Desarrollo psicosexual según Freud

Hola, sin más preámbulos aquí les va:

Desarrollo psicosexual

El concepto de desarrollo psicosexual es un elemento esencial en la teoría sexual de Sigmund Freud1 desarrollado hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Freud propone un concepto ampliado de la sexualidad humana, idea revolucionaria en su época, que postula la existencia de una sexualidad infantil, cuyo desarrollo está organizado en fases. Cada una de estas fases está caracterizada por una zona erógena que es la fuente de la pulsión libidinal durante esa etapa. Estas fases son (en orden de su aparición): oral, anal, fálica, de latencia y genital. Freud creía que si durante cualquiera de estas fases el niño experimentaba ansiedad en relación a esa pulsión correspondiente, los temas relacionados a esa etapa podrían persistir en la época adulta como neurosis.



La etapa oral

Desarrollo psicosexual según Freud
Recuperado de <http://1.bp.blogspot.com/-63mI9dGG_q4/UFKaRV7Ub-I/AAAAAAAAADY/FOIPppOKDBQ/s1600/44444+(1).png>

De acuerdo a Freud, esta etapa empieza desde el momento en que nacemos.. La satisfacción sexual, el bebé la recibe por medio de la boca, succionando y poniéndose todo lo que tiene a su alcance en esta zona.
En esta etapa es muy necesario que la madre alimente a su hijo o hija en los tiempos debidos sin atrasos que permitan que el niño se sienta frustrado, con hambre y desatendido.

En esta etapa, la satisfacción de las necesidades conducen a la formación de la independencia (desde que el bebé se forma una idea clara sobre los límites de sí mismo y forma su yo) y la confianza (desde que el bebé aprenden que comportamientos específicos conducen a la satisfacción).

Si la madre no satisface estas necesidades de alimentar su hijo en los tiempos que necesita hacerlo, el niño crece frustrado con una personalidad negativa, pesimista y cuando adulto se puede convertir en una persona sarcástica, envidiosa y con falta de seguridad en el mismo.
Por otro lado, la fijación puede llevar a la pasividad, credulidad, inmadurez y un optimismo no realista, y también la formación de una personalidad fácil de manipular debido a la formación inadecuada del yo. Esto puede ser el resultado tanto de la excesiva como de la insuficiente satisfacción.
En el caso de demasiada satisfacción, el niño no aprende que no todo está bajo su control y que la satisfacción no siempre es inmediata (los cuales son resultado del destete), dando lugar a una personalidad inmadura. Por otro lado, las necesidades del niño pueden ser satisfechas insuficientemente, y debido a ello el niño se vuelve pasivo porque aprende que de todas formas, lleve a cabo la conducta o no, la satisfacción no sobrevendrá.

En algunas sociedades es común que los niños sean cuidados por sus madres durante varios años mientras que en otras este tiempo es más corto. El chupar y comer, de todas formas, componen los recuerdos más tempranos de los niños en todas las sociedades. Esta etapa tiene especial importancia ya que algunas sociedades tribales, comúnmente encontradas en el Suroeste del Pacífico y en África, consideran que el estómago es la sede de las emociones.

Esta etapa de acuerdo a Freud finaliza cuando el niño tiene año y medio de edad aproximadamente.



Etapa Anal

desarrollo

Recuperado de <http://www.entrepadres.com/wp-content/uploads/2010/02/acostumbra-a-tu-ni%C3%B1o-a-ir-al-ba%C3%B1o.jpg>

En la etapa anal del desarrollo psicosexual, el foco de la energía pulsional (zona erógena) mueve desde el tracto digestivo superior al final inferior y el ano. Esta fase dura desde aproximadamente el 15º mes hasta el tercer año de vida. Durante la misma la formación del Yo continúa.
De acuerdo a la teoría, la experiencia más importante durante esta etapa es el entrenamiento en la higiene personal. Éste ocurre alrededor de los dos años (pueden haber diferencias con respecto a la edad según la sociedad que corresponda), y da como resultado un conflicto entre el Ello, que demanda satisfacción inmediata de las pulsiones que involucran la evacuación y las actividades relacionadas con ella (como el manipular las heces) y las demandas de los padres. La resolución de este conflicto puede ser gradual y no traumático, o intenso y tormentoso, dependiendo de los métodos que los padres usen para manejar la situación. La solución ideal vendría si el niño trata de regularse y los padres son moderados, para que el niño pueda aprender la importancia de la limpieza y el orden gradualmente, los cuales dan lugar a una persona adulta controlada. Si los padres ponen demasiado énfasis en la higiene personal mientras el niño decide acomodarse a ésta, se puede dar lugar al desarrollo de un comportamiento compulsivo, extendiéndose a lo concerniente con el orden y la pulcritud. Por otra parte, si el niño decide prestar atención a las demandas de su Ello y los padres acceden a esto, el niño probablemente desarrolle una personalidad tendiente al desorden e indulgente para consigo mismo. Si los padres reaccionan, el infante debe cumplir, pero desarrollará un débil sentimiento de sí, ya que los padres son los que controlan la situación, no su propio Yo.



Etapa Fálica

Se extiende desde los tres hasta los cinco años y la zona erógena asociada a ella es el área de los genitales. A pesar de que efectivamente la satisfacción está enfocada en esta área, no lo es de la misma forma que en la sexualidad del adulto, ya que el niño es sexualmente inmaduro aún. Sin embargo, la estimulación de los genitales es bienvenida como placentera y los varones, como los hombres adultos, pueden tener erecciones durante el dormir. Los niños se vuelven cada vez más conscientes de su cuerpo y son curiosos en relación al cuerpo de otros niños y también el de sus padres. Freud observó que los niños de esta edad pueden ser frecuentemente vistos sacándose la ropa y "jugando al doctor" con otro niño, o preguntándole a sus madres si ellas también tienen pene. Estas observaciones persuadieron a Freud de que la satisfacción está enfocada sobre o alrededor de los genitales durante este período.

Freud

Recuperado de <http://spb.fotolog.com/photo/59/14/107/menxu_88/1206810827_f.jpg>

El conflicto más importante de esta etapa es el llamado complejo de Edipo, nombre derivado de Edipo, quien asesinó a su padre e involuntariamente durmió con su madre. Freud usa el término Edipo para ambos sexos pero otros analistas propusieron un variante femenina denominada "Complejo de Electra". En un comienzo, para ambos sexos la primera fuente de cuidados (al menos en la mayoría de las sociedades) y satisfacciones es la madre. A medida de que los niños se desarrollan, sin embargo, comienza a formarse una identidad sexual y la dinámica para varones y niñas se altera. Para ambos sexos, los padres devienen el foco de su energía pulsional.

Para el varón, la madre deviene la persona deseada, mientras que el padre es el foco de los celos y rivalidad, desde el primer momento en que es el que duerme con la madre, pero sigue siendo uno de los principales encargados del cuidado del niño. El Ello quiere unirse con la madre y matar al padre (como hizo Edipo) pero el Yo, basado en el principio de realidad sabe que el padre es más fuerte. Sin embargo, el niño también quiere al padre, por eso sus sentimientos son ambivalentes. El temor de que el padre sea un obstáculo frente a los sentimientos del niño hacia la madre es expresado por el ello como temor de que el padre lo castre. El miedo a la castración no es racional y ocurre de forma irracional e inconsciente.

Freud argumentaba que las niñas pequeñas siguen más o menos el mismo desarrollo psicosexual que los niños. Mientras que el niño desarrolla angustia de castración, la niña desarrollará envidia del pene, envidia sentida por las mujeres frente a los hombres debido a que los hombres poseen pene. Esta envidia tiene sus raíces en el hecho de que sin el pene las mujeres no pueden poseer sexualmente a la madre tal como son conducidas por el Ello. Como resultado de esta comprensión, ella dirige su deseo sexual hacia el padre. Luego de esta fase la mujer tiene una etapa extra en su desarrollo cuando debe transferir, todo o en parte, la sensibilidad e importancia del clítoris a la vagina. La niña pequeña también en algún momento debe abandonar su primera elección de objeto, la madre, para tomar a su padre como nueva elección de objeto, más apropiada. Su eventual introducción en la heterosexualidad femenina, que culmina al dar a luz, deja de lado paulatinamente sus tempranos deseos infantiles, y su propio hijo es el que toma el lugar del pene de acuerdo a una antigua equivalencia simbólica. Generalmente Freud consideraba al conflicto de Edipo experimentado por niñas más intenso que el experimentado por varones, dando como resultado una personalidad más sumisa y menos segura.

En ambos casos el conflicto entre las pulsiones del Ello y el Yo es resuelta a través de dos mecanismos de defensa básicos del Yo. Uno de ellos es la represión, que implica el bloqueo de recuerdos, impulsos e ideas desde la mente consciente, pero no conduce a una resolución definitiva del conflicto. La segunda es la identificación que implica la incorporación de las características del padre del mismo sexo dentro del propio Yo del niño. El varón, adoptando este mecanismo busca reducir el miedo a la castración, ya que su similaridad con el padre le hace pensar que lo protegerá de él. La identificación de las niñas con su madre es más fácil ya que se da cuenta de que ni ella ni su madre tienen pene. Algunas escuelas de psicoanálisis consideran que la dinámica psicosexual presentada en niñas en este punto de su desarrollo tiene su término (sin embargo Freud no lo considera así) en el Complejo de Electra. La teoría freudiana de la sexualidad femenina, particularmente lo que se refiere a la envidia del pene, ha sido duramente criticada.

Si el conflicto no es resuelto, una fijación a esta fase dará lugar a mujeres adultas que se esfuerzan por superar a los hombres, si tiene sentimientos insoportables de devastación debido a la falta de pene, lo harán siendo seductoras y coqueteando, o sino serán sumisas y con baja autoestima. Por otro lado, los hombres pueden presentar excesiva ambición y vanidad. En general, el Complejo de Edipo es muy importante para el desarrollo del Superyó ya que a través de la identificación con uno de los padres, la moralidad es internalizada y la conformidad a las reglas ya no es producto del miedo al castigo. Una pobre identificación con el sexo opuesto puede desembocar en imprudencia y aún inmoralidad.


Etapa Latente

etapas

Recuperado de: http://img.scoop.it/liuqQcBPEJqje1j1C9Yk6jl72eJkfbmt4t8yenImKBVaiQDB_Rd1H6kmuBWtceBJ

Esta etapa comienza a los cinco años y dura hasta la edad de la pubertad. La etapa latente no está relacionada con el desarrollo psicosexual del individuo.
Esta es una etapa en la cual los instintos sexuales se adormecen temporalmente.

Durante esta etapa los niños no se interesan para nada en el aspecto sexual ni se sienten atraídos por el sexo opuesto.
Desarrollan amistades en la escuela del mismo sexo y los deportes que los niños practican a esta edad los alejan completamente de cualquier inquietud que tenga que ver con deseos sexuales.


Fase genital

sexual

Recuperado de http://2.bp.blogspot.com/_OMU5wsSn3Vo/Sk61rwNqgAI/AAAAAAAAAGs/wMPXdzYFShw/s320/Puberdade54.jpg

La quinta y última etapa del desarrollo psicosexual es la fase genital, la cual se prolonga desde la pubertad (doce años aproximadamente) en adelante. En realidad continúa hasta que el desarrollo culmina, que idealmente es a los dieciocho años cuando comienza la edad adulta. Esta fase representa la mayor parte de la vida, y la tarea básica para que se constituya la individualidad es el desapego a los padres. También es el momento en que se producen los intentos individuales para resolver cuestiones de la temprana niñez. En esta fase el foco está puesto nuevamente en los genitales, como en la fálica, pero esta vez la energía es expresada desde la sexualidad adulta. Otra diferencia crucial entre estas dos etapas es que, mientras en la fálica la gratificación está relacionada con la satisfacción de las pulsiones primarias, en ésta, el Yo está ya bien desarrollado y utiliza el proceso secundario, que le permite una satisfacción simbólica. Ésta última incluye el establecimiento de relaciones amorosas y la posibilidad de formar una familia. También se aceptan las responsabilidades asociadas con la adultez.



Bueno, esto es todo, espero que les sirva la información.

1 comentario - Desarrollo psicosexual según Freud