “Casco de Dios” calificaron la extraña presencia con el nombre que su cultura les inspiró: Jesús, la Virgen María, Mahoma o el Espíritu Santo. Algunos voluntarios simplemente identificaron la presencia con algún antepasado familiar. Mientras que muchos voluntarios agnósticos, aficionados del fenómeno ovni, se refirieron a su experiencia con el casco como si fuera una típica abducción extraterrestre.

Si bien un 20% de personas no tuvo una experiencia mística con el casco, eso no significa que no experimentaron nada extraño. El periodista Robert Hercz nos cuenta su experiencia.
“Sentí que, de pronto, mi cabeza se elevaba, se expandía, y llenaba el cuarto. Es una sensación breve que te desorienta pero que se puede disfrutar. Pero, no es que haya comprendido el significado de la vida. Luego Persinger me explicó que yo no era un buen sujeto para el experimento.

Yo había venido con expectativas. Normalmente, los sujetos sólo saben que vienen para un ejercicio de relajación, pero yo sabía que los lóbulos temporales de mi cerebro serían estimulados con campos magnéticos para producir experiencias inusuales. Ese conocimiento quebró el hechizo. Si los sutiles efectos que sentí hubieran llegado inesperadamente, quizás caminando solo en una montaña, habrían tenido un mayor significado para mí.”


Entre aquellos que han utilizado el casco y no han sentido nada extraordinario se encuentra el famoso evolucionista y ateo Richard Dawkins, quien sintió un pequeño mareo y una sensación extraña en las piernas.
Lo cierto es que los trabajos de Persinger lo han convertido en el abanderado de un nuevo campo de estudio llamado “neuroteología”. Un intento por entender la religión como una consecuencia de nuestros procesos cerebrales. En lugar de que Dios haya creado a nuestros cerebros, quizás nuestros cerebros hayan creado a Dios.

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Los campos magnéticos producidos por el casco del Dr. Persinger no son más que estímulos, la experiencia la producimos nosotros mismos. De acuerdo con las investigaciones de Michael Persinger, los seres humanos estamos predispuestos para producir experiencias de este tipo. Algunas personas son capaces de crear, por sí mismas, estos débiles y complejos campos electromagnéticos y otras son extremadamente sensibles a los campos electromagnéticos que nos rodean.

En la visión de Persinger, las presencias poderosas, invisibles o divinas que dicen haber experimentado personajes como Mahoma, San Francisco de Asís, Moisés o Pablo de Tarso no son más que creaciones de su propio cerebro. La mayoría de experiencias religiosas tienen nuestra firma de autor.
Hasta donde sabemos, las tormentas solares producen campos magnéticos de alta intensidad y el “Casco de Dios” produce campos magnéticos de baja intensidad. Por otro lado, los patrones de emisión de campos magnéticos del casco del Dr. Persinger son muy diferentes de los patrones provocados por las tormentas solares.

Algunos investigadores argumentan que, por consiguiente, las tormentas solares no tendrán las mismas consecuencias en nosotros que el casco del Dr. Persinger. Lo cierto es que es muy difícil afirmar con exactitud los efectos que una tormenta solar de alta intensidad podría tener en el campo magnético de la Tierra, y menos aún los efectos que estos campos magnéticos tendrán en nosotros.

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El estudio de la influencia de los campos magnéticos en el comportamiento de los seres humanos es un campo relativamente nuevo de la ciencia. No existen demasiados estudios, y muchos de los que existen podrían haber sido ocultados por organismos gubernamentales pues esta tecnología es perfecta para ser usada como un tipo de arma experimental.

“Cuando los seres humanos son expuestos a campos electromagnéticos no naturales los resultados son terribles. En mi búsqueda exhaustiva de patentes encontre unas cuantas patentes de inventos que usaban los campos electromagnéticos para fines muy distintos a los médicos. Es decir, esas patentes eran para usar frecuencias electromagnéticas como armas. Si ustedes piensan que estoy creando una teoría de la conspiración, un incidente que fue reportado en los medios de comunicación los puede hacer reflexionar.

Lo que sucedió fue que los mendigos o pordioseros que vivían en las calles del distrito financiero de Londres empezaron a sentir ansiedad y presión en el pecho cuando fueron expuestos a ciertos campos electromagnéticos. Estos efectos fueron tan severos que los pordioseros se vieron obligados a abandonar las calles.”

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El Dr. Michael Persinger, precursor de la "neuroteología" ha utilizado campos magnéticos de baja intensidad para inducir experiencias místicas en los sujetos de su experimento. (Foto por Science Channel)
Entonces, queda claro que los efectos de los campos electromagnéticos sobre los seres humanos no han sido estudiados en detalle, y que no podemos afirmar con seguridad que una tormenta solar no producirá en nosotros una experiencia mística como las que produce el “Casco de Dios”.

Cabe destacar que la mayoría de aparatos eléctricos que nos rodean generan campos electromagnéticos, y que existen muchos estudios sobre sus efectos negativos en nuestra salud. El casco del Dr. Persinger genera campos magnéticos de una intensidad especifica que son emitidos en un patron especialmente diseñado para crear estas experiencias místicas.

No es el mismo tipo de campos magnéticos que generan los televisores, lavadoras, o secadoras de cabello. Intentar reproducir los experimentos del Dr. Persinger sin la tecnología y el conocimiento científico adecuados para graduar la intensidad y los patrones de emisión de estos campos magnéticos sería imprudente y podría causar accidentes lamentables.




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