ESTE ES UN ARTICULO QUE HABLA SOBRE LAS MEDIDAS A TOMAR DE AHORA EN MAS PARA DISMINUIR LOS DAÑOS CAUSADOS ANTE EVENTOS NATURALES,,,
Medidas de mitigacion ante desastres naturalespoblacion[/URL]]



LA FURIA DE LAS TEMPESTADES (La Plata, una ciudad de puertas afuera)


Dr. Miguel PALMA (Egresado de la UNLP. Especialista en Gestión Integral del Riesgo, consultor de organismos internacionales en la temática de prevención y mitigación ante amenazas naturales).

Las recientes inundaciones pluviales han puesto en evidencia la creciente vulnerabilidad de la ciudad de La Plata ante los desastres climatológicos. Esta triste realidad ha llevado a reconocer la necesidad de adoptar instrumentos efectivos para el análisis de riesgos en el territorio, e identificar y llevar a cabo acciones de gestión, particularmente a nivel municipal y provincial, a los efectos de reducir los riesgos.

Nuestra ciudad, como lo demuestra lo acontecido, debe ser reconocida como una región alta vulnerabilidad ante las inundaciones y otras amenazas climatológicas y enfrenta también severos riesgos por la falta de políticas de adaptación al cambio climático. La región tiene que considerar la reducción del riesgo como una prioridad, la que tiene que ser completamente integrada con esfuerzos de desarrollo y planificación del presupuesto, otorgando a los municipios el mandato de asegurar la coordinación y sinergias entre las actividades enfocadas a la Reducción del Riesgo de Desastres a nivel regional y local. A su vez, la provincia debe trabajar para lograr municipios sin pérdidas innecesarias por los desastres, persiguiendo una misión guía para catalizar, facilitar y abogar por acciones que protegerán vidas y los medios de existencia ante el impacto de las amenazas naturales.

La inestabilidad atmosférica que dio lugar a las catastróficas lluvias del 2 de abril, ha causado grandes daños a innumerables sectores del ejido urbano. Las estimaciones iniciales indican que, en general, hasta 220.000 personas fueron afectadas por las inundaciones, 55.000 viviendas impactadas en forma directa, registrándose a la fecha al menos 52 muertos, y estimándose una pérdida económica de 2.600 millones de pesos. Estos datos hablan por sí solos de la gravedad del evento que afectó a la mayoría de los platenses.

Esta situación obliga a generar y ejecutar un plan de fortalecimiento y modernización institucional de las entidades rectoras nacionales, provinciales y municipales en el tema, y establecer mecanismos de coordinación para la preparación a la emergencia, sistemas de alerta, planes de contingencia y ayuda mutua, creando capacidades y asignando un fondo para la prevención y mitigación de situaciones no deseadas. En definitiva implementar un Plan descentralizado para la Gestión Integral del Riesgo.

Se tienen que lograr productos tales como protocolos de actuación que orienten etapas de emergencia y recuperación (Infraestructura, Vivienda, Medios de Vida, Medio Ambiente, adaptación al cambio climático, género, gobernanza, planificación previa a los desastres) basada en experiencias reales y concretas para la recuperación psicosocial y la reconstrucción.

Mucho se está discutiendo en este momento nefasto para la ciudad sobre las obras realizadas y no realizadas, planificación urbana y otros temas que puedan ayudar a entender lo que ha pasado. Se esfuerzan los medios de comunicación para hablar de cauces entubados, alcantarillado público, canales de flujo hídrico, todos temas relacionados a medidas estructurales para reducir la vulnerabilidad.

En lo relacionado con inundaciones, las medidas estructurales usualmente son obras cuyo objetivo es el “control físico” de las amenazas o la eliminación de la exposición ante las mismas. Es relevante mencionar que la tendencia universal ha sido considerar erróneamente que las medidas u obras estructurales ofrecen protección absoluta. Por esta razón, se ha encontrado en numerosos países, que muchas obras estructurales han estimulado el crecimiento y ocupación de áreas peligrosas y han incrementado la probabilidad de pérdidas económicas cuando un evento o fenómeno intenso se presenta
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Nada se escucha sobre otras medidas, mucho más eficientes a lo largo del tiempo y que son las medidas NO ESTRUCTURALES. Estas medidas incluyen desde políticas generales hasta controles específicos del crecimiento espacial urbano. Para mayor efectividad, estas medidas combinan acciones que disminuyen el impacto del fenómeno natural y sus efectos y las condiciones de vulnerabilidad general de la población.

Algunos ejemplos de medidas no estructurales son:

La promoción del conocimiento sobre la gestión de riesgos, lo que significa educación e información pública, capacitación y divulgación en relación con las amenazas naturales y los métodos de mitigación y prevención; esto incluye la provisión de asistencia técnica en forma de talleres y capacitación para técnicos locales con fines de fortalecimiento institucional.

El control del crecimiento y expansión urbana de la ciudad, usando códigos de construcción y normativas que mejoren la seguridad de las nuevas edificaciones, para que sean menos vulnerables al impacto de las amenazas; el control del tipo y patrones del drenaje superficial para evitar la localización de actividades y población en áreas de alto riesgo.

Reubicación de población localizada en áreas de alto riesgo.

Se hace necesario desarrollar medidas sociales dirigidas a los barrios y a las entidades culturales y de fomento del municipio, que faciliten el aumento de las capacidades locales en la gestión de riesgo a través del fortalecimiento de la organización comunitaria, de la dotación de instrumentos materiales para emergencias y de la realización de campañas de información y capacitación.

Se destaca la importancia que tienen las medidas no estructurales, institucionales y de organización, para contribuir a reducir los riesgos favoreciendo la difusión de una actitud de organización hacia los mismos, teniendo además el valor agregado de facilitar otros propósitos de desarrollo más integral. Los costos de estas medidas son menores que los de las obras físicas, y su principal función es la de promover procesos a largo plazo que puedan garantizar la seguridad de las vidas humanas, y de la sostenibilidad de los núcleos familiares.

Después del temporal, resultó evidente que existía un desconocimiento del nivel del riesgo, ya que no se tenían respuestas antes las siguientes preguntas básicas:
¿ Cuáles eran los límites reales del área de inundación y su altura estimada en relación con las zonas construidas o habitadas ?.
¿ Con que frecuencia y por cuánto tiempo el área de inundación iba a estar cubierta de agua ?.
¿ Durante qué periodo del año dicha inundación tiende a ocurrir ?.

Se conocía la frecuencia estadística de las inundaciones (período de recurrencia)?. La frecuencia es generalmente entendida como el periodo de tiempo que transcurre en relación a la ocurrencia de estos eventos. Las frecuencias estadísticas existentes tendrían que ser del 2 % (50 años), 1 % anual (100 años) y 0.2 % anual (500 años). Dichas frecuencias deberían haberse traducido en zonas de amenazas en un mapa base estableciendo el nivel de riesgo por inundaciones dentro del municipio. Estos análisis favorecen las medidas de prevención y atención a la emergencia al indicar la severidad de la inundación en términos de su duración, la altura estimada y el área de la franja de tránsito de crecientes, y la velocidad del flujo de inundación.

Por eso se hace necesario e imperioso contar en el futuro mediato con mapas de de Amenaza por Inundaciones a nivel del casco urbano, mapas de Vulnerabilidad ante los distintos factores, zonificación del riesgo ante Inundaciones, y en función de los resultados implementar las medidas que sean necesarias para la Reducción de Riesgos.

Para paliar en parte las consecuencias de esta situación de alto riesgo es necesario implementar proyectos de Reducción de la Vulnerabilidad ante Desastres por Inundaciones, lo que se corresponde con la planificación estratégica, el análisis de riesgo (amenazas y vulnerabilidad), la preparación de mapas de riesgos, e identificación de opciones de gestión a nivel local que puedan ser incorporadas en los planes de ordenamiento territorial en función de las amenazas. El objetivo principal de los proyectos tiene que ser el de fortalecer la capacidad a nivel municipal para reducir los riesgos de desastres, promover el desarrollo de Estrategias y Programas de Mitigación (Gestión del Riesgo) a nivel Provincial, incentivar la prevención en la cultura y estamentos educativos, y ejecutar medidas de prevención y mitigación a nivel municipal (Gestión del riesgo a nivel local).

Todo esto se puede lograr mediante la implementación de un Plan Municipal y Provincial de Gestión de Riesgos, el que reúne las acciones necesarias para la reducción del riesgo a nivel local del municipio y territorial (provincial), incluyendo una estimación de los recursos necesarios para implementar planes de ordenamiento, en un único instrumento operativo que facilite la gestión del proceso.

Se tiene que desarrollar además un nuevo enfoque Metodológico del Ordenamiento Territorial, a través de la Planificación y la Gestión Preventiva, o sea un Plan de Ordenamiento Territorial Municipal y Plan de Zonificación Urbana en Función de las Amenazas Naturales

Tanto el Plan de Ordenamiento Territorial como el de Zonificación Urbana son instrumentos de planificación físico-estratégica de carácter sectorial y alcance urbano, sobre la base de un análisis del escenario de crecimiento tendencial confrontado con las amenazas naturales presentes, definiendo direcciones preferenciales de expansión urbana y recomendaciones de uso habitacional y del suelo, con el propósito de reducir el riesgo para la población.

Después del temporal que arrasó el 40% de la ciudad, se plantea la pregunta que aterra a miles de platenses: ¿cuál es la probabilidad de que el área que se vio impactada por el fenómeno pluvial sea inundada nuevamente ?. Y la respuesta es que la probabilidad es altísima, fundamentada en lo siguiente.
El cambio climático es una realidad incuestionable. Las políticas actuales de los países industrializados pueden provocar un calentamiento global de 3,5 grados para el año 2020, muy superior al objetivo internacional de 2 grados propuesto y admitido por el ¨Protocolo de Kyoto”, lo que traería consecuencias nefastas para el planeta, y de una dimensión impredecible. En este momento nos encaminamos a un aumento de 3,3 grados para el 2050. Esto significa olas de calor sin precedentes, incremento de un 30% en las precipitaciones, aumento significativo del nivel del mar y reducción notable de la producción de alimentos. Con este último párrafo podemos decir que nos hemos globalizado a nivel de desastres…y que la culpa no es de Dardo Rocha.
La principal herramienta que tenemos para afrontar estos desastres es la Gestión de Riesgos como ciencia, ya que pone a disposición instrumentos que permiten producir resultados provechosos para la sociedad, al identificar la realidad social sobre un territorio, y determinar el Plan de la Naturaleza en ese mismo universo, caracterizando las causas del conflicto entre el hombre y los sistemas que lo rodean, y proponiendo nuevas formas de armonía para la continuidad de la especie, y la rehabilitación del planeta. A partir de ahora nos enfrentamos al mayor reto en la historia de la ciudad, donde tendremos que lograr nuevos paradigmas de desarrollo, para poder afrontar las terribles previsiones que existen para el Siglo XXI.