Presentarse a un exámen, cosas a tener en cuenta

Nos presentamos a un examen. ¿Qué nota sacaremos?


Introducción

Antes de empezar a hablar de las asignaturas me gustaría que hiciéramos primero una reflexión. Que nos vaya bien o nos vaya mal en nuestro primer año, y durante toda la carrera, dependerá de la nota que saquemos en ciertos exámenes, parciales y finales. Es decir, las notas que saquemos en los exámenes son las que determinarán, en parte, importante por cierto, la forma en que encaremos el estudio durante el transcurso de la carrera.

No se si te has puesto a pensar alguna vez qué factores influyen en la nota que sacas en un examen. Nosotros si.


1) El dominio que tenemos de los conceptos que entran en el examen

Introducción
Es tan evidente que da vergüenza decirlo. Si nos presentamos a un examen de ruso y no sabemos ruso, pues seguro que no aprobamos. Si nos presentamos a un examen de Integrales y sólo hemos estudiado “integración por partes”, pues probablemente también desaprobemos, porque la integral que nos pongan igual se hace con un cambio de variable.

El 100% del temario
Hay que estudiarse el 100% del temario. No sólo para ir bien preparados al examen de turno e intentar sacar la mejor nota posible, sino también para evitar que trozos de temario no estudiados, y por lo tanto no aprendidos, creen en nuestra cabeza “agujeros matemáticos” que se convertirán en MALA BASE matemática para lo que venga después.

Estudiar NO ES Aprender
Dejemos claro que estudiar y aprender son dos cosas diferentes. Se estudia para aprender. Pasarse tres horas en la biblioteca delante de los apuntes “estudiando” no quiere decir que hayamos “aprendido” nada. Eso dependerá de si nuestras técnicas de estudio son correctas, de nuestra concentración, de nuestra capacidad… Nuestro objetivo es aprender y para eso debes estudiar, pero estudiar bien!!! ¿Y cómo saber cuándo has aprendido algo después de haberlo estudiado? Muy fácil. Ponte una hoja en blanco delante y escribe, dibuja o esquematiza lo que acabas de estudiar para ver si lo has aprendido. Si acabas de “memorizar” una gráfica y luego no sabes dibujarla… entonces es que no has memorizado nada. Si acabas de estudiar el método de cálculo de inversas por Gauss, te pones a hacer una y no sabes ni por donde empezar… ¿cómo has estudiado?.

No sólo saber. Hay que dominar.
Existen muchos grados de conocimiento que se puede tener sobre algo. Si quieres ir bien preparado a un examen de matemáticas tienes que DOMINAR. No basta con que nos suenen las cosas. Ni siquiera basta con saber. Hay que dominar. Y dominar significa que conocemos todos los conceptos que entran en el examen, que sabemos cómo relacionarlos, que hemos aprendido a interpretar las gráficas, fórmulas, tablas, teoremas y proposiciones.

¿Cómo conseguirlo?
Estudiando. Pero estudiando bien. Existen multitud de técnicas de estudio que te ayudarán a APRENDER. La constancia y la curiosidad son las que te llevarán además a DOMINAR.


2) Nuestra capacidad

Introducción
Todo problema tiene unos datos y una pregunta. El alumno debe trazar el camino que le lleva desde los datos hasta la solución o respuesta a la pregunta utilizando para ello sus conocimientos y su inteligencia. Ese camino no siempre es evidente y requiere de más o menos CAPACIDAD INTELECTUAL del alumno según su dificultad.

¿Qué es “capacidad intelectual”?
En el diccionario de la Real Academia Española de Lengua definen “inteligencia” como la capacidad de entender y de resolver problemas. La capacidad intelectual es más que eso: es capacidad de memorización, de análisis, de síntesis, de deducción, es tener lógica, habilidad de cálculo mental, capacidad de concentración y por supuesto facilidad para comprender, relacionar y buscar soluciones a los problemas. Y muchas cosas más. Atendiendo a nuestras capacidades nos costará más o menos tiempo de estudio y sacrificio, pero todos tenemos la capacidad intelectual suficiente para superar el nivel de matemáticas que se exige en los primeros años de una carrera de ingeniería. Nuestro éxito o fracaso va a ser más una cuestión de motivación, constancia, responsabilidad y buenas técnicas de estudio que no de que seamos más o menos superdotados. No lo dudes.


3) La dificultad de los problemas

Introducción
Sobre cualquier concepto, fácil o difícil, se pueden crear problemas fáciles o difíciles. Podemos aprender a sumar (concepto fácil) y encontrarnos en un problema con una suma de cien sumandos de veinte cifras. A ver quién es el que no se equivoca. También podemos aprender a estudiar la convergencia de una integral impropia (concepto difícil) y luego encontrarnos en el examen con un problema idéntico a otro que se había hecho en clase.

Tipos de problemas
A lo largo de nuestras horas de estudio nos encontraremos con diferentes tipos de problemas, desde los problemitas-ejemplo que ayudan a entender un concepto recién estudiado hasta los problemas de “idea feliz” que ponen a prueba la intuición e inspiración de quienes dominan la asignatura (los demás ni los huelen), pasando por los problemas típicos de un concepto, los problemas donde la dificultad está en tener la paciencia y concentración necesaria para realizar cientos de engorrosos cálculos, los problemas que mezclan varios conceptos…

Tu profesor decide
Tu profesor es quien pone el examen y por lo tanto quien escoge el tipo y la dificultad de cada problema. Tú no puedes hacer nada para controlar eso, así que no pienses en ello. Tu forma de estudiar no tiene ni puede ni debe ser diferente por ello. No le des vueltas y en el día del examen ya se verá.

Mejor pensemos en lo peor
Una buena costumbre es la de ponerse siempre en el peor de los casos y suponer que tu profesor va a buscar en el examen el lado más oscuro de cada concepto. Así nos exigimos más y eso nos ayudará a dominar el temario al tiempo que si realmente el examen es difícil tenemos más posibilidades de aprobarlo. Analiza siempre todos los lados de un concepto, retuércelo, estrújalo. Hazlo antes de que lo haga tu profesor en el examen.


4) El estado físico/mental del alumno en el momento de resolver el examen

Introducción
¿Quién no tiene un amigo que se quedó “en blanco” en un examen? ¿Quién no conoce a alguien que se presentó a un examen con 40 grados de fiebre? ¿Quién no se pone nervioso, en más o menos medida, en un examen? ¿Quién no conoce a alguien que se presentó a un examen después de haber estado toda la noche sin dormir por estar “estudiando”?.
Evidentemente que nuestro estado físico y mental en el momento del examen pueden ser cruciales para aprobarlo o no. ¿De qué habrán servido nuestras cientos de horas de estudio si después en el momento del examen nuestro cerebro se queda “bloqueado” y no rinde al 100%?
Debemos ser conscientes del brutal desgaste al que sometemos a nuestro organismo durante una época de exámenes y cuidarnos en consecuencia.

Cuida a tu cerebro para sacar el mejor rendimiento de él
Vamos a estrujar nuestro cerebro al máximo durante largas jornadas de estudio que pueden durar varias semanas. Seamos justos y ayudémosle en su trabajo. Facilitémosle las sustancias que necesita con una alimentación adecuada y el descanso que se merece. No es objetivo de este documento hacer un tratado sobre nutrición. El alumno encontrará fácilmente gran volumen de información sobre eso si la busca. Lo que si quiero dejar claro es que debes cuidarte de forma especial desde tres o cuatro semanas antes de que empiece la dura época de exámenes. Añade a una alimentación sana un suplemento adecuado para épocas de gran desgaste intelectual. Tu organismo se preparará para lo que se le viene encima y así estudiarás con más facilidad, aguantarás más tiempo concentrado, te cansarás menos y rendirás mucho más.

Controla los nervios

Todo el mundo se pone más o menos nervioso en un examen. Es natural. Minimizaremos ese problema con la confianza de haber estudiado mucho y la seguridad que da el llevar muy bien la asignatura. Sin más. Los más nerviosos, los que sufren tantos nervios que frecuentemente se quedan bloqueados o “en blanco” en los exámenes deberían buscar alguna forma de relajación que les resultara útil y practicarla con regularidad y más intensamente en épocas de exámenes.


5) El baremo y la subjetividad del que corrige

Introducción
Amigos profesores, seamos sinceros. Nadie corrige de forma objetiva. Eso sólo lo hacen las máquinas con un examen tipo test. Vosotros los alumnos deberíais saberlo y tenerlo en cuenta cuando entregáis vuestra resolución.

El mismo examen para diferentes profesores.
Alguien debería hacer el siguiente experimento. Varios profesores crean un examen. Un alumno lo resuelve. Se hacen fotocopias de la resolución para cada profesor y cada uno de ellos lo corrige. ¿Crees que todos van a ponerle la misma nota?. Te aseguro yo que no. Cada profesor es una persona diferente con un carácter y valores diferentes. A alguno le molestará ver una falta de ortografía brutal. A otro le dará igual. Alguno se preocupará de buscar dónde has hecho el fallo si tu resultado no es correcto. Otro te tachará el problema y ya está. Alguno valorará que tus pasos han sido correctos a pesar de que la solución numérica no lo es. Otro te dirá simplemente que está mal. A la mayoría le molestará que le entreguen un problema con un montón de tachones, desordenado, con letras y números que no se entienden. A alguno a lo mejor no. La realidad será que entregando la misma resolución según quién te corrija tendrás más o menos nota.

Un profesor corrige dos veces el mismo examen
Alguien debería hacer también este otro experimento. Un profesor pone un examen a 100 o 150 estudiantes. Una de las resoluciones del examen se duplica pero el profesor no lo sabe. Imagina ahora que las dos copias idénticas se encuentran en la primera y última posición dentro de los 100 o 150 exámenes que tiene que corregir. ¿Sacarán los dos la misma nota?. Corregir cansa. Ver 50 veces el mismo fallo cansa. Se puede empezar a corregir siendo comprensivo y acabar hasta las narices de ver siempre el mismo fallo y ser más duro al final. O se puede empezar siendo duro y al final estar tan cansado de corregir que se rebajan las exigencias. ¿Será capaz el profesor de mantener su vara de medir?. Yo creo que no.

El estado de ánimo del que corrige también influye
Imagina a un profesor que tiene que corregir 50 exámenes. Son las 7 de la tarde y tiene ganas de irse a casa. El día ha sido horrible para él. Ha tardado más de una hora en llegar al trabajo por culpa de unas retenciones de tráfico y ha llegado tarde a la reunión con su superior quién le ha recriminado con dureza. …… Se ha ido al gimnasio a descargar adrenalina y se ha hecho un esguince. Encima le acaba de llamar su mujer para decirle que la tele de plasma que se compraron la semana pasada se ha estropeado y se han quedado sin luz en casa… en ese momento ese profesor toma los exámenes y se pone a corregir… Imagina a ese mismo profesor en otro día de su vida con esos 50 exámenes pendientes de corregir. Ha sido un día redondo. Nada más llegar al trabajo le han llamado para ofrecerle una plaza de profesor fijo lo cuál le da una gran estabilidad laboral. …… Por la tarde se ha enterado de que hará una ponencia en un importante congreso y su mujer le acaba de llamar para decirle que los niños se van a dormir a casa de los abuelos y que tiene preparada una cena “especial”. En ese momento ese profesor toma los exámenes y se pone a corregir… Imagina que uno de esos exámenes es tuyo. ¿Crees que te pondrá la misma nota según su día haya sido como el primero o como el segundo? Yo creo que no.
Pero no podemos escoger a nuestro profesor. No puedes escoger ni al profesor que te va a corregir el examen ni el momento en el que lo va a hacer. Eres preso de su subjetividad desde el momento en el que entregas el examen. Mejor ni pienses en ello. Facilita el trabajo al que corrige. Cuida tu resolución. Hay una cosa que sí puedes hacer, antes de entregar el examen. Los experimentos de los que te he hablado habrán servido para que te pongas en la piel del que corrige decenas de exámenes. Igual nunca habías pensado que tras la nota de un examen siempre hay un momento en el que alguien se sienta a corregir tu examen y que a esa persona que corrige le pasan las cosas que has leído. Facilita el trabajo a quién corrige. Cuida tu resolución. No le estreses. No le canses. Sé limpio y ordenado. Haz buena letra. Que no le cueste entender lo que has escrito. Que el 5 no parezca un 6. Comenta tus pasos. Recuadra la solución. Mientras redactas tu resolución del examen ponte en la piel del que va a corregir decenas de exámenes y facilítale el trabajo. Él o ella lo agradecerán. Tu nota también.


6) Conclusión. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra nota?


Si has estado atento mientras leías este documento seguro que ya imaginas cuál va a ser la conclusión-moraleja que vamos a sacar. De todos los factores que afectan a nuestra nota en un examen la mayoría NO los puedes controlar. NO puedes controlar la dificultad que va a tener el examen. NO puedes cambiar tu capacidad intelectual. NO puedes controlar la subjetividad del que corrige. Y como no puedes controlar ni cambiar nada de eso, mejor ni pienses en ello y céntrate en lo que SI puedes hacer. SI puedes controlar lo que sabes o no sabes de lo que va a entrar en el examen. Puedes estudiar. Estudiar mucho, lo que haga falta, porque no sólo es casi el único factor que puedes controlar sino también el que va a tener más influencia en tu nota. No lo dudes. Estudia. Estudia mucho. SI puedes también hacer todo lo posible por llegar al examen con la fuerza necesaria para aguantar las dos o tres horas que dura el examen rindiendo al máximo de tus posibilidades a base de cuidar tu alimentación, tu cuerpo y tu mente, como se merecen. SI puedes también ser cuidadoso con la presentación de tu resolución del examen. Limpio y ordenado.

Moraleja. Estudia hasta dominar. Estudia. Estudia. Estudia. Llega a dominar la asignatura y no habrá examen difícil ni profesor que se te resista.

Si necesitas ayuda, búscala. Tu profesor, tus compañeros, los tutores, tus familiares, la asesoría pedagógica, te pueden ayudar a entender ese concepto que se te resiste o a planificar de la mejor forma una asignatura.

Estúdiate todo el temario. No dejes “agujeros”. Razona las fórmulas, las gráficas, los teoremas… Haz los problemas que se hicieron en clase. Resuelve los problemas de la colección. Busca problemas más difíciles. Retuerce los conceptos. Inventa problemas que relacionen varios conceptos. Búscales su lado más oscuro. Cuídate de forma especial desde dos o tres semanas antes de la época de exámenes. Facilita el trabajo al que corrige siendo limpio y ordenado en la resolución. Haz todo eso y tienes el aprobado asegurado. Si no lo haces… estarás a expensas de todo aquello que NO puedes controlar y entonces puede pasar cualquier cosa.


Área de Asesoría Pedagógica - UNL
Secretaría Académica


Instituto Epsilon de Barcelona



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10 comentarios - Presentarse a un exámen, cosas a tener en cuenta

@FreakElite Hace más de 4 años
Muy bueno... +10 y a favoritos!!! Sirve un monton.
@BlackDog1968 Hace más de 4 años
FreakElite dijo:Muy bueno... +10 y a favoritos!!! Sirve un monton.
@destroyer908 Hace más de 4 años
Presentarse a un exámen, cosas a tener en cuenta

pero me hubiera servido la semana pasada
@julitocolon Hace más de 4 años
muy bueno!, justo mañana tengo prueba de calculo de estructuras metalicas y de madera
@fedeone1 Hace más de 4 años
MACHETE FOR LIFE
@290192 Hace más de 4 años
fedeone1 dijo:MACHETE FOR LIFE



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