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Algunas palabras "religiosas" y sus orígenes.

Pascua


Algunas palabras "religiosas" y sus orígenes.


Es una de las fiestas más solemnes de los hebreos, Pesah, que celebra la libertad del cautiverio de Egipto. La conmemoración se prolonga durante siete días en el mes hebreo de Nisan (fuera de Israel, ocho días) y en nuestro calendario corresponde a fechas variables entre marzo y abril. En la Iglesia católica, es la fiesta solemne de la Resurrección de Cristo, que se recuerda el domingo siguiente al primer plenilunio posterior al 20 de marzo. Oscila entre el 21 de marzo y el 25 de abril.

Pascua es una de las palabras más antiguas que han llegado hasta nosotros. Nacida como pesah en el antiguo pueblo de Israel, pasó al griego como paska, por cruce con el latín pascuum 'lugar de pastura' (en alusión al fin del ayuno). La voz griega pasó al latín como pascha, que en latín vulgar se convirtió en pascua, como llegó al español.

En lengua hebrea, pesah significa 'saltear' o 'pasar por alto', en referencia al hecho de que el ángel exterminador enviado por Jehová salteó las casas de los judíos, cuyas puertas habían sido marcadas por orden divina.

La primera documentación del uso de esta palabra en nuestro idioma data del año 1090. En tiempos modernos, se ha usado también para designar en español a la Navidad, aunque esta denotación no se repite en otras lenguas romances, ni siquiera peninsulares, excepto en el italiano pasqua minore.


Pontífice


español


Algunos años después de la legendaria fundación de Roma por Rómulo y Remo (753 antes de nuestra era), cuando los monarcas de la joven ciudad se ocupaban aún de los rituales religiosos, el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, consideró que sus sucesores tendrían que ocuparse de la guerra y del gobierno de un estado cada vez más complejo, de modo que no estarían en condiciones de pensar en la liturgia. Con esa idea, Numa Pompilio decidió entregar el cuidado de las ceremonias religiosas a un funcionario o sacerdote que desempeñara exclusivamente esa función religiosa. Después de mucho meditarlo, confirió esa dignidad a los pontífices, que eran los encargados de cuidar el puente sobre el río Tíber, una tarea que en aquella época revestía enorme importancia política y militar, además de religiosa. En la palabra pontifex se fusionan pons, pontis 'puente' y facere 'hacer', en alusión a su actividad: cuidar el puente.

Algunos siglos más tarde, Julio Cesar decidió asumir la dignidad de Pontifex Maximus 'sumo pontífice', 'el mayor de los pontifices', para indicar así su posición de jefe no solo civil y militar, sino también religioso. A partir de Augusto, este título quedó vinculado al de emperador durante varios siglos, hasta la llegada al poder de Constantino (306 d. de C.), quien adoptó el cristianismo como religión oficial del Imperio. Fiel a la tradición consagrada por sus predecesores, Constantino siguió usando durante algún tiempo el título de Sumo Pontífice, ahora como representante de Cristo. Pero los obispos de Roma no demoraron en reivindicar para sí la condición de únicos representantes de Cristo en la tierra y acabaron por incorporar el título de Pontifex Maximus, que los papas ostentan hasta hoy.


Vaticano


castellano

No hay certeza sobre el origen del nombre del Vaticano pero, según la hipótesis más aceptada, estaría vinculado por el vocablo latino vates, que significa 'profeta, adivino, vidente', por lo que el nombre del estado pontificio podría ser interpretado como 'tierra de la adivinación'.

No obstante, algunos autores sostienen que sería uno de los nombres de una colina de Roma y otros, que proviene de un antiguo pueblo etrusco llamado Vaticum. Además de nombre del estado, la palabra funciona también como adjetivo, referido a los asuntos de la Santa Sede.

Peregrino


etimología

Aparece por primera vez en nuestra lengua en los poemas de Berceo, en la primera mitad del siglo XIII, para denominar a los cristianos que viajaban a Roma o a Palestina para visitar los lugares sagrados, a veces como castigo autoimpuesto para pagar determinados pecados y otras veces para cumplir penas canónicas. De estos peregrinos surgirá posteriormente la idea de las Cruzadas, enviadas para reconquistar los lugares que los cristianos consideraban sagrados y que estaban en poder de pueblos de otras religiones.

El vocablo se originó en el latín, mediante la contracción de per- 'a través' y ager 'tierra', 'campo', que dio lugar al adjetivo pereger 'viajero' y al adverbio peregre 'en el extranjero', el cual, a su vez, derivó a peregrinus 'extranjero' y peregrinatio 'viaje al exterior'. Al mismo tiempo que se incorporaba al español como peregrino, peregrinus pasó al francés como peligrim, que evolucionó hacia el moderno pélerin, y al inglés, primero como pilegrim y, actualmente, pilgrim.


Feligrés


origen de las palabras


Feligrés es aquel que asiste a los cultos de determinada iglesia (en el sentido de templo o parroquia) y participa en ellos.

Esta palabra apareció por primera vez en nuestra lengua en el siglo X, bajo la forma filiigleses, y con su grafía actual, en el año 1245. Proviene del bajo latín fili eclesiae 'hijos de la iglesia'. En esta expresión, la segunda palabra es una forma vulgar derivada del latín clásico ecclesia, a su vez procedente del griego ekklesia 'asamblea'.

En portugués, la palabra adoptó la forma freguês, que se refiere no solo a los fieles de una iglesia, sino también a los clientes habituales de un determinado comercio.

Monje


Algunas palabras "religiosas" y sus orígenes.


Vocablo registrado en español desde el siglo XI, su etimología refleja la soledad en que vivían los viejos anacoretas medievales: proviene del latín monachus y este, del griego monakhós 'solitario', 'solo', 'único', derivado de monos 'uno', 'solo', como en monosílabo o en monóculo.

Nuestra lengua no adquirió este vocablo directamente del latín, sino que lo tomó del provenzal antiguo monge, que se formó, a su vez, del latín vulgar monicus, del mismo significado que monachus. Corominas registra también monaguesa 'la amante de un sacerdote' y monacillo o monaguillo, 'el niño que ayuda al clérigo en la celebración de la misa'.

Comentarios Destacados

6 comentarios - Algunas palabras "religiosas" y sus orígenes.

@Duda_ExistenciaI +2
Qué tienen en común un obispo y un telescopio?
@N0VAT0
@Duda_ExistenciaI +7
@N0VAT0 La palabra "telescopio" viene del griego "tele" (τῆλε), que significa "lejos", y "skopios" (σκοπέω), que significa "mirar". Por tanto, "telescopio" significa "mirar lejos". El punto aquí, es que la palabra "obispo" comparte la misma raíz etimológica de "mirar"...

Obispo, en efecto, es una corrupción idiomática de la palabra griega "episkopos" (επισκοπος). En este caso reemplazamos el prefijo "tele-" por el prefijo "epi-", que significa "por encima
@N0VAT0 +8
Ah, pensé que se venía un chiste al estilo "¿En que se parece una aspirina a una prostituta? En que las dos son buenas para la cabeza"

Perdón.
@pipetroni +1
Me encanta saber este tipo de curiosidades del origen de las palabras. castellano
@manukken +2
Ojalá

Que por alá suceda