EL CUENTO MAS LARGO

DEL MUNDO


Este cuento no pretende ser más famoso y rico que PARIS HILTON y BRITNEY SPEARS, ni aparecer en Internet más que las palabras: ordenadores, juegos, pc, antivirus, portátiles, ADSL, hardware y acceso a Internet. Upa Dance, David Bisbal, Alejandro Sanz, Shakira o Alex Ubago. Ni despertar mas interés de los internautas que por el acceso a ‘música gratuita’, software, libros, coches, regalos, supermercados, compras, moda, viajes, hoteles y móviles, abogados, afrodisiacos, amantes, amigas, amigos, amor, antivirus, aventura, becas, bellezas, besos, bibliotecas, biografías, bolsa, buscar trabajo, carta astral, casinos, celebridades, cerebro, chat, chayanne, cómics, comida, concursos y 40 principales.

Este cuento quiere que la palabra clave sea SUEÑO, QUE LA PALABRA MÁS BUSCADA SEA SUEÑO.

ÉRASE UNA VEZ UN HOMBRE DE NADA QUE SOÑÓ, QUE ERA UN HOMBRE DE NADA, QUE TENÍA LA NARIZ DE NADA, LA BOCA DE NADA, IBA VESTIDO DE NADA, LLEVABA ZAPATOS DE NADA, CAMINABA POR UNA CALLE DE NADA, SE CANSABA DE TANTA NADA; SE IBA A SU CASA A DORMIR Y SOÑABA CON UN MUNDO DE SUEÑO, Y AL SOÑAR DECÍA QUE SOÑABA: SUEÑO COMO MARTIN LUTHER KING que un día este MUNDO se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Que todos los seres humanos son creados iguales”, ” Que los humanos no matan a los hombres, ni extinguen a las otras especies”, “que los humanos no dejan que otros seres pasen miseria, hambre y enfermedad”. QUE LOS SERES SOMOS ÚNICOS Y DIFERENTES.
Sueño que un día, los países que se sofocan con el calor de la injusticia, la guerra y de la opresión, se convertirán en un oasis de libertad, paz y justicia.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el mundo árabe, israelí, americano, africano, asiático y occidental, se convierta en un sitio donde los niños y niñas, puedan unir sus manos y caminar juntos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles no serán cumbres de basura, y las colinas y montañas no serán llanos de bombas, los sitios más escarpados serán cuidados y compartidos, los contaminados serán limpiados y se unirá todo el género humano con su madre tierra.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual reescribimos este sueño y este cuento. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestro mundo, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, disfrutar juntos, educarnos juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres, libres de verdad.
Ese será el día cuando todos los hijos de la tierra podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi mundo es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antepasados murieron, para como los canarios, dar cal a la tierra, tierra orgullo de los peregrinos cuenta cuentos que contaban cuentos para educar y para que no les cambiasen a ellos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si El MUNDO ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de NEPAL! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas DE AFGANISTAN! ¡Que repique la libertad desde las alturas DE LAS TORRES GEMELAS! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve DE LOS POLOS! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes DE TIERRA SANTA! Pero no sólo eso: ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Peña Negra! ¡Que repique la libertad desde la Montaña sagrada! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña sagrada!, “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de la tierra, negros y blancos, judíos, árabes y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a nuestra fe omnipotente, ¡somos libres al fin!”. ¡ LA PAZ SOMOS NOSOTROS ! ¡ PORQUE LA PAZ ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS, NO FUERA !.
Detrás de las palabras, dentro de las preposiciones, entre pronombres y adjetivos repetiré para que se escuche… Érase una vez una mujer buena, llamada Ani Mada, que soñaba todos los días. Soñaba que el mundo era un paraíso, pero levantaban mares de hormigón, soñaba que sería más libre con el progreso y sin embargo se notaba encadenada por la tecnología. Creía que la riqueza tenía forma de abrazo, sabor de fuente fresca y brillo de sol, en cambio perseguía monedas y billetes, trabajando duro y aceptando ciertas dosis de injusticia cotidiana para pagar sus facturas. Una tarde al apagar la tele, llena de miserias y mentiras, lo descubrió mirando el cielo gris de su ciudad (como añoraba el azul del horizonte sin barreras): “El mundo es un jardín para que los niños jueguen”. No había que asustarse de nada. La vida era un cuento de hadas, una oportunidad de ser la princesa que llevaba dentro.
Salió a la calle y se puso a danzar, mientras se repetía en su corazón esta frase: “Lo susurraré a los voluntariosos, lo gritaré a los pasivos, lo llevaré por todos los rincones hecho canción, cuento o sonrisa.” Gritó ilusionada que era posible conservar el paraíso de la tierra en el que vivimos, respetar a los animales, bendecir los ríos, limpiar los mares, llevar alimentos a todas las bocas y serenidad sabia a todas las razas. La tomaron por loca, la marginaron, le negaron importancia y acallaron su voz con bulos (era estúpido bailar en la calle, que estaba hecha para circular), pero no se rindió Ani se decía: ” Mil veces nos callarán, otras diez mil nos pedirán que dejemos de luchar por un imposible, pero, mano sobre mano, no lucharemos. Es hora de construir corazón con corazón al borde… los latidos entonarán su canción enamorada: El mundo es un jardín para que jueguen los niños”.
Pronto descubrió que no estaba sola. Miles de mujeres y de hombres sembraban, construían con respeto, pintaban, cantaban, contaban o escribían, cocinaban, construían instrumentos, repartían alegría y filosofaban con amor. Empezaban a redefinirse las sociedades de manera silenciosa. El miedo había sido desterrado de la vida de estos seres y con confianza, iniciaban una revolución silenciosa. Aquello le animó a seguir. Tenía que comenzar a transformarse por dentro. Haría de su vida un ejemplo. Cierto que una masa ingente, mantenía el sistema, pero se dijo: “He mirado debajo de las hojas que el otoño arroja desde los castaños, he dormido acurrucado a la brisa que mece los sueños y por fin lo sé… lo sé… lo sé… El mundo no se cambia, pero el amor lo rejuvenece, el mundo no se arregla pero el amor lo salva”. Era necesario entregarse entera para que otro se animara a regalarse. Su esperanza era que cundiera como la yesca su pequeña lección de amor. Sabía de sus imperfecciones, pero también, que nadie vale mas que nadie y ella encontraría su sitio. Cubrió mucho de los edificios oficiales de corazones rojos y una frase repetida que rezaba así: “No se sirve al dinero, sino con amor”.


Ella dejó de competir. Cooperaba. Ayudaba a todos y misteriosamente siempre encontraba ayuda. Dejó su viejo trabajo de cajera, en el que recibía voces y gritos del jefe. Allí todo se contaba y medía, menos la generosidad. Si podían darte uno, no te daban los tres que merecías. Comenzó a tejer tapices y a venderlos. Estás loca con eso no serás capaz de pagarte un techo y de alimentar a tu hijo. Y ella miraba con ternura a todos pensando que el mundo es una noria grande de cangilones dorados que gira y gira hoy arriba, y mañana abajo, pero entre vuelta y vuelta los que sonríen nos lo recuerdan: “El mundo es el jardín en el que los niños juegan”. Y con dedicación y ardor dulce, prosperó tanto, tanto, tanto, que los envidiosos al ver su gran riqueza dicen que tuvo suerte, pero Ani Mada, no congela el flujo del mundo y aunque es rica en dinero gracias a sus tapices, deja que la moneda ruede y a menudo la regala. Siempre paga en exceso a aquellos a los que contrata y nunca le ha faltado nada. Ella sabe que la prosperidad es un estado de animo, el frescor de las fuentes, la claridad del sol, la igualdad de los pueblos y el amor a la vida. Lo demás es parte de su equipaje para ser la princesa de su propio cuento de hadas.
Tanto me impresionó su ejemplo, que he perdido el miedo y me he puesto a soñar y soñado me nació este canto:
Detrás de las palabras,
dentro de las preposiciones,
entre pronombres y adjetivos repetiré para que se escuche…
“El mundo es un jardín para que los niños jueguen”.

Lo susurraré a los voluntariosos,
lo gritaré a los pasivos,
lo llevaré por todos los rincones
Mil veces nos callarán,
otras diez mil nos pedirán
que dejemos de luchar
por un imposible,
pero, mano sobre mano,
no lucharemos. Es hora de construir
corazón con corazón al borde…
los latidos entonarán
su canción enamorada:
“El mundo es un jardín
para que jueguen los niños”.
He mirado debajo de las hojas
que el otoño arroja
desde los castaños,
he dormido acurrucado a la brisa
que mece los sueños
y por fin lo sé… lo sé…
lo sé…
el mundo no se cambia,
pero el amor lo rejuvenece,
el mundo no se arregla
pero el amor lo salva,
el mundo es una noria
grande de cangilones dorados
que gira y gira hoy arriba,
y mañana abajo,
pero entre vuelta y vuelta
los amigos que sonríen
nos lo recuerdan:
“El mundo es el jardín en el que los niños juegan”.
Ahora sueño, ahora no tengo miedo, ahora canto y sonrío, mientras el sol sueña en mi cara y una mano amiga pasa por mi cara. Ahora nadie puede oprimir mi sueño, nadie. Porque somos sueños. Yo ya no quiero vivir en el sueño que otros han creado para cultivar el odio. Las semillas de mis sueños son sonrisas en la cara de los niños, de los grandes, de los que están y de los que se irán para volver con nuevos sueños que hagan grande la paz.
El sol esta mañana, me ha despertado con una sonrisa, y me ha traído recuerdos de las estrellas con el dulce perfume del alba. Algunas palomas revolotean en el cielo agitadas por el saludo de la primavera y me cuentan que la tierra sigue llorando, que esta sumida en una profunda depresión, y que el sol ya no puede consolarla. Él sigue siendo optimista cree que pronto pasará, que su enfado es momentáneo. Sin embargo ella ya no escucha a las estrellas. Ya no quiere oír porque el hombre ahora esta sordo y ha perdido sus oídos; con el paso de los años no la escucha y ella grita, no la escucha y ella llora no la quiere y ella ama, pachamama. Esta noche al saludo de la luna he respondido y al lucero que alumbraba la colina de tus sueños he cantado una poesía que decía:

Tus ojos hacen azul el cielo,
y profundo el mar de tu pelo.
Con tu brisa la sonrisa de una niña
vuela encima de tus sueños.
¡un corazón grita de alegría¡
Mientras abraza el odio entre hermanos.
Una lágrima de amor
que brotó de una caricia
ha regado la tristeza de la tierra
Y una flor es el regalo de la mama, pachamama.

Y así la tierra durmió y en lo oscuro de la noche tuvo un sueño, donde el hombre la escuchaba, la mimaba acariciaba, la regala el corazón en sus palabras, la contagia con la notas musicales de un abrazo. Y el sol la regala un color cada día de la semana, y ella se viste rojo, se viste de alba, se viste del color de tu mirada. Ahora el fondo de los mares es de ámbar carmesí. ¿Y la vida? Pues la vida un frenesí. Un juego para reír.
Esta mañana el sol me ha despertado con una sonrisa y me ha traído recuerdos de las estrellas. En secreto me ha contado que la tierra tuvo un sueño y en su sueño aparecía el regalo de la vida, y que solo ha despertado porque un niño la miraba, susurrándola al oído que la amaba.
Soñamos que estamos en un crucero por el Mediterráneo. El mar está tranquilo, es primavera y anochece. Observamos el cielo con sus miles de estrellas brillantes, nos sentimos libres y felices, tras una cena maravillosa y un baile, hacemos amigos y disfrutamos, reímos. De repente, en el cielo vemos acercarse una nave espacial que flota sobre la cubierta. De la nave baja una escalerilla luminosa y aparecen dos seres bellos, de pelo largo y grandes ojos oscuros. Sentimos paz, se oye una música alegre. Nos invitan a cantar y bailar y nos ofrecen regalos. Nos invitan a subir con ellos a la nave. Estamos asustados pero les seguimos y entramos en una sala dónde la temperatura es perfecta. Hay unos grandes y cómodos sillones azule en los que nos sentamos y nos enseñan una pantalla en la que nos muestran un película en tres dimensiones. Sentimos que tenemos que aprender mucho de ellos pero somos muy afines. Nos relajamos y nos dan un curso de risoterapia.
La nave despega, flotamos en el espacio, por las ventanillas se ven las galaxias, los planetas. La nave se eleva, se eleva…
Suena el despertador. Ha sido un sueño.
Cada mañana al salir de la cama veo por la ventana las altas cumbres al otro lado de mi valle.
Ah! Se me olvidaba presentarme: Soy el Sueño del Hogar y como todos los días desayuno con mis amigos los Sueños de la Paz, la Aventura, la Libertad y la Risa.
Hoy nos toca trabajar duro y tenaz, pues nos toca sortear y entrar en la mente de un hombre que, por desgracia no conoce la libertad y le han quitado la dignidad. Así que nunca ha sabido disfrutar de la vida.
Tomás como todos los días tristes y oscuros no sabía que le visitaríamos nosotros los sueños y así se tomaba la vida como un mal trago. Pero después de meditar, cantar, bailar, chillar y expresarnos todos juntos nos encontramos en su interior con un ser inocente, luminoso y hermoso que brillaba por sí solo. Era un niño el de Tomás que reflexionando a través de la risa conseguía la paz y la energía para pasar el día dándose cuenta de que no necesitaba nada más. Era Feliz con ser él mismo, consciente de que solamente cuando cerramos las puertas de la mente al pasado se nos abren las ventanas del sueño al futuro.

El sueño nos hace viajar a la libertad del hombre más allá de la vida y la muerte dijo el anciano, al calor del fuego, mientras la luna llena se asomaba en el horizonte formando bellas figuras que nos transportaban a nuestra niñez más inocente. Una sonrisa afloró en los labios de la mujer que escuchaba trayendo a su mente recuerdos de cuando fue feliz. El anciano la miró profundamente a los ojos y añadió: El amor es la culminación de todos los sueños. De lo alto de una encina una lechuza graznó y dijo: No quiero estar sola, bajaré al calor de la amistad buscando la compañía de la sabiduría, porque donde está ella se encuentra la autentica libertad, y allí nos reunimos todos los seres de los tres Reinos de la Naturaleza.

El niño más pequeño dejó de escuchar la música; y buscando nuevos juegos, creyó encontrar la libertad de la música en el mundo. Se fue en busca de las altas cumbres y encontró aventuras, en aquel lugar cantó a la paz y a la alegría y, aprendió la belleza. “Ahora que estoy solo un rato me acaricia la espalda el amor”. El coraje y la furia la cambié por dignidad y entusiasmo.

Siempre lejos del hogar recordé el camino que hasta aquí me había traído. Mis raíces van conmigo y el afecto es mi regalo. Río, río, río porque soy un niño. En las cimas de las cumbres se pusieron a cantar la paz y la armonía de los más pequeños de la Humanidad.
Cada vez que se encontraba con alguien sonreía y soñaba que pararían juntos las guerras del mundo, que las religiones no levantarían muros, sino que construían escaleras al único Dios, que se podría usar un coche que no ensuciase, que las térmicas acabarían esparciendo vahos de eucalipto y que las centrales nucleares se sustituirían por paneles de sol y molinillos de viento. Como se reía el rebaño. Le repetían: ” No tienes, no hay bastante, nada es suficiente, todo esta hecho para consumirse. Lo que regales nadie lo agradecerá y todos te acabarán engañando. Quien no compite no sobrevive”.