Filosofía de la Física


Es alentador que aparezcan estos temas en los círculos científicos, que nos dan la esperanza de que algún día la filosofía y la ciencia sean considerados conocimientos que se complementen y no irreconciliables.

La filosofía, no le resta objetividad a la ciencia, sino que le permite orientarla hacia propósitos que tengan en cuenta el respeto por la naturaleza y por el hombre, como parte de ella.

Los descubrimientos científicos no hacen más que afirmar que cuanto más sabe el hombre más se profundiza el misterio que lo rodea promoviendo nuevos cuestionamientos.

La mecánica estadística, plantea problemas filosóficos sobre el tiempo, el azar y la compatibilidad con las teorías existentes.

Es un hecho real que la física estadística puede hacer predicciones muy precisas sobre cómo se comportan los elementos de la naturaleza.

Con el aporte de los conceptos de probabilidad de James Clerk Maxwell, Ludwig Boltzmann y otros, la física teórica tiene un nuevo campo para explorar.

Si antes la variación se explicaba como la desviación con respecto a un valor ideal, ahora es necesario aceptar a la variación como algo en si misma.

El cuestionamiento filosófico sobre la mecánica estadística se quedó atrás al aparecer en el escenario científico la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad general; y a partir de estos descubrimientos la filosofía se centró en estas fundamentales teorías.

La física clásica estudia el movimiento de las trayectorias definidas de las partículas que tienen una posición, el cambio de esa posición determina su velocidad y la forma en que cambia de velocidad determina la aceleración.

Estas trayectorias actúan según dos condiciones, la situación inicial del sistema y las fuerzas que existen entre los cuerpos.

La física clásica acepta a las fuerzas gravitacionales, porque se conocen sus formas de operar y se pueden medir, pero el problema surge cuando se introducen las ondas.

La física clásica proporcionaba una visión del mundo, independiente de si era observado o no y la aparición de la mecánica cuántica modifica esta forma de pensar el mundo.

La mecánica cuántica ha hecho posible gran cantidad de predicciones relacionadas con las partículas elementales, con el cosmos o a nivel químico que han sido confirmadas por la experiencia y la observación; y es la base de la electrónica moderna, o sea de la informática y de las telecomunicaciones.

El experimento clásico con una corriente de fotones muestra que los fotones se comportan a veces como ondas y otras veces como partículas.

El sólo hecho de observarlas e intentar medirlas, afecta una realidad física, por lo menos a nivel cuántico.

Niels Bohr y Werner Heisenberg aclararon este cuestionamiento en la conferencia Solvay de 1927.

Las partículas existen en todas partes dispersas como una onda, en ausencia de un observador y si introducimos un observador para medir la onda ésta se transforma en una partícula.

Antes de eso, esa partícula era sólo una probabilidad de ser encontrada en un lugar más que en otro; y el sólo intento de medición obliga a la partícula a tomar una posición definida única.

Esta versión de la teoría cuántica convierte en difusa la frontera entre lo objetivo y lo subjetivo y puede sugerir que el hombre crea el mundo cuando lo observa.

A esta versión de la teoría se la llamó la interpretación de Copenhagen.

Bohm, insatisfecho con esta interpretación, publicó posteriormente lo que luego se denominaría la interpretación causal de la mecánica cuántica.

La teoría implicaba ondas y partículas en lugar de ondas o partículas.

El recelo contra Bohm lo provocaban sus opiniones filosóficas desarrolladas en forma paralela a su interpretación causal, defendiendo una postura holista radical que muchos identificaron con el misticismo oriental.

Recién al final de su vida (falleció en 1992), su interpretación causal comenzó a respetarse, principalmente gracias a la defensa que de esta teoría hizo Bell.

Se puede llegar a considerar falsamente que la teoría cuántica es indeterminista, teniendo en cuenta que también la teoría moderna de los sistemas dinámicos (como la teoría del caos) muestra que sistemas deterministas pueden tener la apariencia de fenómenos aleatorios (por azar), pero es porque poseen algún mecanismo causal que aún no se ha descubierto.



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