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Historia de la formación doctoral en México.

El doctorado en México surge en 1551, desde tiempos coloniales, se investía como doctores a aquellos catedráticos que habían cumplido un periodo de 5 años impartiendo docencia y que, además, poseían los recursos suficientes para pagar una costosa ceremonia. Fue hasta 1929 que se sentaron las bases legales para la creación formal de los estudios de posgrado. No obstante, el grado de doctor, supeditado a la obtención previa de la licenciatura y la maestría, se otorgó a partir de 1945, para las disciplinas de Biología, Física y Matemáticas.

El primer Reglamento de Estudios Superiores se publicó en 1967 y contar con criterios para regular la creación de programas de estudio a nivel de posgrado se logró hasta 1996.
Si bien no existe en México un sistema de acreditación propiamente de los programas de doctorado, sí se asegura su calidad a partir de los mecanismos ideados para financiarlos. En los años ochenta se concretó el empeño del gobierno federal por financiar al posgrado. La infusión de recursos para el fortalecimiento del posgrado en México ha sumado diversos esfuerzos programáticos orientados a apoyar la investigación científica y tecnológica en el País. El acopio de recursos ha ido en aumento y hoy día se cuenta con sistemas elaborados que utilizan indicadores de calidad, tanto formativos, como de resultados, para evaluar los programas. La evaluación de los programas de doctorado toma en cuenta las características del cuerpo docente, los criterios que se emplean para seleccionar a los aspirantes, las instalaciones físicas con las que dispone la institución que ofrece los estudios de doctorado, los recursos tecnológicos y materiales de consulta disponibles, el apoyo financiero y la razón profesor-alumnos. Otro aspecto importante a evaluar es el que se refiere a los resultados obtenidos, como las tasas de graduación, la participación de los estudiantes en los proyectos de investigación y la productividad de los docentes, por mencionar sólo algunos.

Es por ello que para ubicar a los doctorados mexicanos en su relación con los de otros países, es preciso comprender el sistema de evaluación de los posgrados. A cargo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), dependencia de la Secretaría de Educación Pública, la financiación de los posgrados en el país es contingente al cumplimiento de criterios de calidad que han aumentado y se han hecho más complejos con el paso del tiempo, y cuya aplicación sistemática y rigurosa entreteje los diversos niveles del proceso. El otorgamiento de recursos por parte del CONACYT, ya sean becas para los alumnos, la financiación de proyectos de investigación y de estancias académicas de estudiantes y profesores en otras instituciones de educación superior, los subsidios para el equipamiento de los programas o los sistemas de estímulos económicos para los investigadores, forma parte de ese entramado de factores que, al actuar interdependientemente, remite a la calidad del posgrado. El Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) es un programa que guarda cierta similitud con la Mención de Calidad del Doctorado que se otorga a las instituciones de educación superior españolas (Buela-Casal y Castro, 2008).

Es mediante el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) que el CONACYT se encarga de la evaluación de los posgrados que voluntariamente se someten a ésta, y el reconocimiento público de la calidad de los programas, mediante procesos de evaluación y seguimiento realizados por comités de pares académicos. La evaluación que entraña el PNPC se apoya en otros sistemas de evaluación, a los que a su vez realimenta, entre los que destaca el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). El SNI evalúa la productividad y trayectoria de los individuos que se dedican a la investigación y la enseñanza como actividades sustantivas. La pertenencia al SNI de los investigadores que conforman los cuerpos docentes de los programas de doctorado se ha convertido en uno de los criterios, a partir de los cuales se realiza la evaluación. El sistema se apoya en la captura obligatoria del curriculum vitae único, mecanismo que permite dar seguimiento, tanto a los alumnos becarios, como a los docentes e investigadores.

1 comentario - Historia de la formación doctoral en México.

@Homipk2 +1
Muy buena información