Explotación forestal

Un bosque es una comunidad de plantas, que cubren grandes áreas del planeta. Estos bosques funcionan como ecosistemas en los cuales interactúan animales y plantas.
Los bosques de hojas anchas contienen mayor variedad de especies que los de coníferas.

La silvicultura (del latín silva, selva, bosque, y cultura, cultivo; sinónimo selvicultura) es el cuidado de los bosques o montes y también, por extensión, la ciencia que trata de este cultivo; es decir, de las técnicas que se aplican a las masas forestales para obtener de ellas una producción continua y sostenible de bienes y servicios demandados por la sociedad. Estas técnicas se pueden definir como tratamientos silvícolas, cuyo objetivo es garantizar dos principios básicos: la persistencia y mejora de la masa (continuidad en el tiempo y aumento de su calidad) y su uso múltiple. El silvicultor emplea diferentes tratamientos silvícolas en función del aprovechamiento de que quiera obtener, como madera, leña, frutos, calidad ambiental. Por ello, la selvicultura siempre ha estado orientada a la conservación del medio ambiente y de la naturaleza, a la protección de cuencas hidrográficas, al mantenimiento de pastos para el ganado y a la fruición pública de los bosques. La silvicultura origina una producción diversa (diferencia clara con la agricultura), siendo necesaria la compatibilización de todas las producciones y externalizaciones que produce. Será el principio de preferencia quien rija el orden de éstas, mediante listas de preferencias jerarquizadas.


Tala silvicultural de un arbol de abeto blanco en bosque en los Alpes italianos.
La producción de una masa se puede dividir en:
Producción directa: (maderable y no maderable): productos inmediatos o materias primas ( ej.: madera, leñas, corcho, resina, caza, etc.)
Producción indirecta: productos mediatos o externalidades positivas. Lo generan las masas por el hecho de existir (por ejemplo: fijación de carbono, regulación del ciclo hidrológico, biodiversidad, etc.)

La explotación forestal permite obtener materia prima para una gran cantidad de industrias diferentes: construcción, fabricación de muebles, papel, alcohol, telas sintéticas, productos medicinales, etc. A pesar de ello, casi la mitad de la producción forestal mundial se utiliza para combustión, utilizando la leña en forma directa o para la fabricación de carbón.
A pesar de su importancia para la vida humana, la explotación forestal es una de las actividades que pone más en riesgo el futuro de la Tierra. Generalmente el hombre no respeta los códigos de la naturaleza y los árboles cortados no se reponen, produciendo una gran pérdida de materia prima para las generaciones futuras. La explotación indiscriminada produce también el desequilibrio ecológico de grandes áreas, que no solo afecta a otras especies vegetales y animales, sino a diferentes factores climáticos sobre los cuales la flora tiene fundamental influencia.

zonas de explotacion forestal

la explotacion forestal