3 experimentos divertidos para niños

Después de unas vacaciones lejos de los libros y el estudio, se vuelve difícil recuperar a los niños a las ciencias. Así que para ir preparándose para la vuelta a clases, hoy hemos preparado una entretenida y más que útil recopilación con 3 inventos divertidos para niños. Así que... ¡a poner a trabajar a esos pequeños científicos!

cientificos

1. El reloj de patatas

Materiales:

2 electrodos de cobre (de 10 cm de largo y 0.64 de espesor aprox.)
2 electrodos de zinc
3 clips “cocodrilo”
2 patatas grandes
1 reloj viejo con pantalla LED (que aún funcione)
Cómo hacer:

Quitar las pilas del compartimiento de pilas del reloj. Se notará que, donde estaban las pilas, hay dos conexiones. Éstas alimentan el reloj con energía y están señalizadas de dos formas: una tendrá un signo positivo (+) y otra uno negativo (-). Allí se conectaran las patatas, las cuales se llamarán “A” y “B”. Primero insertar un electrodo de cobre y uno de zinc en cada una de las patatas (con bastante distancia entre una y otra). Con un clip “cocodrilo”, conectar el electrodo de cobre en la patata “A” donde está el signo positivo del reloj y el de zinc en la patata “B” en la conexión negativa del reloj. Utilizando otro clip “cocodrilo” y un electrodo de zinc, conectar todo al electrodo de cobre de la patata B. El invento se pondrá en funcionamiento.

Cómo funciona este invento:

Este invento es en sí un reloj, un reloj con baterías naturales que será capaz de funcionar durante varios meses conectado únicamente a unas simples patatas. Mientras más fresca esté la patata, más tiempo funcionará y todo se debe a la energía electroquímica natural de las patatas. Las células electroquímicas que abundan tanto en éste como en muchos otros vegetales, convierte la energía química en energía eléctrica y al ser conectadas al reloj, éste funcionará alimentado por las patatas.

divertidos

2. El moco falso

Materiales:

Borato de sodio
½ taza de pegamento escolar (cascola o pegamento casero)
1 botella de tamaño medio con agua natural
Colorante para alimentos color verde
1 par de recipientes desechables
1 vaso
1 cuchara
1 tenedor
Cómo hacer:

En un recipiente desechable (puede ser un plato o un vaso de plástico) mezclar 1 cucharada de borato de sodio con un vaso de agua y revolver constantemente hasta que el borato de sodio se disuelva en el agua cuanto se pueda. En otro recipiente desechable, mezclar ½ taza de pegamento escolar blanco con ½ taza de agua natural. Añadir 3 gotas de colorante para alimentos de color verde y revolver constantemente con la cuchara. Por último, combinar ambas mezclas y revolver. El moco falso está listo para maniobrar.

Cómo funciona este invento:

Si todo salió bien, se logró inventar un moco falso, de una consistencia muy peculiar y para algunos asquerosa. Pero no hay que temer, pues en realidad ese moco falso no es más que un polímero, una sustancia compuesta por muchos materiales. En un principio, cada material comienza en estado líquido, pero al mezclarse con otras sustancias se forman enlaces químicos entre sus diferentes moléculas, lo cual resulta en la formación del polímero. Cuando los dos materiales se mezclaron, se forman enlaces cruzados entre las moléculas y se establecen puentes de polímeros, dando lugar a una red de estructuras que atrapa las moléculas de agua y hace más sólida la mezcla. El resultado es esta sustancia gelatinosa que no es ni completamente sólida ni completamente líquida.

experimentos caseros

3. El huevo que rebota

Materiales:

1 huevo
1 recipiente
Vinagre
Paciencia
Cómo hacer:

Este invento es de lo más sencillo, pero el resultado es sencillamente genial. Colocar un huevo de gallina dentro de un recipiente y llenarlo con vinagre blanco (el común y corriente, el de la cocina). Asegurarse que el huevo quede completamente cubierto por el vinagre. Dejar reposar el recipiente y su contenido sin tocarlo ni moverlo. Entre unas 36 y 48 horas después, quitar el huevo y lavarlo con agua natural. El invento está listo.

Cómo funciona este invento:

Una vez se cumple el lapso de tiempo mencionado, el huevo pierde la cáscara (al menos como la conocíamos) y hasta aumenta su tamaño. También se crea una capa gomosa a un punto tal que es posible hacer que rebote sobre diversas superficies sin que se rompa. Lo que sucede aquí también tiene que ver con una reacción química: la cáscara del huevo desaparece por la reacción del ácido acético del vinagre blanco con el carbonato cálcico presente en la cáscara del huevo, esto forma burbujas de CO2. La ósmosis explica el aumento de tamaño: el agua contenida en el vinagre entra al huevo a través de la membrana semipermeable que lo recubre y el resultado es este huevo que rebota, un invento fácil y entretenido.


recopilacion
Dos niños científicos argentinos aprueban este post (No me pude aguantar)