Dios es extraterrestre?
DIOS: Ser sobrenatural, creador del universo y con poder absoluto sobre él.

EXTRATERRESTRE: Ser proveniente de un espacio ajeno al de nuestro planeta.

En principio, nada parece hacer incompatibles ambas definiciones. Por lo tanto, nadie puede decir que ambos términos no puedan ser combinados, que el concepto que los reúne sea imposible.

A partir de este punto, podemos examinar la posibilidad de que, efectivamente, los dioses no sean sino seres provenientes del espacio exterior.


No se pretende, porque no es necesario, que difundir la posibilidad de que los dioses tengan un origen extraterrestre suponga renunciar a la defensa de su credo ni de sus principios. Antes bien lo contrario. Creer que los principios que perseguimos provienen de una raza antiquísima mucho más evolucionada y experimentada que la nuestra debería dar fuerza y solidez a la defensa de esos ideales.
Naturalmente que no existen pruebas fehacientes de nada de lo que aquí se dice. Este artículo no pretende ser la demostración de estas teorías, sino tan sólo un medio de difusión de posibles alternativas a las también teorías que se admiten como ciertas por ser las asumidas universalmente y gozan del apoyo de los poderes establecidos.

De todos modos, y ya que en esencia no estamos hablando sino de religión, nuestras creencias son una cuestión de fe, y no de pruebas.


Es preciso aquí hacer una puntualizaciónpara poder aclarar que no pretendemos demostrar que todos los dioses venerados en la tierra tengan este origen.

La misma Biblia cristiana, una de las fuentes que manejaremos, describe cómo el pueblo elegido, Israel, se entregó en seguida a la adoración de dioses falsos. También en nuestro tiempo son notables y frecuentes los casos de "visionarios" que reciben la revelación de un ser deifico al que es necesario adorar. Con frecuencia, de una forma muy rentable para el profeta.

admitir la naturaleza extraterrestre de Dios, definiéndolo como un ser corporal de carne y hueso no tiene por qué afectar a su carácter, virtudes ni naturaleza. Seguiría siendo un ser superior, poseedor de conocimientos y técnicas aún hoy sobrenaturales, y lo que es más importante, poseedor del mensaje y las finalidades que impregnaron sus hechos en el pasado.



Aquel que sea un auténtico creyente no debería preocuparse por la naturaleza última de Dios, sea una nube de vapor, un concepto mitológico derivado de la observación de la naturaleza, un extraterrestre o un espabilado escondido detrás de una piedra y hablando a través de una estatua. Lo importante de una creencia es el mensaje, la finalidad, el objetivo a que conduce, que en el caso del cristianismo es el amor y la paz entre los hombres. Y este mensaje no es en absoluto incompatible con una posible naturaleza extraterrestre de Dios.
Este 24 de diciembre el mundo conmemora el nacimiento de quien es considerado el Hijo de Dios. De este modo el mundo religioso rinde pleitesía al salvador del mundo : Jesús. Y, claro, resulta difícil admitir siquiera la posibilidad de que seres extraterrestres hubieran preparado el camino , miles de años de anticipación, para su llegada a la Tierra con una notable influencia en una cultura y ubicación tan lejanas como las de la antigua civilización maya o egipcia.

Al admitir esta posibilidad, la de la naturaleza extraterrestre de Dios, entonces tenemos que tener presente que el pequeño Jesús fue un ser corporal de carne y hueso no tiene por qué afectar sus virtudes ni naturaleza. Seguiría siendo un ser superior, poseedor de conocimientos y técnicas aún hoy sobrenaturales.

Lo importante de una creencia es el mensaje, la finalidad, el objetivo a que conduce, que en el caso del cristianismo es el amor y la paz entre los hombres. Y este mensaje no es en absoluto incompatible con una posible naturaleza extraterrestre de Dios. Entonces, para tratar de explicar que el dios cristiano tiene un origen extraterrestre, muchos investigadores han señalado la posibilidad de que exista una o varias “razas” extraterrestres de un nivel intelectual y tecnológico muy superior al nuestro que desde hace miles de años vienen visitando nuestro planeta e influyendo, lo más discretamente posible, en nuestra evolución intelectual y espiritual.

Estos seres habrían estado preocupándose por nosotros desde antes de que el mundo existiera y habrían preparado el camino para la llegada del “Niño Dios”. Los investigadores buscaron sus fuentes tanto en los textos de la Biblia como en los llamados Evangelios Apócrifos, reconocidos por la Iglesia como redactados por un autor sagrado aunque no investidos de la inspiración divina.

De hecho, después de haber sido ocultados y luego perseguidos, la misma Iglesia Católica les reconoce hoy a estos textos un gran valor, especialmente en lo referente al desarrollo de algunos puntos concretos que los Evangelios Canónicos no desarrollan suficientemente. Precisamente, los Evangelios apócrifos son la de Santiago, de Mateo, el Libro sobre la Natividad de María, el Evangelio de Pedro y el Armenio y Arabe de la Infancia de Jesús, todos ellos reconocidos por la Iglesia Católica como parte de la Tradición.

Entonces, dentro de sus estudios, los investigadores señalan que existen aproximadamente doscientas apariciones de ángeles en el Antiguo y Nuevo Testamento. Siempre son jóvenes de gran belleza y de ropas brillantes. Su aspecto, sin embargo, es tan humano que a veces pasan inadvertidos…..”El ángel de Dios se presentó a Joaquín rodeado de un inmenso resplandor…” (Libro sobre la Natividad de María)……”Y sucedió que, al ofrecer Joaquín su sacrificio, juntamente con el perfume de éste y, por decirlo así, con el humo, el ángel se elevó hacia el cielo” (Apócrifo de San Mateo).

Sobre la infancia de María, criada en el Templo de Jerusalén, resultan reveladores algunos fragmentos del Libro sobre la Infancia de María (cap. VII): “Diariamente tenía trato con los ángeles. Asimismo gozaba todos los días de la visión divina, la cual la inmunizaba contra toda clase de males y la inundaba de bienes sin cuento. ”

Igualmente se detalla : “(…) Y María permaneció en el templo como una palomica, recibiendo alimento de manos de un ángel.” (Protoevangelio de Santiago, VI). También se señala que “fue enviado por Dios el ángel Gabriel, para que le anunciase la concepción del Señor y para que la pusiera al corriente de la manera y orden como iba a desarrollarse este acontecimiento.

Después de terminado el Exodo, transcurrieron casi 500 años sin producirse apenas apariciones de ángeles, nubes y gloria de Yavé. Lo que antes era tan cotidiano para este pueblo, desapareció hasta unos quince años antes del nacimiento de Cristo. Los vestigios que las Santas Escrituras, incluso en sus versiones canónicas, nos han dejado, son innumerables.

Basta leer los libros del Antiguo Testamento, en especial los primeros, con una mentalidad suficientemente receptiva para encontrar indicios que si bien no demuestran nada, ni tampoco lo pretendemos, pueden en cambio servir para dejar abiertas las puertas a otras posibles concepciones o interpretaciones.

En suma, los evangelios apócrifos muestran importantes informaciones acerca de cómo la misma Virgen María fue concebida por lo que hoy llamaríamos concepción in vitro o tal vez inseminación artificial. De cómo fue criada en el Templo de Jerusalén recibiendo a diario la visita de los ángeles que la alimentaban.

Y, en última instancia, de cómo Jesucristo pertenecía a una familia genéticamente escogida y protegida, fue concebido de la misma forma que su madre y vigilado y controlado durante toda su infancia. En cualquier caso, tal vez sea suficiente para empezar a considerar alternativas razonables que el niño Dios no fue de este mundo.

Verdad