Solo pretendo poner en conocimiento de los inquietos un relato que me hizo un popular historiador, del cual mantendré su nombre en reserva y que me merece la mayor confianza. Pude corroborar con otras fuentes la veracidad de esta historia.

Hace ya algunos años un ex Presidente de la República hizo abrir la tumba del Gral. San Martín, con la inquietud de corroborar una serie de rumores que corrían y que, incluso, contempló la posibilidad de dar a publicidad este acontecimiento, por demás innecesario y hasta macabro. Aparentemente algunos amigos y funcionarios de este ex mandatario, con algo de sentido común, lo convencieron de no publicitar esta locura, aunque no evitaron la apertura de la última morada de nuestro Libertador.


La historia de la repatriación de los restos del Gral. San Martín comienza en 1877 cuando el Presidente de la República Dr. Nicolás Avellaneda crea la Comisión Pro Repatriación de los Restos del General, presidida por el Vicepresidente de la República Dr. Mariano Acosta. En 1880 los mismos llegan a Buenos Aires, previo desembarco en la ciudad de Montevideo, donde el pueblo uruguayo le rinde homenaje.

Treinta años tardamos los argentinos en repatriar los despojos del Padre de la Patria.

Para ello ya se había mandado a construir su mausoleo, encargado al mismo artista francés que construyó la tumba de Napoleón, Albert Carrier, para ser ubicado en el predio de la catedral metropolitana de Buenos Aires, cuestión que hasta el día de hoy provoca polémica, dado el carácter de masón del Gral. San Martín y la tradicional enemistad declarada de parte de la Iglesia hacia esta organización fraterna.


Pero este último detalle no ocupa mi atención en este momento, por ello prefiero dejarlo de lado, aunque si puedo agregar que existe otro mito relativo a esto que dice que San Martín fue colocado en su sarcófago de la Catedral, pero con su cuerpo y cabeza inclinado hacia abajo, “mirando al infierno”, como "corresponde sepultar a un masón", según definen algunos sectores más de la Iglesia Católica.

Cuenta la leyenda que nos ocupa hoy develar que al momento de llegar el sarcófago de San Martín y proceder a abrirlo, para así depositar sus huesos en su tumba definitiva, se encontraron con la sorpresa que el cuerpo del General estaba en estado de momificación, e incluso vestido con una levita negra perfectamente conservada.

La tumba que se le había construido en la catedral, con forma de sarcófago, en verdad solo disponía de una pequeña cavidad apropiada para recibir huesos y es en este punto que se planteó el gran conflicto: ¿Cómo hacer para sepultar a nuestro prócer?.

La solución que se encontró fue rápida, aunque no sencilla. Se dispuso desarmar la parte baja del monumento que sirve de base del mismo y depositar ahí el cajón con el cuerpo de San Martín en perfecto estado de conservación.

Es decir, San Martín no está en la parte superior del monumento, sino prácticamente apoyado sobre el piso, de pié y levemente inclinado.

Esto se comprobó hace pocos años, por la inquietud de este ex Presidente tan afecto al culto a los muertos. La prueba de esto serían algunas fotos, imposibles de conseguir y la sospechosa condición del material de sellado nuevo que exhiben las juntas de los mármoles del frente del monumento.


Con esto no pretendo abrir una nueva polémica, solo relatar una historia, hoy por hoy, de difícil comprobación, dado que los testigos que presenciaron toda esta operación siguen guardando estricto silencio y las fotos que se tomaron continúan depositadas bajo siete llaves.

Muchos interrogantes pueden despertar estas líneas, pero muchos otros siempre se plantean, como por ejemplo, cosa que incluso despierta mucha curiosidad en los extranjeros, como la presencia de soldados armados, los Granaderos, que custodian el mausoleo de San Martín, o la bandera argentina, dentro de la Catedral. En ninguna Iglesia del mundo, salvo en el Vaticano, se ven soldados armados y en muy pocas se observan símbolos nacionales.


Estos son sólo otros relatos curiosos de nuestra misteriosa Buenos Aires. Aunque otra vez estuvimos al borde de un rapto de locura

de un Presidente sin escrúpulos que pretendió usar cualquier tipo de instrumento con fines propagandísticos.

LA RESTAURACION DEL MAUSOLEO. Pudimos recopilar los siguientes datos con relación a las obras de restauración del mausoleo: desde fines de 1994 hasta los últimos meses de 1998 se realizo una exhaustiva restauración de la Catedral de Buenos Aires. En los trabajos se invirtieron 3.700.00 pesos, reunidos por una comisión integrada parcialmente por empresarios que aportaron 1.500.000 pesos. El Estado, a través de la Dirección Nacional de Arquitectura y con el proyecto aprobado por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos aportó 1.700.000 pesos y la Secretaría de Cultura de la Nación colaboró con 500.000 pesos, que fueron destinados a la restauración del retablo mayor, confeccionado en madera y oro.</p><p>Esta fue, según el organismo citado anteriormente, la mayor obra realizada en la catedral desde 1899, cuando el pintor Francisco Parisi le imprimió al templo un marcado estilo renacentista italiano. Entre estas obras se planificó y finalmente se llevó adelante la restauración del mausoleo del General San Martín, que se encontraba en avanzado estado de deterioro. En 1998, desde principio de julio hasta noviembre, el monumento fue tapiado y el público no pudo ingresar al mismo. El 17 de agosto de aquel año permaneció cerrado y no pudieron ser depositadas las tradicionales coronas de flores ante féretro del Libertador. “Hubo necesidad de restaurar los techos, ya que entraba agua y por causa de la humedad se cayó. Las reparaciones permitirán que el mausoleo recupere su brillo y que los visitantes puedan volver a recorrerlo", así contestaba, en aquellos días, al requerimiento periodístico, el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, General de Brigada Diego Alejandro Soria. Además de considerar que es "muy conveniente" la obra impulsada por la Comisión Pro Catedral, que sólo en el mausoleo hubiera invertido unos 95.000 pesos.</p><p> </p><p>En charla pública brindada por Felipe Pigna, junto al Senador Nacional Rodolfo Terragno, en la sede de la Gran Logia de la Argentina Libres y Aceptados Masones, en Buenos Aires, el día 27 de Noviembre de 2007, el primero confirmó que el cajón que contiene el cuerpo del Gral. San Martín está depositado de pié en su mausoleo. Además, el Teniente de Caballería Juan Manuel Castagno, da testimonio por escrito sobre la disposición final del féretro y muestra dos croquis (adjuntados a este artículo) sobre la ubicación final del mismo.

El mito del mausoleo del gral San Martín

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