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Gracias por todo maestro [René Favaloro][Mucha informacion]



BIOGRAFÍA


Gracias por todo maestro [René Favaloro][Mucha informacion]

René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio "El Mondongo" de La Plata. A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser "doctor".
Quizás la razón se debía a que de vez en cuando pasaba unos días en la casa de su tío médico, con quien tuvo oportunidad de conocer de cerca el trabajo en el consultorio y en las visitas domiciliarias; o quizás simplemente tenía una vocación de servicio, propia de la profesión médica.
Sin embargo, la esencia de su espíritu iba más allá de su vocación y era mucho más profunda: calaba en los valores que le fueron inculcando en su casa y en las instituciones donde estudió. Sobre esa base edificó su existencia.
Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio (ver foto), donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Después de la escuela, pasaba las tardes en el taller de carpintería de su padre ebanista, quien le enseñó los secretos del oficio. En los veranos se transformaba en un obrero más. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.
Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca" .
En 1936, después de un riguroso examen, Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata (ver foto). Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética, respeto, búsqueda de la verdad y participación social, que había que alcanzar con pasión, esfuerzo y sacrificio.

Un giro inesperado


Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.
Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti (ver foto), de quien captó su espíritu renovador, y Federico E. B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos. Sería Christmann quien diría, no sin razón, que para ser un buen cirujano había que ser un buen carpintero.
El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.
Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno. El destino se ensañaba de manera incomprensible. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto. Sin embargo, ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos universitarios que luchaban por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.

Conocer el alma del paciente para curar su cuerpo


Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.
Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou. Su enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón. Falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales.
La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.
Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José (ver foto), médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.
Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Sentían casi como una obligación el desafío de paliar la miseria que los rodeaba.
Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.
El centro asistencial creció y cobró notoriedad en la zona. En alguna oportunidad Favaloro reflexionó sobre las razones de ese éxito. Sabía que habían procedido con honestidad y con la convicción de que el acto médico "debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento" de acuerdo con la formación profesional y humanística que habían recibido en la Universidad Nacional de La Plata.

Renace la pasión por la cirugía torácica


Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares: era la maravilla de una nueva era. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

La Cleveland Clinic cuando llegó Favaloro, en la década de 1960
Lo asaltaban miles de interrogantes, entre ellos el de abandonar doce años de medicina rural que tantas satisfacciones le habían dado. Pero pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Otra vez, el breve tiempo que pensaba permanecer allí terminó siendo una década.
Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler (ver foto), jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr. (ver foto), a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit (ver foto), jefe del Departamento de Cardiología.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.

A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria . Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.

Un centro de primer nivel en Buenos Aires


El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia a Effler:
"Una vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de posgrado con residentes y fellows, a cursos de posgrado en Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país, y a la investigación clínica. Como usted puede ver, seguiremos los principios de la Cleveland Clinic."

(De La Pampa a los Estados Unidos)
Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina. Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.
En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica (ver fotos) -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro. En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999). Por su parte, la Secretaría de Posgrado desarrolló cursos, maestrías y carreras de especialización.
En la actualidad, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología, veterinaria, matemática, ingeniería, etc.- en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos. Se publicaron más de ciento cincuenta trabajos en revistas especializadas con arbitraje internacional.
En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco , pulmonar , cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.
Como en los tiempos de Jacinto Aráuz, siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación Favaloro, que funcionó hasta 2000.
Pero Favaloro no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, etc. (ver Pensamientos ), convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.
Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).
Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcaba:
"quisiera ser recordado como docente más que como cirujano"
. Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular. Un ejemplo fue su participación en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva "Los grandes temas médicos" , y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días (ver Galería de Fotos).




maestro

EL LEGADO CIENTÍFICO


La tarea fundamental de René G. Favaloro giró en torno a la cirugía de revascularización miocárdica. Comenzó en el año 1962 cuando se trasladó a la Cleveland Clinic de Ohio, Estados Unidos, y se incorporó al Servicio de Cirugía Torácica y Cardiovascular de ese centro. Por ese entonces se utilizaban dos técnicas: los implantes de arteria mamaria interna (operación de Vineberg) y las reparaciones de obstrucciones localizadas con la técnica de parche de pericardio o de interposición de vena safena (ver figuras).

En 1966, Favaloro realizó por primera vez la disección de las arterias mamarias internas a través de una incisión anterior (toracotomía media transesternal), paso indispensable para efectuar el primer doble implante de arteria mamaria interna . Para esta operación diseñó un estabilizador especial que hoy se conoce como estabilizador o separador de mamaria o "Favaloro retractor". Este instrumento separa los tejidos y permite visualizar la arteria mamaria en toda su extensión, lo que facilita su conexión a la arteria descendente anterior (principal arteria coronaria). En la actualidad se utiliza rutinariamente en todos los quirófanos del mundo .

favaloroBypass


(izquierda Parche de pericardio, derecha Interposición de safena)

Con la técnica del parche de pericardio se obtenían resultados aceptables en la coronaria derecha. Sin embargo, cuando se aplicaba la técnica en el tronco de la coronaria izquierda había una alta morbimortalidad. Favaloro resolvió este problema implantando "bypasses" o "puentes" aortocoronarios de vena safena. Utilizó por primera vez la técnica en 1967 y en 1968 publicó el primer trabajo en la literatura mundial sobre el tema . En el segundo trabajo analizó en profundidad los adelantos técnicos de la cirugía del bypass aortocoronario y agregó innovaciones significativas en la manera de encarar esa técnica quirúrgica

rene


En 1968, Favaloro publicó la serie más importante del mundo de operaciones de reconstrucción del ventrículo izquierdo .

Ese mismo año se produjeron adelantos significativos para el posterior desarrollo de la revascularización miocárdica, como queda ampliamente documentado en el libro que publica en el año 1970 . Este libro constituye una contribución importante, pues resume toda la tarea realizada hasta ese entonces y documenta los progresos ocurridos en el año 1968:

la utilización de bypasses aortocoronarios con la reconstrucción del ventrículo izquierdo (aneurismectomía o resección de porciones de áreas cicatrizadas);
la realización concomitante de cirugía de bypass aortocoronario con reemplazos valvulares en pacientes con patologías valvulares múltiples; la aplicación de la técnica del bypass en la distribución de las ramas de la arteria coronaria izquierda, detallada en la presentación anual de la American Association for Thoracic Surgery
un hecho importante: las primeras aplicaciones de la técnica del bypass aortocoronario en pacientes con infarto agudo de miocardio; en 1970 publicaría otro trabajo en el que comenta casos posteriores de aplicación de esta técnica

la realización del bypass doble (arteria coronaria descendente anterior y derecha) en marzo de 1968 -efectuado con anterioridad con la técnica de interposición- que le abrió las puertas al bypass múltiple. Un total de 501 pacientes habían recibido bypasses múltiples hasta el mes de marzo de 1971 .
Las contribuciones acerca de pacientes con insuficiencia coronaria aguda y, en especial, con infarto agudo fueron los últimos trabajos de Favaloro en Estados Unidos.

En junio de 1971 regresó a la Argentina y continuó su tarea en tres áreas definidas: asistencia médica, investigación básica y clínica y docencia. En lo que respecta a la cirugía de revascularización miocárdica, comenzó a trabajar con la idea de la angiografía total: al estudiar por cineangiografía (y coronariografía concomitante) a los pacientes que presentaban manifestaciones clínicas de ateroesclerosis en otros territorios del organismo y que no tenían padecimientos anginosos demostró con su grupo de trabajo que muchos de ellos presentaban lesiones coronarias asintomáticas de extrema gravedad que debían ser tratadas con anterioridad a los procedimientos para corregir las otras localizaciones asintomáticas ateroescleróticas .

Al cumplirse los diez años de la cirugía de revascularización miocárdica con la técnica del bypass aortocoronario, Favaloro fue invitado a dictar la "Bishop Lecture" en el American College of Cardiology. En ella resumió toda la experiencia acumulada en esos primeros diez años y analizó las controversias y sus conclusiones. Demostró que cuando la cirugía está correctamente indicada se mejora la calidad y la cantidad de los años de vida de los pacientes operados .

Durante toda su vida participó en innumerables reuniones internacionales donde se discutían en profundidad las nuevas técnicas de revascularización miocárdica. El congreso del año 1970 en Londres marcó un hito importante en el conocimiento de esta técnica a nivel mundial.

En 1984 escribió un capítulo en un libro editado por el Prof. Willis Hurst en el que, además de un repaso completo de todo lo conocido hasta ese momento, realizó un análisis crítico de los tres estudios randomizados realizados en el mundo (VA Study, European Study y CASS). Asimismo presentó la experiencia acumulada en pacientes con lesiones coronarias asintomáticas y un número significativo de pacientes operados en la etapa aguda y subaguda del infarto de miocardio

Otra contribución importante corresponde al año 1990 . Allí demostró que es imposible comparar los diversos tratamientos con los que se cuenta en la actualidad (tratamiento médico, angioplastia y cirugía del bypass) sin una correcta lectura de la cinecoronarioangiografía. Este trabajo es una minuciosa descripción del método para analizar, en forma computarizada, todos los detalles de la distribución de las lesiones coronarias, los lechos distales y de interpretar correctamente el músculo cardíaco.

En dos de sus trabajos es posible encontrar más datos sobre la historia del bypass aortocoronario.

Tal como lo destaca Favaloro en su trabajo de 1983 , cabe mencionar que Garrett y colaboradores (Houston, Estados Unidos) realizaron el primer bypass con éxito el 23 de noviembre de 1964. El trabajo correspondiente fue publicado en 1973. El objetivo original de la cirugía era una endarterectomía seguida de una reconstrucción con parche venoso. Pero, debido a algunas complicaciones, decidieron resolver el problema con un injerto de safena a la rama descendente anterior de la arteria coronaria izquierda. Sin embargo, no comprendieron en profundidad las implicancias de este caso, pues habían utilizado el injerto de vena safena tan solo como un sustituto de la técnica de Vineberg. Distintas publicaciones de Garrett, Dietrich y colaboradores entre 1964 y 1967 describen en detalle la forma en que los injertos podían conectarse a la aorta descendente e implantarse en un túnel de la pared lateral y posterior del ventrículo izquierdo . Comenzaron a usar el bypass en Houston como consecuencia de los resultados acumulados por la Cleveland Clinic a mediados de 1968 .

René Favaloro en cirugia

doctor


En sus últimos años, Favaloro produjo una serie de trabajos que muestran una perspectiva de sus contribuciones científicas. Uno de ellos fue publicado en un suplemento especial del Journal of the American College of Cardiology llamado "The History and Practice of Coronary Revascularization" (Historia y práctica de la revascularización coronaria) con motivo de cumplirse los primeros treinta años de la técnica del bypass y los primeros veinte de la angioplastia. Por este motivo, el suplemento también incluyó un artículo de Spencer King III, cardiólogo intervencionista, y otro de Thomas Ryan, quien aportó su punto de vista como cardiólogo.

El mismo año la revista Circulation solicitó a Favaloro un artículo para su sección From Bench to Bedside (ver primera página), destinada a los profesionales cuyas contribuciones marcaron hitos en la historia de la cardiología y la cirugía cardiovascular .

En noviembre de 1998, Favaloro fue invitado por la American Heart Association para dar la Paul D. White International Lecture (ver primera página de la publicación), durante el encuentro anual que se celebró en Dallas. La conferencia, que tuvo una audiencia de alrededor de 5000 personas, fue publicada luego por Circulation .

El American College of Cardiology, en el marco de las celebraciones de su 50° aniversario, decidió publicar en 1999 una serie de revisiones de artículos que tuvieron gran influencia en la especialidad a lo largo de los años. El artículo de Favaloro sobre la utilización del bypass en pacientes con infarto agudo de miocardio (ver primera página), publicado originalmente en 1971 y mencionado anteriormente, también forma parte de la serie.


Gracias por todo maestro [René Favaloro][Mucha informacion]

ALGUNOS PENSAMIENTOS CITADOS


maestro



Siempre he creído que toda realidad futura se eleva sobre cimientos de ideales y utopías. Sin duda, soñar es tarea fecunda. Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucren por sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión al desarrollo ético del hombre.


Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.


Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. ¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!.


La ciencia es una de las formas más elevadas del quehacer espiritual pues está ligada a la actividad creadora del intelecto, forma suprema de nuestra condición humana.


La ciencia es la expresión de una necesidad inherente al ser humano y, en todo caso, está ligada a la función superior de su naturaleza inteligente: la capacidad de crear.


Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo.


Estoy convencido de que a esta sociedad consumista, cegada por el mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social y la solidaridad.


favaloro




Bueno, este fue mi post sobre el gran doctor platense, espero que les haya interesado !! Saludos

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