Otras gentes,otras culturas. 1ª Parte
¿Que sabes ,de otras culturas ,otros pueblos,sus costumbres? De los árabes,de Egipto,de los antiguos pueblos Europeos de las lejanas Civilizaciones Asiaticas,de los Indios Americanos, en fin de los mil y un pueblos y culturas que habitamos este planeta. Aqui te dejo este post que sera el primero de una serie para que conociendo las diferencias de unos conozcamos y entendamos mejor la historia y el devenir de los pueblos de la Tierra.
Muchos los conocemos por algunas películas como Unico Testigo o incluso por algunas series de tv. que nos los han presentado, como la conocidísima serie House. Quizás tengamos de ellos una imagen que posiblemente no se corresponda a la realidad. Una imagen de personas cerradas, herméticas, de tipos “raros” que viven en comunidades aisladas. Solemos tener conceptos equivocados, matizados por la cultura cinematográfica, y casi siempre nos acercamos a la realidad según la versión que nos de Estados Unidos, y en concreto Hollywood. En el caso de los Amish, ocurre algo así, y nos solemos quedar con los datos estereotipados que aportan cosas ciertas, pero no siempre, y ya sabemos que una verdad a medias….
Hablamos de una comunidad estrictamente religiosa con unos 250.000 miembros, y para bien o para mal, viven de acuerdo a esas normas morales, y como Evangélicos que son, son cristianos pero escindidos de la Iglesia Católica. Tienen una forma de vida austera y alejada de los lujos y de todo lo que ellos consideran ostentación o una imagen incorrecta de cómo debe ser la vida en el Mundo.
Proviene de la idea de dos hermanos suizos que fueron los ideólogos de esta Sociedad, y la verdad que tuvo bastante éxito a lo largo del Rhin, y fue avanzando hacia el norte con muchos seguidores en las zonas fronterizas entre Holanda y Alemania. A partir del siglo XIX se empiezan a plantear si el progreso y las normas de la Sociedad son aceptables para ellos, y en concreto, en Ohio hubo una gran concentración en 1860 donde se abordó como tenían que afrontar el progreso y la tecnología, todo lo material que les alejaba de lo que ellos consideraban que era el mundo natural, alejado de la Sociedad Capitalista. Y a partir de ese momento, un grupo muy notable decide el mantener esa vida como si de repente hubieran detenido el tiempo.
El uso generalizado de la barba entre los hombres (sobre todo cuando se casan) se debe a la modestia, no es obligatorio, pero es un símbolo para ellos. Hay una premisa fundamental en estas personas, y que es común a todos ellos independientemente de las normas de cada comunidad. Y esa premisa es que ninguno debe destacar sobre los demás, porque se considera algo erróneo, malo y perjudicial para la comunidad. Cualquiera que conozca Estados Unidos y los países Escandinavos se habrá dado cuenta que en los sectores rurales tienen un enorme arraigo a la vida comunitaria, que son personas que viven con su familia pero trabajan en equipo. Tienen tendencia a la soledad, pero colaboran de una manera intensísima para que la comunidad funcione, y todos toman parte en las decisiones comunales.
Hablábamos de la peculiaridad de la barba, pero sin embargo nunca veremos a un Amish con bigote ni llevando botones, y esto es debido a que durante los siglos XVI y XVII fueron perseguidos por los militares (esa manía de perseguir y hostigar a una sociedad pacifista); y cualquier cosa que les recuerde a la vida militar, a la disciplina y a la represión que ellos sufrieron por sus ideas religiosas, la rechazan de plano.
Hoy día, más de la mitad de los Amish viven en 5 estados de EE UU: Ohio, Pensilvania, Indiana, Wisconsin y Michigan (como se puede ver en el mapa más abajo).
Entre sus virtudes podemos destacar que son una comunidad religiosa que no hace daño a nadie. No tienen ninguna reivindicación, no procuran ninguna agresión a persona alguna. Y esto es algo que a sus vecinos siempre les ha puesto “enfermos”. Por ejemplo, los Amish pagan los impuestos de los Estados Unidos, los federales y los estatales, sin embargo no piden nada, absolutamente ningún recurso, ni medicinas, ni ayudas públicas, ni infraestructuras. Un ejemplo es que pagan con sus impuestos las escuelas del Condado de Lancaster, a las que no van ninguno de sus hijos. Son profundamente democráticos, una especie de comunidad de propietarios en la que ninguno sobresale, y naturalmente, más pacíficos que algunas comunidades de vecinos. Con esto no queremos decir que no haya problemas dentro de la comunidad, lo que pasa es que los resuelven de una manera razonable. No son fanáticos, a diferencia de otros grupos religiosos (no voy a citar nombres) que te matan si haces apostasía de sus creencias, ellos no molestan a nadie que no comparta su Credo.
Entre los aspectos negativos (entre comillas, porque tampoco los podemos censurar desde nuestra óptica occidental), de su forma de ser podíamos citar varios ejemplos. Cuando una niña Amish juega con una muñeca, se puede observar que no tiene cara, y esto es una costumbre que se basa en una de las frases de la Biblia “no te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los Cielos, ni de lo que hay abajo en la Tierra, ni en las aguas, ni debajo de la Tierra…”. Los preceptos de la Biblia los llevan a rajatabla (y ya sabemos como se las gasta en algunos casos) hasta el punto de llevarlos a estos extremos. Las mujeres no pueden llevar joyas, y han de usar vestidos sencillos sin ornamentos, con su cofia blanca y delantal característicos, y nunca se cortan el cabello, que recogen con un moño. Todas estas características no son censurables ni criticables, pero de alguna forma a la larga les puede ser perjudicial, porque un 30% de los jóvenes que terminan su formación, eligen dejar la comunidad principalmente por dos razones de peso, como la curiosidad o el hecho de encontrar un hombre o una mujer fuera de ella del que se enamoran. Este número de personas que no vuelven va en aumento, aunque en cierta forma está mitigado por su gran fecundidad, muy superior a la media.
Un elemento que quizás sea criticable es la rigidez en la estructura familiar. Son tremendamente regresivos en ese aspecto, y esto a la larga los conduce a sociedades detenidas, como las hormigas, que no evolucionan. En ese sentido hay una cierta similitud con el Islam, que también es una sociedad de difícil progreso, porque se fijan ellos mismos una serie de condicionantes que les bloquean. Esto les hace unas sociedades en cierta forma aborregadas y muy endogámicas que bloquean al individuo hasta el punto de generar trastornos de conducta. Por no hablar del problema genético, ya que al ser tan cerrados tienen un excesivo grado de consanguinidad, y esto genera nacimientos de niños con discapacidad o malformaciones en un porcentaje muy superior a la media.
Son los pros y los contra de una Sociedad que no es tan negativa como en ocasiones nos la han “pintado”, aunque con sus incongruencias. Por cierto, se están haciendo ricos con los alimentos naturales (tan de moda) porque todos sus cultivos no tienen ni abonos ni elementos químicos de ninguna clase. Y también se están haciendo de oro por otra razón, y es que son unos banqueros honrados. Hacen una banca en el sentido medieval, en el que no son usureros y los beneficios se utilizan de una forma honrada para el bien de la comunidad, y por esto están extendiéndose y cada vez hay más personas que les confían sus ahorros. Así que, amigos, vamos a buscar un banco Amish que seguramente nos irá mucho mejor a todos…
Las primeras referencias escritas que se conocen del pueblo saami son las sagas islandesas del siglo XVIII. En ellas se describe a este pueblo como expertos en brujería y ocasionalmente peligrosos.
Esta visión era debida a la práctica chamánica de los lapones, que sorprendía enormemente a los europeos. Si bien es cierto que la religión saami se caracterizó hace años por girar alrededor de la figura de un chamán (experto en el mundo sobrenatural) y la armonía con la naturaleza, hoy en día la mayoría de los lapones profesan el luteranismo.
La presencia de los lapones del norte Europeo es anterior a la llegada de los escandinavos, finlandeses y rusos. En principio eran cazadores y recolectores, pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos, forma de vida similar a la de algunos pueblos del norte asiático. En nuestros días unos 7000 lapones practican todavía este método de supervivencia, y se calcula que poseen cerca de medio millón de renos.
La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación entre las familias y comunidades samis. Así, cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños por la zona asignada. Estos grupos de propietarios se unen en distritos, para promover los intereses de toda la comunidad que se dedica al pastoreo.
Sin embargo la llegada de inmigrantes, centrales hidroeléctricas, minas y turismo, han modificado en gran medida la vida de los samis. El impacto ambiental y la contaminación han reducido los pastizales y muchos pastores han tenido que optar por una vida sedentaria.
La identidad de este pueblo también se vio debilitada por los esfuerzos que, durante décadas, realizaron los países nórdicos y Rusia para que esta etnia se integrase en su cultura.
Así, los samis pastores que todavía se dedican a los renos han cambiado las largas marchas durante meses por el uso de automóviles, motos de nieve, trineos... con lo que la ganadería es más un negocio que una forma de vida.
Los lapones están representados en sus países por un Consejo o Parlamento. Los miembros que participan son elegidos entre las mismas comunidades samis, y financiados por los gobiernos nacionales.
Los Tuareg son bereberes de raza blanca, descendientes de la primitiva población del África septentrional. Aunque los invasores árabes empujaron a las tribus bereberes desde Libia hasta Mauritania, los tuareg continuaron siendo los dueños del Sahara.
Ya en el siglo X, en las crónicas de los viajeros árabes, se hallan descripciones sobre los tuareg a los que describen como “una raza de ladrones nómadas cubiertos con velos”; les llamaron los tawarek (olvidados de Dios). Obviamente las descripciones se basan en el profundo desconocimiento sobre este pueblo, con costumbres misteriosas e inaccesibles para los primeros viajeros.Los tuareg comenzaron a ser mundialmente conocidos a partir de la exploración europea del Sahara, llevada a cabo en el siglo XIX. Aunque se resistieron ferozmente al avance francés por el desierto, la mayoría de las tribus fueron sometidas no sin dificultades para la administración francesa.
En la antigüedad, los tuaregs controlaban las rutas transaharianas de caravanas, cobraban impuestos por las mercancías que ayudaban a transportar y saqueaban a los pueblos vecinos. La división política del África sahariana a partir de 1960 ha dificultado cada vez más la conservación de sus tradiciones nómadas.
Muchos murieron de hambre durante las sequías de la década de 1970 y otros emigraron masivamente a las ciudades. En la actualidad existen más de 500.000 tuaregs, que ocupan una grandísima extensión de desierto (1,5 millón de km2) repartido entre Argelia, Malí, Libia y Níger.
La sociedad tuareg está constituida por nobles, vasallos y siervos. Las expediciones para capturar esclavos han quedado extinguidas; sin embargo, los descendientes negros de los antiguos esclavos siguen realizando las tareas serviles. A diferencia de la mayoría de las tribus bereberes, los tuaregs son matrilineales, su matrimonio es monógamo y sus mujeres gozan de un estatuto elevado y de una gran libertad.
Todo gira en torno a la familia, a su vez integrada en clanes que son parte de una determinada tribu. El otro puntal de su vida nómada lo constituyen los rebaños de dromedarios, ovejas y cabras, lo cual les obliga a recorrer grandes distancias en función de los pastos.
Aunque convertidos al islam por los árabes, han seguido conservando algunos de sus ritos ancestrales. Se les conoce también como ‘hombres azules’ u ‘hombres del velo’, porque los varones, y no las mujeres, utilizan un velo azul índigo o negro denominado litan. Ésta vestimenta les protege del calor, en un hábitat cuyas temperaturas llegan en verano a los 50-60 ºC; al igual que sus ropajes de lana y piel de dromedario, les resguardan en las frías noches desérticas.
Sus casas, tiendas confeccionadas con pieles cosidas, se sostienen sobre maderos y están profusamente decoradas con motivos geométricos. También es destacable el hecho de que los tuareg compartan una lengua propia, el tamashek o tamahak; y una propia escritura, el tifinag (relacionada con el fenicio), aunque no poseen literatura escrita. Esta es una de las muchas lenguas, destinadas a desaparecer, dado que los niños, hoy en día, sólo aprenden el árabe o el francés. Asimismo, si los gobiernos interesados en el Sahara consiguen llevar a cabo sus proyectos de explotación petrolífera y de comunicaciones transaharianas, es probable que esta forma de vida se convierta en poco tiempo en un anacronismo.
Uno de los pueblos más desarraigados en la historia de la Humanidad ha sido el kurdo. La falta de un estado para esta importante comunidad étnica. A comienzos de la década de 1990 el Kurdistán tenía una población estimada de 26 millones de personas. De ellos, unos 13,7 millones vivían en Turquía, unos 6,6 en Irán, unos 4,4 millones en Irak, aproximadamente 1,2 millones en Siria y un número inferior en Armenia y Azerbaiján., a expensas de la repartición de los territorios habitados antaño por su población, los ha convertido, al igual que los palestinos, en una especie de pueblo extranjero en su propio territorio.
Los kurdos son descendientes de los antiguos medos (hacia el 2400 a.C.), habitantes junto a los persas de una extensa área que abarcaba la mayor parte del conocido Medio Oriente. Es notable el grado de parentesco étnico existente entre la comunidad kurda y la iraní, aunque guardan sus respectivas distancias identitarias.
Su lengua, el kurdish, es, asimismo, una variante noroccidental del farsí iraní. Por otro lado, practicaban como religión en unos inicios el zoroastrianismo. Luego de la expansión de la cultura árabe por la región, se islamizaron, adoptando la corriente sunnita, aunque una minoría continúa practicando la variante confesional zoroastriana, Yezidi.
En cuanto a su organización social, en un inicio consistía en una especie de tribalismo nómada. Actualmente, el sistema tribal ha desaparecido como resultado del control directo de los gobiernos que mantienen cautivas a las distintas comunidades kurdas en el Medio Oriente.
Es a partir del propio control gubernamental que sufre esta población, que la cuestión kurda va a adquirir una connotación especial para la propia estabilidad política de la región, a pesar de que muchos autores quieran capitalizar la crisis medioriental con el conflicto árabe-israelí. Lo que sucede, a mi entender es, que en medio de este problema están albergados intereses económicos que trascienden las propias fronteras nacionales, puesto que los territorios del Kurdistán son muy ricos en recursos naturales.
Para ilustrar esto se puede apuntar que la parte que corresponde a Turquía contiene yacimientos de fosfato, lignito, cobre, hierro y cromo. En el caso del Kurdistán iraquí, además de contar con recursos como el hierro y el cromo, tiene yacimientos petrolíferos en la región de Kirkouk. Por su parte, el petróleo que se extrae de los territorios kurdos de Irán representan el 20 % de la producción nacional.
Lo que hace más inquietante esta situación, y he ahí el elemento causante de las frustraciones de este pueblo, es el factor económico. A los gobiernos de Turquía, Irak, Siria e Irán, el surgimiento del Kurdistán como unidad territorial, traería consecuencias negativas para sus propios intereses económicos, pues se verían privados de sus principales fuentes de riquezas naturales, destacables entre ellas las grandes reservas de petróleo y recursos acuíferos, reportados en el territorio habitado por los kurdos.Por ello, su región coincide "accidentalmente" con los planes energéticos de los Estados Unidos y las principales potencias europeas.
Con esta insostenible situación que tiene que enfrentar el pueblo kurdo, más adversa por las condiciones internacionales actuales, es evidente que sus problemas socioeconómicos y sus reclamos de emancipación, no encajan en la propia dinámica geopolítica que prevén en un futuro los intereses de las trasnacionales petroleras, amparadas por políticas de protección legal en la región medioriental, destacándose el caso de Turquía. En su afán de lucro desmedido, se olvidan de la desgracia de los kurdos, predestinados por estos intereses, a vagar como el mayor pueblo sin Estado propio del mundo.
El pueblo mapuche desciende de otros grupos instalados en Chile alrededor del 500 d.C. A la llegada de los españoles, estaban ubicados en un territorio más amplio, compartido lingüísticamente con los huilliche y picunche. A partir del siglo XVII se extendieron por Argentina, lo que conllevó un alto grado de mestizaje tanto étnico como cultural. Hoy en día, este pueblo de lengua araucana, se encuentra localizado en ambos países (Chile y Argentina).
Los mapuche vivían de la agricultura (maíz, calabaza, quinoa, papa) y también de la recolección y caza, así como de la pesca en las zonas costeras. En territorio argentino desarrollaron el pastoreo, adaptándose a la vida nómada, así como la orfebrería y la confección de tejidos. En nuestros días viven en reservas donde cultivan trigo, maíz y otras plantas.
Su cultura se basa en la unidad familiar, que se interrelaciona por medio de los linajes del varón. Generalmente se instalaban juntas las familias relacionadas, pero si algún varón migraba con su familia, se daba lugar a un nuevo linaje. La distribución de las riquezas quedaba en manos del varón de más edad durante las ceremonias, y ostentaba su cargo de mandatario en época de guerras. Este cargo (Toki) adquirió especial importancia en la guerra con los blancos.
Los mapuches permitían la poligamia, en función del poder económica del varón, ya que éste debía “comprar” a la novia. No se permitía el matrimonio dentro del mismo linaje, y los esposos se establecían en el territorio del marido, lo que significa que generalmente el hombre toma como esposa a una pariente materna. La mujer disponía de sus propios animales, cerámica y tejidos. Los hijos del matrimonio, viven su primer a los cinco años, en el cual el abuelo paterno le otorga oficialmente el nombre.
En cuanto a sus ceremonias, la más importante es el Nguillatun, en el que se pide a los dioses por la cosecha, se muestra el agradecimiento por lo recibido y se implora a los antepasados. La ceremonia contiene diversas manifestaciones rituales de danzas y cantos, utilizando los instrumentos musicales tradicionales (Kultrun, Trutruka y Pifilka), decorados para la ocasión con pinturas cosmogónicas y que ayuda a la comunicación con los dioses. Otra representación cultural mapuche es la chueca, juego que de pelota, practicado por la comunidad para reforzar las relaciones del grupo.
A la llegada de los españoles, se estima que la población mapuche era de 1.000.000 de habitantes. Más tarde (1860-83), el coronel argentino Cornelio Saavedra, lleva a cabo una campaña en la que arrebata sus tierras, desmembrando el territorio mapuche. Hoy en día los mapuches siguen luchando por recuperar sus tierras agrupados en diferentes organizaciones indígenas.
Fuentes: http://www.historiasdenuestrahistoria.com http://mapahumano.fiestras.com/

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